Autoedición

quinto culpable mercedes pinto maldonado

Hoy publico QUINTO CULPABLE

Queridos seguidores:

Vengo con la mejor noticia que pueda dar un escritor: hoy he publicado mi decimocuarta novela.

La terminé hace un año, pero por mil incidentes, entre ellos esta pesadilla de pandemia que vivimos, no me he decidido a publicarla hasta ahora.

Quinto culpable es una historia con la que me gustaría hacer reflexionar a los lectores. En realidad, todas mis novelas tienen esta intención en el fondo. Trata de un tema muy duro, un trágico episodio que han sufrido no pocas mujeres a lo largo de la historia y del que siguen siendo víctimas.

A través de Ani, la protagonista, intento despejar dudas sobre si realmente denunciar según qué crímenes es beneficioso para la víctima o, por el contrario, solo supone revivir una y otra vez la peor de las pesadillas. Porque lo cierto es que, en la mayoría de las ocasiones, la víctima es sometida a una sobreexposición pública y no resulta la mejor terapia en momentos tan trágicos contar repetidamente a propios y extraños lo que tanto duele.

Si os soy sincera, yo no tengo nada claro qué es lo más acertado. La verdad es que nuestro sistema judicial puede convertirse en una verdadera tortura para quien está más necesitado de protección y discreción. Pero, por otro lado, sin denuncia no hay castigo. Es complicado.

Ojo, este libro no deja de ser una novela y espero que consiga su principal objetivo: distraer y hacer disfrutar a todo el que se adentre en la historia. Creo que Quinto culpable tiene todos los ingredientes que busca el lector de novelas: suspense, investigación, emoción, personajes que odian y aman… y una trama interesante. Bueno, eso creo, pero tendréis que decirlo vosotros.

Tengo gran interés en llegar al lector con esta obra, de manera que estará a 0,99 € los primeros cinco días de su publicación para no dificultar más esta cuesta de enero que está siendo especialmente dura.

Os dejo la sinopsis, la portada y el enlace de compra, y aprovecho para mandaros un abrazo a cada uno con el deseo de que en tan complicadas circunstancias os encontréis bien y os cuidéis.

 

Portada Quinto culpable

 

quinto-culpable-portada completa

 

Sinopsis Quinto culpable

Ani se niega a regresar a Salomar, la playa que la vio crecer y fue testigo de todos sus veranos desde que era niña ya no es la misma. Sus arenas ya no le recuerdan los castillos que hacía con su padre ni las noches de risas y guitarra con sus amigos.

Sin embargo, su familia cree que debe volver para superar el trauma que sufre desde hace once meses.

Aquel verano fue el más traumático de su vida, pero este se convertirá en una verdadera tortura. Tendrá que enfrentarse a la peor tragedia que pueda sufrir una mujer.

Cinco años después, Ani cuenta su historia, cuando por fin comienza a digerir el duro episodio que vivió una madrugada en la pequeña cala de Salomar.

 

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MALA ESTRELLA Mercedes Pinto Maldonado

La «última vuelta del scaife» ahora es «MALA ESTRELLA»

Queridos lectores y seguidores:

Lo sé, hace tanto tiempo que no vengo por aquí que seguramente ni os acordáis de mi nombre. Lo cierto es que llevo un par de años bastante ocupada, por mil razones. Pero todo bien, ya parece que mi vida se va tranquilizando.

Me hubiese gustado comenzar esta nueva temporada con un artículo de opinión sobre ese tema del que nadie habla: la Covid-19 (modo ironía); pero traigo una noticia literaria que para mí es prioridad en este momento. Más adelante hablaremos de otros asuntos.

Hace un mes, después de siete años, recuperé los derechos de cuatro de mis libros: La última vuelta del scaife, Maldita, Pretérito imperfecto y El talento de Nano. Dos de ellos bestsellers en varios países. Mi intención es reeditarlos todos, corregidos y renovados en todos los sentidos. Y en ello estoy.

El primero ya está a la venta: La última vuelta del scaife. Los que conocéis mi trayectoria y mis obras sabéis que le tengo especial afecto a esta novela y que siempre he pensado que merecía llegar a más lectores. A pesar de ser posiblemente el más valorado de todos mis libros no tuvo la suerte de Maldita y Pretérito imperfecto y creo que en gran medida falló la promoción. Así que vengo a presentaros de nuevo esta novela, cuyo título ahora es Mala estrella.

 

Portada Mala Estrella Mercedes Pinto Maldonado

Portada Mala Estrella Mercedes Pinto Maldonado

 

¿Por qué Mala estrella? Por dos razones: porque la vida del protagonista es una cadena de tropiezos inesperados y porque la Estrella de David está muy presente en la historia.

Es un libro de aventuras, de amistad, de amores más allá del amor que pueda conocer cualquier ser humano, de traiciones, de muerte, de vida… y lleno de humor. Además, cuenta un pasaje de nuestra historia reciente no muy conocido: el periodo Entreguerras.

Estuve documentándome un año antes de empezar a escribirlo y me costó otro más poner punto y final a la historia. Si todavía no lo conocéis, os invito a leerlo, tengo la intuición de que lo disfrutaréis.

Os dejo la sinopsis y, por supuesto, las gracias por haber vuelto a este espacio.

Mala estrella nos relata la dilatada y escabrosa vida de un judío que, empujado por un amor imposible, huye de Alemania a los diecinueve años en los albores del nazismo.

Educado en un ambiente judío ortodoxo, Josué necesitará sobrevivir a las situaciones más extremas como garimpeiro en África del Sudoeste para comprender que, más allá de culturas, religiones y del amor que le profesa a Abigail, existe el valor de la amistad. Kuaima, un nativo himba huido de la tiranía de su colono, y Carlos, un diplomático español que ha escapado del absolutismo religioso de su esposa, serán los amigos que le acompañarán.

Abandonará a su familia en los peores momentos, traicionará a sus amigos, olvidará sus orígenes. Y todo por un valioso diamante que no sabe si tendrá destinatario.

Enlace a Amazon:

https://mybook.to/malaestrella

 

literania 2019

Ponencia sobre autopublicación para Literania 2019

Este fin de semana he viajado a Madrid para participar en Literania 2019 aportando una ponencia sobre la autopublicación. Por cuestiones ajenas a mi voluntad y a la de la organización, finalmente hubo que cambiarla por una interesantísima charla que impartimos el gran escritor Mario Escobar y yo. Pero como la tenía preparada, me apetece mucho compartirla con vosotros en este blog tal y como la escribí.

Aprovecho para pediros disculpas por estar tan ausente, espero y confía retomar mi rutina en un par de meses.

Un afectuoso saludo, seguidores.

Ponencia sobre autopublicación para Literania 2019

Muy buenas tardes a todos. En primer lugar, quiero agradeceros vuestra asistencia y dar también las gracias a los organizadores de este importante e interesante evento literario, especialmente a Lusa Guerrero por invitarme para hablar de mi experiencia como escritora en el mundo de la publicación.

Me considero una escritora híbrida. Soy una escritora híbrida. En los quince años que llevo publicando lo he hecho tanto autoeditando como con todo tipo de editoriales, con algunas he perdido dinero, en una ocasión mucho dinero, y con otras he ganado. Incluso me han dado la oportunidad de vivir de mis historias.

Pero tengo que reconocer que lo que de verdad me abrió las puertas a los lectores fue la autoedición. Bajo mi punto de vista, este es un buen camino para comenzar una carrera literaria.

Mi intención en esta ponencia no es más que aportar mi experiencia y ayudar a todos esos escritores que quieren dedicarse a la literatura y vivir de ella y no encuentran la manera de llegar a los lectores.

De todos los consejos que recibí de pequeña hay uno que me repetía mi abuelo y he intentado convertirlo en mi filosofía de vida: «Nunca te conformes con trabajar solo para vivir, no hagas nada que no sea necesario o hermoso, Gorrión», me decía. Mi abuelo me llamaba Gorrión. Como escritores, no deberíamos olvidar nunca el consejo de mi abuelo. Sobre todo, los novelistas. Creo que una buena novela es aquella en la que no encontramos nada innecesario ni antiestético. Además de ser una buena historia y estar bien escrita, claro.

Bien, es posible que hayamos conseguido esta complicada proeza de contar una historia interesante y bella. ¿Y ahora qué?

Los escritores de nuestro tiempo tenemos mucha suerte, las opciones para publicar son muchas y todas pueden estar a nuestro alcance. Aunque se resumen en dos: publicar con editorial o autopublicar. Mi consejo es optar por una u otra según surjan las oportunidades y nos convenga, a nosotros y a nuestros libros.

Ninguna de las dos posibilidades es fácil, no nos equivoquemos. Si encontrar una editorial que nos respete, mime nuestras obras y pague dignamente es un proceso largo y agotador, autopublicar no lo es menos.

El autor que decide luchar por su obra en solitario deberá hacer por sí mismo toda la labor de edición y promoción, o bien, si se lo puede permitir, pagar a profesionales especializados para cada una de las fases del proceso. Un proceso que comienza cuando escribimos la primera palabra y que, siento decirlo, no terminará nunca.

Para bien o para mal, nuestra creación nos perseguirá toda la vida. Así que más vale eliminar de ella las sombras.

 

Literania 2019 Mercedes Pinto y Mario Escobar

Con Mario Escobar.
Fuente imagen: Mario Escobar.

 

Pero centrémonos en la autopublicación en sí misma. Ya tenemos una historia que a veces nos parece maravillosa y otras nos hace dudar de nuestra condición de escritor y nos tienta a abandonar nuestros sueños. Esto es normal. Lo importante es que lo hemos dado todo y vamos a ver qué pasa, si somos capaces de llegar a los lectores. Para ello deberemos ocuparnos concienzudamente de siete pasos importantes:

1º LA CORRECCIÓN

Se supone que nos dedicamos a contar historias escritas, nuestra herramienta principal es la palabra.

El lector quiere, necesita fluir por el texto y centrarse en el argumento. Algo que no podrá conseguir si tropieza constantemente por errores de fondo, faltas de ortografía o mala sintaxis.

No tenemos un corrector profesional aportado por la editorial, nosotros somos los editores y esta importantísima tarea es nuestra.

Yo siempre aconsejo al menos dos correcciones por nuestra cuenta y después otras dos por expertos lectores cero, de esos a los que la más mínima errata se les clava en las pupilas hasta que les sangran los ojos. O acudir a un corrector profesional.

Por más empeño que pongamos, es muy difícil que pulamos nuestros textos como es debido.

No quiero olvidar algo fundamental en este paso: el orden, el editing. No se trata solo de corregir erratas y faltas de ortografía, es imprescindible eliminar, añadir y ordenar los textos hasta estar seguros de que el conjunto sigue una secuencia natural y no le falta ni le sobra nada. El escritor debe intentar visualizar toda la historia, cada escena, cada personaje, cada cambio crucial de la trama. De esta manera le será fácil eliminar, añadir u ordenar textos para que finalmente el hilo de la novela no pierda en ningún momento el interés y el transcurrir lógico de la trama.

2º LA PORTADA y naturalmente, el título

El consumidor de libros busca su próxima lectura básicamente de dos formas: por recomendación o simplemente entrando en las tiendas físicas o digitales esperando que alguna obra lo sorprenda. El escritor que está empezando no tiene aún la suerte de ser recomendado, así que solo puede esperar que los lectores se fijen en su obra por algún otro motivo y que comiencen a hablar de ella.

Lo primero que se plantará ante los ojos de ese lector que busca una buena historia es la portada. Cuando entre en una plataforma digital será capaz de visualizar decenas de portadas por minuto y solo dedicará unos segundos más a aquellas que por algún motivo llamen su atención.

La portada es el primer gancho, la primera posibilidad de que nuestro libro sea leído. Debe ser atractiva, envolvente, directa y, de alguna manera, resumir su interior. Mi recomendación siempre es la misma para todos los pasos, si tú no eres capaz de diseñar una portada digna, busca ayuda.

3º LA SINOPSIS

Bien, parece que nuestra portada capta la atención, resulta que hay lectores que después de verla deciden leer la sinopsis. Ahora es cuando verdaderamente nos la estamos jugando; la sinopsis es fundamental y debemos trabajarla hasta el cansancio.

Sin desvelar ningún dato importante de la historia, debe contar al lector con toda fidelidad qué es lo que se va a encontrar en nuestra novela, de la manera más sugerente y honesta posible.

El autobombo, engordar las expectativas o falsear su contenido para enganchar se volverá en nuestra contra en poco tiempo. Además, en ella el lector empezará a juzgarnos como escritores y, no solo tiene que estar bien escrita, debe ser una síntesis tentadora y perfecta. Una sinopsis que contenga erratas, en la que se hable más de las bondades del autor que del contenido, excesivamente larga y explicativa o que simplemente no se ajuste a la verdad, se convertirá en el peor de los comienzos.

4º LA MAQUETACIÓN

Esta es la fase más técnica y tengo que confesar que después de una primera experiencia nefasta siempre he delegado en expertos para esta cuestión.

Resulta muy desalentador que después de mimar tu texto y exponerlo con toda la ilusión, la primera crítica venga de un lector enfadado porque ha tenido que dejar nuestro libro a causa de una mala maquetación.

El lector también nos juzga por esto, una mala maquetación, en la que los márgenes, el tipo o el tamaño de letra o la paginación son incorrectos desmerecerán mucho el conjunto. Debemos mostrar un trabajo profesional en todos los aspectos.

5º LA SUBIDA A LAS PLATAFORMAS DIGITALES

De esto hay poco que decir, es más una cuestión de elegir qué plataformas nos interesan o si preferimos dar exclusividad a alguna de ellas, o si hacerlo solo en digital o también en papel, además de saber hacerlo, que también requiere conocimientos. Repito, si no sabemos hacerlo, acudamos a expertos. Hoy día hay muchos profesionales a nuestro alcance por mucho menos de lo que imaginamos.

6º LA NOTA DE PRENSA

Una vez que hemos concluido estos pasos, es interesante enviar la información del lanzamiento de nuestro libro a los medios de comunicación culturales, los blogs literarios y las personas interesadas en la literatura. Hay programas que nos facilitarán mucho este trabajo.

Lógicamente, deberemos hacernos una lista de los correos electrónicos de dichos medios, blogs y lectores. Google es una buena ayuda para esta tarea.

La nota de prensa debe ser amable y escueta. El anuncio de la novedad, la portada, la sinopsis y una breve biografía.

7º LA PROMOCIÓN

Si todo lo anterior es tedioso, ya veréis que es ahora cuando llega la hora de ponerse a trabajar. Los tiempos en los que el autor dejaba el manuscrito a su editor y regresaba a sus escritos sin preocuparse de la publicidad son pasado, ahora, tanto independientes como dependientes, en mayor o menor medida, tenemos que estar al lado de nuestras obras durante la promoción. Es más, lo normal es que nos ocupemos de esta tarea personalmente, aunque tengamos apoyo editorial.

Básicamente, hay dos formas de promocionar, en redes y por medios de comunicación tradicionales. Las dos son importantes. Por supuesto, no debemos desdeñar ninguna posibilidad de dar a conocer nuestra obra.

La cuestión es hacerlo bien. Si hacemos una presentación, que sea original y amena; si hacemos una entrevista, que nuestras respuestas sean sinceras y pensadas; si nos invitan a participar en un evento literario, nos prepararemos bien aquello que vayamos a decir. No se trata de vender libros, sino de despertar en los lectores la curiosidad por conocer lo que escribimos.

Pero me gustaría centrarme en la promoción en redes, porque creo que es la herramienta principal que el recién autoeditado posee para darse a conocer.

Un ordenador y una línea de internet pueden ser una plataforma de lanzamiento muy eficaz. Facebook, Twitter, Instagram, un blog y una web de escritor, entre otros, son escaparates donde podremos exponer nuestras obras al mundo y dependerá de nosotros que resulten eficaces. Aunque, tanto cada red social como nuestras webs, tienen sus peculiaridades y este tema daría para muchas horas de charla, quiero centrarme en los puntos en común a cualquier tipo de publicidad en redes:

––No debemos precipitarnos ni parecer ansiosos. Queremos dar a conocer nuestra obra y conceder a los lectores ejercer su derecho a la crítica, no vender a toda costa. Hemos de se humildes y honestos. Los buenos lectores suelen ser inteligentes y desconfían del autor autocomplaciente. Nos guste o no su opinión, es el lector quien decide si la novela vale la pena.

––No repetir constantemente la misma publicación, es importante ofrecer contenidos atrayentes, cuidando los tiempos, y con interés para el lector, que es el público que nos interesa. Por otro lado, no queremos que nos siga la vecina del quinto que jamás ha leído ni piensa hacerlo, ni nuestra madre o cuñado, que ya lo han hecho. No podemos utilizar nuestras redes como si fuesen nuestro teléfono personal y contar naderías, nos movemos en espacios públicos por los que pasa todo tipo de personas. Nosotros queremos atraer al lector, que no es un mero cotilla que quiere saber si nos hemos enfadado con nuestra pareja, nos han puesto una multa o tenemos cita en el dentista. Lo que quiere es leer buenas historias. Este es el seguidor que nos interesa y a quien nosotros interesamos.

––Cuantos más banners preparemos para acompañar nuestros textos, mejor. Una buena imagen suele captar la atención de todo aquel que pase por nuestras redes y por lo tanto la posibilidad de que lean nuestros contenidos aumenta.

––Ser agradecido con los lectores que se ponen en contacto con nosotros para comentarnos qué les pareció nuestro libro. A ellos se lo debemos todo; ellos tienen la llave de nuestro futuro literario. De manera que debemos escucharlos con atención, aceptar sus críticas y responderles con generosidad. Escribimos por mil razones, pero publicamos para comunicarnos, no debemos olvidarlo.

Como veis, el proceso es tedioso y agotador, pero si seguís cada paso y la historia vale la pena, vuestra obra no tardará mucho en daros lo que tanto ansiáis: lectores fidelizados y poder vivir de la literatura.

Muchas gracias.

 

La última vuelta del Scaife Mercedes Pinto Maldonado ebook mockup

La última vuelta del Scaife (extracto)

Queridos amigos y lectores:

Hoy quiero compartir con vosotros un extracto de mi novela La última vuelta del Scaife. Quizá no es mi obra más conocida, aunque sé que quienes la han leído le tienen un especial cariño. Lo he dicho en muchas ocasiones, este es mi hijo el amado, porque fueron dos años de duro trabajo y porque creo que resultó una historia bella, universal e intemporal. El texto que os traigo, en su esencia, es de rabiosa actualidad. 

Espero que os guste.

***

En el camarote del Woermann, mientras los protagonistas de La última vuelta del scaife viajaban a África del Sudoeste, surgió una conversación entre un judío ortodoxo y un sacerdote católico.

«El padre Marcus fue mi compañero durante gran parte del largo viaje, resultaba muy grato amanecer con sus cordiales buenos días. Los demás ocupantes del camarote también se mostraban contentos de tenerlo entre ellos. Siempre dispuesto a servir y a mantener una buena conversación. Tuve oportunidad de entablar con él muchos diálogos que para mí fueron muy reveladores.

Yo era un joven callado, quizás porque me gustaba escuchar, pero con el padre Marcus intervenía en las conversaciones, incluso acaloradamente, con mucha más frecuencia de lo que era normal en mí.

Una mañana, nos encontrábamos hablando en el camarote de las diferencias de nuestras respectivas religiones y le pregunté:

–¿Por qué los cristianos están tan convencidos de que Jesús fue el Mesías?

El sacerdote, sorprendido por mi directa y clara pregunta, adoptó un gesto más circunspecto de lo que era habitual en él y me contestó:

–No nos faltan razones; razones que avala la Torah que viaja contigo. Según quien la interprete, claro está. Por eso, también tú, que sé eres un estudioso de ésta, encontrarías otras muchas  con las que argumentar lo contrario. Quizás no sea esa la cuestión, aunque podríamos discutirlo. Yo creo que la pregunta sería por qué nos empeñamos en agarrarnos a aquellas cosas que nos diferencian entre nosotros si estamos de acuerdo en lo importante. Es posible que tengamos miedo, miedo a perder nuestra identidad.

–Nunca lo había visto de ese modo –dije con curiosidad.

Pero el padre no había terminado y no quería acabar el comentario sin decirme esto último:

–Si yo aceptara tu credo dejaría de ser católico, lo que siempre he sido, algo que me ha permitido formar parte de un grupo que me ha marcado y guiado toda mi vida, para pertenecer ahora a otra comunidad que al fin y al cabo adolece del mismo defecto que la mía: basar su evangelización en todo aquello que la diferencia del resto de las religiones y no en el credo común de todas ellas, que es lo verdaderamente importante. Dime una cosa Josué, si estamos de acuerdo en lo fundamental, ¿por qué no aceptamos nuestras diferencias? Es posible que los dirigentes de cada una de las distintas formas de culto sean los culpables y hayan empañado el auténtico mensaje en su propio interés, ya que su poder es proporcional al número de fieles; fieles que mantienen gracias a esas diferencias –el padre seguía con su explicación, manifestando abiertamente que aquella cuestión le interesaba especialmente–. Que yo crea que Jesús fue el Mesías y tú todavía lo estés esperando son creencias heredadas de nuestros maestros, quiero decir que, con toda probabilidad, si tú hubieras nacido en una comunidad cristiana, en estos momentos dirigirías tus oraciones a Jesucristo y no tendrías la menor duda de que fue el Mesías y el hijo de Dios. ¿No te parece absurdo que la verdadera identidad de Jesús dependa de que quien hable de él pertenezca a una religión u otra por puro azar? De todas formas, si quieres saber si fue el Mesías o no, deberías de buscar tú mismo la respuesta, porque si yo intentara aclarar tu duda, en el fondo, pensarías que detrás de mis explicaciones se encierra cierto intento de manipulación para captar fieles y, créeme, nada más lejos de mi intención. ¿Por qué crees que me mandan tan lejos? Se me escapan los peces más gordos, no tengo el poder de convencer y en la comunidad a la que pertenecía en un principio provocaba más perjuicio que beneficio.

 

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Yo seguía sus palabras con gran atención, nunca me habían hablado en aquellos términos sobre un tema tan crucial en mi religión.

–Y después de este discurso –continuó ahora con su acostumbrado tono amable–, déjame decirte que no me cabe ninguna duda de que Jesús fue un judío extraordinario, fiel al mensaje del Padre hasta su muerte, y que cuando he sido asaltado por alguna vacilación sobre si fue o no el esperado Mesías, he buscado la respuesta en su propio ejemplo y mis dudas se han disipado como la noche cuando es sorprendida por el resplandeciente sol.

–Pero… aceptar que una de las religiones está en lo cierto sobre este tipo de cuestiones implica también admitir que las demás están equivocadas –dije en un nuevo intento de encontrar la respuesta.

–Déjame contarte una historia Josué: Hubo una vez un pueblo nómada que llevaba varios días sediento porque no encontraba agua a su paso. Dos de sus hombres, desesperados por la dura situación, decidieron buscar nuevas rutas. Cada uno de ellos propuso un camino diferente, convencido de que su propuesta era la más acertada. Finalmente, el grupo se dividió: unos siguieron al líder que proponía desviarse hacía la derecha y otros al que opinaba que era mucho mejor la ruta de la izquierda. Al día siguiente, los dos grupos se volvieron a encontrar a las orillas de un claro y fresco arroyo que calmó la sed de todos. Solo perdieron la vida aquellos que dejaron de caminar, en uno y otro grupo, faltos de esperanza. Dime, Josué: ¿Quién crees tú que estaba equivocado?

Había prestado gran atención a la historia del padre Marcus y elaboré mi respuesta con suma rapidez:

–Los que dejaron de caminar por falta de esperanza.

–Bien, Josué, tú mismo has disipado tus dudas –dijo el sacerdote dando por terminada la conversación.

Pero no estábamos solos en el camarote, desde una de las literas salió la voz de su ocupante. Un hombre de unos treinta años, que durante el tiempo que llevaba viajando con nosotros apenas se había dignado a saludar. Se incorporó y, mirando en nuestra dirección, nos sorprendió con una pregunta:

–Y ¿qué pasa si decides emprender tu propia búsqueda y no formar parte de ningún grupo? Como usted mismo ha dicho, lo importante es no desfallecer y conservar la esperanza –dijo mirando ahora directamente al padre Marcus.

El sacerdote contestó con gran aplomo a la cuestión del nuevo miembro de la tertulia:

–Supongo que nada, si finalmente llegas al arroyo y calmas tu sed. Pero déjeme decirle que si el camino ya es lo bastante duro estando acompañado de personas que te apoyan y alientan cada vez que te sientes abordado por el desánimo, mucho más lo será si no cuentas con esa ayuda. No es baladí el carácter milenario de las distintas religiones, realmente han calmado la sed de muchos de sus fieles. Y ¿con quién tengo el gusto de conversar? –dijo para finalizar su intervención, tirando de su alzacuellos hacía fuera en un intento de dar un leve descanso a su oprimida y seca garganta.

–Ian, Ian Newman. Gracias por contestar a mi pregunta padre Marcus. –Seguidamente volvió a echarse en su cama, aparentemente satisfecho por la respuesta obtenida».

 

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ola de escritoras feministas de pacotilla

¿Hasta cuándo esta ola de escritoras feministas de pacotilla?

En el día de hoy quiero reflexionar sobre la ola de escritoras feministas que invade Amazon, las redes sociales…, y  a las que no sé si considerar como escritoras feminomachistas. Ya sé que este post puede servir para que “me despellejen viva”, pero creo que ha llegado el momento de exigirnos un poco más y apelar a nuestra sensibilidad y capacidad de reflexión si queremos salir del bache capitalista y pueril en el que ha caído la especie humana. Os dejo con mi reflexión sobre las escritoras feministas actuales.

No me tengo por una mojigata, y creo que estoy en lo cierto. Pocas cosas me escandalizan, solo la pobreza, la mentira, la hipocresía, la corrupción, el dolor o cómo algunos seres humanos someten a otros. Para mí un cuerpo humano desnudo no es más que carne al fresco que no me produce ni rechazo ni admiración, y que excepcionalmente es arte o belleza.

Pero en los últimos meses he sumado otro motivo de escándalo a mi conciencia: la manipulación flagrante que hacen algunos escritores de conceptos como el machismo o el feminismo y cómo algunos de sus seguidores los aplauden sin el mínimo pudor o sin darse un minuto para reflexionar si de verdad están de acuerdo.

Voy con un ejemplo gráfico: parte de los autores que constantemente denuncian la utilización de imágenes de mujeres semidesnudas en anuncios de todo tipo son los mismos que no tienen reparo en poblar sus muros, incluso las portadas de sus libros, de hombres musculados y sin ropa.

Aclaro que, aunque esta forma de promoción me parece zafia y banal, propia de quien está escaso de recursos, no por ello la condeno. No es este el tema que me deja atónita, sino la doble moral que lleva a rechazar ferozmente un anuncio de una chica en minifalda vendiendo un coche mientras mi muro está abarrotado de vídeos y fotografías de chicos desnudísimos y guapísimos. Suelen ser mujeres que se autoproclaman feministas acérrimas, a las que no les duelen prendas a la hora de entrar en cualquier hilo en el que, según ellas, encuentran cualquier atisbo de machismo. ¿Perdona? ¡Ole ellas!

La verdadera feminista lucha por la igualdad de derechos, igualdad, y tolera sin problema la decisión de cada cual de comerciar con su cuerpo, sea hombre o mujer. Si tanto comprador como vendedor lo hacen libremente, allá ellos. Otra cosa distinta a la tolerancia es el respeto, que deberíamos otorgárselo a quien nos produzca admiración por sus valores. No confundamos, tolerancia es «lo dejo pasar porque ni me afecta ni es de mi incumbencia», respeto es la admiración por alguien con cualidades excelentes o ejemplares, entre otras cosas.

Pero profundizando un poco más te encuentras el auténtico meollo del asunto. Lo peor no es la utilización de desnudos para vender lo que sea, sino la escasa hondura de quien vende literatura, en este caso novelas, manejando estos métodos. De verdad que me parecen eternos adolescentes enganchados al sexo a costa del seso.

Novelar es un arte; el arte de contar historias fabuladas con la mayor belleza y fuerza que seamos capaces de encontrar en nuestro interior. El artista de las letras es, por definición, un ser extremadamente sensible que mira el mundo más allá de recetas cocinadas y de sus cinco sentidos y luego lo cuenta sobre blanco.

El artista tiene un compromiso y una responsabilidad con su generación y las venideras. Está obligado a desmigarse por dentro cuando sufre el periodo creativo. El verdadero novelista, hasta en la historia más sencilla, nos describe el otro lado de la luna entre sus líneas.

Para exponer lo obvio ya está la misma vida o los medios de comunicación y sus secciones basura, siempre buscando el «efecto morbo» para enganchar.

¡Por la Santa Literatura Universal!, ¿hasta cuándo vamos a ver carne prefabricada en los gimnasios fuera y dentro de los libros? ¿Llegará el día en que cese esta ola de escritoras feministas de pacotilla? Y, sobre todo, ¿tendrá fin esta moda de usar la carne como cebo para los lectores?

Solo por curiosidad, os invito a entrar en cualquier plataforma de venta de libros y contar las portadas con hombres semidesnudos de libros escritos por mujeres, y después al contrario, las de mujeres con poca ropa de obras de hombres. Vais a alucinar, y más todavía si después os preocupáis de buscar las publicaciones de dichas autoras para ver cuántas de ellas abanderan ese falso feminismo.

No me aclaro, ¿qué es lo que queremos las mujeres?, ¿que los hombres dejen de vernos como pedazos de carne o que nos dejen toda la carne para nosotras?

Reivindicar que nos respeten como mujeres es un asunto muy serio que solo dará resultado si nos hacemos respetar dando ejemplo.

A ver, no digo que no pueda haber historias donde algún personaje tenga el perfil del típico chico guapísimo y riquísimo por el que todas las mujeres entregarían hasta la dignidad, incluso el protagonista. A mi modo de ver, en ocasiones está más que justificado. Pero, por favor, ¿siempre y en todas las novelas de las mismas escritoras, en la portada y en el interior, y en buena parte escritas por feministas radicales?

Aquí pasa algo y hay que remediarlo. Hemos de exigirnos un poco más y apelar a nuestra sensibilidad y capacidad de reflexión si queremos salir del bache capitalista y pueril en el que ha caído la especie humana.

Yo no me rindo, y me niego con todas las fuerzas a dejarme arrastrar por estos vientos en los que el físico le ha ganado la partida al espíritu; me niego a involucionar hasta convertirme en una troglodita que solo busca saciar sus instintos; me niego a renunciar al gozo que hay más allá de mis sentidos, aunque el camino sea más largo y abrupto; me niego a pedir un préstamo para operarme el paso de un tiempo vacío; me niego y me niego.

En la otra vida debí ser un salmón, porque cada vez que nado lo hago a contracorriente.