Bitácora de un novelista

7 Prácticas habituales de los escritores tramposos en Amazon

7 Prácticas habituales de los escritores tramposos en Amazon

Nota previa al artículo: En estos momentos estoy inmersa en mis quehaceres literarios y una serie de circunstancias me iba a impedir publicar en este blog durante varias semanas. Pero mi compromiso con mis lectores y con muchos de mis compañeros de letras que siguen con atención todo lo que escribo no me permite “abandonar” el blog durante tanto tiempo. Por ello, escribí unos artículos y unos relatos, que se hallan en poder de mi community manager, con la intención de publicar uno cada quince días. Este artículo iba a ser publicado a mediados de marzo, pero mi community manager me ha informado de que la semana pasada se denunciaron prácticas ilegales en Amazon por parte de algunos escritores tramposos, así que hemos decidido adelantar su publicación. Os dejo con el artículo, espero que os resulte interesante

 

Así es el ser humano, capaz de cualquier cosa por llegar el primero. Es asombrosa la cantidad de personas a las que les importa más el galardón que lo conseguido por el esfuerzo y el mérito. Bueno, más que el galardón yo creo que su interés está en el dinero y el poder. No hay sector que se salve de esta plaga letal que amenaza con exterminar los valores que han permitido al ser humano sobrevivir durante miles de años a toda clase de pruebas.

Sí, somos capaces de ahogar el verdadero talento y devorar nuestro yo más noble con tal de conseguir un triunfo de cartón.

Este tipo de actos inmorales solo pueden proliferar en una humanidad enferma a la que no le importa el ser, solo el parecer. Ocurre en todas partes: en política, en arte, en ciencia, entre amigos, en la propia familia…

Esta es la sociedad que impera en nuestros días, la que intenta seducirnos día tras día en todos los medios de comunicación: alfombras rojas, trajes de marca a precios de escándalo, casas maravillosas habitadas por Barbie y Ken, premiados y más premiados en escenarios de lujo, futbolistas en sus ostentosos coches, políticos corruptos laureados por la multitud… Los niños ya no quieren ir a las misiones para arreglar el mundo, o ser médicos o abogados; quieren ser futbolistas, políticos o entrar en un reality show para después ir de discoteca en discoteca y forrarse con los bolos.

Obviamente, estamos viviendo una fase involutiva de nuestra historia, un paso atrás; aunque un paso atrás no significa que no avancemos, en todo camino hay tropiezos.

Estamos bombardeados constantemente con mensajes que afirman que quien no triunfa o no es guapo no es nadie. Es tal el acoso al que nos someten que si no somos apuestos nos operamos hasta las pestañas y si no tenemos currículum nos lo compramos o nos lo inventamos.

Todo esto ha dado lugar a que ya no creamos en nada de lo que vemos y escuchamos, como dando por hecho que la verdad siempre está oculta y es mucho más fea y triste.

El mundo de la literatura no se libra de esta pandemia: grandes premios otorgados a escritores escogidos de antemano, jurados corruptos, críticos comprados por editoriales para promocionar sus libros, plagios, estrategias de márquetin amorales, autores de éxito que en realidad no escriben…

Entre los autores de las plataformas de venta la picaresca ha llegado a límites insospechados. Yo misma, en agosto de 2015, sufrí una maniobra orquestada durante el Concurso Indie por unas autoras de novela romántica que se esforzaron en echarme de los más vendidos dejando casi a diario una reseña negativa, alternando una y dos estrellas para que no cantase demasiado. Sospeché desde un principio, por la sencilla razón de que ya tenía larga experiencia en la publicación en Amazon y durante ese mes mi obra en el concurso había roto todas las estadísticas en cuanto a comentarios negativos y no por ello dejó de ser el libro más popular y vendido del concurso. Tanto es así que en el momento en que se anunció que era finalista este ataque cesó; parece ser que se dieron por vencidas.

Después, una fuente muy fiable me confirmó mis sospechas. Nunca me quejé a Amazon, algunos de estos comentarios desaparecieron sin más; tal vez fueron descubiertas por el algoritmo.

Pero estos autores falsos y trepas no solo se dedican a dejar reseñas negativas en todos los libros que puedan ser un estorbo para que los suyos escalen el Top 100, hacen verdaderos juegos malabares para engañar al algoritmo y a sus inventores. Os dejo las estafas más notorias, pero seguro que hay más y algunos de vosotros podríais seguir sumando a mi lista.

 7 Prácticas habituales de los escritores tramposos en Amazon

Compran su libro una y otra vez

No sé hasta cuántas veces al día se puede hacer la compra del mismo libro. Yo pensaba que esto eran rumores porque la misma plataforma te lo impide anunciándote que ya compraste esa obra el día tal. Pero sí se puede, resulta que solo tienes que eliminarlo de tu lista del Kindle cada vez que quieras volver a comprarlo.

Este sucio truco puede parecer que requiera una gran inversión, pero en realidad si pones tu libro a un euro te costará veinte diarios mantenerlo en los primeros puestos, y esta posición hará que las ganancias sean mayores que la inversión.

Compran comentarios positivos a reseñadores sin escrúpulos

Como quien compra cromos: por cincuenta euros, tres comentarios de cinco estrellas o por cien, diez. Por poner un ejemplo, no sé a cuánto estará ahora la docena de comentarios positivísimos.

Engañan a Kindle Unlimited

Esta estafa es para nota. En esta ocasión los autores juegan con las páginas leídas, que también computan en el ranking y reportan beneficios. Se trata de alquilar el libro tantas veces como se quiera por el número de personas de las que se dispongan y que estos supuestos lectores pasen las páginas sin leer, de diez en diez, de veinte en veinte o de la primera a la última directamente. Por lo visto, hasta ahora el algoritmo no disponía de un filtro que detectara tan despreciable práctica. Creo que Amazon lo está subsanando, entre otras cosas porque las páginas leídas ––en este caso no leídas–– tiene que pagarlas.

Hacen promociones falsas

En todos los sentidos, como vender una gran historia cuando es un folletín de cuarenta páginas que ni se entiende ni tiene interés, o decir que se tienen cuantísimos premios cuando no te conoce nadie, o anunciar sin el mayor reparo que se han vendido no sé cuántos miles de ejemplares cuando la cifra real ni se acerca, o publicar críticas magníficas escritas por el propio autor, o gritar que solo quedan dos ejemplares cuando la tirada está casi sin estrenar…

Denuncian a Amazon a los compañeros de éxito

Da igual el motivo de la denuncia: que el libro tiene erratas, que está mal maquetado, que no cumple las expectativas de la sinopsis, que tiene comentarios falsos… La cuestión es jorobar a los encargados de la plataforma que, naturalmente, como empresa, otorgará la razón al insatisfecho cliente y llegado el caso dará de baja la obra. A mí me ha pasado con una novela que estaba en el Top 100. Fue una verdadera pesadilla, a diario recibía quejas de los lectores a través de Amazon, hasta que entendieron que el producto no era digno de su escaparate.

Crean cuentas falsas para poner comentarios negativos

O utilizan las de amigos y familiares. También con estas cuentas se colocan ellos mismos todas las estrellas del firmamento.

Se organizan en grupos para aumentar exponencialmente las descargas de los supuestos lectores

Para llevar a cabo esta fullería se requiere gran habilidad y tener liderazgo. Se trata de reunir a un buen número de escritores y lectores y sincronizar sus actuaciones. Por ejemplo: el primer día leerán en Kindle Unlimited diez (que, por lo general, no leen, solo pasan páginas de veinte en veinte), otros diez descargarán el ebook y cinco más dejarán sus reseñas de cinco estrellas. Al día siguiente otra vez la misma operación, pero cambiando los miembros, y así hasta que el libro se coloca en el número uno, o al menos entre los diez más vendidos. Se ayudan entre ellos, hoy por ti mañana por mí. Es increíble cómo observan y estudian los algoritmos, saben perfectamente cómo funcionan y sus puntos vulnerables. Se me ocurre que bien podrían haber estudiado ingeniería informática en vez de dedicarse a no escribir, seguramente les iría mucho mejor todavía.

 

Todo esto ocurre y más, pero, ojo, tengo que aclarar que no deja de ser un grupo entre la honrada mayoría. Con el tiempo he conocido a muchos escritores, unos son celebridades, otros son menos conocidos y muchos están empezando; repito, la mayor parte de ellos aman su trabajo y luchan limpia y apasionadamente. No me cabe duda de que son estos los que están haciendo historia en nuestra literatura, los otros no son más que ilusionistas de pacotilla que lo único que hacen es estorbar y minar la confianza de los lectores, que tarde o temprano descubrirán sus argucias.

En fin, no sé vosotros, pero yo voy a seguir con mis letras porque nunca se me dieron bien las ciencias ni los números ni las ingenierías.

Anuncios

Lectores, series y nuevas tecnologías

Queridos, amigos, seguidores y lectores, hoy mi artículo os lo cuento en un breve vídeo porque creo que la ocasión lo requiere, por el tema que trato. No sabéis lo que me cuesta ponerme delante de una cámara, me da un pudor espantoso, pero hay que modernizarse y no huir de las nuevas tecnologías, así que ahí me tenéis, tal como soy.

Aprovecho para deciros que el día quince de este mes publicaré mi última novela Melodía para un forense. Pero ya os contaré algo en los próximos días.

Gracias por seguir a mi lado y un afectuoso saludo a todos.

reconocer un libro escrito por un escritor fantasma o negro literario

Cómo reconocer un libro escrito por un escritor fantasma

¿Serías capaz de reconocer el libro de un escritor fantasma? Hoy comparto con vosotros cómo se puede distinguir el texto de un escritor fantasma (también conocido como negro literario). Al menos os cuento cómo lo hago yo.

 

Sobre la literatura actual hay un tema que me sorprende y a la vez me inquieta. Aunque parece que no es nada nuevo. He podido comprobarlo recientemente por mera observación. Me refiero a la doble personalidad de algunos escritores, o Trastorno de Identidad Disociativo, que resulta más académico. Y digo algunos, muy pocos; la mayoría no tiene nada que ver con este asunto.

Últimamente me ha pasado que después de leer las obras de tres escritores y quedar satisfecha con la experiencia, he visitado sus páginas (blog, Facebook, Twitter…) y he tenido que asegurarme de estar leyendo a los mismos autores. ¡Es inaudito! Alguien que escribe una novela en la que apenas encuentras las erratas propias de los típicos despistes (no solo de los autores, sino también de correctores), no puede de ninguna de las maneras, escribir en las redes como un niño de diez años. Es cierto que a veces las prisas o no contar con un corrector que te repase el texto dan lugar a deslices gramaticales como olvidar un artículo, comerse una letra, omitir una tilde… incluso cometer graves faltas de ortografía. No me refiero a esto, no son errores accidentales, es su manera natural de escribir, no saben hacerlo mejor.

Por ejemplo, sabemos que los manuscritos originales de la elegante e impecable Jane Austen carecían de una buena ortografía. Bajo mi punto de vista, esto es lo de menos, es algo que se aprende con el estudio y la práctica y se subsana con ayuda profesional. Ella poseía lo importante: imaginación y capacidad narrativa, además de un estilo propio.

Insisto, no estoy hablando de los traspiés propios que se cometen por mucho que se conozca el camino, no, es mucho más interesante. Me refiero a no acertar ni por estadística con el género y número del sujeto y el predicado, o directamente saltarse el sujeto (no porque sea sujeto omitido, sino porque no existe y punto), poner frases a medias y mal hilvanadas (como lo hubiese hecho mi abuela, que la pobre fue al colegio un par de años), escribir subordinadas y pasivas enrevesadas que no se entienden ni echándole imaginación, confundir reiteradamente el imperativo con el infinitivo, no poner jamás la coma después del vocativo, calzar adverbios que no entran en la frase ni a martillazos, escoger las preposiciones al azar, ¡inventar palabras! solo porque a ellos les suenan lógicas en su pobre lenguaje… Es que son muchas cosas. Y no, no cuela, alguien que escribe así en sus páginas no puede ser el autor de un libro medianamente aceptable.

Antes de continuar quiero aclarar algo: yo misma, desde hace doce años, tengo dos libros publicados sin la debida corrección, porque la editorial no se preocupó de hacer su trabajo y yo no tuve la precaución de corregir debidamente antes de enviar el manuscrito. ¡Ay, las prisas del novato! No obstante, creo que no era falta de estilo literario, como son los casos que os apunto, sino de experiencia y práctica. Y también encontraréis alguna que otra errata en el resto de mis obras, nos pasa a todos; en casa tengo libros de grandes autores y conocidas editoriales con erratas que quiebran pupilas. Pero no hay trampa ni cartón, así escribía yo, no hace doce años, sino al menos quince, cuando nacieron estas novelas, y mis errores eran los mismos que podía cometer en mis páginas en aquellos momentos.

reconocer un libro escrito por un escritor fantasma

Pero sigamos con nuestro tema y, para entendernos, pongamos algunos ejemplos vistos últimamente en páginas de escritores con buenas novelas en el mercado. Voy a cambiar algunas palabras para no enfadar a los autores en cuestión, no sea que pasen por aquí, se reconozcan y se líe la de San Quintín; aunque de todas formas al final siempre se da por aludido el que menos tiene que ver. Vamos allá. Os aseguro que para nada exagero.

Frases con género y número distintos a los del sujeto:

Aunque estoy lejos, me ayudáis a seguir luchando por estos mares, muchas veces duro, desagradecido y complicado.

Esto, como comprenderéis, no es un simple descuido, sino una manera genuina de expresarse. Supongo que el escritor quiso decir algo así: «Aunque estoy lejos, siento que me ayudáis a seguir luchando en este difícil mundo, muchas veces duro, desagradecido y complicado». Con todo, cualquier mortal se hubiese expresado con más sencillez y claridad: «Desde la distancia siento que estáis conmigo en esta lucha, a veces dura, ingrata y complicada».

Frases sin sujeto:

De escoger un paisaje u otro.

No es que sea una oración impersonal (algo obvio) o con sujeto omitido porque se sobreentiende, os aseguro que en el texto (de tres líneas) no se intuía ni por asomo el sujeto. Supongo que el autor quiso comunicar algo parecido a esto: «A veces todo depende de qué paisaje elijas», pero son meras conjeturas mías.

Textos escritos como si hablara un indio de las películas del Oeste:

He llegado a casa. Esta tarde no saldré. Me haré café. Para ponerme a estudiar…

Si las lees en voz alta no te librarás del hipo.

Frases con adverbios o conjunciones sin sentido:

Nos saludamos también unos días.

Pues… yo qué sé a qué viene ese «también», en el escueto párrafo no se adivina el motivo del adverbio.

A veces hay que dejar lo que nos hace felices, pero las responsabilidades mandan.

Más de lo mismo, ¿«pero»?, ¿por qué?, si al incluir la conjunción terminamos negando lo que queremos afirmar.

No solo lo digo yo, sino que cada vez se dice más.

Otra frase más de alguien que no sabe escribir. ¿A qué viene el «sino»?, cuando es una conjunción adversativa que contrapone un concepto afirmativo a otro negativo anterior. Tal vez quiso decir: «No solo lo digo yo, cada vez se dice más». O «No lo digo yo, sino gran número de personas». O quitamos el adverbio «solo» o eliminamos la conjunción adversativa «sino». Algo sobra.

Cómo os diría… da la sensación de que el preparado e imaginativo autor quiere demostrar su dominio del lenguaje haciendo filigranas que solo demuestran su pasmosa ignorancia.

 

Palabras inventadas:

Paguato, por pazguato.

Torciente, que tiene la capacidad de torcerse. Supongo.

Mindungui, por mindundi.

Aférrimo, por acérrimo.

Saludos sin sentido o con mensajes cifrados:

Buenos días, en general, y feliz día a todos.

¿A qué viene lo de «en general»? ¿Será que el atento autor desea un buen día a la mayoría, salvando a una minoría, y ya eso de ser feliz que sea para todos? Algo se me escapa.

Frases imperativas con un infinitivo:

Por favor, escuchar esto.

De estas las hay para sembrar la Groenlandia.

Otra que no sé cómo clasificar:

Invito a los que quieran reunirse conmigo a que haga un bizcocho.

Supongo que quiso decir algo así: «Invito a los que quieran reunirse conmigo a hacer un bizcocho». Aunque lo que alguien de a pie diría con toda sencillez sería: «Si os apetece, estáis invitados a hacer un bizcocho conmigo». No, no, sin el «si os apetece» ni el «conmigo», ¿para qué? «Os invito a hacer un bizcocho», la invitación en sí misma brinda la opción de hacer o no el bizcocho con este autor cocinero e indica que no es una obligación.

La frase es digna de analizar: «a que haga»… ¿quién?, ¿él?, ¿tú?, ¿contigo o «sintigo»? Que ya no sé ni lo que me digo. ¡Madre de las letras! No tengo palabras. Esto lo escribo yo en la EGB y mi profesor de lengua se tira por la ventana, máxime cuando este autor ha publicado un libro en el que enseña a escribir una novela.

Vaciedades y bobadas por falta de imaginación y la necesidad incontrolable de asomarse a las redes:

Qué decir cuando te llega una notificación que te avisa de que el autor de uno de tus libros favoritos ha publicado y tú lo dejas todo para saber de primera mano de qué trata, para luego encontrarte esto:

He bajado las persianas porque había mucha luz, porque con tanta luz me cuesta echarme una siesta.

Te quedas mirando tus persianas y te dan ganas de liarte a mamporros con ellas.

Me acaba de pedir amistad una tía buenísima.

¡Anda!, igual es el comienzo de su próxima novela. No, es que no se le ocurre nada mejor y tiene el muro del Facebook muy parado. «¡Horror! Mis lectores se van a olvidar de mí, nooo…».

Hay algunos que han convertido sus páginas en diarios médicos:

Buenos días, estoy feliz, el análisis salió perfecto.

Por fin me quitaron la muela del juicio.

La rodilla bien, pero ahora me duele la cadera. Perdonad que no asome mucho por aquí.

Pero a la media hora se asoma, vaya si se asoma, para dar un importante comunicado:

Gracias por interesaros por mí (tenía tres «me gusta»), me tomé un ibuprofeno y estoy mucho mejor.

Esto es una mínima muestra, os aseguro que me quedo corta. Los autores de estas perlas son reincidentes, incurren a diario en los mismos errores y naderías, ejemplos hay para aburrir. Y lo más importante; son los mismos que tienen novelas publicadas cuyos estilos, si no impecables, son bastante aceptables y hasta dan lecciones sobre cómo escribir correctamente. ¿Es raro o no?

Este insólito fenómeno solo puede tener una de estas tres explicaciones:

Padecen un Trastorno de Identidad Disociativo.

En otra vida fueron grandes autores y aprovechan cada regresión, inducida o espontánea, para novelar.

Tienen un escritor fantasmanegro que escribe por ellos. No vale un corrector por bueno que sea, son textos de difícil arreglo, hay que reescribirlos.

 

AMAZON Y EL DÍA MUNDIAL DEL LIBRO

AMAZON EN SANT JORDI

Se acerca el Día Mundial del Libro y Amazon quiere celebrarlo junto a lectores y autores con un evento diferente en el que se ha puesto mucho trabajo y cariño:

AUTHORS WALK OF FAME / PASEO DE LA FAMA PARA ESCRITORES

He tenido la suerte de ser invitada junto a otros escritores.

A los que estéis por Barcelona y alrededores os animo a asistir, me encantaría saludaros el SÁBADO 22 DE ABRIL DE 10:30H A 12:00H EN LOS JARDINES DEL PALAU ROBERT.

No es una firma de libros, es… una sorpresa. Bueno, más de una.

A los que podáis estar y a los que no, ¡FELIZ DÍA MUNDIAL DEL LIBRO!

Os contaré a la vuelta.

Os dejo dos artículos sobre el evento.

EUROPA PRESS

http://www.europapress.es/catalunya/noticia-amazon-organizara-paseo-fama-escritores-barcelona-20170419162257.html

EL PERIÓDICO

http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/amazon-organizara-paseo-fama-con-escritores-barcelona-5982504

DIFERENCIAS ENTRE NOVELA ROMÁNTICA, ROSA, ERÓTICA Y PORNOGRÁFICA

DIFERENCIAS ENTRE NOVELA ROMÁNTICA, ROSA, ERÓTICA Y PORNOGRÁFICA

Visto el panorama literario actual donde parece que en la novela romántica ya cabe todo, como si de repente el amor se hubiese devaluado convirtiéndose en la palabra comodín de cualquier tipo de relación, me he tomado un tiempo para reflexionar sobre las diferencias entre novela romántica, rosa, erótica y pornográfica.

El romanticismo ha sido, y espero siga siendo por siempre, el motor de la humanidad. Gracias al amor todavía seguimos aquí. Gracias a que hace muchos miles de años alguien cambió el orden de prioridades en su vida y amó por primera vez en la historia por encima de la supervivencia hemos conseguido evolucionar.

Es muy posible que el ser humano pueda vivir sin sexo en un futuro, pero no podrá sobrevivir sin amor. Somos la especie más evolucionada por este simple detalle, porque amamos, y como consecuencia odiamos. Por lo demás no nos diferenciamos mucho del resto de los animales.

Meter en el mismo saco el verdadero amor con comportamientos tan mundanos como las relaciones banales de aquí te pillo aquí te mato, los rollos de fin de semana, los actos meramente sexuales, tan grotescos como vulgares, las conductas del humano en celo o las versiones cutres del Kamasutra, bajo mi criterio, es cuanto menos un atentado contra la literatura romántica.

¡No, no y no! Una novela romántica nada tiene que ver con una sucesión de coitos en las posturas ya conocidas por cualquier mortal, mientras sus protagonistas se dedican las frases y palabras más soeces que se les ocurren en semejante estado de deleite.

Ya desde la antigüedad han existido novelas pornográficas que en su mayoría poco tienen que ver con el arte, si acaso, son meros tratados sobre el sexo o folletines de entretenimiento para mentes calenturientas. Repito, nada que ver con lo elevado y complejo del espíritu y mucho menos con la destreza literaria del verdadero artista.

Novelar es el arte de contar una historia fabulada con toda la belleza que podamos robarle al lenguaje. Escribir sobre cómo se ayuntan un hombre y una mujer, dos hombres, dos mujeres o cualquier combinación de ayuntamiento que se nos ocurra, es otra cosa. Añado y aclaro, si la historia requiere de escenas de sexo, naturalmente el autor debe saber solventarlas, pero usando su don, buscando esas palabras que describan el momento sin torpedear con vocablos chabacanos al lector sensible, que busca disfrutar de un verdadero romance.

La novela romántica tiene su origen en el Romanticismo de finales del siglo XVIII, surgido como un acto de rebeldía al racionalismo y academicismo literario. Fue un movimiento impulsado por autores que se oponían al capitalismo y la banalización del espíritu, en el que la exaltación de los sentimientos primaba muy por encima de lo meramente físico o terrenal.

Dependiendo el argumento, los personajes, el final y la trama, las novelas que en nuestro tiempo nos empeñamos en encajar con calzo en el género romántico en realidad tienen su propia temática y público.

Como en nuestros días, por aquello de que todo parece desvirtuado, resulta un imposible encontrar las definiciones oficiales para estos géneros, me he permitido hacer una especie de fusión de todas las opiniones leídas y sumar la mía.

Diferencias entre novela romántica, rosa, erótica y pornográfica

Novela romántica

Es aquella en la que se exaltan los avatares y tragedias de una pareja, en la que normalmente se pone de manifiesto el contexto social, político, geográfico o familiar que impide la consumación de tal amor. El argumento suele ser original y complejo, la relación entre los protagonistas no puede compararse a ninguna otra obra. A menudo tiene buenas dosis de suspense y el lenguaje tiende a huir de lo vulgar. Los personajes tienen un concepto del amor onírico, más allá de lo físico, por el que están dispuestos a dar la vida. La historia no necesariamente desemboca en un final feliz, a veces ni siquiera es medianamente satisfactorio.

Novela rosa

También en ella se narran los avatares de una pareja, pero el argumento suele ser sencillo, que refleja el momento actual, sin más pretensiones que llegar al final feliz. Son más ligeras, el lenguaje es cotidiano, el noventa y cinco por ciento de sus lectores son mujeres con un perfil sencillo que buscan más el entretenimiento que el arte y la belleza. Prueba de que hablamos de una literatura más liviana es que la mayoría de sus autores suelen publicar varias al año, incluso dos a la semana, y tienen una vida profesional muy prolífica.

Novela erótica

Es el arte de seducir sin mostrar, de despertar la imaginación sin enseñar, sus autores huyen del sexo explícito, su objetivo no es la meta, sino el camino. Es la manera más elegante y difícil de contar las pasiones ocultas de un ser humano. El verdadero escritor de novela erótica sabe en todo momento dónde está la línea que separa la sugestión de la obscenidad, y el lector de este género también.

Novela pornográfica

No es novela, es un consolador de papel, una Viagra camuflada entre letras.

Como ejemplos de novelas románticas podríamos citar algunas de las más grandes obras de la literatura: Orgullo y prejuicio, Romeo y Julieta, El cuaderno de Noah, Los puentes de Madison, Cumbres borrascosas, El amor en los tiempos del cólera, El paciente inglés, Ana Karenina, La princesa prometida

Me pregunto si alguien se atrevería a catalogar estas novelas de rosas, eróticas o pornográficas. Imposible, son claramente románticas. Y mucho más importante, me pregunto si alguien se atrevería a comparar la novela rosa actual a estas historias, por más que su autor se empeñe en venderla como romántica, cuando en realidad los personajes son estereotipos, los diálogos vacíos y vulgares y la trama una mala excusa para escribir sexo y un final feliz.