Autor: Mercedes Pinto

Nací en Granada, pero actualmente resido en Málaga, España. Estudié Medicina, pero lo dejé para dedicarme a la literatura. Actualmente me dedico solo a la literatura, a leer y novelar. Tengo ocho libros publicados: "El talento de Nano","La última vuelta del scaife", "Maldita" y "Pretérito Imperfecto" con Ediciones B, "El fotógrafo de paisajes" con Ediciones Click y "La caja mágica" con Libros Mablaz, y he autoeditado en Amazon mis dos últimas novelas "Hijos de Atenea" y "Cartas a una extraña", finalista del Concurso Indie 2015. Aunque soy una escritora híbrida, reconozco que la mayoría de mis lectores conocieron mis obras gracias a la publicación independiente, que me dio la oportunidad de que dos de mis novelas fueran best sellers en varios países y estuvieran más de un año en el Top 100 de Amazon. Me considero una escritora humanista para la que cualquier género puede ser el escenario de sus historias.

Mi truco para crear personajes literarios

Mi truco para crear personajes literarios

Que muchos de mis lectores sean otros escritores que me preguntan, me piden consejo, opinión… Es un honor y una responsabilidad. Hoy quiero ayudar a todos los escritores que se preguntan cómo crear personajes literarios. Para ello tengo mi propio “truco” que es el que ahora os voy a contar. ¿Preparados para saber cómo crear personajes literarios para vuestras obras?

 

Estoy buscando material para empezar a montar los andamiajes de mi próxima novela. Naturalmente, la idea original ya es un hecho desde hace semanas y no ha parado de dar vueltas en mi mente hasta ahora, y lo que queda.

Me ocurre mucho que un simple pensamiento de repente se me antoja una buena historia; pero no siempre se asienta lo suficiente, la mayoría de las veces revolotea y se va. Esta vez llegó para quedarse.

El caso es que en un par de días he encontrado los escenarios principales y ya estoy enfrascada en darle personalidad a la protagonista y a todos los personajes secundarios. Os aseguro que es emocionante, algo parecido a insuflar vida soplando cálida y suavemente una y otra vez sobre el papel hasta que ves sus ojos, su pelo, su caminar, su acento, su tono de voz, su pasado, sus fracasos, sus conquistas, sus miedos, sus ilusiones y fantasías… y sobre todo el porqué de su tragedia.

¡Es maravilloso!, para mí el mejor momento del proceso creativo. Si ellos tienen vida, la historia será creíble.

Dicen que lo mejor de mis novelas es el realismo de los personajes, igual es porque me valgo de un truco interesante y divertido: hacer diez preguntas básicas a cada uno de ellos. Si contestan a todas sin titubear quiere decir que se conocen a sí mismos lo suficiente como para formar parte del reparto de mi novela con veracidad y que irán tomando relieve sobre el papel hasta entrar en la mente del lector y apoderarse de ella.

De eso se trata, ¿no?, de que quien lea la historia sea transportado a una realidad paralela que lo haga vibrar hasta el punto de olvidar por completo su propia vida.

Estas diez preguntas de las que os hablo para crear personajes literarios son en realidad muy básicas y serán las respuestas las que mostrarán, además de los rasgos físicos, la profundidad del personaje.

Las 10 preguntas que deberías responder para crear personajes literarios

1ª ¿Cuáles son tus datos fiscales? Edad, lugar de nacimiento, nombre y profesión de tus padres…

2ª ¿Podrías ponerte frente al espejo y describir lo que ves exactamente? Solo los rasgos físicos: color de pelo y ojos, altura, peso, figura…

3ª ¿Cómo dicen los demás que eres tanto física como psíquicamente?

4ª ¿Cuál es el peor momento que recuerdas?

5ª ¿Cuál es el mejor momento que recuerdas?

6ª ¿Cuál es tu mayor deseo?

7ª ¿Cuáles son tus aficiones?

8ª ¿Qué es lo que más miedo te da y lo que más feliz te hace?

9ª ¿Cómo es tu pareja ideal?

10ª ¿Hay algo más que quieras añadir que sea de interés para los lectores?

Como veis son preguntas de lo más simples, pero fundamentales para que los personajes que tomarán las riendas de nuestra historia la vivan con la veracidad que el lector se merece y que exigirá. Pero las respuestas de este test de vida no solo nos servirán para conocerlos, también son fundamentales para consultar datos durante el proceso creativo como la edad que tienen en cada momento, nombre del padre o la madre, día en que nacieron… Especialmente las fechas suelen jugarnos malas pasadas y son motivo de errores de fondo en nuestros textos.

Os he traído ejemplos de dos de mis personajes en los que se aprecian claras diferencias entre ambos. Como veis las respuestas son lo mismo de escuetas en estos dos casos, pero sensiblemente diferentes en su contenido: mientras que Angela Ross se nos presenta como una joven frívola y ambiciosa a la que nada parece importarle más que ella misma y sus caprichos, Ray Fox muestra una personalidad esquiva, solitaria, resentida y algo enfermiza a causa del pasado, además de los rasgos físicos y fiscales propios de cualquier ser humano.

Cómo crear personajes literarios: Ficha técnica de Angela Ross, una de las tres protagonistas de Una de las tres:

Cómo crear personajes literarios: Ficha técnica de Angela Ross

 

Cómo crear personajes literarios: Ficha técnica de Ray Fox, el personaje principal de mi próxima novela Melodía para un forense, que se publicará el 15 de diciembre.

Cómo crear personajes literarios: Ficha técnica de Ray Fox

 

Queda decir que este pequeño informe solo nos sirve como arranque y que durante el desarrollo de la trama irá tomando cada vez más forma, pero es resistente y podremos agarrarnos a él seguros de no divagar en ningún momento. Descubriremos poco a poco cómo caminan, su tono de voz, sus gestos, sus debilidades y las mil aristas propias de la personalidad de cualquier ser humano. Por ejemplo, es fácil imaginar en estos ejemplos tanto el caminar altivo y seguro de Angela como la mirada inquieta, esquiva y a la vez melancólica de Ray.

Pues eso, que lo primero que debe tener un personaje es carácter y personalidad. Así que, si tenemos la idea, los lugares, escenarios, la época y unos personajes de carne y hueso, ya podemos comenzar a escribir nuestra historia.

 

Si quieres conocer a Anegela Ross y el resto de personajes de Una de las tres pica en la siguiente imagen:

 

 

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la paradoja nórdica

La paradoja nórdica: verdades y mentiras de nuestro tiempo

Hoy quiero reflexionar sobre algunas de las verdades y mentiras de nuestro tiempo: el hecho conocido como la paradoja nórdica, es decir, países con los altos grados de igualdad de género (como los nórdicos, de ahí el nombre) que también tienen altas tasas de violencia de pareja. ¿Os apetece reflexionar conmigo sobre este hecho?

Debe ser cosa del azar que en estos últimos meses he recibido varios mensajes-ataque por parte de miembros de grupos que se denominan feministas, liberales y antisistema. De verdad que ha debido ser casualidad, me han llamado muchas cosas, pero mantenida, lavacalzoncillos, conformista, gallina ponedora y pleistocénica son adjetivos con los que nunca me habían calificado y que me han hecho reflexionar. No en su significado en sí mismo, creo que está clarísimo, sino en cómo a ciertos grupos radicales no les duelen prendas en etiquetar a todo aquel que no encaje en sus estrictos moldes progresistas y no practique sus decálogos.

No sé si os lo he dicho alguna vez, pero me defiendo muy mal en las disputas. Es curioso, me tiemblan las piernas, me amedrento y me siento violenta ante los gritos y las descalificaciones. Así que aquí estoy, para dar mi parecer sin que nadie me interrumpa.

A mi modo de ver la igualdad entre los sexos sencillamente es una entelequia, por ahora, es posible que en un futuro con la evolución de las especies cambie la cosa. Un momento, no montéis en cólera, me explico: es sencillo, hay dos sexos porque son diferentes entre sí, de lo contrario habría solo uno.

Ahora bien, ojo, algo muy distinto es la igualdad ante la ley y que tanto hombres como mujeres ––de la tendencia sexual que sean–– tengan exactamente los mismos derechos y deberes. Faltaría más. Lo que creo que en el mundo occidental ya está superado. No así en otras culturas, tristemente.

Pero voy al meollo de la cuestión: no podemos elegir nuestro género, es la naturaleza quien lo hace por nosotros, como decide tantas otras cosas: altura, belleza, facultades físicas o psíquicas… Reconocer las diferencias, capacidades, limitaciones o características que nos definen a nosotros o a los demás me parece un signo de inteligencia y responsabilidad, además de la mejor manera de entender, ayudar y respetar al prójimo.

Pongamos ejemplos: de la misma manera que una persona que dispone de una sola mano tendría serios problemas para ser microneurocirujano, un hombre los tendría para dar de mamar a su recién nacido o una mujer para levantar una piedra de cien kilos. No, no somos iguales en nuestras capacidades.

Que una pareja decida traer hijos al mundo implica responsabilidades para los dos: es decir, ambos deberán recolocar su orden de prioridades: desde ese momento lo más importante son los hijos, deben dar lo mejor de sí mismos y adaptar sus vidas a la situación de la forma más natural posible. Y sí, la gallina ponedora es la mujer. Es lo que hay.

La madre los llevará en su vientre nueve meses y necesitará cuidarse, el padre como mucho atenderá sus necesidades. La madre dará a luz, lo que implicará un riesgo para ella y el niño, el padre no sufre peligro alguno, solo puede apoyarla y esperar lo mejor. La madre necesitará un tiempo de recuperación, el padre no. La madre tendrá que darle el pecho al bebé durante unos meses ––si así lo decide y es posible––, el padre como mucho podrá contemplarlos y compartir las malas noches y las tareas que sean necesarias, como debe de ser.

El vínculo entre la madre y el niño desde el momento de la concepción no es algo ilusorio, es real. La energía emocional y física que ella pone en los hijos es desde el principio ostensiblemente mayor que la que da el padre. Y es este hecho, causado por la diferencia hormonal, lo que inevitablemente nos hace distintos. Ojo, por ahora, no sabemos a dónde nos llevará el progreso. A mí me encantaría que los padres pudieran disfrutar de todo el proceso de la maternidad.

Aceptando todo lo anterior como una realidad innegable, es fácil entender que por lo general la mujer pase más tiempo que el hombre en casa y por tanto esté más familiarizada con los entresijos del hogar. La lectura es sencilla, no hay que escarbar más: lo normal es que la mujer lave más calzoncillos que el hombre tangas por la sencilla razón de que está más tiempo en casa, no porque sea una lavacalzoncillos, que oye, si le gusta…. Pero no le vería yo mucha lógica a que pusiera la lavadora separando su ropa de la de su pareja, o al revés. O que mientras el bebé duerme y goza de tiempo libre tenga que atarse los brazos y no hacer nada hasta que llegue su pareja para no estar sometida y compartir las tareas a medias como si fuera una condena para ambos.

Por otro lado, que una mujer decida libre y responsablemente quedarse en casa con sus hijos el tiempo que considere beneficioso para ellos no significa de ninguna manera que sea una mantenida o que no tenga todo el derecho a incorporarse al trabajo cuando lo desee. Muy al contrario, a mí me parece una opción muy generosa y que muchas parejas valoran y respetan hasta el punto de tener clarísimo que el dinero que entra en casa lo están ganando entre los dos a partes totalmente iguales, tanto el que tiene su nombre estampado en la nómina como el que no, porque sacar adelante a un bebé es un trabajo duro, entregado y muy digno del que se beneficia toda la familia.

Otra cosa muy distinta es que el hombre llegue a casa y se siente a la mesa esperando que le traigan hasta el agua como si solo trabajara él y tuviese todos los derechos. Ese tío es tonto y punto. Pero no por ser hombre, no, si hubiese nacido mujer abusaría igual de quien estuviera a su lado y sería igual de cretina.

Por otro lado, estos comportamientos, roles o como se quieran llamar, no son del pleistoceno, ya nos gustaría, pero que yo sepa en el siglo XXI seguimos pariendo las mujeres y todavía poseemos menos fuerza física, que no significa que seamos más débiles. Por eso no podremos competir con cierto éxito con ellos a la hora cortar un gran árbol, abrir un bote que se nos resiste o mover un mueble pesado, por poner unos ejemplos y siempre generalizando. Y por eso es muy normal que un domingo mientras la mujer dobla la ropa el hombre esté podando el jardín, no porque sea un machista, sino porque la naturaleza lo ha dotado de más masa muscular que a nosotras y hacerlo al revés es malgastar tiempo y energía, además de una bobería.

Un ejemplo claro de que la igualdad de derechos no nos hace iguales es la paradoja nórdica. Países como Dinamarca, Finlandia y Suecia cuyo nivel de igualdad de género político y social es el más alto de la Unión Europea, también tienen un índice de violencia de género muy por encima de la media. Lo que hizo saltar las alarmas de Organización Mundial de la Salud.

Todo esto nos lleva a plantearnos que esto de la igualdad no va de quién lava los platos o se coge la baja postparto, no, sino de asumir de una vez que somos diferentes, sí, pero de ninguna manera podemos utilizar nuestras diferencias como armas para controlar, maltratar o someter al otro. Tanto hombres como mujeres.

Creo que lo importante no es educar para imponer una igualdad ficticia, sino instruir reconociendo nuestras diferencias para que nadie las convierta en herramientas de destrucción contra otros.

Que la inmensa mayoría de los malos tratos físicos sean perpetrados por hombres a mujeres no es porque ellos sean más malos, es porque son más fuertes ––si la fuerza la tuviese la mujer sería ella la maltratadora física––, de la misma manera que los asesinatos por envenenamiento los llevan a cabo generalmente las mujeres. La maldad no tiene sexo y emplea los medios de los que dispone. Cada cual, obviamente, utiliza sus diferencias, para hacer el bien o el mal. Ahora bien, aprovechar una posición de privilegio o ventaja para golpear, vejar o someter a otro de cualquiera de las formas es de malas bestias y tiene que ser perseguido por la ley hasta sus últimas consecuencias. Es muy triste, pero no hay otra manera, los criminales tienen que estar fuera de la circulación para proteger al inocente.

Pero, además, si queremos que algún día este tipo de abusos se terminen, hay que educar a los niños y a la sociedad desde la verdad: tener una ventaja natural sobre otro no es un privilegio, es una responsabilidad. Por mucho que avancemos tecnológicamente no habremos dado el siguiente paso evolutivo hasta que aprendamos a controlar nuestros instintos más básicos por el bien del conjunto de la especie.

No creo que la solución esté en empeñarnos en ser iguales con respecto a nuestros géneros, sino iguales como personas, libres, con los mismos deberes y derechos independientemente de que decidamos quedarnos en casa para cuidar a los hijos, o no tenerlos, o permanecer solteros y desarrollar una brillante carrera profesional, o las tres cosas a la vez. Se trata de desarrollar nuestra empatía con todo lo que puebla el planeta, amar a cada ser vivo como si estuviéramos dentro de él. Esta es la manera de conseguir la igualdad.

Resumiendo, que ningún hombre es quién para decirle a una mujer lo que tiene que hacer y menos por la fuerza, pero un grupo feminista radical tampoco, repito, cada cual debe elegir con libertad y responsabilidad, pero de ahí a la tontería de negar la mayor va un buen trecho.

 

autores indies malaga amazon

Málaga, capital de los autores indies de Amazon

Hace muchísimos años dejé atrás mi tierra natal con rumbo a Málaga, lugar donde he hecho mi vida con los míos. Hace años, casi de casualidad, me embarqué en el mundo de la autoedición y publiqué mi primera obra en Amazon. Y dos hechos que en apariencia no tienen nada que ver, desde hoy están unidos: Amazon ha anunciado que Málaga es la ciudad que reúne a más escritores indies por número de habitantes. Noticia que me llena de alegría. Mi Málaga y mi Andalucía queridas, al frente.

Con motivo del décimo Aniversario de Kindle, y dado que en Málaga es donde hay una mayor concentración de escritores indies, Amazon va a desarrollar varias actividades por la capital de la Costa del Sol. Entre ellas, una mesa redonda en la que tendré la inmensa fortuna de participar junto a otros escritores dispuestos a contar nuestra experiencia en el mundo de la autopublicación y con KDP. Es maravilloso que un gigante como Amazon ya contara conmigo como primera autora en el Paseo de la Fama de la Literatura, y ahora para el décimo aniversario. Unos logros que no son míos, sino vuestros.

Así pues, gracias a Amazon y gracias a vosotros, queridos amigos y lectores. Si lo creéis oportuno, nos vemos el día 21 de octubre en el Teatro Cervantes de Málaga a las 11.30h. Para una mayor información, leed esta noticia: Málaga, capital española de la literatura indie.

 

Fuente imagen cabecera: http://www.europapress.es

 

mil razones para escribir

3 Consejos para autores indies que quieran escribir novela negra

Todas las novelas tienen su complejidad, pero especialmente cuando el autor quiere ofrecer al lector algo más de lo ya escrito, o simplemente se reta a sí mismo para crecer en su profesión.

No sé cuántos cientos de miles, millones de novelas del género negro se habrán escrito. Cuando comencé a escribir Una de las tres pensé que tendría muy difícil no repetirme. Es verdad que cada historia posee cierta singularidad por mucho que se asemeje a otras escritas, además de contar con el propio estilo del autor; pero esto no es suficiente.

Hasta ahora tengo cuatro novelas que podrían incluirse en el género negro: El fotógrafo de paisajes, Cartas a una extraña, Mensajes desde el lago y Una de las tres. En cada una de ellas he procurado distanciarme de las que conocía, ser yo misma, reinventar el género si hacía falta. ¿Por qué no? ¿Cuál es el problema?

Creo que la pericia está en dejar atrás el miedo de que al final la historia no sea aceptada en este género ni en ningún otro. El artista está obligado a romper moldes, a ofrecer su propia visión del mundo.

 

 

Consejo 1 para escritores indies que quieran escribir novela negra

No debemos dejarnos encorsetar, es primordial que el proceso creativo discurra en absoluta libertad, sin pensar en el resultado hasta que llegue el momento.

Como decía, antes de comenzar a escribir Una de las tres, reflexioné sobre la historia que tenía esbozada en apuntes y me pregunté si valía la pena escribirla y si ofrecía algo nuevo a los lectores. Entonces caí en la cuenta de que el propio planteamiento de la obra era realmente original: la novela exigía tres protagonistas cuyos papeles eran igualmente fundamentales para la trama, además de ser tan idénticas físicamente como diferentes psicológicamente.

Pensé, «Bueno, no he leído todas las novelas de la historia, pero creo que no debe haber muchas con tres protagonistas idénticas cuyas vidas hayan transcurrido en tres ciudades distintas». Parecía fácil en un principio, pero nada que ver, escribir desde tres perspectivas completamente diferentes, tener la capacidad de pasar de un escenario a otro sin desorientarme y a la vez ponérselo fácil al lector fue todo un reto. Por momentos pensé que tendría que abandonar, que tal vez no estaba preparada para un reto de ese calibre. Pero perseveré y la editorial Amazon Publishing se mostró muy interesada en el resultado.

Es curioso, este empeño de ser yo misma en cada una de mis novelas ha hecho que toda mi obra tenga un denominador común que no había advertido hasta hace poco: en el fondo en todas mis historias juego con el espacio y el tiempo, hay como un empeño de los personajes en superar estos parámetros regresando de algún modo a la niñez para comprender el presente.

También en Una de las tres, como en mis novelas anteriores, los personajes principales se enfrentan al reto de superar los obstáculos que suponen en la vida el espacio y el tiempo. Todo esto teniendo en cuenta de que no hablamos de novelas fantásticas, muy al contrario. Quién sabe, tal vez cuando ya no esté entre los vivos me recuerden por esto. ¿No sería genial? Me imagino alguna frase como: «Mercedes Pinto Maldonado fue una escritora cuyas obras son un pulso al tiempo y al espacio». Vaya… suena bien. Por soñar…

En el fondo qué más da cómo te recuerden cuando no estás, al final lo que cuenta es escribir lo que sientes y gozar haciéndolo, claro, y rezar para que el lector también disfrute leyendo el resultado y así poder ganarte la vida.

Consejo 2 para escritores indies que quieran escribir novela negra

No soy la primera en decirlo, pero creo que es de vital importancia recordar los escritores que comienzan la importancia de este consejo: «Lee todo lo que puedas, aprende de los maestros y, cuando abordes tu propia obra, olvídalo todo y sé tú mismo». Me parece que debería ser el único mandamiento para cualquier artista. Cierto, esta premisa no garantiza en absoluto el éxito, pero no hay otro camino para alcanzarlo y, cuanto menos, serás único e irrepetible.

La experiencia acumulada debe servirnos para manejar más y mejor las herramientas a la hora de escribir nuestra propia novela: aumentar nuestro vocabulario, perfeccionar el estilo, coger destreza para que nuestros textos estén claros, dar personalidad a los personajes, elegir de una forma instintiva los escenarios, describir con economía y exactitud para no aburrir al lector… Como digo, otros autores y obras deben ayudarnos a ser más hábiles, pero nunca, nunca, hemos de permitir que nuestras novelas sean una mala copia de otras.

Consejo 3 para escritores indies que quieran escribir novela negra

Querido escritor que comienzas, sé valiente, no tengas miedo a que tu novela no encaje en lo establecido. Al contrario, si tienes una idea novedosa llévala al papel y aventúrate a explorar terrenos desconocidos, esta es la única manera de que tu nombre sea tu propio sello y de aportar algo nuevo a la historia de la literatura. Me estoy acordando de Julio Cortázar, por poner un ejemplo de un escritor que rompió todos los moldes.

Las críticas de Una de las tres dicen que es novela negra, pero no exactamente; que es un thriller, pero distinto; que tiene algo de policíaca, pero que no encaja en este género; que pudiera ser contemporánea, pero…

Nada de lo anterior importa, lo esencial es que los lectores agradecen una historia diferente, llena de sorpresas, que engancha y emociona y que su final no deja a nadie indiferente. Bien, fui valiente y yo diría que lo conseguí; abordé una obra compleja, pero el lector no lo nota y pasa las páginas fluyendo y disfrutando. Qué más da todo lo demás, por qué criticar que una novela se salga de las normas establecidas cuando lo importante es que cumpla su objetivo: arrancar al lector de su realidad para adentrarlo en otra paralela tan fascinante que no desea regresar, como si estuviera disfrutando de un maravilloso sueño del que no quisiera despertar jamás.

 

 

Lo dicho, querido escritor que comienzas lleno de dudas: que nadie te diga jamás lo que quieres escribir, solo los mediocres aconsejan no salirse de las normas.

Entrevista sobre Una de las tres con El búho entre libros

Entrevista sobre Una de las tres con El búho entre libros

En unos momentos complicados como los que estamos viviendo en nuestro país, con una crispación latente, da la sensación que nos hemos vuelto locos y que las redes sociales son un hervidero de odio, insultos, reproches a diestro y siniestro, y no sabemos para qué estamos en ellas. Las redes sociales, los blogs… No son los culpables. Estas son meras herramientas; y nosotros, los que debemos darle un buen uso. Si hay unos culpable somos nosotros.

Y estoy segura que aquellos que le dan un mal uso son minoría. En el caso de escritores como yo es un lujo recibir mensajes de lectores por las redes, el blog… dándote su aliento para continuar. Una escritora sin lectores no es nada. Y gracias a estas herramientas, el contacto de un escritor con sus lectores y viceversa es muy fácil, divertido, instructivo y reconfortante.

Pero en el día de hoy quiero dar las gracias, no a los lectores en general, sino a un grupo de lectores que hacen un uso fantástico de las nuevas tecnologías llevando a la literatura, libros y autores a casa de otros lectores. Hablo de esos booktubers y bloggers literarios que no son reconocidos por casi nadie, pero que juegan hoy día un papel fundamental en el mundo literario y que estoy segura algún día tendrán el reconocimiento que merecen. ¿Quién no ha leído una obra que le ha dejado fascinado gracias a una reseña de un blogger? ¿Quién no ha descubierto a un autor maravilloso si un booktuber no hubiera tenido la idea de darlo a conocer al mundo?

Tengo unos lectores maravillosos. Los mejores. Y también tengo a los mejores bloggers a mi lado, ayudándome, dándome su compañía, sus valiosísimas opiniones, recomendaciones… Hoy solo me apetece daros las gracias. A todos sin excepción. Algún día alguien reconocerá vuestra valiosísima labor, en la mayoría de los casos, de manera desinteresada.

Gracias, gracias y gracias.

Y una de esas personas, en concreto, es Pedro Santos, El búho entre libros, que ha tenido a bien hacerme una entrevista para su canal de Youtube, con motivo del lanzamiento de Una de las tres. Todo un lujo.

Si os apetece saber de dónde surgió la idea para Una de las Tres, qué punto tienen en común todas mis obras, qué tipo de obras no me veo escribiendo, si El fotógrafo de paisajes tendrá una segunda parte, y mucho más, no os perdáis esta entrevista sobre Una de las tres con El búho entre libros.

Os recuerdo que podéis encontrar Una de las tres en Amazon.

Gracias, queridos amigos y lectores.