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quinto culpable mercedes pinto maldonado

Hoy publico QUINTO CULPABLE

Queridos seguidores:

Vengo con la mejor noticia que pueda dar un escritor: hoy he publicado mi decimocuarta novela.

La terminé hace un año, pero por mil incidentes, entre ellos esta pesadilla de pandemia que vivimos, no me he decidido a publicarla hasta ahora.

Quinto culpable es una historia con la que me gustaría hacer reflexionar a los lectores. En realidad, todas mis novelas tienen esta intención en el fondo. Trata de un tema muy duro, un trágico episodio que han sufrido no pocas mujeres a lo largo de la historia y del que siguen siendo víctimas.

A través de Ani, la protagonista, intento despejar dudas sobre si realmente denunciar según qué crímenes es beneficioso para la víctima o, por el contrario, solo supone revivir una y otra vez la peor de las pesadillas. Porque lo cierto es que, en la mayoría de las ocasiones, la víctima es sometida a una sobreexposición pública y no resulta la mejor terapia en momentos tan trágicos contar repetidamente a propios y extraños lo que tanto duele.

Si os soy sincera, yo no tengo nada claro qué es lo más acertado. La verdad es que nuestro sistema judicial puede convertirse en una verdadera tortura para quien está más necesitado de protección y discreción. Pero, por otro lado, sin denuncia no hay castigo. Es complicado.

Ojo, este libro no deja de ser una novela y espero que consiga su principal objetivo: distraer y hacer disfrutar a todo el que se adentre en la historia. Creo que Quinto culpable tiene todos los ingredientes que busca el lector de novelas: suspense, investigación, emoción, personajes que odian y aman… y una trama interesante. Bueno, eso creo, pero tendréis que decirlo vosotros.

Tengo gran interés en llegar al lector con esta obra, de manera que estará a 0,99 € los primeros cinco días de su publicación para no dificultar más esta cuesta de enero que está siendo especialmente dura.

Os dejo la sinopsis, la portada y el enlace de compra, y aprovecho para mandaros un abrazo a cada uno con el deseo de que en tan complicadas circunstancias os encontréis bien y os cuidéis.

 

Portada Quinto culpable

 

quinto-culpable-portada completa

 

Sinopsis Quinto culpable

Ani se niega a regresar a Salomar, la playa que la vio crecer y fue testigo de todos sus veranos desde que era niña ya no es la misma. Sus arenas ya no le recuerdan los castillos que hacía con su padre ni las noches de risas y guitarra con sus amigos.

Sin embargo, su familia cree que debe volver para superar el trauma que sufre desde hace once meses.

Aquel verano fue el más traumático de su vida, pero este se convertirá en una verdadera tortura. Tendrá que enfrentarse a la peor tragedia que pueda sufrir una mujer.

Cinco años después, Ani cuenta su historia, cuando por fin comienza a digerir el duro episodio que vivió una madrugada en la pequeña cala de Salomar.

 

Quinto culpable en Amazon

Enlace: https://amz.run/4Cwy

MALA ESTRELLA Mercedes Pinto Maldonado

La «última vuelta del scaife» ahora es «MALA ESTRELLA»

Queridos lectores y seguidores:

Lo sé, hace tanto tiempo que no vengo por aquí que seguramente ni os acordáis de mi nombre. Lo cierto es que llevo un par de años bastante ocupada, por mil razones. Pero todo bien, ya parece que mi vida se va tranquilizando.

Me hubiese gustado comenzar esta nueva temporada con un artículo de opinión sobre ese tema del que nadie habla: la Covid-19 (modo ironía); pero traigo una noticia literaria que para mí es prioridad en este momento. Más adelante hablaremos de otros asuntos.

Hace un mes, después de siete años, recuperé los derechos de cuatro de mis libros: La última vuelta del scaife, Maldita, Pretérito imperfecto y El talento de Nano. Dos de ellos bestsellers en varios países. Mi intención es reeditarlos todos, corregidos y renovados en todos los sentidos. Y en ello estoy.

El primero ya está a la venta: La última vuelta del scaife. Los que conocéis mi trayectoria y mis obras sabéis que le tengo especial afecto a esta novela y que siempre he pensado que merecía llegar a más lectores. A pesar de ser posiblemente el más valorado de todos mis libros no tuvo la suerte de Maldita y Pretérito imperfecto y creo que en gran medida falló la promoción. Así que vengo a presentaros de nuevo esta novela, cuyo título ahora es Mala estrella.

 

Portada Mala Estrella Mercedes Pinto Maldonado

Portada Mala Estrella Mercedes Pinto Maldonado

 

¿Por qué Mala estrella? Por dos razones: porque la vida del protagonista es una cadena de tropiezos inesperados y porque la Estrella de David está muy presente en la historia.

Es un libro de aventuras, de amistad, de amores más allá del amor que pueda conocer cualquier ser humano, de traiciones, de muerte, de vida… y lleno de humor. Además, cuenta un pasaje de nuestra historia reciente no muy conocido: el periodo Entreguerras.

Estuve documentándome un año antes de empezar a escribirlo y me costó otro más poner punto y final a la historia. Si todavía no lo conocéis, os invito a leerlo, tengo la intuición de que lo disfrutaréis.

Os dejo la sinopsis y, por supuesto, las gracias por haber vuelto a este espacio.

Mala estrella nos relata la dilatada y escabrosa vida de un judío que, empujado por un amor imposible, huye de Alemania a los diecinueve años en los albores del nazismo.

Educado en un ambiente judío ortodoxo, Josué necesitará sobrevivir a las situaciones más extremas como garimpeiro en África del Sudoeste para comprender que, más allá de culturas, religiones y del amor que le profesa a Abigail, existe el valor de la amistad. Kuaima, un nativo himba huido de la tiranía de su colono, y Carlos, un diplomático español que ha escapado del absolutismo religioso de su esposa, serán los amigos que le acompañarán.

Abandonará a su familia en los peores momentos, traicionará a sus amigos, olvidará sus orígenes. Y todo por un valioso diamante que no sabe si tendrá destinatario.

Enlace a Amazon:

https://mybook.to/malaestrella

 

La ultima vuelta del scaife

«La última vuelta del scaife», la mejor obra de una pésima escritora

Creo que empecé a escribir esta novela hace unos veinte años. Entonces escribía por mero placer ––ahora también, pero soy más consciente de que mis escritos son leídos y de que realizo un trabajo––. Tardé dos años en ponerle el punto final. En el transcurso de ese tiempo disfruté y aprendí a parte iguales. Me documenté sin prisas, tomé apuntes de las más diversas fuentes, leí a los grandes del género, viajé a casi todos los lugares que aparecen en la historia, perfilé los personajes hasta que me convencieron de su existencia y, sobre todo, conseguí plasmar un sentimiento que he abrigado desde que tengo conciencia: «Por mucho que consigas en la vida, si perdiste el amor, finalmente no dejarás nada en este mundo y tu existencia será baldía».

Pero yo quería escribir una novela, no un tratado filosófico sobre cuestión alguna; deseaba imitar de alguna manera a esos escritores que con sus obras habían sido capaces de trasladarme en el tiempo y en el espacio hasta el punto de hacerme olvidar completamente mi realidad. El médico; Sinuhé, el egipcio; Tras la huella del hombre rojo; El último judío; El clan del oso cavernario… y muchas más fueron mi inspiración.

Cuando la acabé, me sentía tan orgullosa de mi obra que decidí luchar por su publicación.

Una prestigiosa agencia literaria emitió su primer informe de lectura. Fue descorazonador, un duro golpe a la confianza que entonces le tenía al mundo editorial. Me explico: no es que estuviera en desacuerdo con la crítica del lector profesional; es que, obviamente, no se había leído el libro o, siendo muy generosa, no había pasado de la página cincuenta. Pero lo que más me dolió no fueron sus comentarios incoherentes y sin correspondencia alguna con el contenido de mi novela; lo peor fue que no reparó en sus auténticos errores, imperdonables en una historia que por su contenido se hubiese merecido un escritor más versado en el arte de novelar que yo, que en aquella época no era más que una aficionada a juntar letras. Mala estructura, abundancia de descripciones y textos innecesarios, imperfecta sintaxis, exceso de faltas de ortografía… Sobre esto debió hacer hincapié el lector profesional y no opinar con tanta desfachatez de lo que no había llegado a conocer. Repito: creo que la historia es buena, la mejor que he escrito, pero la escritora era pésima ––espero haber aprendido algo durante estos años––. Aquellos que la habéis leído sabéis que digo la verdad; no pocos me habéis comentado que es de los mejores libros que han caído en vuestras manos, y también me habéis dicho que es una lástima que no esté pulida como se merece.

Lo peor de todo es que conseguí que me la publicaran: tres editoriales de mayor o menor calado se han encargado de explotar esta obra desde hace quince años y ninguna de ellas se ha molestado en corregirla. ¡Qué impotencia!

Bien, queda poco más de un año para recuperar los derechos de La última vuelta del scaife y es tal mi necesidad de asearla como es debido que desde hace tiempo está en manos de la correctora que se merece: Ágata Vehí de la Paz. Si estáis pensando en corregir vuestro libro, os la recomiendo sin dudar.

Así que, en cuanto vuelva a ser mía, la publicaré como es debido y como os merecéis todos.

Si alguien tiene interés en comprobar si es cierto lo que hoy os cuento, podéis conseguirla aquí y en todas las plataformas digitales. Está publicada por Ediciones B, actualmente Penguin Random House.

>>Enlace a La última vuelta del scaife en Amazon<<

ola de escritoras feministas de pacotilla

¿Hasta cuándo esta ola de escritoras feministas de pacotilla?

En el día de hoy quiero reflexionar sobre la ola de escritoras feministas que invade Amazon, las redes sociales…, y  a las que no sé si considerar como escritoras feminomachistas. Ya sé que este post puede servir para que “me despellejen viva”, pero creo que ha llegado el momento de exigirnos un poco más y apelar a nuestra sensibilidad y capacidad de reflexión si queremos salir del bache capitalista y pueril en el que ha caído la especie humana. Os dejo con mi reflexión sobre las escritoras feministas actuales.

No me tengo por una mojigata, y creo que estoy en lo cierto. Pocas cosas me escandalizan, solo la pobreza, la mentira, la hipocresía, la corrupción, el dolor o cómo algunos seres humanos someten a otros. Para mí un cuerpo humano desnudo no es más que carne al fresco que no me produce ni rechazo ni admiración, y que excepcionalmente es arte o belleza.

Pero en los últimos meses he sumado otro motivo de escándalo a mi conciencia: la manipulación flagrante que hacen algunos escritores de conceptos como el machismo o el feminismo y cómo algunos de sus seguidores los aplauden sin el mínimo pudor o sin darse un minuto para reflexionar si de verdad están de acuerdo.

Voy con un ejemplo gráfico: parte de los autores que constantemente denuncian la utilización de imágenes de mujeres semidesnudas en anuncios de todo tipo son los mismos que no tienen reparo en poblar sus muros, incluso las portadas de sus libros, de hombres musculados y sin ropa.

Aclaro que, aunque esta forma de promoción me parece zafia y banal, propia de quien está escaso de recursos, no por ello la condeno. No es este el tema que me deja atónita, sino la doble moral que lleva a rechazar ferozmente un anuncio de una chica en minifalda vendiendo un coche mientras mi muro está abarrotado de vídeos y fotografías de chicos desnudísimos y guapísimos. Suelen ser mujeres que se autoproclaman feministas acérrimas, a las que no les duelen prendas a la hora de entrar en cualquier hilo en el que, según ellas, encuentran cualquier atisbo de machismo. ¿Perdona? ¡Ole ellas!

La verdadera feminista lucha por la igualdad de derechos, igualdad, y tolera sin problema la decisión de cada cual de comerciar con su cuerpo, sea hombre o mujer. Si tanto comprador como vendedor lo hacen libremente, allá ellos. Otra cosa distinta a la tolerancia es el respeto, que deberíamos otorgárselo a quien nos produzca admiración por sus valores. No confundamos, tolerancia es «lo dejo pasar porque ni me afecta ni es de mi incumbencia», respeto es la admiración por alguien con cualidades excelentes o ejemplares, entre otras cosas.

Pero profundizando un poco más te encuentras el auténtico meollo del asunto. Lo peor no es la utilización de desnudos para vender lo que sea, sino la escasa hondura de quien vende literatura, en este caso novelas, manejando estos métodos. De verdad que me parecen eternos adolescentes enganchados al sexo a costa del seso.

Novelar es un arte; el arte de contar historias fabuladas con la mayor belleza y fuerza que seamos capaces de encontrar en nuestro interior. El artista de las letras es, por definición, un ser extremadamente sensible que mira el mundo más allá de recetas cocinadas y de sus cinco sentidos y luego lo cuenta sobre blanco.

El artista tiene un compromiso y una responsabilidad con su generación y las venideras. Está obligado a desmigarse por dentro cuando sufre el periodo creativo. El verdadero novelista, hasta en la historia más sencilla, nos describe el otro lado de la luna entre sus líneas.

Para exponer lo obvio ya está la misma vida o los medios de comunicación y sus secciones basura, siempre buscando el «efecto morbo» para enganchar.

¡Por la Santa Literatura Universal!, ¿hasta cuándo vamos a ver carne prefabricada en los gimnasios fuera y dentro de los libros? ¿Llegará el día en que cese esta ola de escritoras feministas de pacotilla? Y, sobre todo, ¿tendrá fin esta moda de usar la carne como cebo para los lectores?

Solo por curiosidad, os invito a entrar en cualquier plataforma de venta de libros y contar las portadas con hombres semidesnudos de libros escritos por mujeres, y después al contrario, las de mujeres con poca ropa de obras de hombres. Vais a alucinar, y más todavía si después os preocupáis de buscar las publicaciones de dichas autoras para ver cuántas de ellas abanderan ese falso feminismo.

No me aclaro, ¿qué es lo que queremos las mujeres?, ¿que los hombres dejen de vernos como pedazos de carne o que nos dejen toda la carne para nosotras?

Reivindicar que nos respeten como mujeres es un asunto muy serio que solo dará resultado si nos hacemos respetar dando ejemplo.

A ver, no digo que no pueda haber historias donde algún personaje tenga el perfil del típico chico guapísimo y riquísimo por el que todas las mujeres entregarían hasta la dignidad, incluso el protagonista. A mi modo de ver, en ocasiones está más que justificado. Pero, por favor, ¿siempre y en todas las novelas de las mismas escritoras, en la portada y en el interior, y en buena parte escritas por feministas radicales?

Aquí pasa algo y hay que remediarlo. Hemos de exigirnos un poco más y apelar a nuestra sensibilidad y capacidad de reflexión si queremos salir del bache capitalista y pueril en el que ha caído la especie humana.

Yo no me rindo, y me niego con todas las fuerzas a dejarme arrastrar por estos vientos en los que el físico le ha ganado la partida al espíritu; me niego a involucionar hasta convertirme en una troglodita que solo busca saciar sus instintos; me niego a renunciar al gozo que hay más allá de mis sentidos, aunque el camino sea más largo y abrupto; me niego a pedir un préstamo para operarme el paso de un tiempo vacío; me niego y me niego.

En la otra vida debí ser un salmón, porque cada vez que nado lo hago a contracorriente.

mil razones para escribir

3 Consejos para autores indies que quieran escribir novela negra

Todas las novelas tienen su complejidad, pero especialmente cuando el autor quiere ofrecer al lector algo más de lo ya escrito, o simplemente se reta a sí mismo para crecer en su profesión.

No sé cuántos cientos de miles, millones de novelas del género negro se habrán escrito. Cuando comencé a escribir Una de las tres pensé que tendría muy difícil no repetirme. Es verdad que cada historia posee cierta singularidad por mucho que se asemeje a otras escritas, además de contar con el propio estilo del autor; pero esto no es suficiente.

Hasta ahora tengo cuatro novelas que podrían incluirse en el género negro: El fotógrafo de paisajes, Cartas a una extraña, Mensajes desde el lago y Una de las tres. En cada una de ellas he procurado distanciarme de las que conocía, ser yo misma, reinventar el género si hacía falta. ¿Por qué no? ¿Cuál es el problema?

Creo que la pericia está en dejar atrás el miedo de que al final la historia no sea aceptada en este género ni en ningún otro. El artista está obligado a romper moldes, a ofrecer su propia visión del mundo.

 

 

Consejo 1 para escritores indies que quieran escribir novela negra

No debemos dejarnos encorsetar, es primordial que el proceso creativo discurra en absoluta libertad, sin pensar en el resultado hasta que llegue el momento.

Como decía, antes de comenzar a escribir Una de las tres, reflexioné sobre la historia que tenía esbozada en apuntes y me pregunté si valía la pena escribirla y si ofrecía algo nuevo a los lectores. Entonces caí en la cuenta de que el propio planteamiento de la obra era realmente original: la novela exigía tres protagonistas cuyos papeles eran igualmente fundamentales para la trama, además de ser tan idénticas físicamente como diferentes psicológicamente.

Pensé, «Bueno, no he leído todas las novelas de la historia, pero creo que no debe haber muchas con tres protagonistas idénticas cuyas vidas hayan transcurrido en tres ciudades distintas». Parecía fácil en un principio, pero nada que ver, escribir desde tres perspectivas completamente diferentes, tener la capacidad de pasar de un escenario a otro sin desorientarme y a la vez ponérselo fácil al lector fue todo un reto. Por momentos pensé que tendría que abandonar, que tal vez no estaba preparada para un reto de ese calibre. Pero perseveré y la editorial Amazon Publishing se mostró muy interesada en el resultado.

Es curioso, este empeño de ser yo misma en cada una de mis novelas ha hecho que toda mi obra tenga un denominador común que no había advertido hasta hace poco: en el fondo en todas mis historias juego con el espacio y el tiempo, hay como un empeño de los personajes en superar estos parámetros regresando de algún modo a la niñez para comprender el presente.

También en Una de las tres, como en mis novelas anteriores, los personajes principales se enfrentan al reto de superar los obstáculos que suponen en la vida el espacio y el tiempo. Todo esto teniendo en cuenta de que no hablamos de novelas fantásticas, muy al contrario. Quién sabe, tal vez cuando ya no esté entre los vivos me recuerden por esto. ¿No sería genial? Me imagino alguna frase como: «Mercedes Pinto Maldonado fue una escritora cuyas obras son un pulso al tiempo y al espacio». Vaya… suena bien. Por soñar…

En el fondo qué más da cómo te recuerden cuando no estás, al final lo que cuenta es escribir lo que sientes y gozar haciéndolo, claro, y rezar para que el lector también disfrute leyendo el resultado y así poder ganarte la vida.

Consejo 2 para escritores indies que quieran escribir novela negra

No soy la primera en decirlo, pero creo que es de vital importancia recordar los escritores que comienzan la importancia de este consejo: «Lee todo lo que puedas, aprende de los maestros y, cuando abordes tu propia obra, olvídalo todo y sé tú mismo». Me parece que debería ser el único mandamiento para cualquier artista. Cierto, esta premisa no garantiza en absoluto el éxito, pero no hay otro camino para alcanzarlo y, cuanto menos, serás único e irrepetible.

La experiencia acumulada debe servirnos para manejar más y mejor las herramientas a la hora de escribir nuestra propia novela: aumentar nuestro vocabulario, perfeccionar el estilo, coger destreza para que nuestros textos estén claros, dar personalidad a los personajes, elegir de una forma instintiva los escenarios, describir con economía y exactitud para no aburrir al lector… Como digo, otros autores y obras deben ayudarnos a ser más hábiles, pero nunca, nunca, hemos de permitir que nuestras novelas sean una mala copia de otras.

Consejo 3 para escritores indies que quieran escribir novela negra

Querido escritor que comienzas, sé valiente, no tengas miedo a que tu novela no encaje en lo establecido. Al contrario, si tienes una idea novedosa llévala al papel y aventúrate a explorar terrenos desconocidos, esta es la única manera de que tu nombre sea tu propio sello y de aportar algo nuevo a la historia de la literatura. Me estoy acordando de Julio Cortázar, por poner un ejemplo de un escritor que rompió todos los moldes.

Las críticas de Una de las tres dicen que es novela negra, pero no exactamente; que es un thriller, pero distinto; que tiene algo de policíaca, pero que no encaja en este género; que pudiera ser contemporánea, pero…

Nada de lo anterior importa, lo esencial es que los lectores agradecen una historia diferente, llena de sorpresas, que engancha y emociona y que su final no deja a nadie indiferente. Bien, fui valiente y yo diría que lo conseguí; abordé una obra compleja, pero el lector no lo nota y pasa las páginas fluyendo y disfrutando. Qué más da todo lo demás, por qué criticar que una novela se salga de las normas establecidas cuando lo importante es que cumpla su objetivo: arrancar al lector de su realidad para adentrarlo en otra paralela tan fascinante que no desea regresar, como si estuviera disfrutando de un maravilloso sueño del que no quisiera despertar jamás.

 

 

Lo dicho, querido escritor que comienzas lleno de dudas: que nadie te diga jamás lo que quieres escribir, solo los mediocres aconsejan no salirse de las normas.