Literatura

reconocer un libro escrito por un escritor fantasma o negro literario

Cómo reconocer un libro escrito por un escritor fantasma

¿Serías capaz de reconocer el libro de un escritor fantasma? Hoy comparto con vosotros cómo se puede distinguir el texto de un escritor fantasma (también conocido como negro literario). Al menos os cuento cómo lo hago yo.

 

Sobre la literatura actual hay un tema que me sorprende y a la vez me inquieta. Aunque parece que no es nada nuevo. He podido comprobarlo recientemente por mera observación. Me refiero a la doble personalidad de algunos escritores, o Trastorno de Identidad Disociativo, que resulta más académico. Y digo algunos, muy pocos; la mayoría no tiene nada que ver con este asunto.

Últimamente me ha pasado que después de leer las obras de tres escritores y quedar satisfecha con la experiencia, he visitado sus páginas (blog, Facebook, Twitter…) y he tenido que asegurarme de estar leyendo a los mismos autores. ¡Es inaudito! Alguien que escribe una novela en la que apenas encuentras las erratas propias de los típicos despistes (no solo de los autores, sino también de correctores), no puede de ninguna de las maneras, escribir en las redes como un niño de diez años. Es cierto que a veces las prisas o no contar con un corrector que te repase el texto dan lugar a deslices gramaticales como olvidar un artículo, comerse una letra, omitir una tilde… incluso cometer graves faltas de ortografía. No me refiero a esto, no son errores accidentales, es su manera natural de escribir, no saben hacerlo mejor.

Por ejemplo, sabemos que los manuscritos originales de la elegante e impecable Jane Austen carecían de una buena ortografía. Bajo mi punto de vista, esto es lo de menos, es algo que se aprende con el estudio y la práctica y se subsana con ayuda profesional. Ella poseía lo importante: imaginación y capacidad narrativa, además de un estilo propio.

Insisto, no estoy hablando de los traspiés propios que se cometen por mucho que se conozca el camino, no, es mucho más interesante. Me refiero a no acertar ni por estadística con el género y número del sujeto y el predicado, o directamente saltarse el sujeto (no porque sea sujeto omitido, sino porque no existe y punto), poner frases a medias y mal hilvanadas (como lo hubiese hecho mi abuela, que la pobre fue al colegio un par de años), escribir subordinadas y pasivas enrevesadas que no se entienden ni echándole imaginación, confundir reiteradamente el imperativo con el infinitivo, no poner jamás la coma después del vocativo, calzar adverbios que no entran en la frase ni a martillazos, escoger las preposiciones al azar, ¡inventar palabras! solo porque a ellos les suenan lógicas en su pobre lenguaje… Es que son muchas cosas. Y no, no cuela, alguien que escribe así en sus páginas no puede ser el autor de un libro medianamente aceptable.

Antes de continuar quiero aclarar algo: yo misma, desde hace doce años, tengo dos libros publicados sin la debida corrección, porque la editorial no se preocupó de hacer su trabajo y yo no tuve la precaución de corregir debidamente antes de enviar el manuscrito. ¡Ay, las prisas del novato! No obstante, creo que no era falta de estilo literario, como son los casos que os apunto, sino de experiencia y práctica. Y también encontraréis alguna que otra errata en el resto de mis obras, nos pasa a todos; en casa tengo libros de grandes autores y conocidas editoriales con erratas que quiebran pupilas. Pero no hay trampa ni cartón, así escribía yo, no hace doce años, sino al menos quince, cuando nacieron estas novelas, y mis errores eran los mismos que podía cometer en mis páginas en aquellos momentos.

reconocer un libro escrito por un escritor fantasma

Pero sigamos con nuestro tema y, para entendernos, pongamos algunos ejemplos vistos últimamente en páginas de escritores con buenas novelas en el mercado. Voy a cambiar algunas palabras para no enfadar a los autores en cuestión, no sea que pasen por aquí, se reconozcan y se líe la de San Quintín; aunque de todas formas al final siempre se da por aludido el que menos tiene que ver. Vamos allá. Os aseguro que para nada exagero.

Frases con género y número distintos a los del sujeto:

Aunque estoy lejos, me ayudáis a seguir luchando por estos mares, muchas veces duro, desagradecido y complicado.

Esto, como comprenderéis, no es un simple descuido, sino una manera genuina de expresarse. Supongo que el escritor quiso decir algo así: «Aunque estoy lejos, siento que me ayudáis a seguir luchando en este difícil mundo, muchas veces duro, desagradecido y complicado». Con todo, cualquier mortal se hubiese expresado con más sencillez y claridad: «Desde la distancia siento que estáis conmigo en esta lucha, a veces dura, ingrata y complicada».

Frases sin sujeto:

De escoger un paisaje u otro.

No es que sea una oración impersonal (algo obvio) o con sujeto omitido porque se sobreentiende, os aseguro que en el texto (de tres líneas) no se intuía ni por asomo el sujeto. Supongo que el autor quiso comunicar algo parecido a esto: «A veces todo depende de qué paisaje elijas», pero son meras conjeturas mías.

Textos escritos como si hablara un indio de las películas del Oeste:

He llegado a casa. Esta tarde no saldré. Me haré café. Para ponerme a estudiar…

Si las lees en voz alta no te librarás del hipo.

Frases con adverbios o conjunciones sin sentido:

Nos saludamos también unos días.

Pues… yo qué sé a qué viene ese «también», en el escueto párrafo no se adivina el motivo del adverbio.

A veces hay que dejar lo que nos hace felices, pero las responsabilidades mandan.

Más de lo mismo, ¿«pero»?, ¿por qué?, si al incluir la conjunción terminamos negando lo que queremos afirmar.

No solo lo digo yo, sino que cada vez se dice más.

Otra frase más de alguien que no sabe escribir. ¿A qué viene el «sino»?, cuando es una conjunción adversativa que contrapone un concepto afirmativo a otro negativo anterior. Tal vez quiso decir: «No solo lo digo yo, cada vez se dice más». O «No lo digo yo, sino gran número de personas». O quitamos el adverbio «solo» o eliminamos la conjunción adversativa «sino». Algo sobra.

Cómo os diría… da la sensación de que el preparado e imaginativo autor quiere demostrar su dominio del lenguaje haciendo filigranas que solo demuestran su pasmosa ignorancia.

 

Palabras inventadas:

Paguato, por pazguato.

Torciente, que tiene la capacidad de torcerse. Supongo.

Mindungui, por mindundi.

Aférrimo, por acérrimo.

Saludos sin sentido o con mensajes cifrados:

Buenos días, en general, y feliz día a todos.

¿A qué viene lo de «en general»? ¿Será que el atento autor desea un buen día a la mayoría, salvando a una minoría, y ya eso de ser feliz que sea para todos? Algo se me escapa.

Frases imperativas con un infinitivo:

Por favor, escuchar esto.

De estas las hay para sembrar la Groenlandia.

Otra que no sé cómo clasificar:

Invito a los que quieran reunirse conmigo a que haga un bizcocho.

Supongo que quiso decir algo así: «Invito a los que quieran reunirse conmigo a hacer un bizcocho». Aunque lo que alguien de a pie diría con toda sencillez sería: «Si os apetece, estáis invitados a hacer un bizcocho conmigo». No, no, sin el «si os apetece» ni el «conmigo», ¿para qué? «Os invito a hacer un bizcocho», la invitación en sí misma brinda la opción de hacer o no el bizcocho con este autor cocinero e indica que no es una obligación.

La frase es digna de analizar: «a que haga»… ¿quién?, ¿él?, ¿tú?, ¿contigo o «sintigo»? Que ya no sé ni lo que me digo. ¡Madre de las letras! No tengo palabras. Esto lo escribo yo en la EGB y mi profesor de lengua se tira por la ventana, máxime cuando este autor ha publicado un libro en el que enseña a escribir una novela.

Vaciedades y bobadas por falta de imaginación y la necesidad incontrolable de asomarse a las redes:

Qué decir cuando te llega una notificación que te avisa de que el autor de uno de tus libros favoritos ha publicado y tú lo dejas todo para saber de primera mano de qué trata, para luego encontrarte esto:

He bajado las persianas porque había mucha luz, porque con tanta luz me cuesta echarme una siesta.

Te quedas mirando tus persianas y te dan ganas de liarte a mamporros con ellas.

Me acaba de pedir amistad una tía buenísima.

¡Anda!, igual es el comienzo de su próxima novela. No, es que no se le ocurre nada mejor y tiene el muro del Facebook muy parado. «¡Horror! Mis lectores se van a olvidar de mí, nooo…».

Hay algunos que han convertido sus páginas en diarios médicos:

Buenos días, estoy feliz, el análisis salió perfecto.

Por fin me quitaron la muela del juicio.

La rodilla bien, pero ahora me duele la cadera. Perdonad que no asome mucho por aquí.

Pero a la media hora se asoma, vaya si se asoma, para dar un importante comunicado:

Gracias por interesaros por mí (tenía tres «me gusta»), me tomé un ibuprofeno y estoy mucho mejor.

Esto es una mínima muestra, os aseguro que me quedo corta. Los autores de estas perlas son reincidentes, incurren a diario en los mismos errores y naderías, ejemplos hay para aburrir. Y lo más importante; son los mismos que tienen novelas publicadas cuyos estilos, si no impecables, son bastante aceptables y hasta dan lecciones sobre cómo escribir correctamente. ¿Es raro o no?

Este insólito fenómeno solo puede tener una de estas tres explicaciones:

Padecen un Trastorno de Identidad Disociativo.

En otra vida fueron grandes autores y aprovechan cada regresión, inducida o espontánea, para novelar.

Tienen un escritor fantasmanegro que escribe por ellos. No vale un corrector por bueno que sea, son textos de difícil arreglo, hay que reescribirlos.

 

sistema de recomendación libros en amazon

COMENTARIOS Y ESTRELLAS EN AMAZON: ¿CÓMO FUNCIONAN?

El propósito de este artículo es explicar lo aprendido sobre el sistema de recomendación de libros en Amazon, sobre las reseñas y estrellas de los libros, gracias a la experiencia y la observación, con la intención de arrojar luz y relajar los ánimos de los autores nóveles, que a menudo se desmoralizan por esta causa.

Después de años escribiendo y once novelas publicadas en plataformas, creo que he podido comprender en parte cómo va esto de los comentarios que dejan los lectores cuando terminan de leer un libro.

Si observamos con atención cómo se van sumando las estrellas a los libros más vendidos de Amazon, advertiremos una pauta bastante común a la mayoría. Si el autor cuenta con una masa crítica de lectores que lo sigue, bien porque él mismo cae bien en las redes, porque hasta el momento gusta su narrativa o porque tiene muchos seguidores y una familia inmensa y entregada, los primeros comentarios (de 10 a 50) probablemente estén cargados de halagos y estrellas y la puntuación media estará por encima de 4,5 sobre 5. Esto, junto a las ventas iniciales de dichos lectores, seguidores, amigos y familiares, hará que el libro vaya escalando puestos y, con mucha probabilidad, se situará en el Top 100, al menos unos días.

sistema de recomendación libros en amazon 5 estrellas

Bien, ahora es una obra visible, y es esta visibilidad en el escaparate la que conseguirá que comiencen a llegar a los lectores desconocidos, que son los que harán que nuestra carrera ascienda o descienda. Empieza el verdadero examen, la prueba de fuego. Estos consumidores habituales de literatura no sienten ninguna empatía por el autor ni conocen su obra anterior, solo quieren disfrutar leyendo, buscaban lectura y miraron el escaparate. ¿Por qué no?, se dicen, si están bien valorados y en el Top 100…

sistema de recomendación libros en amazon estrellas

Un pequeño tanto por ciento de ellos cuando termine la lectura se lanzará a la plataforma de ventas para opinar, algunos sin piedad ni delicadeza, tal cual se sientan después de leer y según su personalidad. Y, lo más importante, paralelamente, estos nuevos lectores iniciarán el boca-oreja en bares, oficinas, colegios, reuniones de amigos, con la familia… Para bien o para mal. También se empezará a comentar la obra en grupos de lectores de la red, que no necesariamente conoce el escritor, que solo sabe del pequeño círculo que lo rodea, por muchos seguidores que tenga. Él vive al margen de esta corriente invisible, que es la que realmente toma el pulso al libro y valora con honestidad y sin compromiso. Es la hora de la verdad.

sistema de recomendación libros en amazon comentarios

Salvo excepciones, por mucho que guste y cale un libro en el amplio e inescrutable colectivo lector, en esta fase las opiniones comenzarán a diversificarse. Los lectores ya no serán tan generosos como al principio y el número de estrellas y halagos irá moderándose. En unos meses las cinco estrellas del principio se convertirán en cuatro. Pero no significa que el libro no haya gustado o no tenga gran éxito. Es más, esto es muy bueno, representa eso, que lo están leyendo los no conocidos. Esta es una etapa a la que no todas las obras llegan y mucho menos superan con éxito, aunque tengan de media cinco estrellas. ¿Por qué? Es sencillo, porque después de que leyeran el libro los lectores fieles, amigos y familiares (siempre generosísimos en los comentarios y encantados con los agradecimientos que luego el autor les dedica) el marketing se paró, o porque el boca-oreja no funcionó y en verdad no gustó al lector de a pie, por el motivo que fuere, esto es otra cuestión. La verdad es una y campa a sus anchas por todos los recovecos, ajena a los amiguismos y deudas creadas.

sistema de recomendación libros en amazon comentarios y estrellas

Haré un paralelismo con la comida: si a un numeroso grupo de invitados ponemos los mejores manjares, unos pensarán que el jamón estaba exquisito, otros que nada como las gambas a la plancha y los vegetarianos harán ascos a todo lo anterior asegurando que nada para el paladar como los rollitos de primavera. Es probable que, de pedir a los comensales que califiquen los alimentos servidos, unos darían cinco estrellas al jamón de pata negra y otros no más de una, aunque fuese el jamón más delicioso de la historia. Menos tu madre y tu amiga Loli, que le pondrían todos los astros del firmamento a cada uno de los bocados servidos a la mesa, aunque obviamente la salsa del pescado estaba para tirarla al fregadero. Las opiniones más sinceras y útiles serán lanzadas fuera de la casa del anfitrión, cuando él no pueda escucharlas.

También en esta fase, en la que el libro es bastante visible y competitivo, puede ocurrir que comiencen las zancadillas y las malas artes por parte de la competencia. No en pocas ocasiones alguna obra ha sido torpedeada con estrellas de una en una y comentarios malintencionados con el único propósito de echarla del Top 100.

De manera que es casi imposible que un libro que lleve meses y meses en los primeros puestos y con cientos de comentarios (lo que demuestra su éxito a través del tiempo y que el boca-oreja no ha cesado de funcionar) mantenga una puntuación media de cinco estrellas.

Los que se sienten orgullosísimos de las magníficas calificaciones de sus obras, aunque no hayan vendido más que un par de cientos de ejemplares, deberían tener un superventas y estar visibles en los escaparates un año para comprobar lo escrito en este artículo.

Ya, ya sé que algunos os estaréis preguntando: ¿Y qué pasa con esos libros que llevan meses y meses en los primeros puestos con calificaciones y comentarios pésimos? Novelas que hasta su sinopsis haría llorar de estupor a una estatua de Cervantes. Bueno, este es un tema delicado, solo os diré que podría tener relación con aquello de que no a todos nos han educado con el mismo concepto del honor y que la picaresca existe. Y ahí lo dejo por el momento, si consigo datos de peso, en su momento escribiré un artículo sobre este desagradable tema.

Así que, querido escritor que empiezas, no te aflijas porque tu obra no es valorada, puede que no tengas los seguidores, amigos y familiares suficientes (tan necesarios en los comienzos) para que te den ese primer empujón y necesites ir poco a poco. Si vales para escribir y luchas, llegarán tus estrellas y el boca-oreja, aunque sea en el tercer o cuarto libro. No es este un camino fácil.

Web Mercedes Pinto Maldonado

(Si quieres saber más sobre mis obras y sobre mí te invito a pasarte por mi web oficial picando en la imagen. ¡Gracias!)

relatos cortos de amor diario de un desamor

DIARIO DE UN DESAMOR

No faltaba a su cita, cada día, de lunes a domingo, iba a la panadería del barrio a comprar una pulga, cuarenta gramos de masa de harina recién cocida. Aunque a veces no la necesitaba y en la bolsa del pan se acumulaban sin sentido, cada mañana a la misma hora, cuando había menos clientela, se acercaba a la tahona solo para hablar con la dueña. Era una mujer joven, limpia, jovial, generosa y de muy buena conversación, parecía especialmente encantada de escuchar siempre la misma historia: cuánto se acordaba de su amor de juventud, la única mujer a la que había amado.

Poco a poco habían empatizado, a pesar de la diferencia de edad: Samuel sesenta y ocho y Fina cuarenta y cinco, aunque ella no aparentaba más de treinta y cinco. A veces hablaban más de una hora, hasta que empezaban a llegar los clientes que demandaban el pan del almuerzo.

―Las cosas han cambiado mucho, por aquellos años era imprescindible la aprobación de los padres de ella. Yo tuve algún problema con la ley… mi familia pasaba apuros y robé algo de comida…

―Imagino lo duro que debió ser para usted.

―No me siento orgulloso de ello, pero la necesidad era tal, que no encontré otra salida. Entonces ayudaba cuando podía en un taller, pero mis estudios no me dejaban mucho tiempo libre. Al final tuve que dejar la carrera y ponerme a trabajar en serio para echar una mano en casa―le contaba Samuel a Fina con los ojos vidriosos, recordando una vez más aquel amor que nunca pudo olvidar―. Su padre era guardia civil, imagínate. Le prohibió verme, la tenía prácticamente secuestrada en casa.

―Qué triste ―decía ella echada en el mostrador, embelesada mientras escuchaba las confesiones más íntimas de quien a ella le parecía todo un señor.

―Pidió traslado y se llevó a su familia. Nunca supe dónde, jamás volví a saber de ella. Se me rompió el corazón… Durante los primeros años intenté localizarla, pero nada, era como si se hubiese evaporado. Llegué a pensar que todo había sido un sueño, creí volverme loco. Poco después mi padre encontró trabajo, retomé mis estudios y me refugié en ellos.

―¿No volvió a enamorarse? ¿No se casó? ―le preguntó Fina, muy sorprendida.

―Conocí a algunas muchachas… pero no pude, no hubiese sido justo para ellas. Hasta que me jubilé, he vivido entregado a mi gran pasión: la arqueología. Durante años pasé largas temporadas en diferentes países y finalmente conseguí una Cátedra en la Universidad. Pero ahora, con tanto tiempo libre, su recuerdo está más vivo y es más persistente que nunca. Solo pienso en qué habrá sido de ella. Me pregunto tantas cosas…

Un cliente interrumpió la emotiva conversación y Samuel se despidió hasta el día siguiente.

―No falte mañana a nuestra cita ―le pidió ella―, quiero hacerle un regalo.

Al día siguiente Fina no pudo evitar emocionarse mientras, a través de la puerta de cristal, lo veía cruzar la vía. Era un hombre apuesto e interesante, además de tener un porte distinguido. Aunque su aspecto era impecable y resultaba obvio que profesionalmente había triunfado, su caminar, su mirada baja y su melancólico rictus mostraban la indigencia afectiva que padecía desde su juventud.

Samuel saludó y esperó pacientemente a que la tahonera despachara a un par de clientes. No le pasó inadvertida la mirada húmeda de Fina y ese día echaba de menos su natural desparpajo. Por alguna razón que desconocía, parecía consternada, como si su mente estuviera ocupada en una cuestión muy distinta a su tarea.

Al fin en el establecimiento quedaron los dos solos.

―¿Estás bien? ―le preguntó Samuel―. Hoy encuentro algo de tristeza en tu mirada…

―Sí, sí, estoy bien ―lo interrumpió ella―, es solo que… Samuel, ¿puedo tutearte?

―Claro, creo que después de tantas charlas y confidencias te lo has ganado ―le dijo él con cercanía y cordialidad.

Fina se quedó mirándolo en silencio unos segundos, mientras dos lágrimas paseaban por sus mejillas.

―Dulce, se llamaba Dulce, ¿verdad?

―Sí, mi querida Dulce ―dijo él casi susurrando―. ¿Cómo lo has sabido?

―Podría contarte un millón de cosas sobre su vida, pero prefiero que lo haga ella.

Dicho esto, la panadera sacó un puñado de viejas libretas de debajo del mostrador y las puso sobre las temblorosas manos de Samuel. Él bajó la mirada y leyó: «Diario de un desamor. Dulce Ostos».

―¿Dónde está? ―preguntó el emocionado arqueólogo.

―En el paraíso, esperándote. Ella también pasó toda la vida pensando en ti.

―¡Dios mío!

―Nunca has estado solo, Samuel, mi madre nos hablaba de ti cada día.

Fina dio la vuelta al mostrador y se plantó ante él, con los ojos anegados y una hermosa sonrisa. Después lo abrazó, abrigando entre su pecho y el de su padre los cuadernos que contaban toda una vida de desamor. Estaban escribiendo un inesperado final.

―Todo ha terminado, papá. Se acabaron las preguntas, mi madre dejó escritas todas las respuestas. Pero ahora vete y lee, tiene mucho que contarte. Cuando acabes te presentaré a tus nietos.

Paseo de la Fama de la literatura

Mi aventura en el Paseo de la Fama de la literatura

Queridos lectores. En el día de hoy quiero relataros mi aventura por el Paseo de la Fama de la literatura organizado por Amazon con motivo de Sant Jordi 2017.

Han sido dos días intensos. Desde que salí de Málaga el viernes 21 a las 7:30h, para atravesar España y unirme a la gran fiesta del libro en Barcelona, hasta mi regreso, los acontecimientos se sucedieron en cadena sin darme un respiro.

Os voy a dejar un esbozo de esta aventura de mi puño y letra, sin extenderme demasiado, porque creo que las fotografías, los vídeos y los artículos de prensa hablan por sí mismos.

Durante el largo trayecto en tren en mi interior la ilusión por lo esperado y el miedo a no estar a la altura se echaban un interminable pulso. Menos mal que iba muy bien acompañada por una buena amiga. Gracias, Eva M, por aguantar mi estrés estos dos días, y tantos otros…

Paseo de la Fama de la literatura 2

Con Eva

Pero una vez en la Ciudad Condal ya no hubo tiempo de pensar. Llegué al hotel Indigo a las 15:00h, con apenas tiempo de comer algo, porque en una hora llegaría el peluquero para restaurar en la medida de lo posible mi aspecto. Esto de que vayan a peinarte a la habitación parece una pijada, pero era una verdadera necesidad: a las seis me esperaba el equipo de Amazon Store en la terraza de hotel para hacerme una entrevista y grabar un reportaje paseando por Barcelona.

Paseo de la Fama de la literatura 3

Equipo de grabación

Todo fue genial, el equipo de grabación no pudo ser más generoso y amable, me lo pusieron muy fácil y poco a poco se fueron calmando los nervios. En cuanto esté montado os traeré el resultado. ¡Madre mía! Creo que no nací para actriz.

Por cierto, ocurrió algo muy curioso. Paseando por Barcelona, con el cámara detrás de mí, que iba dándome instrucciones de dónde pararme o qué dirección coger, de repente alguien dijo mi nombre. No me lo podía creer, era una de mis lectoras más queridas: Pepi Pérez. Se me olvidó la grabación y toda Barcelona en un instante y corrí a abrazarla. Al cámara le gustó tanto el efusivo y espontáneo encuentro que nos pidió repetirlo para incluirlo en el reportaje. Hubiésemos hecho todas las tomas del mundo.

Paseo de la Fama para Escritores de Amazon 4

Con Pepi

Al día siguiente, en el ‘Paseo de la fama’ concluiría el reportaje.

Paseo de la Fama de la literatura

Última toma

Al final terminé el día cenando en el hotel, con buena compañía y relajada charla. Aunque había que acostarse temprano, la jornada siguiente prometía ser intensa. Y lo fue, intensa y emocionante.

Paseo de la Fama de la literatura 6

En el hotel

A las 10:15h del día 22 ya estaba a las puertas del Palau Robert, más nerviosa aún que el día anterior. Junto a los escritores Vicenç Villatoro, Lluís Bassat, Sergio Vila-Sanjuán, Jordi Sierra i Fabra, Fernando Gamboa y Gonzalo Giner, había sido elegida, con mi novela Cartas a una extraña, para dejar mis huellas en el primer ‘Paseo de la fama’ de la literatura.

Paseo de la Fama de la literatura 7

Vicenç Villatoro y Lluís Bassat (El regreso de los Bassat); Sergio Vila-Sanjuán (El informe Casabona); Jordi Sierra i Fabra (Filo de sable) Fernando Gamboa (Tinieblas); Mercedes Pinto (Cartas a una extraña) y Gonzalo Giner (Las ventanas del cielo)

Fue complicado dejar mis huellas, la masa estaba algo dura, pero creo que lo conseguí.

Paseo de la Fama para Escritores de Amazon 8

Dejando huella

El equipo de Amazon KDP y Amazon Publishing organizaron un evento lúdico y original, al que acudieron numerosos medios de comunicación, expectantes ante el primer ‘Paseo de la Fama’ para escritores. No quedaron decepcionados, realmente el acto estuvo cargado de significado y fue una digna antesala del Día Mundial del Libro. Todo muy profesional y agradable en una precuela de Sant Jordi brillante. Desde aquí quiero dar las gracias a todos los que, con su paciencia, experiencia y generosidad, consiguieron calmar mis puñeteros nervios.

Paseo de la Fama para Escritores de Amazon 9

Con parte del equipo de Amazon y el escritor Fernando Gamboa

El acto se clausuró con un cava riquísimo que pudimos disfrutar todos los asistentes y con una banda que nos regaló una música en directo espectacular.

Mi AVE salía a las 3:40h para Málaga, pero antes tuve tiempo de almorzar con el equipo de Amazon, mi compañero Fernando Gamboa y dos de mis queridas y entrañables lectoras. Tuve que salir corriendo a mitad de la comida, pero feliz. Todo había salido mucho mejor de lo esperado. Espero poder volver a la acogedora y hermosa ciudad de Barcelona, a ser posible más relajada, y disfrutar del día 23, Sant Jordi, que desgraciadamente me perdí. Aunque de alguna forma también estuve dedicando mis libros a los lectores.

Paseo de la Fama de la Literatura 10

Autores en el Paseo de la Fama

No quiero despedirme sin contaros otra de las sorpresas que me esperaban en Barcelona. Después de dejar mis huellas en el ‘Paseo de la Fama’ se acercó a mí una lectora, realmente emocionada de poder saludarme al fin. Branka Bicanin, una mujer serbia que llegó a España hace muchos años casi por casualidad, como por azar fue que encontró mis libros y se los leyó todos en unas semanas.

Paseo de la Fama para Escritores de Amazon 11

Con Branka

Ella me escribía un correo cada vez que terminaba una de mis novelas. Todas sus cartas desbordaban cariño y emoción. Tanto le gustaron mis historias que ha comenzado a traducirlas al serbio por iniciativa propia, convencida de que en su país adorarán mis libros, y porque quiere que su madre pueda disfrutarlos. ¿No es emocionante?

Me regaló una libreta y una llave que ya cuelga de mi cuello. Qué curioso, justamente dos objetos que tienen para mí un gran significado. Todavía cuando recuerdo el momento mi corazón se desborda.

Paseo de la Fama para Escritores de Amazon 12

Libreta y llave, Branka

Una vez más, gracias a todos por venir a leerme, alegraros conmigo y seguir mi carrera.

Paseo de la Fama de la Literatura 15

Músicos

Vicenç Villatoro y Lluís Bassat (El regreso de los Bassat); Sergio Vila-Sanjuán (El informe Casabona); Jordi Sierra i Fabra (Filo de sable) Fernando Gamboa (Tinieblas); Mercedes Pinto (Cartas a una extraña) y Gonzalo Giner (Las ventanas del cielo).

Podéis encontrar más información sobre el evento en:

https://www.msn.com/es-ar/noticias/mundo/amazon-organiza-el-primer-paseo-de-la-fama-de-la-literatura/vp-BBA9wMl

http://www.europapress.es/catalunya/noticia-escritores-dejan-huella-primer-paseo-fama-literatura-barcelona-20170422133133.html

http://www.abc.es/sociedad/abci-amazon-organiza-primer-paseo-5407546779001-20170422021310_video_amp.html

http://www.lavanguardia.com/cultura/sant-jordi/20170422/421940307303/amazon-organiza-primer-paseo-fama-escritores-barcelona.html

ESCRITORES, REDES, CHISMES Y CHUPIPANDIS

 

Hace tiempo que el comportamiento de los escritores en las redes me está haciendo reflexionar. Ojo, yo también me incluyo, hablo en general. Supongo que nuestro gremio no es muy distinto de cualquier otro. La necesidad de sobrevivir, la competitividad, el preguntarnos día a día por qué aquel vende no sé cuántos miles y yo no… nos lleva a veces a la desesperación. Creo que a esa masa de lectores que sigue nuestras páginas no se le escapa cómo en muchas ocasiones llegamos a hacer el más absoluto ridículo solo por significarnos con respecto al resto.

A menudo recibo mensajes y correos electrónicos de autores que comienzan y me preguntan qué pasos deben seguir para que su obra no muera en el submundo de las plataformas digitales. Es difícil aconsejar en este tema, al final todo depende de la personalidad del escritor en ciernes, del tiempo que tenga, de cuánto esté dispuesto a apostar por su literatura… Y sobre todo de la calidad de la obra y de si es buen momento para el tema que ofrece.

Sea cual fuere el número de lectores a los que te dirijas, uno o un millón, pienso que al final lo importante es que tu historia cale hondo y deje huella. Si es así, comenzarán a hablar bien de ti y se iniciará esa mágica e invisible corriente positiva que va de boca a oreja por los rincones. Aunque es verdad que especialmente cuando estás en los comienzos esto no es suficiente, el pistoletazo de salida requiere una energía extra: la engorrosa publicidad, de la que ya he escrito en varias ocasiones.

Pero hoy no quería hablaros de los escritores que comienzan llenos de dudas y dando traspiés sobre un camino plagado de obstáculos, sino de los que ya tenemos un bagaje y miles de lectores que nos siguen y confían en nuestras obras. Ya hemos aprendido algunas lecciones en esto de la publicidad y cómo proyectarnos en las redes, sabemos que si queremos ser leídos lo primero es no defraudar. Hay que escribir buenas historias y escribirlas bien. Después habrá que hacer una campaña de marketing para el lanzamiento (de acuerdo, de esto se libran unos pocos privilegiados), pero la mayoría del trabajo ya lo hicimos años atrás, ahora hay que continuar aprendiendo.

Bien, tenemos una buena lista de medios de comunicación, blogueros y lectores en nuestra página de MailChimp, a los que mandaremos una nota de prensa para informar de nuestro nuevo libro; tenemos miles de seguidores en Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram, Google Plus…. a los que también iremos avisando con una publicidad cuidada y profesional. ¡Porque ya hemos aprendido que esto es lo que realmente valoran los auténticos lectores! Ellos quieren BUENAS NOVELAS y tener información sobre ellas, no encontrarse en nuestras páginas chismes, quejas, la imagen de nuestras últimas lentejas, otra más de nuestra mascota o fotografías de autores en mil poses.

Los que pasan por nuestros muros buscando cotilleo no interesan a nuestra carrera y, aunque nos lean, son pocos e inestables. Son personas cuyo interés por el chismorreo está muy por encima de la literatura. Lo he comprobado, estoy muy segura de lo que os cuento, para ellos el amiguismo con el autor es lo más importante. Y sí, te pondrán cinco estrellas y maravillosos comentarios en todas las plataformas de ventas y en sus blogs mientras seas su amigo. Pero si un día los decepcionas, se te olvida darles los buenos días o no preguntas por la salud, para ellos tus obras han pasado de ser magníficas a lo peor del panorama. Entonces empezarán a quitarte estrellas y a denostarte con la misma facilidad que antes te halagaban.

No, no escribimos solo para los compañeros, amigos o conocidos, lo hacemos sobre todo para los verdaderos lectores. Personas para las que la literatura es un pilar importante en sus vidas, que prefieren mil veces un buen libro a un corrillo de cotillas tipo Sálvame. Serán sinceras e imparciales y se plantarán ante nuestra obra esperando disfrutar, sin importarles si el autor fue el viernes a la peluquería, el domingo comió paella o es amiguísimo o enemiguísimo de no sé cuantos compañeros o blogueros.

Pero vayamos a los datos objetivos que explican con claridad todo lo anterior. En mi caso, con 13.500 seguidores en Twitter, 4.800 en mi perfil de Facebook y otros 4900 en el profesional, 500 en mi blog y más de mil en LinkedIn, Instagram y Google, os aseguro que solo habré interaccionado con unos 300 y tal vez haya llegado a conocer un poco a 150 de ellos. Con la mayoría solo virtualmente, personalmente puede que conozca a unos 75. El resto, pongamos unos 20.000, me siguen por dos razones fundamentales: porque son compañeros (no más del 5%) o porque alguna vez leyeron una de mis obras y se hicieron seguidores para estar al corriente de mis lanzamientos. Nada más, no soy de las que siguen para que me sigan.

¿Qué quiero decir con esto? Sencillo, no debemos utilizar nuestros muros para mostrar lo amigos que somos de tal o pascual y enemigos de fulano y mengano. Esta no es la manera de significarse como profesional, muy al contrario, con este comportamiento es probable que espantemos a los verdaderos lectores.

A lo largo de los años he hecho amigos en las redes, como la mayoría, amistades que se han quedado en mi vida y que me ayudan personal y profesionalmente. Pregunto: si son mis amigos, con los que hablo por teléfono o por privado y quedo siempre que puedo, ¿alguien me puede explicar qué necesidad hay de estar todo el puñetero día poniendo en mi muro frases a medias, dirigidas directamente a dichos amigos, para demostrar la complicidad que tenemos entre nosotros y que somos una piña frente a los enemigos? Se escapa a mi comprensión este infantil comportamiento.

Al final las redes, especialmente Facebook, están resultando un simple patio de colegio para los escritores. Un espacio de ocio al que salimos en las horas de recreo (los hay que disfrutan de recreos bien largos) para hacer corrillos con la única intención de demostrar lo supercolegas que somos unos pocos, unidos frente a un universo que conspira contra nosotros (entiéndase “universo” como el resto de autores que no nos baila el agua). Esa manía de vomitar públicamente mensajes en clave que, se supone, solo pueden descifrar los amigos de mi chupipandi ¿no parece más bien cosa de niños de diez años? Aclaro, lo de mensajes clave es mucho decir, para esto hay que ser más inteligente. ¿Es que a pesar de ser tan amiguísimos aún no nos hemos dado el número de móvil y por eso lanzamos señales de humo como los indios? ¿Es que no tenemos el coraje de quejarnos abiertamente a quien debemos y utilizamos estas tonterías para, solapadamente, levantar ampollas y envidias en el resto de colegas, que seguro se mueren por formar parte de tan prestigioso y elitista club? ¿O es que en realidad no hemos aprendido a escribir y por eso en vez de argumentar y comunicarnos con claridad enchorizamos cuatro palabras inconclusas y que lo entienda quien pueda?

En resumen, según mi experiencia, si queremos tener una proyección profesional debemos comportarnos como tal públicamente. Es importante utilizar nuestras páginas para dar noticias literarias, publicitarnos con habilidad y contestar amablemente a nuestros lectores, y dejarnos de dimes y diretes y de lanzar puyas al enemigo orquestadas en privado con nuestros íntimos. Si tenemos quejas, estamos resentidos por algún motivo o queremos opinar sobre cualquier asunto que nos inquiete, lo lógico en un escritor es argumentar y defender nuestra postura o inquietud en un buen artículo de opinión, que para eso tenemos nuestros blogs y el don de la palabra escrita. Digo yo.

Vamos, hablando en plata, si quieres decir algo a alguien, búscalo y díselo. Si no quieres que se entere, cállate y deja de enredar en las redes y confundir a tus lectores. Y si quieres que se enteren todos tus seguidores y por ende los seguidores de tus seguidores, puñetas, habla claro.