Bitácora de un novelista

AMAZON Y EL DÍA MUNDIAL DEL LIBRO

AMAZON EN SANT JORDI

Se acerca el Día Mundial del Libro y Amazon quiere celebrarlo junto a lectores y autores con un evento diferente en el que se ha puesto mucho trabajo y cariño:

AUTHORS WALK OF FAME / PASEO DE LA FAMA PARA ESCRITORES

He tenido la suerte de ser invitada junto a otros escritores.

A los que estéis por Barcelona y alrededores os animo a asistir, me encantaría saludaros el SÁBADO 22 DE ABRIL DE 10:30H A 12:00H EN LOS JARDINES DEL PALAU ROBERT.

No es una firma de libros, es… una sorpresa. Bueno, más de una.

A los que podáis estar y a los que no, ¡FELIZ DÍA MUNDIAL DEL LIBRO!

Os contaré a la vuelta.

Os dejo dos artículos sobre el evento.

EUROPA PRESS

http://www.europapress.es/catalunya/noticia-amazon-organizara-paseo-fama-escritores-barcelona-20170419162257.html

EL PERIÓDICO

http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/amazon-organizara-paseo-fama-con-escritores-barcelona-5982504

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DIFERENCIAS ENTRE NOVELA ROMÁNTICA, ROSA, ERÓTICA Y PORNOGRÁFICA

DIFERENCIAS ENTRE NOVELA ROMÁNTICA, ROSA, ERÓTICA Y PORNOGRÁFICA

Visto el panorama literario actual donde parece que en la novela romántica ya cabe todo, como si de repente el amor se hubiese devaluado convirtiéndose en la palabra comodín de cualquier tipo de relación, me he tomado un tiempo para reflexionar sobre las diferencias entre novela romántica, rosa, erótica y pornográfica.

El romanticismo ha sido, y espero siga siendo por siempre, el motor de la humanidad. Gracias al amor todavía seguimos aquí. Gracias a que hace muchos miles de años alguien cambió el orden de prioridades en su vida y amó por primera vez en la historia por encima de la supervivencia hemos conseguido evolucionar.

Es muy posible que el ser humano pueda vivir sin sexo en un futuro, pero no podrá sobrevivir sin amor. Somos la especie más evolucionada por este simple detalle, porque amamos, y como consecuencia odiamos. Por lo demás no nos diferenciamos mucho del resto de los animales.

Meter en el mismo saco el verdadero amor con comportamientos tan mundanos como las relaciones banales de aquí te pillo aquí te mato, los rollos de fin de semana, los actos meramente sexuales, tan grotescos como vulgares, las conductas del humano en celo o las versiones cutres del Kamasutra, bajo mi criterio, es cuanto menos un atentado contra la literatura romántica.

¡No, no y no! Una novela romántica nada tiene que ver con una sucesión de coitos en las posturas ya conocidas por cualquier mortal, mientras sus protagonistas se dedican las frases y palabras más soeces que se les ocurren en semejante estado de deleite.

Ya desde la antigüedad han existido novelas pornográficas que en su mayoría poco tienen que ver con el arte, si acaso, son meros tratados sobre el sexo o folletines de entretenimiento para mentes calenturientas. Repito, nada que ver con lo elevado y complejo del espíritu y mucho menos con la destreza literaria del verdadero artista.

Novelar es el arte de contar una historia fabulada con toda la belleza que podamos robarle al lenguaje. Escribir sobre cómo se ayuntan un hombre y una mujer, dos hombres, dos mujeres o cualquier combinación de ayuntamiento que se nos ocurra, es otra cosa. Añado y aclaro, si la historia requiere de escenas de sexo, naturalmente el autor debe saber solventarlas, pero usando su don, buscando esas palabras que describan el momento sin torpedear con vocablos chabacanos al lector sensible, que busca disfrutar de un verdadero romance.

La novela romántica tiene su origen en el Romanticismo de finales del siglo XVIII, surgido como un acto de rebeldía al racionalismo y academicismo literario. Fue un movimiento impulsado por autores que se oponían al capitalismo y la banalización del espíritu, en el que la exaltación de los sentimientos primaba muy por encima de lo meramente físico o terrenal.

Dependiendo el argumento, los personajes, el final y la trama, las novelas que en nuestro tiempo nos empeñamos en encajar con calzo en el género romántico en realidad tienen su propia temática y público.

Como en nuestros días, por aquello de que todo parece desvirtuado, resulta un imposible encontrar las definiciones oficiales para estos géneros, me he permitido hacer una especie de fusión de todas las opiniones leídas y sumar la mía.

Diferencias entre novela romántica, rosa, erótica y pornográfica

Novela romántica

Es aquella en la que se exaltan los avatares y tragedias de una pareja, en la que normalmente se pone de manifiesto el contexto social, político, geográfico o familiar que impide la consumación de tal amor. El argumento suele ser original y complejo, la relación entre los protagonistas no puede compararse a ninguna otra obra. A menudo tiene buenas dosis de suspense y el lenguaje tiende a huir de lo vulgar. Los personajes tienen un concepto del amor onírico, más allá de lo físico, por el que están dispuestos a dar la vida. La historia no necesariamente desemboca en un final feliz, a veces ni siquiera es medianamente satisfactorio.

Novela rosa

También en ella se narran los avatares de una pareja, pero el argumento suele ser sencillo, que refleja el momento actual, sin más pretensiones que llegar al final feliz. Son más ligeras, el lenguaje es cotidiano, el noventa y cinco por ciento de sus lectores son mujeres con un perfil sencillo que buscan más el entretenimiento que el arte y la belleza. Prueba de que hablamos de una literatura más liviana es que la mayoría de sus autores suelen publicar varias al año, incluso dos a la semana, y tienen una vida profesional muy prolífica.

Novela erótica

Es el arte de seducir sin mostrar, de despertar la imaginación sin enseñar, sus autores huyen del sexo explícito, su objetivo no es la meta, sino el camino. Es la manera más elegante y difícil de contar las pasiones ocultas de un ser humano. El verdadero escritor de novela erótica sabe en todo momento dónde está la línea que separa la sugestión de la obscenidad, y el lector de este género también.

Novela pornográfica

No es novela, es un consolador de papel, una Viagra camuflada entre letras.

Como ejemplos de novelas románticas podríamos citar algunas de las más grandes obras de la literatura: Orgullo y prejuicio, Romeo y Julieta, El cuaderno de Noah, Los puentes de Madison, Cumbres borrascosas, El amor en los tiempos del cólera, El paciente inglés, Ana Karenina, La princesa prometida

Me pregunto si alguien se atrevería a catalogar estas novelas de rosas, eróticas o pornográficas. Imposible, son claramente románticas. Y mucho más importante, me pregunto si alguien se atrevería a comparar la novela rosa actual a estas historias, por más que su autor se empeñe en venderla como romántica, cuando en realidad los personajes son estereotipos, los diálogos vacíos y vulgares y la trama una mala excusa para escribir sexo y un final feliz.

ESCRITORES, REDES, CHISMES Y CHUPIPANDIS

 

Hace tiempo que el comportamiento de los escritores en las redes me está haciendo reflexionar. Ojo, yo también me incluyo, hablo en general. Supongo que nuestro gremio no es muy distinto de cualquier otro. La necesidad de sobrevivir, la competitividad, el preguntarnos día a día por qué aquel vende no sé cuántos miles y yo no… nos lleva a veces a la desesperación. Creo que a esa masa de lectores que sigue nuestras páginas no se le escapa cómo en muchas ocasiones llegamos a hacer el más absoluto ridículo solo por significarnos con respecto al resto.

A menudo recibo mensajes y correos electrónicos de autores que comienzan y me preguntan qué pasos deben seguir para que su obra no muera en el submundo de las plataformas digitales. Es difícil aconsejar en este tema, al final todo depende de la personalidad del escritor en ciernes, del tiempo que tenga, de cuánto esté dispuesto a apostar por su literatura… Y sobre todo de la calidad de la obra y de si es buen momento para el tema que ofrece.

Sea cual fuere el número de lectores a los que te dirijas, uno o un millón, pienso que al final lo importante es que tu historia cale hondo y deje huella. Si es así, comenzarán a hablar bien de ti y se iniciará esa mágica e invisible corriente positiva que va de boca a oreja por los rincones. Aunque es verdad que especialmente cuando estás en los comienzos esto no es suficiente, el pistoletazo de salida requiere una energía extra: la engorrosa publicidad, de la que ya he escrito en varias ocasiones.

Pero hoy no quería hablaros de los escritores que comienzan llenos de dudas y dando traspiés sobre un camino plagado de obstáculos, sino de los que ya tenemos un bagaje y miles de lectores que nos siguen y confían en nuestras obras. Ya hemos aprendido algunas lecciones en esto de la publicidad y cómo proyectarnos en las redes, sabemos que si queremos ser leídos lo primero es no defraudar. Hay que escribir buenas historias y escribirlas bien. Después habrá que hacer una campaña de marketing para el lanzamiento (de acuerdo, de esto se libran unos pocos privilegiados), pero la mayoría del trabajo ya lo hicimos años atrás, ahora hay que continuar aprendiendo.

Bien, tenemos una buena lista de medios de comunicación, blogueros y lectores en nuestra página de MailChimp, a los que mandaremos una nota de prensa para informar de nuestro nuevo libro; tenemos miles de seguidores en Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram, Google Plus…. a los que también iremos avisando con una publicidad cuidada y profesional. ¡Porque ya hemos aprendido que esto es lo que realmente valoran los auténticos lectores! Ellos quieren BUENAS NOVELAS y tener información sobre ellas, no encontrarse en nuestras páginas chismes, quejas, la imagen de nuestras últimas lentejas, otra más de nuestra mascota o fotografías de autores en mil poses.

Los que pasan por nuestros muros buscando cotilleo no interesan a nuestra carrera y, aunque nos lean, son pocos e inestables. Son personas cuyo interés por el chismorreo está muy por encima de la literatura. Lo he comprobado, estoy muy segura de lo que os cuento, para ellos el amiguismo con el autor es lo más importante. Y sí, te pondrán cinco estrellas y maravillosos comentarios en todas las plataformas de ventas y en sus blogs mientras seas su amigo. Pero si un día los decepcionas, se te olvida darles los buenos días o no preguntas por la salud, para ellos tus obras han pasado de ser magníficas a lo peor del panorama. Entonces empezarán a quitarte estrellas y a denostarte con la misma facilidad que antes te halagaban.

No, no escribimos solo para los compañeros, amigos o conocidos, lo hacemos sobre todo para los verdaderos lectores. Personas para las que la literatura es un pilar importante en sus vidas, que prefieren mil veces un buen libro a un corrillo de cotillas tipo Sálvame. Serán sinceras e imparciales y se plantarán ante nuestra obra esperando disfrutar, sin importarles si el autor fue el viernes a la peluquería, el domingo comió paella o es amiguísimo o enemiguísimo de no sé cuantos compañeros o blogueros.

Pero vayamos a los datos objetivos que explican con claridad todo lo anterior. En mi caso, con 13.500 seguidores en Twitter, 4.800 en mi perfil de Facebook y otros 4900 en el profesional, 500 en mi blog y más de mil en LinkedIn, Instagram y Google, os aseguro que solo habré interaccionado con unos 300 y tal vez haya llegado a conocer un poco a 150 de ellos. Con la mayoría solo virtualmente, personalmente puede que conozca a unos 75. El resto, pongamos unos 20.000, me siguen por dos razones fundamentales: porque son compañeros (no más del 5%) o porque alguna vez leyeron una de mis obras y se hicieron seguidores para estar al corriente de mis lanzamientos. Nada más, no soy de las que siguen para que me sigan.

¿Qué quiero decir con esto? Sencillo, no debemos utilizar nuestros muros para mostrar lo amigos que somos de tal o pascual y enemigos de fulano y mengano. Esta no es la manera de significarse como profesional, muy al contrario, con este comportamiento es probable que espantemos a los verdaderos lectores.

A lo largo de los años he hecho amigos en las redes, como la mayoría, amistades que se han quedado en mi vida y que me ayudan personal y profesionalmente. Pregunto: si son mis amigos, con los que hablo por teléfono o por privado y quedo siempre que puedo, ¿alguien me puede explicar qué necesidad hay de estar todo el puñetero día poniendo en mi muro frases a medias, dirigidas directamente a dichos amigos, para demostrar la complicidad que tenemos entre nosotros y que somos una piña frente a los enemigos? Se escapa a mi comprensión este infantil comportamiento.

Al final las redes, especialmente Facebook, están resultando un simple patio de colegio para los escritores. Un espacio de ocio al que salimos en las horas de recreo (los hay que disfrutan de recreos bien largos) para hacer corrillos con la única intención de demostrar lo supercolegas que somos unos pocos, unidos frente a un universo que conspira contra nosotros (entiéndase “universo” como el resto de autores que no nos baila el agua). Esa manía de vomitar públicamente mensajes en clave que, se supone, solo pueden descifrar los amigos de mi chupipandi ¿no parece más bien cosa de niños de diez años? Aclaro, lo de mensajes clave es mucho decir, para esto hay que ser más inteligente. ¿Es que a pesar de ser tan amiguísimos aún no nos hemos dado el número de móvil y por eso lanzamos señales de humo como los indios? ¿Es que no tenemos el coraje de quejarnos abiertamente a quien debemos y utilizamos estas tonterías para, solapadamente, levantar ampollas y envidias en el resto de colegas, que seguro se mueren por formar parte de tan prestigioso y elitista club? ¿O es que en realidad no hemos aprendido a escribir y por eso en vez de argumentar y comunicarnos con claridad enchorizamos cuatro palabras inconclusas y que lo entienda quien pueda?

En resumen, según mi experiencia, si queremos tener una proyección profesional debemos comportarnos como tal públicamente. Es importante utilizar nuestras páginas para dar noticias literarias, publicitarnos con habilidad y contestar amablemente a nuestros lectores, y dejarnos de dimes y diretes y de lanzar puyas al enemigo orquestadas en privado con nuestros íntimos. Si tenemos quejas, estamos resentidos por algún motivo o queremos opinar sobre cualquier asunto que nos inquiete, lo lógico en un escritor es argumentar y defender nuestra postura o inquietud en un buen artículo de opinión, que para eso tenemos nuestros blogs y el don de la palabra escrita. Digo yo.

Vamos, hablando en plata, si quieres decir algo a alguien, búscalo y díselo. Si no quieres que se entere, cállate y deja de enredar en las redes y confundir a tus lectores. Y si quieres que se enteren todos tus seguidores y por ende los seguidores de tus seguidores, puñetas, habla claro.

Lanzamiento de TINTA ROJA (El escritor desahuciado)

El manuscrito robado

Imagino que muchos de vosotros os acordáis de El escritor desahuciado, publicado por entregas domingo a domingo durante un año en esta casa. Bien, pues Tinta roja no es más que este manuscrito, corregido, revisado y autopublicado en Amazon.

Solo quería comunicaros la noticia de que ya podéis leer esta novela sin interrupciones ni esperas.

Os dejo la sinopsis, mi agradecimiento y un abrazo.

SINOPSIS de Tinta roja

Han pasado veinte años desde que Julio escribiera su primera y única novela. Por entonces, llevado por el sueño de ser escritor, envió su manuscrito a numerosas editoriales y agencias. Nadie le contestó. De manera que decidió dedicarse a los negocios, convirtiéndose en un multimillonario empresario. Pero de la noche a la mañana cae en la más absoluta ruina, y es entonces cuando descubre que aquella historia que escribió siendo casi un muchacho había tenido un destino muy distinto al que imaginaba.

Tinta roja es una novela corta protagonizada por Julio, doña Carmen y su hija Daniela, tres autores que se encuentran en una vieja pensión para escribir la esperada tercera entrega de un libro robado a su autor, en la que los tres serán escritores y protagonistas y uno de ellos deberá morir en el desenlace.

cuanto gana un escritor

¿CUÁNTO GANA UN ESCRITOR? EJEMPLO DE ROYALTIES

¿Cuánto gana un escritor? ¿Me puedo ganar la vida como escritor? Preguntas que todos los que nos dedicamos a juntar letras nos hicimos al principio (y nos seguimos haciendo) de esta maravillosa aventura que es el oficio de la escritura y los libros…

Otra vez marzo, el esperado y temido mes de los escritores. Puedo imaginar cuántos aguardan poder cuadrar las cuentas de tantos meses atrás con los royalties, regalías, liquidaciones o beneficios del 2016. A cada instante mirando la bandeja de entrada, deseando y temiendo encontrar ese correo de tus editoriales.

¡Ay! Ha pasado más de un año sin recibir un céntimo por tantas y tantas horas de trabajo, por tantos días sacrificando a tu familia, de insomnio, perseguido por tus personajes o por esa escena que no acaba de tener el sentido que habrías deseado, obsesionado, abrigado hasta los dientes en invierno y frente al ventilador en verano; el aire acondicionado es para los que cobran religiosa y justamente.

Tantos domingos frente a tu ordenador, viendo por tu ventana cómo el resto del mundo pasea y toma cervecitas al sol; pero tú no puedes, porque tienes que escribir para sacar adelante a tu familia, que hay que ser iluso, y porque de todas formas no tienes un euro para tomarte una caña, ni siquiera sabes cómo vas a pagar el recibo de la luz este mes. Pero tranquilo, ¡llegó marzo! ¡Mis royalties!

Piensas que esta vez deben pagarte más que en el 2015, algo en realidad fácil, ningún año has cobrado ni para invitar a tu pareja a ese restaurante que tanto le gusta. Pero esta vez sí, está claro que has vendido, no paras de recibir en tus redes mensajes de los lectores encantados con tus historias y fotografías de tus libros recién comprados en las mejores librerías y tiendas online.

En las plataformas de ventas tus obras han estado bien posicionadas, bien lo sabes, que no has dejado un solo día de mirar las listas. Has hecho presentaciones, gastándote en viajes el dinero que no tienes para pasar un rato con el librero y los amigos de turno que ya tenían tu libro pero estaban encantados de que se lo firmaras, eso sí, oye, al día siguiente tenías el Facebook petado de fotografías del evento y la promoción era brutal. Has sido entrevistado en medios de comunicación: webs, blogs, revistas, radios… ¡Hasta en una televisión local! Sí, sí, esta vez tienes que cobrar un buen pellizco y podrás pagarle a tu cuñado y a tu suegra todo lo que les debes. Qué ganas tienes ya de librarte de sus miradas inquisidoras.

¡Un año, Dios mío! Un año esperando recibir una limosna a cambio de tu trabajo, mientras el resto de los que forman la cadena editorial cobra mensualmente, se va de vacaciones, de cenas con los amigos, a conciertos, teatros… compra a sus hijos el esperado regalo de cumpleaños… ¡Qué ganas tienes ya! de poder decirle a tu mujer: «Mira, aquí está el fruto de tanto esfuerzo, mis esperadas regalías, te lo dije, este año sí. Sabía que terminaría triunfando».

Qué maravilloso sería que por una vez pudieras escribir sin presión, sin la eterna losa de las deudas sobre tu espalda, maltrecha de tantas horas sentado. Madre mía… con un poco de suerte igual hasta podrás alquilar este verano una casita en la costa, o cambiar de coche de una puñetera vez. Buah… eso sería ya la bomba.

Estamos a día 1 de marzo, el e-mail está al caer. En casa no paran de preguntarte. Entonces te acuerdas de los años anteriores y de repente te pones a sudar, te da como fatiguita, taquicardia, bochornos… y la desazón de siempre se filtra hasta el último recoveco de tu cuerpo. ¡Miedo, lo que tienes es pavor a que ocurra lo de siempre!

El año pasado fue de traca, vendiste más de quinientos de tal título, superaste los setecientos de aquel, de los otros un puñado de cientos más… pero, ¡ah, pero!, resultó que de uno de ellos se devolvieron en papel (después de dos años) tantos, que al final tú debías a la editorial 72€ como setenta y dos condenas. Por más que preguntaste y consultaste, esas eran las cuentas, ¡-72€!, que por suerte no tendrías que pedírselos a tu suegra, porque ya te los descontarían después. Oye, ¡qué descanso! ¿O no? Mira que tienen paciencia los editores…

Todavía no sabes ni cómo fuiste capaz de ponerte de nuevo al teclado horas después. Y es que las vidas suspendidas de los personajes de tu nueva novela clamaban tu presencia, no podías dejarlos en un eterno limbo. Tu situación ya no se sostiene más, si los resultados son los mismos, tendrás que buscarte un trabajo decente, de editor, dependiente en una librería, corrector, maquetador, transportista… Eso sí que cobran mes a mes, hay que contemplar todas las posibilidades y ser realistas: si quieres vivir de la literatura, trabaja para una gran editorial, pero no se te ocurra escribir para ella. So tontaina, que no se puede ser más infeliz.

Querido y sufrido escritor, compañero, si este año vuelven las decepciones, las deudas sin pagar, las llamadas del banco y el «te lo dije» de los tuyos, las reiteradas justificaciones a tus conocidos sobre por qué escribes (como si esta rara enfermedad tuviese una explicación lógica), los domingos en pijama, las noches en vela, las miradas al vacío buscando la palabra correcta, las quejas de tu familia y las cenas con sopa y mandarina de postre… a lo mejor es que tienes que empezar a aceptar que nadie, absolutamente nadie va a velar y luchar por tus obras si no eres tú, y que la autoedición está ahí esperando.

Ahora, si eres de esos afortunados que no necesitas vivir de tus letras porque tienes quien te subvencione o de los que ha vendido miles y más miles de ejemplares como para sobrevivir un año más, perdona este rollo, no era para ti.

Por cierto, un momento, voy a mirar mi bandeja de entrada… Nada, son las 19.27h del 1 de marzo de 2017 y no hay noticias sobre las liquidaciones de las editoriales. Claro, si es que hasta el que escribe los correos ya habrá cobrado su paga mensual, pues estará en casita descansando, mañana será otro día, qué prisa hay, si los escritores aguantan lo que les echen.

Web Mercedes Pinto Maldonado

(Si quieres saber más sobre mis obras y sobre mí te invito a pasarte por mi web oficial picando en la imagen. ¡Gracias!)