Autora

autores indies malaga amazon

Málaga, capital de los autores indies de Amazon

Hace muchísimos años dejé atrás mi tierra natal con rumbo a Málaga, lugar donde he hecho mi vida con los míos. Hace años, casi de casualidad, me embarqué en el mundo de la autoedición y publiqué mi primera obra en Amazon. Y dos hechos que en apariencia no tienen nada que ver, desde hoy están unidos: Amazon ha anunciado que Málaga es la ciudad que reúne a más escritores indies por número de habitantes. Noticia que me llena de alegría. Mi Málaga y mi Andalucía queridas, al frente.

Con motivo del décimo Aniversario de Kindle, y dado que en Málaga es donde hay una mayor concentración de escritores indies, Amazon va a desarrollar varias actividades por la capital de la Costa del Sol. Entre ellas, una mesa redonda en la que tendré la inmensa fortuna de participar junto a otros escritores dispuestos a contar nuestra experiencia en el mundo de la autopublicación y con KDP. Es maravilloso que un gigante como Amazon ya contara conmigo como primera autora en el Paseo de la Fama de la Literatura, y ahora para el décimo aniversario. Unos logros que no son míos, sino vuestros.

Así pues, gracias a Amazon y gracias a vosotros, queridos amigos y lectores. Si lo creéis oportuno, nos vemos el día 21 de octubre en el Teatro Cervantes de Málaga a las 11.30h. Para una mayor información, leed esta noticia: Málaga, capital española de la literatura indie.

 

Fuente imagen cabecera: http://www.europapress.es

 

Anuncios
mil razones para escribir

3 Consejos para autores indies que quieran escribir novela negra

Todas las novelas tienen su complejidad, pero especialmente cuando el autor quiere ofrecer al lector algo más de lo ya escrito, o simplemente se reta a sí mismo para crecer en su profesión.

No sé cuántos cientos de miles, millones de novelas del género negro se habrán escrito. Cuando comencé a escribir Una de las tres pensé que tendría muy difícil no repetirme. Es verdad que cada historia posee cierta singularidad por mucho que se asemeje a otras escritas, además de contar con el propio estilo del autor; pero esto no es suficiente.

Hasta ahora tengo cuatro novelas que podrían incluirse en el género negro: El fotógrafo de paisajes, Cartas a una extraña, Mensajes desde el lago y Una de las tres. En cada una de ellas he procurado distanciarme de las que conocía, ser yo misma, reinventar el género si hacía falta. ¿Por qué no? ¿Cuál es el problema?

Creo que la pericia está en dejar atrás el miedo de que al final la historia no sea aceptada en este género ni en ningún otro. El artista está obligado a romper moldes, a ofrecer su propia visión del mundo.

 

 

Consejo 1 para escritores indies que quieran escribir novela negra

No debemos dejarnos encorsetar, es primordial que el proceso creativo discurra en absoluta libertad, sin pensar en el resultado hasta que llegue el momento.

Como decía, antes de comenzar a escribir Una de las tres, reflexioné sobre la historia que tenía esbozada en apuntes y me pregunté si valía la pena escribirla y si ofrecía algo nuevo a los lectores. Entonces caí en la cuenta de que el propio planteamiento de la obra era realmente original: la novela exigía tres protagonistas cuyos papeles eran igualmente fundamentales para la trama, además de ser tan idénticas físicamente como diferentes psicológicamente.

Pensé, «Bueno, no he leído todas las novelas de la historia, pero creo que no debe haber muchas con tres protagonistas idénticas cuyas vidas hayan transcurrido en tres ciudades distintas». Parecía fácil en un principio, pero nada que ver, escribir desde tres perspectivas completamente diferentes, tener la capacidad de pasar de un escenario a otro sin desorientarme y a la vez ponérselo fácil al lector fue todo un reto. Por momentos pensé que tendría que abandonar, que tal vez no estaba preparada para un reto de ese calibre. Pero perseveré y la editorial Amazon Publishing se mostró muy interesada en el resultado.

Es curioso, este empeño de ser yo misma en cada una de mis novelas ha hecho que toda mi obra tenga un denominador común que no había advertido hasta hace poco: en el fondo en todas mis historias juego con el espacio y el tiempo, hay como un empeño de los personajes en superar estos parámetros regresando de algún modo a la niñez para comprender el presente.

También en Una de las tres, como en mis novelas anteriores, los personajes principales se enfrentan al reto de superar los obstáculos que suponen en la vida el espacio y el tiempo. Todo esto teniendo en cuenta de que no hablamos de novelas fantásticas, muy al contrario. Quién sabe, tal vez cuando ya no esté entre los vivos me recuerden por esto. ¿No sería genial? Me imagino alguna frase como: «Mercedes Pinto Maldonado fue una escritora cuyas obras son un pulso al tiempo y al espacio». Vaya… suena bien. Por soñar…

En el fondo qué más da cómo te recuerden cuando no estás, al final lo que cuenta es escribir lo que sientes y gozar haciéndolo, claro, y rezar para que el lector también disfrute leyendo el resultado y así poder ganarte la vida.

Consejo 2 para escritores indies que quieran escribir novela negra

No soy la primera en decirlo, pero creo que es de vital importancia recordar los escritores que comienzan la importancia de este consejo: «Lee todo lo que puedas, aprende de los maestros y, cuando abordes tu propia obra, olvídalo todo y sé tú mismo». Me parece que debería ser el único mandamiento para cualquier artista. Cierto, esta premisa no garantiza en absoluto el éxito, pero no hay otro camino para alcanzarlo y, cuanto menos, serás único e irrepetible.

La experiencia acumulada debe servirnos para manejar más y mejor las herramientas a la hora de escribir nuestra propia novela: aumentar nuestro vocabulario, perfeccionar el estilo, coger destreza para que nuestros textos estén claros, dar personalidad a los personajes, elegir de una forma instintiva los escenarios, describir con economía y exactitud para no aburrir al lector… Como digo, otros autores y obras deben ayudarnos a ser más hábiles, pero nunca, nunca, hemos de permitir que nuestras novelas sean una mala copia de otras.

Consejo 3 para escritores indies que quieran escribir novela negra

Querido escritor que comienzas, sé valiente, no tengas miedo a que tu novela no encaje en lo establecido. Al contrario, si tienes una idea novedosa llévala al papel y aventúrate a explorar terrenos desconocidos, esta es la única manera de que tu nombre sea tu propio sello y de aportar algo nuevo a la historia de la literatura. Me estoy acordando de Julio Cortázar, por poner un ejemplo de un escritor que rompió todos los moldes.

Las críticas de Una de las tres dicen que es novela negra, pero no exactamente; que es un thriller, pero distinto; que tiene algo de policíaca, pero que no encaja en este género; que pudiera ser contemporánea, pero…

Nada de lo anterior importa, lo esencial es que los lectores agradecen una historia diferente, llena de sorpresas, que engancha y emociona y que su final no deja a nadie indiferente. Bien, fui valiente y yo diría que lo conseguí; abordé una obra compleja, pero el lector no lo nota y pasa las páginas fluyendo y disfrutando. Qué más da todo lo demás, por qué criticar que una novela se salga de las normas establecidas cuando lo importante es que cumpla su objetivo: arrancar al lector de su realidad para adentrarlo en otra paralela tan fascinante que no desea regresar, como si estuviera disfrutando de un maravilloso sueño del que no quisiera despertar jamás.

 

 

Lo dicho, querido escritor que comienzas lleno de dudas: que nadie te diga jamás lo que quieres escribir, solo los mediocres aconsejan no salirse de las normas.

así comienza una de las tres mercedes pinto maldonado

Así comienza “Una de las tres”

Queridos seguidores y lectores, voy a tomarme unas semanas de descanso antes de que comience la promoción de mi próxima novela Una de las tres, que, aunque ya podéis reservarla, será publicada por Amazon Publishing el 15 de agosto.

No voy a negaros que estoy bastante nerviosa, ya cuento con miles de seguidores fieles (perdonadme la petulancia) y cada vez me aterra más decepcionarlos. En esta obra he dado todo de mí, una novela negra (bastante negra, aunque el comienzo no lo parezca) llena de suspense y creo que original, con la que espero complacer a mis lectores y seguir avanzando en este camino de la escritura que cada vez se hace más complicado y competitivo para el escritor.

Como deferencia a todos los que pasáis por aquí, dejo en primicia los siete primeros párrafos de Una de las tres.

Nos vemos pronto, amigos. ¡Feliz verano!

Así comienza Una de las tres

Doina era la luz y la vida del mar Muerto. Llevaba tres años paseando su belleza por el puerto de Constanza, el lugar donde encontraba a diario el cariño y el sustento que nunca encontró en su hogar. No era una prostituta más de Rumanía; ella era el sueño de muchos marineros y la razón de que, tan pronto como atracaban, saltaran presurosos de sus embarcaciones para ser los primeros en cortejarla y conseguir sus dulces favores. Hermosa, joven, generosa e inocente; bien valía unas monedas su agradable compañía.

Pero esa tarde solo esperaba a uno: Loan Funar, el hijo del dueño de uno de los barcos pesqueros más modernos de Constanza. Era el menor de los hijos de Costel Funar y llevaba solo unas semanas trabajando para su familia. Loan era el único de los siete hermanos que había ido a la universidad, y, como estaba en plenas vacaciones de verano, ya tenía edad suficiente para echar una mano en el pesquero entre curso y curso.

Después de rechazar al menos diez propuestas atractivas, entre ellas la de uno de los hermanos Funar, Doina consiguió por fin captar la atención del joven Loan, el marinero más guapo e interesante que había conocido aquella ciudad portuaria. Pensó que la suerte le había sonreído, pero en realidad aquel esperado encuentro no fue más que un nuevo golpe de mala fortuna.

Loan era un muchacho ambicioso, consciente de sus muchas virtudes —que pensaba explotar al máximo— y para el que la bella Doina no era más que un pasatiempo de verano. Durante los dos meses que, noche tras noche, dio rienda suelta a sus instintos sobre el hermoso cuerpo de la chica, no hubo un solo segundo que abrigara la intención de tener una relación seria, por muchas razones: porque era una muchacha inculta; porque, ya de adolescente, había sido una buscona del puerto con la que habían estado varios de sus hermanos; porque su padre nunca aprobaría semejante noviazgo, y, por encima de todo, porque él quería terminar su carrera de ingeniero y estaba deseando regresar a la Universidad de Bucarest, donde lo esperaba su chica, que, además de compañera de curso, era hija de uno de los más importantes arquitectos de Rumanía.

Era cierto que, para ser tan joven, Doina había conocido a muchos hombres y que se ganaba la vida en el puerto sacándoles algo de dinero a los marineros porque no tenía una opción mejor (apenas sabía leer y escribir); sin embargo, seguía conservando la ingenuidad y la fe en que algún día formaría su propia familia. Soñaba con resarcirse de su triste y dura infancia, tener una bonita casa, un marido que la amara y un par de niños felices correteando por el jardín.

Se enamoró ciegamente de Loan, hubiese dado su vida por él, y solo pensaba en que su historia terminara como el cuento de La Cenicienta: casándose con el príncipe y siendo feliz a su lado para siempre. Cuando aquella tarde se despidió de ella para continuar sus estudios, pensó que volvería y continuarían su relación, que pasarían juntos todas sus vacaciones, en las que harían planes de boda para cuando terminara la carrera, y que su sueño se cumpliría al fin.

Sin embargo, no volvió a verlo, y tampoco ella volvió a pasear sus encantos delante de los pescadores del puerto. Cada tarde se sentaba en el espigón hasta que llegaba el barco de los Funar, con la única intención de preguntar por Loan a su padre y a sus hermanos. Pero solo recibía desprecios y evasivas. Los marineros de Constanza se compadecían de su tristeza cuando pasaban junto a ella. Miraban con nostalgia cómo aquel invierno su vientre crecía lentamente frente al mar Negro, azotado por el frío, la lluvia y la humedad, en una espera interminable.

 

Os recuerdo que en mi página web podéis descargar de forma totalmente gratuita el comienzo de tres de mis obras:

Descargar el comienzo de Cartas a una extraña

Descargar el comienzo de Mensajes desde el lago

Descargar el comienzo de Maldita

Feliz semana.

 

la hora amazonica episodio 100

La hora amazónica. Episodio 100

Queridos amigos y lectores. Hoy me siento afortunada. Hoy La hora amazónca, el programa que magistralmente conduce Blanca Miosi, autora de La búsqueda, el libro más vendido en castellano en la historia de Amazon, llega a su programa 100. Y tendré la fortuna de participar junto a ella.

Y no solo participar; tendré el honor de hacer la primera entrevista en su propio programa a Blanca Miosi. ¿Hay una mejor manera de comenzar un fin de semana?

Además tendremos una fabulosa audioreseña de Jordi Díez.

Será un placer teneros con nosotras y, si podéis uniros al chat, hablaremos en vivo sobre todo lo que Blanca nos cuente.

¡Os esperamos en www.radiovocesunidas.com!

 

Horario de emisión:

11 horas: California.

13 horas: México y Colombia.

14 horas: Venezuela y Miami.

15 horas: Uruguay y Argentina.

17 horas: Brasil.

20 horas: España

 

AUTORES INDEPENDIENTES EN FERIAS DEL LIBRO

AUTORES INDEPENDIENTES EN FERIAS DEL LIBRO: LOS GRANDES OLVIDADOS

Las firmas de libros son un tema candente, especialmente en estos días. Parece que no hay escritor que se precie que no daría la mano con la que escribe por estar en una de las casetas de El Retiro. Y a mí estos asuntos siempre me hacen reflexionar. Y en esa reflexión me ha surgido hoy una pregunta: ¿Hay autores independientes en ferias del libro? ¿Somos los grandes olvidados?

He tenido la oportunidad de asistir como autora a la Feria del Libro de Málaga en un par de ocasiones y varias más en otras ferias como simple espectadora o lectora. Todas estas ocasiones me dejaron una sensación agridulce: por un lado, al menos en un principio, las viví como una fiesta literaria donde escritores y lectores se dan cita para homenajear a los libros; pero por otro, tanto cuando me tocó estar dentro de la caseta como lo estuve fuera, a medida que pasaban los minutos una extraña sensación de tristeza me iba embargando.

El espectáculo resulta siempre pomposo y atractivo, como el que pueda ofrecer el mejor de los circos, pero aun así se respira en el ambiente el pudor controlado de los autores, expuestos como meras atracciones en sus garitas, mientras un río de gente circula por la interminable calle flanqueada por quioscos.

Es posible que para los escritores de éxito tenga mayor sentido tan célebre exhibición literaria, al fin y al cabo, es un acto cultural altruista y generoso (o debería serlo), una manera de que los contadores de historias puedan estampar por fin la rúbrica en los ejemplares de sus pacientes lectores, capaces de esperar lo que haga falta en interminables colas. Incluso habrá autores a los que tal baño de multitudes les serene el ego por un tiempo. Pero estos son los menos, para la mayoría la larga espera está en su lado, dentro de su caseta.

Si esos escritores menos conocidos tienen la suerte de estar en buena compañía y amena conversación durante sus turnos de firmas y se lo toman como un posible encuentro con los amigos que tengan a bien acercarse a su caseta, tal vez el cáliz pase más rápido. Pero ¿cuántos se quedan sentados mirando al vacío mientras los minutos pasan como siglos y las colas de los lectores de compañeros vecinos los engullen como mosquitos insignificantes?

ESCRITORES INDEPENDIENTES EN FERIAS DEL LIBRO

Pero es que, además, en los últimos años los autores de a pie no solo compiten con las celebridades de las letras, también tienen muchas probabilidades de que sus casetas permanezcan ocultas entre los fans enloquecidos de cualquier famoso de la tele. Es entonces cuando, no es que se pregunten qué hacen allí, sino cómo se puede escapar de semejante avalancha de consumidores empedernidos de programas del cotilleo. Para terminar con una crisis de identidad, no muy seguros de si son escritores, vendedores o figurantes de relleno de un reality televisivo.

No siento especial simpatía por las ferias de libros, pero no es un rechazo al encuentro entre escritores, libros y lectores, nada más lejos de la realidad, para mí son los tres pilares de la literatura y cada uno de ellos es sagrado; podéis imaginar hasta qué punto valoro esos momentos en los que todos se juntan. La desazón que me invade es más por una cuestión de estética, no termino de asumir el hecho de que el autor tenga que estar custodiando sus libros como si se tratara de un vendedor de coches. La verdad es que a muchos se les da genial, especialmente a los que ya se sientan tras el mostrador con las ventas aseguradas y dos bolígrafos por si con uno no basta; pero estoy convencida de que no son pocos los que se preguntan por qué tienen que dar la cara como si ellos fueran el coche expuesto para la venta.

Como he comentado, he experimentado en dos ocasiones lo que se siente dentro de la caseta, siendo todavía más desconocida que ahora, y las dos horas que me adjudicaron fueron eternas, una de ellas insufrible: el librero fue bastante déspota y desconsiderado. Menos mal que vinieron a verme algunos amigos y parte de mi familia, no es una situación cómoda para alguien que no tenía el producto vendido y nunca tuvo dotes de comerciante.

A pesar de todo lo anterior, reconozco que me hubiese encantado pasarme este año por la Feria del Libro de Madrid, tengo allí muchos amigos y lectores que me están esperando, y qué mejor momento para encontrarnos; pero resulta que los autores que publicamos en plataformas y vendemos libros físicos online somos competencia de las grandes editoriales, con lo cual por el momento no hay nada que hacer; yo en concreto, al ser híbrida, soy mi propia competencia. Esto es una paranoia. Lo que me hace pensar si, más que ferias del libro, ¿no habría que llamar a estos eventos ferias de editoriales consagradas o ferias de libreros? ¿Qué pasa?, ¿que el libro autopublicado o vendido online no es libro?

No dejéis de leer esta noticia: La Feria del Libro veta a las editoriales de autopublicación: “Nos sentimos humillados

Como veis, tengo sentimientos encontrados, pero todos sinceros y reflexionados. No pierdo la esperanza de que en un futuro próximo estos acontecimientos literarios se reciclen e inicien un camino más acorde con el significado que en verdad tienen y no de meras ventas de libros de los autores de siempre, que por otro lado no necesitan este escaparate.

Por cierto, si el año que viene, o el que sea, voy a la Feria del Libro de Madrid, por favor, id a verme y hacedme compañía, me encantaría conoceros y pasar un rato agradable tomando unas cañas.