Literatura

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UNA DE LAS TRES. MI NUEVA OBRA EN AMAZON PUBLISHING

Queridos seguidores y lectores, estoy de enhorabuena. Realmente feliz. Hoy día 15 de agosto, de la mano de la editorial Amazon Publishing, por fin, después de tres meses en preventa, ha visto la luz mi última novela Una de las tres.

Esta obra ha sido para mí todo un reto por muchas razones, pero especialmente por la complejidad que implica una historia con tres protagonistas idénticas, cada una en un escenario distinto, con vidas muy diferentes, pero con un objetivo común. Estas trillizas rumanas, exactas entre sí y separadas a los dos años, han llegado a engañarme incluso a mí mientras escribía sus vidas (ya comprobaréis por qué si decidís conocerlas). No sé cuántas veces he tenido que detenerme, releerme y meterme en la cabeza de quien pudiera leer la novela.

Creo que, ayudada por el magnífico equipo de Amazon Publishing, finalmente he conseguido hacer fácil al lector lo que en esencia pudiera parecer bastante complejo.

Una de las tres es una novela negra con una buena dosis de suspense y misterio y a la vez cargada de humanismo. Creo que los lectores encontrarán eso que tanto les gusta: un argumento que enganche, un final inesperado y personajes interesantes y reales: unos sabios, otros torpes, alguno cruel, aquel despiadado… Hay un matrimonio de libreros, un comisario, un detective, un informático, un escritor de novela negra, una vieja roquera, un abogado, un joven en coma, un cocinero misterioso…

Yo tengo mi personaje predilecto entre todos ellos: Amy Ross, la vieja y sabia roquera que veinticinco años atrás adoptó a Angela y que jamás pensó la sorpresa que le tenía preparada el destino, justo cuando ya creía que lo había conseguido todos sus sueños y que había llegado la hora de retirarse y disfrutar de una vida tranquila.

Os invito a conocer a las trillizas Simona, Irina y Angela y los motivos por los que su reencuentro, después de veinticinco años, se convierte en una tragedia que las involucra en la peor de las pesadillas. Si os decidís a leer esta novela, espero que me contéis qué os pareció.

 

Portada de Una de las tres

portada una de las tres amazon

Sinopsis de Una de las tres

Separadas tras la muerte de su madre rumana, las trillizas Simona, Irina y Angela se crían en Gran Bretaña e Irlanda, sin saber de su existencia mutua, pero con la intensa sensación de que hay un vacío en sus vidas, una percepción que se desvanece entre sus dedos sin que logren darle sentido. Por eso, cuando ya de adultas una serie de coincidencias las lleva a conocerse, las tres se ven embargadas por la dicha y no tardan en restablecer una relación que nunca debió quebrarse.

Sin embargo, su encuentro revelará que en sus vidas han acabado atrapadas en las redes de hombres indeseables que amenazan con arruinarlas. Hombres peligrosos que las acechan y chantajean. Conjuradas, las hermanas decidirán ayudarse mutuamente a deshacerse de ellos y de su influencia mortal, sin saber que con ello desatarán una trama sembrada de muertes y traiciones, cuyo desenlace esconde giros insospechados, los despojos de una vida llena de secretos.

 

Simona, Irina, Angela y el resto de personajes os esperan en http://myBook.to/UnaDeLasTres.

Gracias por seguir visitando esta casa y a disfrutar lo que queda de verano.

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Así comienza “Una de las tres”

Queridos seguidores y lectores, voy a tomarme unas semanas de descanso antes de que comience la promoción de mi próxima novela Una de las tres, que, aunque ya podéis reservarla, será publicada por Amazon Publishing el 15 de agosto.

No voy a negaros que estoy bastante nerviosa, ya cuento con miles de seguidores fieles (perdonadme la petulancia) y cada vez me aterra más decepcionarlos. En esta obra he dado todo de mí, una novela negra (bastante negra, aunque el comienzo no lo parezca) llena de suspense y creo que original, con la que espero complacer a mis lectores y seguir avanzando en este camino de la escritura que cada vez se hace más complicado y competitivo para el escritor.

Como deferencia a todos los que pasáis por aquí, dejo en primicia los siete primeros párrafos de Una de las tres.

Nos vemos pronto, amigos. ¡Feliz verano!

Así comienza Una de las tres

Doina era la luz y la vida del mar Muerto. Llevaba tres años paseando su belleza por el puerto de Constanza, el lugar donde encontraba a diario el cariño y el sustento que nunca encontró en su hogar. No era una prostituta más de Rumanía; ella era el sueño de muchos marineros y la razón de que, tan pronto como atracaban, saltaran presurosos de sus embarcaciones para ser los primeros en cortejarla y conseguir sus dulces favores. Hermosa, joven, generosa e inocente; bien valía unas monedas su agradable compañía.

Pero esa tarde solo esperaba a uno: Loan Funar, el hijo del dueño de uno de los barcos pesqueros más modernos de Constanza. Era el menor de los hijos de Costel Funar y llevaba solo unas semanas trabajando para su familia. Loan era el único de los siete hermanos que había ido a la universidad, y, como estaba en plenas vacaciones de verano, ya tenía edad suficiente para echar una mano en el pesquero entre curso y curso.

Después de rechazar al menos diez propuestas atractivas, entre ellas la de uno de los hermanos Funar, Doina consiguió por fin captar la atención del joven Loan, el marinero más guapo e interesante que había conocido aquella ciudad portuaria. Pensó que la suerte le había sonreído, pero en realidad aquel esperado encuentro no fue más que un nuevo golpe de mala fortuna.

Loan era un muchacho ambicioso, consciente de sus muchas virtudes —que pensaba explotar al máximo— y para el que la bella Doina no era más que un pasatiempo de verano. Durante los dos meses que, noche tras noche, dio rienda suelta a sus instintos sobre el hermoso cuerpo de la chica, no hubo un solo segundo que abrigara la intención de tener una relación seria, por muchas razones: porque era una muchacha inculta; porque, ya de adolescente, había sido una buscona del puerto con la que habían estado varios de sus hermanos; porque su padre nunca aprobaría semejante noviazgo, y, por encima de todo, porque él quería terminar su carrera de ingeniero y estaba deseando regresar a la Universidad de Bucarest, donde lo esperaba su chica, que, además de compañera de curso, era hija de uno de los más importantes arquitectos de Rumanía.

Era cierto que, para ser tan joven, Doina había conocido a muchos hombres y que se ganaba la vida en el puerto sacándoles algo de dinero a los marineros porque no tenía una opción mejor (apenas sabía leer y escribir); sin embargo, seguía conservando la ingenuidad y la fe en que algún día formaría su propia familia. Soñaba con resarcirse de su triste y dura infancia, tener una bonita casa, un marido que la amara y un par de niños felices correteando por el jardín.

Se enamoró ciegamente de Loan, hubiese dado su vida por él, y solo pensaba en que su historia terminara como el cuento de La Cenicienta: casándose con el príncipe y siendo feliz a su lado para siempre. Cuando aquella tarde se despidió de ella para continuar sus estudios, pensó que volvería y continuarían su relación, que pasarían juntos todas sus vacaciones, en las que harían planes de boda para cuando terminara la carrera, y que su sueño se cumpliría al fin.

Sin embargo, no volvió a verlo, y tampoco ella volvió a pasear sus encantos delante de los pescadores del puerto. Cada tarde se sentaba en el espigón hasta que llegaba el barco de los Funar, con la única intención de preguntar por Loan a su padre y a sus hermanos. Pero solo recibía desprecios y evasivas. Los marineros de Constanza se compadecían de su tristeza cuando pasaban junto a ella. Miraban con nostalgia cómo aquel invierno su vientre crecía lentamente frente al mar Negro, azotado por el frío, la lluvia y la humedad, en una espera interminable.

 

Os recuerdo que en mi página web podéis descargar de forma totalmente gratuita el comienzo de tres de mis obras:

Descargar el comienzo de Cartas a una extraña

Descargar el comienzo de Mensajes desde el lago

Descargar el comienzo de Maldita

Feliz semana.

 

la hora amazonica episodio 100

La hora amazónica. Episodio 100

Queridos amigos y lectores. Hoy me siento afortunada. Hoy La hora amazónca, el programa que magistralmente conduce Blanca Miosi, autora de La búsqueda, el libro más vendido en castellano en la historia de Amazon, llega a su programa 100. Y tendré la fortuna de participar junto a ella.

Y no solo participar; tendré el honor de hacer la primera entrevista en su propio programa a Blanca Miosi. ¿Hay una mejor manera de comenzar un fin de semana?

Además tendremos una fabulosa audioreseña de Jordi Díez.

Será un placer teneros con nosotras y, si podéis uniros al chat, hablaremos en vivo sobre todo lo que Blanca nos cuente.

¡Os esperamos en www.radiovocesunidas.com!

 

Horario de emisión:

11 horas: California.

13 horas: México y Colombia.

14 horas: Venezuela y Miami.

15 horas: Uruguay y Argentina.

17 horas: Brasil.

20 horas: España

 

relatos cortos de amor - volver a enamorarse

VOLVER A ENAMORARSE

Hacía mucho tiempo que había dejado de sentirse querida; pero desde que, tres meses atrás, sus hijos se marcharan de casa, tanto tiempo libre y soledad habían hecho que tomara conciencia de lo poco que le importaba a Héctor. Sus amigas la envidiaban, tenía todo lo que una mujer podía desear: dinero, posición social, una maravillosa casa, un marido atractivo y triunfador y un trabajo deseado por muchos. Todo era tan perfecto visto desde las ventanas de sus vecinos… Pero Marta sentía que le faltaba lo que de veras siempre había soñado y alguna vez creyó tener: el amor.

Héctor la notaba cada vez más extraña y esquiva, huía de sus brazos y de su mirada. Habían entrado en una rutina tensa y asfixiante. Dos semanas atrás, un día la echó de menos en la cama en plena madrugada. Se levantó sigiloso y la buscó por la casa. La encontró en su santuario, la pequeña salita donde guardaba sus recuerdos más queridos, leyendo una carta mientras derramaba un par de lágrimas. Ella no advirtió su presencia, y él supo el motivo de su desidia hacia él: el dueño de aquellas palabras le había robado el corazón. Había otro en su vida.

Cada noche, cuando creía que Héctor ya dormía, Marta se levantaba para leer en soledad una carta más. Como cada noche, pasados unos minutos, su esposo la seguía para envidiar al causante de tan amargas lágrimas. Era obvio que la mujer con la que compartía su vida desde hacía treinta años estaba viviendo un amor imposible.

Esa madrugada volvió a seguirla, pero no se conformó con espiarla mientras se retorcía de celos por dentro. Llevaba puesto el camisón lila que tanto le gustaba y su espesa melena adornaba su perfil, apenas iluminado por la luz ambarina de la tulipa. Le pareció más hermosa que nunca; más incluso que en sus años de juventud. Tal vez porque sentía que la había perdido, el amor dormido durante años había despertado en su interior como una fiera indomable. Pero era un caballero, así que carraspeó para que ella advirtiera su presencia y, echado en el quicio de la puerta, le habló:

―¿Estás enamorada de ese hombre?

Marta se pasó las yemas de los dedos por las mejillas y, sin soltar la carta, levantó los ojos para mirarlo y le contestó:

―Locamente, no te imaginas cuánto.

―No tienes que quedarte conmigo, puedes marcharte con él cuando quieras. Nuestros hijos ya se han marchado, nada te ata a esta casa ―le habló Hector, casi susurrando en el silencio de la noche, a punto de derrumbarse.

―Es mucho más complicado de lo que piensas, ni siquiera sé dónde está…

―Deberías ir a buscarlo, tienes derecho a ser feliz.

Él regresó a la cama, maldiciendo en su interior al destino que le había guardado la peor de las sorpresas cuando ya creía haberlo conseguido todo. Jamás imaginó que algún día su amantísima y entregada esposa pudiera enamorarse de otro hombre.

Ella dobló con primor la carta de ese día, la guardó en su sobre y la metió en la caja junto a las anteriores. Después se dirigió al dormitorio conyugal dispuesta a hacer su maleta y marcharse para siempre. Héctor permaneció de espaldas a ella, inmóvil en su lado de la cama, consciente de que su matrimonio había terminado.

Antes de marcharse, Marta le habló con la voz quebrada, convencida de que sería la última vez que pisaría aquel dormitorio:

―Mientras encuentro un lugar donde vivir, me voy a casa de mi hermana. Enviaré a alguien a recoger el resto de mis cosas. Adiós, Héctor.

No se movió hasta que el ruido del motor del flamante Mercedes de Marta se diluyó en la negra noche. Después se dirigió a la salita y buscó como loco las cartas del hombre que había destrozado su vida; aunque suponía que fueron lo primero que su esposa echó a la maleta, quiso asegurarse y, a saber, tal vez encontrara algún escrito, una fotografía, una nota de despedida… algo que le explicara cómo era posible que tantos años se hubiesen ido al garete.

Se volvió loco. Sacaba un cajón tras otro para luego lanzarlo al suelo, arrojó contra la pared uno a uno sus libros, tiró portarretratos, cuadros, cajas llenas de recuerdos… Hasta que una de aquellas cajas escupió un puñado de cartas al golpearse contra el piso; las cartas que ella leía cada noche. Como poseído por el diablo se lanzó hacia las misivas y sacó de uno de los sobres un folio perfectamente doblado, del que cayó una margarita silvestre deshidratada por el tiempo y en el que reconoció su letra:

Mi amada Marta:

No veo el momento de regresar y comenzar con los preparativos de nuestra boda. No sabes cómo te estoy echando de menos estos meses, siento que paso por la misma eternidad. Jamás pensé que llegaría a quererte tanto. Si los días se hacen largos, las noches… Pero ya solo quedan tres días y prometo no volver a separarme jamás de ti. No viviré para darte todos los besos que guardo, ni todas las caricias, ni pronunciar todos los te quiero. Qué suerte la mía… Sueño con los hijos que llegarán, con los amaneceres compartidos, con un día a día que solo hará crecer nuestro amor. A veces observo a esos matrimonios desgastados por los años, hastiados por el lastre de una convivencia obligada, y me pregunto si alguna vez se quisieron. Sé que a nosotros no se nos acabará el amor, pase lo que pase, prometo regalarte una flor fresca cada día. Hoy te envio esta margarita que me salió al paso cuando regresaba a la pensión, pero pronto compraré para ti las más bellas flores.

El cielo está despejado esta noche, desde mi ventana veo brillar miríadas de estrellas entre las que te busco. Tonto de mí, tú eres el infinito espacio que alberga a todas ellas.

Te quiero, mi cielo.

Héctor

Desolado por la culpa, se echó en la pared más cercana y deslizó su espalda hasta sentarse en el suelo, rodeado de todas las cosas hermosas que durante años su esposa había guardado como tesoros y que ahora parecían los restos de un naufragio. Con la cabeza entre las rodillas y sin soltar la carta, lloró como un niño hasta el amanecer. Después se dio una ducha, fue a la mejor floristería de la ciudad y se concedió todo el tiempo del mundo hasta encontrar la más bella de las flores. Ese día tenía que volver a enamorarla.

AUTORES INDEPENDIENTES EN FERIAS DEL LIBRO

AUTORES INDEPENDIENTES EN FERIAS DEL LIBRO: LOS GRANDES OLVIDADOS

Las firmas de libros son un tema candente, especialmente en estos días. Parece que no hay escritor que se precie que no daría la mano con la que escribe por estar en una de las casetas de El Retiro. Y a mí estos asuntos siempre me hacen reflexionar. Y en esa reflexión me ha surgido hoy una pregunta: ¿Hay autores independientes en ferias del libro? ¿Somos los grandes olvidados?

He tenido la oportunidad de asistir como autora a la Feria del Libro de Málaga en un par de ocasiones y varias más en otras ferias como simple espectadora o lectora. Todas estas ocasiones me dejaron una sensación agridulce: por un lado, al menos en un principio, las viví como una fiesta literaria donde escritores y lectores se dan cita para homenajear a los libros; pero por otro, tanto cuando me tocó estar dentro de la caseta como lo estuve fuera, a medida que pasaban los minutos una extraña sensación de tristeza me iba embargando.

El espectáculo resulta siempre pomposo y atractivo, como el que pueda ofrecer el mejor de los circos, pero aun así se respira en el ambiente el pudor controlado de los autores, expuestos como meras atracciones en sus garitas, mientras un río de gente circula por la interminable calle flanqueada por quioscos.

Es posible que para los escritores de éxito tenga mayor sentido tan célebre exhibición literaria, al fin y al cabo, es un acto cultural altruista y generoso (o debería serlo), una manera de que los contadores de historias puedan estampar por fin la rúbrica en los ejemplares de sus pacientes lectores, capaces de esperar lo que haga falta en interminables colas. Incluso habrá autores a los que tal baño de multitudes les serene el ego por un tiempo. Pero estos son los menos, para la mayoría la larga espera está en su lado, dentro de su caseta.

Si esos escritores menos conocidos tienen la suerte de estar en buena compañía y amena conversación durante sus turnos de firmas y se lo toman como un posible encuentro con los amigos que tengan a bien acercarse a su caseta, tal vez el cáliz pase más rápido. Pero ¿cuántos se quedan sentados mirando al vacío mientras los minutos pasan como siglos y las colas de los lectores de compañeros vecinos los engullen como mosquitos insignificantes?

ESCRITORES INDEPENDIENTES EN FERIAS DEL LIBRO

Pero es que, además, en los últimos años los autores de a pie no solo compiten con las celebridades de las letras, también tienen muchas probabilidades de que sus casetas permanezcan ocultas entre los fans enloquecidos de cualquier famoso de la tele. Es entonces cuando, no es que se pregunten qué hacen allí, sino cómo se puede escapar de semejante avalancha de consumidores empedernidos de programas del cotilleo. Para terminar con una crisis de identidad, no muy seguros de si son escritores, vendedores o figurantes de relleno de un reality televisivo.

No siento especial simpatía por las ferias de libros, pero no es un rechazo al encuentro entre escritores, libros y lectores, nada más lejos de la realidad, para mí son los tres pilares de la literatura y cada uno de ellos es sagrado; podéis imaginar hasta qué punto valoro esos momentos en los que todos se juntan. La desazón que me invade es más por una cuestión de estética, no termino de asumir el hecho de que el autor tenga que estar custodiando sus libros como si se tratara de un vendedor de coches. La verdad es que a muchos se les da genial, especialmente a los que ya se sientan tras el mostrador con las ventas aseguradas y dos bolígrafos por si con uno no basta; pero estoy convencida de que no son pocos los que se preguntan por qué tienen que dar la cara como si ellos fueran el coche expuesto para la venta.

Como he comentado, he experimentado en dos ocasiones lo que se siente dentro de la caseta, siendo todavía más desconocida que ahora, y las dos horas que me adjudicaron fueron eternas, una de ellas insufrible: el librero fue bastante déspota y desconsiderado. Menos mal que vinieron a verme algunos amigos y parte de mi familia, no es una situación cómoda para alguien que no tenía el producto vendido y nunca tuvo dotes de comerciante.

A pesar de todo lo anterior, reconozco que me hubiese encantado pasarme este año por la Feria del Libro de Madrid, tengo allí muchos amigos y lectores que me están esperando, y qué mejor momento para encontrarnos; pero resulta que los autores que publicamos en plataformas y vendemos libros físicos online somos competencia de las grandes editoriales, con lo cual por el momento no hay nada que hacer; yo en concreto, al ser híbrida, soy mi propia competencia. Esto es una paranoia. Lo que me hace pensar si, más que ferias del libro, ¿no habría que llamar a estos eventos ferias de editoriales consagradas o ferias de libreros? ¿Qué pasa?, ¿que el libro autopublicado o vendido online no es libro?

No dejéis de leer esta noticia: La Feria del Libro veta a las editoriales de autopublicación: “Nos sentimos humillados

Como veis, tengo sentimientos encontrados, pero todos sinceros y reflexionados. No pierdo la esperanza de que en un futuro próximo estos acontecimientos literarios se reciclen e inicien un camino más acorde con el significado que en verdad tienen y no de meras ventas de libros de los autores de siempre, que por otro lado no necesitan este escaparate.

Por cierto, si el año que viene, o el que sea, voy a la Feria del Libro de Madrid, por favor, id a verme y hacedme compañía, me encantaría conoceros y pasar un rato agradable tomando unas cañas.