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LOS 18 PASOS PARA PROMOCIONAR UN LIBRO AUTOEDITADO

LOS 18 PASOS PARA PROMOCIONAR UN LIBRO AUTOEDITADO

El mundo de la autoedición es cada vez más competitivo y su evolución vertiginosa. Promocionar un libro autoeditado es fundamental para llegar a los lectores. Las estrategias de marketing de hace un año ahora parecen arcaicas y no se reflejan en el número de lectores a los que llega el autor y por tanto en las ventas.

Cuando yo comencé a autopublicar en Amazon, hace cuatro o cinco años, parecía que con publicitar en tu blog y Facebook la portada y algunos textos de tu libro y organizar una lectura conjunta era más que suficiente. Así fue como Maldita llegó a ser número uno en España, Alemania y Francia durante año y medio. De acuerdo, la publicidad no es suficiente, el libro tiene que gustar; pero no es menos cierto que sin un buen empujón inicial para llegar a una masa crítica y que esta comience la verdadera promoción boca-oreja, por muy buena que sea la historia, quedará en la sombra.

Para la siguiente novela me sumé a Twitter, ya tenía un buen número de lectores que me seguían, así que continué avanzando y Pretérito imperfecto fue también número uno en España y se clasificó bien en varios países. Pero a cada obra publicada el número de escritores autoeditados se multiplicaba en las plataformas digitales, muchos de ellos con más conocimientos que yo en redes (cosa fácil, la verdad).

Fue entonces comencé a utilizar Google +, a interaccionar activamente con mis lectores, pagar imágenes para las publicaciones… Como digo, a medida que pasaba el tiempo iba aumentando las herramientas de promoción y poniendo cada vez más cuidado en los anuncios, intentando ser original para que mis seguidores no se sintieran ante mis muros como en el intermedio de una buena película, donde siempre aparecen los mismos anuncios.

Encargué book tráilers (aquí os dejo el de Hijos de Atenea), hice presentaciones, colaboré en revistas culturales, fui entrevistada en radio y televisión… En Twitter, por ejemplo, comprendí la importancia de los hashtags o etiquetas, que para nada son estables en el tiempo, lo que antes funcionaba, como países o estados, ahora tiene menos repercusión y son palabras concretas como #Novela, #Libros, #Kindle o #Suspense, entre otras muchas, las que abarcan mayor radio.

También tomé conciencia de la importancia de hacer equipo con otros autores, cierto que la unión hace la fuerza y que es muy interesante dejar espacio en tus páginas para publicitar a los compañeros, normalmente también ellos lo hacen contigo y todos conseguimos llegar a un mayor número de lectores.

Y seguí perfeccionando y aumentando el plan de marketing hasta convertirse en un trabajo de locos del que, por cierto, no se libran los escritores que publican con grandes editoriales, excepto las viejas glorias cuyos nombres ya son sellos de garantía de calidad. Aunque también es cierto que, en mi caso, con Cartas a una extraña y Mensajes desde el lago, publicadas con Amazon Publishing, he disfrutado de una buena promoción por parte de la editorial, de hecho, todavía me parece mentira que por primera vez, después de haber publicado con otros grandes sellos, haya tenido verdadera ayuda tanto en la edición como en la publicidad.

A menudo los compañeros que no consiguen levantar el vuelo en este complicado mundo me preguntan qué hacer. Madre mía… es un trabajo arduo y complejo, cada vez más. El próximo 25 de julio Amazon Publishing lanzará mi tercera obra firmada con ellos Una de las tres y ya estoy dándole vueltas al plan de marketing. Si de algo estoy segura es de que para promocionar un libro autoeditado lo importante es sembrar en muchos lugares y ser conscientes de que ni Facebook ni Twitter son suficientes, tenemos que ampliar el círculo, todo cuenta, absolutamente todo. Suponiendo que esta nueva obra fuese autoeditada, bajo mi punto de vista, los pasos serían los enumerados a continuación, aunque publicada por editorial solo me ahorraría los tres primeros puntos.

LOS 18 PASOS PARA PROMOCIONAR UN LIBRO AUTOEDITADO

1º Exhaustiva corrección y evaluación de la obra, a ser posible por un profesional

Debemos estar seguros de que nuestro manuscrito será de interés para los lectores y tener confianza en que nuestra historia tiene nivel literario en todos los sentidos.

2º Portada adecuada

Original y diseñada por un buen portadista, a no ser que se nos dé muy bien esto del diseño. La portada es el primer flash que recibe el consumidor de libros, debe representar eso que busca, que normalmente es una historia que le sorprenda independientemente del género. La imagen debe captar su atención y resultarle distinta a todas las anteriores. Si le gusta la portada, leerá la sinopsis.

3º Sinopsis con gancho

Que se ajuste al contenido y, muy, muy importante, sin erratas y que ya demuestre nuestra buena narrativa. La sinopsis es una pequeña muestra, un avance del contenido de la obra a través del cual el lector decide si adquirirla o no, debemos mostrar en ella toda su excelencia. Si la novela es buena, la sinopsis debe ser mejor.

4º Logline o versión abreviada de la sinopsis

Unas 35 palabras que describan la historia y que nos serán muy útiles para responder con precisión y rapidez a la eterna pregunta: ¿De qué va tu libro? Además de que nos servirá como frase eslogan.

5º Actualizar nuestra página web

Hoy día la página web de autor es imprescindible para los escritores, en ella debe estar toda la información de nuestra carrera de una forma ordenada e intuitiva, porque es donde acudirán todos los que tengan interés por conocer nuestro trabajo, ya sean editores, medios de comunicación o lectores.

6º Actualizar nuestra biografía en todas las páginas que tengamos en las redes

Todo medio de comunicación, bloguero o lector debe encontrar la información correcta y actualizada en cualquier parte, porque es en nuestras páginas donde copian los datos que necesitan para entrevistas y artículos.

7º Nota de prensa o email marketing

Bien dirigidos, dependiendo de si es para medios de comunicación, para lectores o para blogueros. En esta información encontrarán un saludo adecuado, portada, sinopsis, enlaces de interés y pequeña biografía. Todo sin extendernos más de lo necesario. Cuanto más directo y sencillo sea el comunicado más fácil será que no termine en la papelera.

8º Lectura conjunta

Regalando a los participantes el ejemplar, al menos en digital, lógicamente con un cheque regalo, no es bueno ir enviando a todo quisque el manuscrito en Word o Pdf por aquello de la piratería, además de ser algo cutre. Creo que es importante esta pequeña inversión, todavía nadie conoce la obra y estos lectores se ofrecen altruistamente a valorarla, qué menos que evitarles gastos.

9º Elaboración de banners de promoción

Para Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn… Si no sabemos, los encargamos, cuantos más tengamos y más distintos entre sí, más fácil será promocionar sin cansar.

10º Elección de textos gancho de la historia para las publicaciones

11º Elaboración de tuits

Con inteligencia y originalidad, a los que acompañaremos con los banners. Yo aconsejo tener una buena lista.

12º Hacer un book tráiler

Si no sabemos, lo encargaremos a un entendido. Mejor nada que un vídeo casero que desmerezca nuestra obra.

12+1º Organizar un sorteo atrayente entre los lectores

Si es posible, no solo de nuestros libros, sino que también incluiremos algún otro objeto con la portada o los personajes, como tazas, camisetas, marcapáginas…

14º Abandonar cualquier otra tarea durante varias semanas

La promoción inicial requiere nuestra concentración y dedicación. Es un tiempo fundamental para el lanzamiento, en el que están incluidos esos primeros lectores que dejan sus impresiones en las redes y a los que nos debemos en cuerpo y alma y hay que atender. Promocionar una hora al día colocando el enlace y la portada en todos los grupos de Facebook es una tarea inútil que se puede volver en nuestra contra. Sí, es bueno avisar a estos grupos aficionados a la lectura, pero no todos los días con la misma cantinela y a la misma hora.

15º Prestarse con generosidad a entrevistas en blogs, webs, prensa o radio

16º Encuentro con lectores

Si estamos seguros de tener un buen grupo de lectores que nos acompañen, hacer una presentación, yo aconsejo solo una, en Madrid o alguna otra ciudad donde sepamos que tendremos una audiencia mínima e interesada. No encuentro qué sentido tiene presentar por media España el mismo libro a los mismos amigos y familiares, a los que comprometemos para no estar solos y que a veces vuelven a comprarnos la obra porque les da pena que no hayamos vendido nada.

Debemos intentar que nuestra aparición pública se convierta más en un encuentro literario, donde se genere debate entre los participantes y se ofrezca a los lectores algo más que un presentador hablando de las maravillosas bondades de nuestra obra para que el acto termine convirtiéndose en un quiosquillo de ventas.

Hay mil maneras de hacer que ese tiempo resulte un grato recuerdo para todos: una buena proyección sobre el tema del libro, un intérprete que amenice el momento con música, tener algún detalle con los lectores, como regalarles algo, dependiendo de nuestro bolsillo… A mi entender, más que incitar a comprar deberíamos aprovechar para homenajear a los que nos leen y darles voz.

Las presentaciones tradicionales se están quedando obsoletas, algo lógico teniendo en cuenta que hoy día hablamos con los lectores constantemente y consiguen nuestros libros online sin ningún problema incluso antes que nosotros.

Últimamente leo en las redes cómo los autores les piden a sus lectores que no compren el libro hasta el día de la presentación, como si no vender en ese evento fuera un fracaso. ¿Qué pasa con los que prefieren el digital o los que ya lo compraron? ¿Tienen que buscar los quince euros de rigor (o más, según precio del ejemplar) para comprar el libro en papel como si fuera la entrada al acto? A mí me parece que cuantos más asistentes hayan leído la historia, mucho mejor, más interesante y participativo será el encuentro.

17º Optimizar los contenidos de nuestras páginas para SEO

Esto no sé muy bien lo que es, pero sí sé que es muy importante para que nuestro nombre y nuestros libros estén bien posicionados en los buscadores y nos encuentren en las redes con facilidad. En mi caso, he contratado a una persona para esta complicadísima tarea.

18º Algo de suerte

19º, 20º, 21º… ¡Todo lo que se os ocurra!

Como decía Santa Teresa, todo es bueno para el convento, y en este caso yo añado que a ser posible sea original, elaborado y especialmente diversificado. Es necesario salir de nuestra zona de confort y sembrar en muchos lugares, por insignificantes que nos parezcan.

Una cosa más, si podéis permitíroslo, contratad todos estos servicios o los que os parezcan más tediosos, hay muy buenos managers y editores especialistas en estos temas que trabajan por mucho menos de lo que se piensa. Para ganar hay que invertir, y nosotros a escribir y a responder a los lectores.

Como veis, todo es importante, no solo hay que ser buenos profesionales, es imprescindible demostrarlo. Quiero decir que podemos escribir una historia maravillosa, pero si la sacamos a paseo sin lavar, sin peinar y mal vestida… Sí, siento deciros que el lanzamiento requiere una inversión de dinero y trabajo, y si no tenemos dinero, muchísimo más trabajo; pero esta es la manera de abrirnos paso entre los lectores, a los que no les faltan miles de ofertas a cual más atrayente.

RAZONES PARA PUBLICAR EN AMAZON Y NO AVERGONZARTE COMO ESCRITOR

RAZONES PARA PUBLICAR EN AMAZON Y NO AVERGONZARTE COMO ESCRITOR

¿Existen razones para publicar en Amazon y no sentirte avergonzado como escritor?

Que un autor pase años y años detrás de las editoriales para que finalmente le den un «sí, ya lo leeremos y le avisaremos»; que tenga la santa paciencia de esperar otro año más para leer en su correo «aceptamos su obra»; que después de otro año la vea publicada y le paguen, también otro año después, menos que a cualquiera de los que se lucran con ella, si es que las ventas han dejado algo para el último eslabón de la cadena (el que produce la materia prima), teniendo en cuenta que el producto es mostrado un par de semanas y retirado, con lo cual puede suceder que, si hay adelanto, el escritor no llegue a saldar jamás cuentas con la empresa, además de estar impedido para luchar por su libro porque ni siquiera le pertenecen los derechos; como decía, que un autor padezca este despótico proceso como si fuera un mindundi que no mereciera ni las sobras, solo es culpa suya. Aceptar esta tiranía es del todo descabellado y más en nuestros días.

Antes de seguir, quiero dejar claro que hay honrosas excepciones, de manera que no se sienta aludido todo el mundo y empiecen a lanzar cuchillos los no llamados a esta guerra. Me consta que a veces los tratos son justos, pocos y cada vez menos, la verdad.

Como sabéis los que me conocéis, he padecido en carne propia los ninguneos editoriales y reflexionado mucho sobre este tema desde hace años, y solo se me ocurre que en el fondo aceptar estas totalitarias condiciones de trabajo, más propias del medievo que del siglo XXI, solo puede responder a que hay autores que padecen dos síndromes: el de El primo de zumosol y el de la Pijotería (con perdón por la palabreja). Entono el mea culpa, quede claro que yo padecí el síndrome de El primo de zumosol durante mis primeros años.

El síndrome de El primo de zumosol lo padecen aquellos que sufren falta de confianza, que se sienten incapaces, frágiles ante cualquier adversidad, como esos pequeños que por ser más débiles que sus compañeros tienen que buscar a otros más fuertes para defenderse en el recreo de los mayores que los acosan. Claro, pasa que al primo de zumosol hay que pagarle por protegerte, normalmente con el bocadillo diario, con lo cual el pequeño estará cada vez más delgado y el de zumosol cada vez más fuerte. Esto nos condena a ser los débiles eternamente, o a terminar con la opresión plantándole cara al acosador de una vez por todas.

El síndrome de la Pijoretía es bajo mi punto de vista menos noble que el anterior, me parece más zafio, grotesco y banal, y lo padecen, como su propio nombre indica, los pijos o aspirantes a pijos, especialmente los aspirantes. Me explico, este autor siente la misma sensación de cuando le falta el cocodrilo de Lacoste en sus camisas, se avergüenza como si fuera desnudo por la Gran Vía a las doce del día, pues eso, que si una gran editorial no estampa su sello en sus libros, no son escritores ni son nada, ¡Un libro sin la marca de la editorial! ¡Oh, no, qué bochorno!, qué van a pensar de mí mis coleguis de la pandi. Vamos, que da igual que una camisa sea de más calidad, se arrugue menos, caiga mejor y haya costado diez veces menos, sin cocodrilo es una mierda, bueno, el pijo diría «caquita».

No me cansaré de repetir una y otra vez, si crees que vales para contar historias, si te apasiona la escritura, si quieres vivir de tu trabajo (porque esto es un trabajo tan duro como maravilloso), no escuches cantos de sirenas y no esperes que nadie te dé el pistoletazo de salida cuando quizá ya estés muerto de inanición, lucha y confía, el sello de tus libros eres tú.

Web Mercedes Pinto Maldonado

(Si quieres saber más sobre mis obras y sobre mí te invito a pasarte por mi web oficial picando en la imagen. ¡Gracias!)

EGOCENTRISMO DE LOS ESCRITORES

EL EGOCENTRISMO DE LOS ESCRITORES, MÁS PRESENTE AÚN GRACIAS A AMAZON

 

Mucho se ha hablado y se hablará del dichoso egocentrismo de los escritores, incluso creo que yo dejé por aquí una publicación sobre el tema, me parece que negando esta afirmación, siempre tema de debate entre autores y lectores. Pues el tiempo ha pasado desde entonces y ya no pienso lo mismo. He tenido oportunidad en los últimos años de conocer a muchos compañeros, y también un poco más a mí misma. Sí, por desgracia es cierto: narcisismo, egolatría, egocentrismo, egoísmo, individualismo, vanidad… ¡SOY LO MÁS Y LEVITO POR ENCIMA DEL RESTO DE LOS MORTALES!, son adjetivos atribuibles especialmente a los artistas.

Últimamente he leído y escuchado frases como estas o casi idénticas, os aseguro que no expongo nada que no sea verídico:

«Acabo de escribir una novela buenísima, va a ser un éxito».

Ea, porque tú lo dices, después llegarán los lectores y para qué van a expresarse, tu novela es buenísima de la muerte digan lo que digan.

«Los lectores son tontos».

¿Por qué?, muy sencillo, porque tú escribes mucho mejor que el resto de tus compañeros y vendes mucho menos. Oye, tontos de capirote, pero todos, eh. Que no salvas ni a los pocos que te leen.

«Yo no escribo para los lectores, escribo para mí».

¡Toma castaña! Vamos, que estás en las redes todo el puñetero día dando la tabarra con tus portadas porque te aburres mucho, pero que no se le ocurra a nadie comprar tus obras, que no hace falta.

«He terminado de corregir mi novela y es buena, muy buena. Os va a gustar, estoy seguro/a».

Pues ya está, ¡me la compro ya!, quién mejor que tú, el autor, va a saber que la obra es ‘muy buena’.

«Lo escritores (que se posicionan en las listas de Amazon) son unos chupaculos y malos compañeros».

Claro, claro, cuando mis novelas suben en las listas es mérito propio, por la excelencia de mi prosa, pero si suben otros… eso no puede ser por otro motivo que porque están todo el día tomando café con la cúpula de Amazon.

«(Mensaje recibido por privado) Saludos, Mercedes. Te invito a conocer mi primera novela, es realmente buena, pero necesito que me ayudes a darla a conocer. Me vendría genial que la leyeras y la reseñaras en tus páginas. No te arrepentirás. Te envío el link de compra».

Desde luego este autor/a tiene muchas posibilidades de entrar en el Top, pero no de los autores más leídos, acaba de publicar y ya encabeza las listas de los escritores más ególatras de la historia.

«Escribo por necesidad (refiriéndose a la necesidad de dar rienda a su pasión por la escritura, claro), sin esperar nada».

Bien, eso te honra, el problema es que tus obras no están gratis por la red, sino en plataformas de ventas y con precios no siempre asequibles al lector medio.

«No vendo porque hay más escritores que lectores, no porque mi obra no sea merecedora».

Ya… entonces… a ver si lo he entendido, por esta regla de tres, por poner un ejemplo, ¿de los 65.000 millones de lectores de El alquimista al menos 33 son escritores? No, no. Es verdad que personas que han escrito un libro o dos hay muchas, pero escritores que dedican su vida a la literatura no son ni el cinco por ciento de los que alguna vez publican. No hay tanta competencia, ojalá, eso sería maravilloso para la cultura, y si la hubiera, no es excusa.

«Yo no escribo para lectores de medio pelo».

Esto está muy bien, ya te has quitado de un plumazo a todos los lectores que no tienen el pelo largo ¿no? Pues es un marketing muy original: ‘Atención a todos los que tengan el cabello por la cintura, acabo de escribir una novela exclusivamente para vosotros’.

«Este lector me ha puesto 4 estrellas porque no tiene ni puñetera idea de lo que es la literatura».

Inmediatamente, el humilde lector le pide perdón por no haberse leído todas las obras de la literatura universal antes que la suya y por haberse guardado una estrella porque no le ha parecido el libro de su vida. ¡Olé! El lector que no me pone 5 estrellas es un inculto profundo, porque yo soy el/la divo/a de las letras.

«Si quieres ser una buena persona lee mis novelas, mis personajes son todo un ejemplo».

Vaya, vaya, vaya… sin comentarios, para qué.

Podría seguir hasta aburriros, pero creo que estas muestras ya dicen mucho de la falta de humildad que, sin pudor, publicamos los escritores en los medios.

He vivido y vivo en carne propia los ataques de compañeros por el hecho de tener obras largo tiempo entre las más vendidas, no podéis imaginaros hasta qué punto los colegas (algunos considerados amigos) sacan los cuchillos en cuanto una de tus obras destaca, es de una desvergüenza pasmosa.

Por no hablar de la cantidad de falacias y ofensas que llegan a volcar en las redes ante la desesperación de no poder vivir de su trabajo. Sí, el número de profesionales de las letras que es incapaz de hacer autocrítica creo que supera al de otros colectivos (con todo, sigue siendo una minoría, quede claro).

Tanto es así, que cuando uno de estos autores recibe una crítica, ni siquiera negativa, sino que no encaja con el concepto que tiene de sí mismo, monta unos ciscos en sus páginas que tiembla la red, y es capaz de escribir al mismo Trump para que elimine el falaz comentario. Lo cual tiene un efecto colateral: difícilmente un lector va a hacer público lo que realmente piensa de su obra, si no le gusta, se calla, y se le gusta pero… pone cinco estrellas como soles y se guarda el pero.

Así el magnífico autor podrá decir sin que se le mueva un pelo que sus novelas son las más valoradas, lo que demuestra su excelsitud, y que no vende porque la mayoría de los lectores tiene un paladar tan pedestre que prefiere un bocadillo de mortadela con aceitunas al jamón ibérico.

¡No, no, no y no! El escritor que no empatiza con los lectores no es porque su sensibilidad y creatividad sean más elevadas que las del resto de los mortales, es sencillamente que le falta el número de neuronas espejo mínimo y necesario para respetar al prójimo y meterse en sus zapatos, y la sabiduría e inteligencia para traspasar su piel.

¿No es tan listo, maravilloso, culto, sabio…? Pues también sus letras deben tener la habilidad de saber dejar ese legado en los lectores, ¡que es su principal misión como artista!, porque no conozco un alma más dispuesta a ser sorprendida y educada que la de un lector. Por supuesto que cada cual puede tener su propio concepto del mundo y el arte y escribir para sí mismo, para su madre, para su gato o para un campo de lechugas, ahora bien, de ahí a arremeter constantemente contra los que no le bailan el agua…

Comprendí mucho antes de empezar a publicar que no escribía para mí, lo hacía para comunicarme, para buscar complicidad, para dar salida a mi imaginación y mi manera de percibir el mundo con la esperanza de ser entendida, para dejar un legado, para crear, ganarme la vida con lo que me apasiona, para… Eso sí, si nada de esto se hubiese cumplido, seguiría escribiendo, porque la razón principal de tantas horas frente a mis libretas es que nada me hace disfrutar más. Escribir es como estar enamorado, podrás dar mil razones, pero ninguna de ellas lo explicaría.

Web Mercedes Pinto Maldonado

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4 CLAUSULAS DE UN CONTRATO EDITORIAL OBSOLETAS Y EXTRAÑAS

4 CLÁUSULAS DE UN CONTRATO EDITORIAL OBSOLETAS Y EXTRAÑAS

Aunque hace tiempo ya publiqué un artículo sobre los contratos editoriales, pienso que en estos momentos no está de más recordar a los futuros escritores la importancia de examinarlos y reflexionar con calma antes de firmar.

Además, pasados unos años estoy todavía más convencida de que firmar porque estar con este o aquel gran sello editorial es ya un aval puede ser un grave error en nuestra carrera literaria. El verdadero aval son los lectores, son los que deciden el camino que recorrerá nuestro libro, y para llegar a ellos necesitamos que nos abran puertas, no que nos las cierren, y estar dispuestos a trabajar con perseverancia, claro.

Se escapan a mi entendimiento la mayoría de las cláusulas de los contratos de las viejas editoriales. A poco que leamos con una mínima atención los contratos que ofrecen nos daremos cuenta de que están plagados de sinsentidos, al menos para el autor, entre ellos me gustaría reparar en cuatro muy esenciales:

 

4 Cláusulas de un contrato editorial obsoletas y extrañas

1. El tiempo de cesión de derechos de la obra

La mayoría de las editoriales exigen al autor que ceda todos los derechos de la obra contratada un mínimo de siete años. ¿Por qué? ¿Qué objeto tiene este empeño por la parte contratante?

si la obra va bien y es un éxito de ventas, lógicamente el escritor estará encantado de renovar el contrato las veces que sea necesario, y si es un fracaso y no deja beneficios para ninguna de las partes, ¿a qué ese empeño en seguir conservando año tras año unos derechos que no aportan nada más que pérdidas?

Por supuesto, para el autor esto es una esclavitud innecesaria e inexplicable, que además le impide rescatar su obra del ostracismo y luchar para encontrar otras oportunidades.

En definitiva, teniendo en cuenta que un libro tiene en las librerías una visibilidad física de dos o tres semanas y que es del todo imposible que aporte unos beneficios dignos en este tiempo, a no ser que el escritor sea una vieja gloria, ¿no os parece un verdadero enigma esta exigencia? ¿Será que la pasión por la literatura de estas macroempresas del papel es tal que no les importa almacenar palés y palés de libros como si tuvieran un peculiar síndrome de Diógenes literario?

2. Número de ejemplares para el lanzamiento

Vivimos en el siglo XXI, hoy día no es necesario imprimir 5.000 ejemplares en vez de 500 para abaratar el precio de la unidad.

Lanzar miles de libros que no tienen ninguna posibilidad de llegar a las librerías, o de estar en ellas el tiempo suficiente que necesita una masa crítica de consumidores para conocer el producto, es algo que también perjudica al autor.

Como es lógico, las devoluciones de gran parte de la tirada están garantizadas, con una consecuencia nefasta en los royalties del escritor que, aunque pudiera parecer que ha vendido un número determinado durante el primer año, suele encontrarse con que los años siguientes deberá restar de sus ganancias las devoluciones que hacen las librerías.

En definitiva, a las editoriales le saldrá a más bajo costo el ejemplar cuando la tirada es mayor, pero para el autor el coste es mucho más alto a la postre. Ellas rara vez pierden, os lo aseguro.

3. Cesión de la posibilidad de traducciones, películas o cualquier versión de la obra

Este punto es del todo descabellado. La mayoría de las editoriales exigen los derechos de cualquier versión de la obra, aunque solo tengan la intención de publicarla en papel y digital, y en muchos casos solo en digital. ¿Qué sentido tiene secuestrar cualquier otra salida de tu libro si solo quieren el digital, por ejemplo? ¿Qué pasa con esta cláusula?

Muy sencillo: que en el caso de que solo quieran el digital ―para ellos esta versión tiene coste prácticamente cero y todo ganancias―, el autor estará durante siete años imposibilitado para buscar otras vías para papel, audible o cualquier otra modalidad.

4. Pago de los royalties una vez al año y sin mostrar con claridad las cuentas

Puedo entender que sea necesario que las librerías pasen datos de ventas y devoluciones a las editoriales para que estas puedan comunicar al autor sus beneficios; pero, por ejemplo, ¿por qué un año? No lo entiendo, ¿no reciben los editores los números de las ventas en papel cada tres meses?

Por otro lado, esto tal vez se pueda justificar de algún modo para el libro en papel, que tampoco, pero ¿y el digital? ¿Por qué el autor no puede ver y cobrar los beneficios de las ventas mensualmente igual que las empresas editoras? ¿Qué problema habría a este respecto? Es completamente absurdo, de hecho, yo tengo dos de mis libros con Amazon Publishing ―no confundir con KDP de Amazon, que es autopublicación― y puedo saber a diario cuántos ejemplares se venden, en qué versión y en qué país. Y lo mejor, cobro cada mes, como todo hijo de vecino. O sea, pagar a tiempo y con total claridad no es un imposible. Qué extraño todo, ¿no os parece?

 

Hay más cláusulas obsoletas y extrañas en los contratos editoriales tradicionales, pero bajo mi punto de vista estos son los más importantes, por los que debemos pelear. No olvidemos nunca que los libros son nuestros, que somos nosotros los que proporcionamos la materia prima y que hoy día con las plataformas de autopublicación tenemos otras opciones. Las editoriales necesitan a los autores infinitamente más que los autores a las editoriales.

 

Web Mercedes Pinto Maldonado

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los libros que cambiaron mi vida

LOS LIBROS QUE CAMBIARON MI VIDA

Por supuesto hay muchos libros que cambiaron mi vida y que se quedaron para compartir conmigo mi existencia. Recuerdo que cuando era pequeña mi abuelo, que era un lector empedernido de novelas del oeste, me mandaba casi a diario a un quiosco del barrio para cambiar sus novelas, leía tanto que no podía permitirse comprar todas las que demandaba su ansia lectora. Fue entonces cuando comencé a aficionarme a la lectura y a cambiar también yo mis cuentos en el quiosco de la Marga.

Claro, eran historias sencillas, cortas, como las versiones breves de los cuentos de Hans Christian Andersen. Yo tendría seis o siete años, y creo que ahí comenzó mi pasión por la lectura. Mi abuelo leía sus novelas del viejo Oeste y yo mis cuentos, y así pasábamos las tardes de invierno después de hacer los deberes. Lástima que no conserve una instantánea de esos momentos.

 

Libros que cambiaron mi vida en la infancia

De manera que fueron La princesa del guisante, La sirenita o El patito feo los primeros libros que me cambiaron la vida, entre otros muchos cuentos con grandes dibujos y poco texto.

Después me aficioné a los libros de Los cinco, de Enid Blyton, es posible que me los leyera todos, aunque creo que sus protagonistas no consiguieron contagiarme su espíritu aventurero, o sí, según se mire, porque lo cierto es que ahora vivo de aventura en aventura, sobre el papel he sido princesa, guerrera, viajera, jefe de tribus africanas, judío errante…

Recuerdo con especial nostalgia un libro de Mary Poppins, de Pamela Lyndon, que me regaló mi padre a los nueve años para consolarme porque tendría que pasar unos días en cama. No sé cuántas veces lo saboreé, me pareció la historia más mágica que había leído hasta el momento y tuve la seguridad de que quería dedicar mi vida a escribir novelas así.

Más tarde me aficioné a la poesía de Bécquer y a sus leyendas, gané todas sus obras en un concurso literario a los 11 años. Luego llegaron muchos más, pero creo que de todos los libros que he leído podría destacar:

 

Libros que cambiaron mi vida

El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde

Yo diría que este libro fue con el primero que tomé conciencia de que además de contar una buena historia para invitar a disfrutar, se podía hacer reflexionar en profundidad a los lectores, ese debate implícito que encierra sobre la belleza y la ética me parece llevado con mucha maestría. Y también aprendí con él la importancia del estilo y la personalidad del autor.

Las ratas y El camino de Miguel Delibes

Me enseñaron hasta qué punto los personajes pueden plantarse en carne y hueso ante el lector, pienso que el Nini es uno de los mejores protagonistas de novelas creados por un escritor, por destacar alguno de este gran autor. Y también comprendí hasta qué punto la ambientación llega a levantarse sobre el papel y hacer que la historia se convierta en una realidad paralela.

Orgullo y prejuicio de Janes Austen

Destaca entre mis preferidos también por esa manera tan sutil, exacta y viva de crear la ambientación y los escenarios de una historia y la capacidad de Austen de reflejar con palabras cómo era la sociedad inglesa del siglo XVIII.

Siddhartha de Hermann Hesse

Un libro lleno de diálogos maravillosos entre el protagonista con Govinda y Vasudeva, cargados de sabiduría y valores que nos recuerdan las sencillez de la vida. De alto nivel espiritual, que invita a la meditación sobre el sentido de nuestra existencia.

Y La montaña mágica de Thomas Mann

El que yo llamo mi libro de cabecera, porque encuentro en él todo lo que debe tener una novela: elegancia, maestría, buen argumento, cargada de filosofía y mensajes, magníficos personajes, genial estilo… Los diálogos que sus protagonistas mantienen mientras residen en el Sanatorio de Davos sobre la enfermedad, la muerte y especialmente el paso del tiempo son una maravilla, no sé cuántas veces he abierto este libro para leer algunas de las charlas que mantenían Castorp, Settembrini o Naphta, a veces como mero estudio para abordar las de mis propias novelas. Es una novela excelente, considerada filosófica, pero yo diría que además encierra toda una lección de literatura. Bajo mi punto de vista debería leerla todo aspirante a escritor.

 

Ahora estoy en un momento en el que solo busco disfrutar cuando leo, que la historia y los personajes me lleguen y me trasladen a otra dimensión, sin más aspiraciones, leo a mis contemporáneos, algunos de ellos conocidos, simplemente disfruto, y me he dado cuenta que esto que parece tan sencillo, hacer disfrutar al lector, no es más que el resultado de años de trabajo por parte del autor y del equipo editor. No hay nada más difícil que hacer sencillo lo complicado.

Creo que justamente en este orden me han ido formando como escritora a lo largo de mi vida lectora. Hay muchos, muchos más, pero estos tal vez sean los que más me enseñaron.

Estoy convencida de que aquellos primeros libros que tanto me hicieron disfrutar en mi infancia fueron los culpables de mi adicción a la lectura y a la escritura, pero los que llegaron después formaron mi carrera y me ayudaron a crear mi propio estilo. Aunque ya quisiera tener la maestría de esos grandes autores.

 

¡Feliz Navidad y próspero 2017, queridos lectores y seguidores!

 

Web Mercedes Pinto Maldonado

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