Mercedes Pinto Maldonado

relatos cortos de amor diario de un desamor

DIARIO DE UN DESAMOR

No faltaba a su cita, cada día, de lunes a domingo, iba a la panadería del barrio a comprar una pulga, cuarenta gramos de masa de harina recién cocida. Aunque a veces no la necesitaba y en la bolsa del pan se acumulaban sin sentido, cada mañana a la misma hora, cuando había menos clientela, se acercaba a la tahona solo para hablar con la dueña. Era una mujer joven, limpia, jovial, generosa y de muy buena conversación, parecía especialmente encantada de escuchar siempre la misma historia: cuánto se acordaba de su amor de juventud, la única mujer a la que había amado.

Poco a poco habían empatizado, a pesar de la diferencia de edad: Samuel sesenta y ocho y Fina cuarenta y cinco, aunque ella no aparentaba más de treinta y cinco. A veces hablaban más de una hora, hasta que empezaban a llegar los clientes que demandaban el pan del almuerzo.

―Las cosas han cambiado mucho, por aquellos años era imprescindible la aprobación de los padres de ella. Yo tuve algún problema con la ley… mi familia pasaba apuros y robé algo de comida…

―Imagino lo duro que debió ser para usted.

―No me siento orgulloso de ello, pero la necesidad era tal, que no encontré otra salida. Entonces ayudaba cuando podía en un taller, pero mis estudios no me dejaban mucho tiempo libre. Al final tuve que dejar la carrera y ponerme a trabajar en serio para echar una mano en casa―le contaba Samuel a Fina con los ojos vidriosos, recordando una vez más aquel amor que nunca pudo olvidar―. Su padre era guardia civil, imagínate. Le prohibió verme, la tenía prácticamente secuestrada en casa.

―Qué triste ―decía ella echada en el mostrador, embelesada mientras escuchaba las confesiones más íntimas de quien a ella le parecía todo un señor.

―Pidió traslado y se llevó a su familia. Nunca supe dónde, jamás volví a saber de ella. Se me rompió el corazón… Durante los primeros años intenté localizarla, pero nada, era como si se hubiese evaporado. Llegué a pensar que todo había sido un sueño, creí volverme loco. Poco después mi padre encontró trabajo, retomé mis estudios y me refugié en ellos.

―¿No volvió a enamorarse? ¿No se casó? ―le preguntó Fina, muy sorprendida.

―Conocí a algunas muchachas… pero no pude, no hubiese sido justo para ellas. Hasta que me jubilé, he vivido entregado a mi gran pasión: la arqueología. Durante años pasé largas temporadas en diferentes países y finalmente conseguí una Cátedra en la Universidad. Pero ahora, con tanto tiempo libre, su recuerdo está más vivo y es más persistente que nunca. Solo pienso en qué habrá sido de ella. Me pregunto tantas cosas…

Un cliente interrumpió la emotiva conversación y Samuel se despidió hasta el día siguiente.

―No falte mañana a nuestra cita ―le pidió ella―, quiero hacerle un regalo.

Al día siguiente Fina no pudo evitar emocionarse mientras, a través de la puerta de cristal, lo veía cruzar la vía. Era un hombre apuesto e interesante, además de tener un porte distinguido. Aunque su aspecto era impecable y resultaba obvio que profesionalmente había triunfado, su caminar, su mirada baja y su melancólico rictus mostraban la indigencia afectiva que padecía desde su juventud.

Samuel saludó y esperó pacientemente a que la tahonera despachara a un par de clientes. No le pasó inadvertida la mirada húmeda de Fina y ese día echaba de menos su natural desparpajo. Por alguna razón que desconocía, parecía consternada, como si su mente estuviera ocupada en una cuestión muy distinta a su tarea.

Al fin en el establecimiento quedaron los dos solos.

―¿Estás bien? ―le preguntó Samuel―. Hoy encuentro algo de tristeza en tu mirada…

―Sí, sí, estoy bien ―lo interrumpió ella―, es solo que… Samuel, ¿puedo tutearte?

―Claro, creo que después de tantas charlas y confidencias te lo has ganado ―le dijo él con cercanía y cordialidad.

Fina se quedó mirándolo en silencio unos segundos, mientras dos lágrimas paseaban por sus mejillas.

―Dulce, se llamaba Dulce, ¿verdad?

―Sí, mi querida Dulce ―dijo él casi susurrando―. ¿Cómo lo has sabido?

―Podría contarte un millón de cosas sobre su vida, pero prefiero que lo haga ella.

Dicho esto, la panadera sacó un puñado de viejas libretas de debajo del mostrador y las puso sobre las temblorosas manos de Samuel. Él bajó la mirada y leyó: «Diario de un desamor. Dulce Ostos».

―¿Dónde está? ―preguntó el emocionado arqueólogo.

―En el paraíso, esperándote. Ella también pasó toda la vida pensando en ti.

―¡Dios mío!

―Nunca has estado solo, Samuel, mi madre nos hablaba de ti cada día.

Fina dio la vuelta al mostrador y se plantó ante él, con los ojos anegados y una hermosa sonrisa. Después lo abrazó, abrigando entre su pecho y el de su padre los cuadernos que contaban toda una vida de desamor. Estaban escribiendo un inesperado final.

―Todo ha terminado, papá. Se acabaron las preguntas, mi madre dejó escritas todas las respuestas. Pero ahora vete y lee, tiene mucho que contarte. Cuando acabes te presentaré a tus nietos.

Paseo de la Fama de la literatura

Mi aventura en el Paseo de la Fama de la literatura

Queridos lectores. En el día de hoy quiero relataros mi aventura por el Paseo de la Fama de la literatura organizado por Amazon con motivo de Sant Jordi 2017.

Han sido dos días intensos. Desde que salí de Málaga el viernes 21 a las 7:30h, para atravesar España y unirme a la gran fiesta del libro en Barcelona, hasta mi regreso, los acontecimientos se sucedieron en cadena sin darme un respiro.

Os voy a dejar un esbozo de esta aventura de mi puño y letra, sin extenderme demasiado, porque creo que las fotografías, los vídeos y los artículos de prensa hablan por sí mismos.

Durante el largo trayecto en tren en mi interior la ilusión por lo esperado y el miedo a no estar a la altura se echaban un interminable pulso. Menos mal que iba muy bien acompañada por una buena amiga. Gracias, Eva M, por aguantar mi estrés estos dos días, y tantos otros…

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Con Eva

Pero una vez en la Ciudad Condal ya no hubo tiempo de pensar. Llegué al hotel Indigo a las 15:00h, con apenas tiempo de comer algo, porque en una hora llegaría el peluquero para restaurar en la medida de lo posible mi aspecto. Esto de que vayan a peinarte a la habitación parece una pijada, pero era una verdadera necesidad: a las seis me esperaba el equipo de Amazon Store en la terraza de hotel para hacerme una entrevista y grabar un reportaje paseando por Barcelona.

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Equipo de grabación

Todo fue genial, el equipo de grabación no pudo ser más generoso y amable, me lo pusieron muy fácil y poco a poco se fueron calmando los nervios. En cuanto esté montado os traeré el resultado. ¡Madre mía! Creo que no nací para actriz.

Por cierto, ocurrió algo muy curioso. Paseando por Barcelona, con el cámara detrás de mí, que iba dándome instrucciones de dónde pararme o qué dirección coger, de repente alguien dijo mi nombre. No me lo podía creer, era una de mis lectoras más queridas: Pepi Pérez. Se me olvidó la grabación y toda Barcelona en un instante y corrí a abrazarla. Al cámara le gustó tanto el efusivo y espontáneo encuentro que nos pidió repetirlo para incluirlo en el reportaje. Hubiésemos hecho todas las tomas del mundo.

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Con Pepi

Al día siguiente, en el ‘Paseo de la fama’ concluiría el reportaje.

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Última toma

Al final terminé el día cenando en el hotel, con buena compañía y relajada charla. Aunque había que acostarse temprano, la jornada siguiente prometía ser intensa. Y lo fue, intensa y emocionante.

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En el hotel

A las 10:15h del día 22 ya estaba a las puertas del Palau Robert, más nerviosa aún que el día anterior. Junto a los escritores Vicenç Villatoro, Lluís Bassat, Sergio Vila-Sanjuán, Jordi Sierra i Fabra, Fernando Gamboa y Gonzalo Giner, había sido elegida, con mi novela Cartas a una extraña, para dejar mis huellas en el primer ‘Paseo de la fama’ de la literatura.

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Vicenç Villatoro y Lluís Bassat (El regreso de los Bassat); Sergio Vila-Sanjuán (El informe Casabona); Jordi Sierra i Fabra (Filo de sable) Fernando Gamboa (Tinieblas); Mercedes Pinto (Cartas a una extraña) y Gonzalo Giner (Las ventanas del cielo)

Fue complicado dejar mis huellas, la masa estaba algo dura, pero creo que lo conseguí.

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Dejando huella

El equipo de Amazon KDP y Amazon Publishing organizaron un evento lúdico y original, al que acudieron numerosos medios de comunicación, expectantes ante el primer ‘Paseo de la Fama’ para escritores. No quedaron decepcionados, realmente el acto estuvo cargado de significado y fue una digna antesala del Día Mundial del Libro. Todo muy profesional y agradable en una precuela de Sant Jordi brillante. Desde aquí quiero dar las gracias a todos los que, con su paciencia, experiencia y generosidad, consiguieron calmar mis puñeteros nervios.

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Con parte del equipo de Amazon y el escritor Fernando Gamboa

El acto se clausuró con un cava riquísimo que pudimos disfrutar todos los asistentes y con una banda que nos regaló una música en directo espectacular.

Mi AVE salía a las 3:40h para Málaga, pero antes tuve tiempo de almorzar con el equipo de Amazon, mi compañero Fernando Gamboa y dos de mis queridas y entrañables lectoras. Tuve que salir corriendo a mitad de la comida, pero feliz. Todo había salido mucho mejor de lo esperado. Espero poder volver a la acogedora y hermosa ciudad de Barcelona, a ser posible más relajada, y disfrutar del día 23, Sant Jordi, que desgraciadamente me perdí. Aunque de alguna forma también estuve dedicando mis libros a los lectores.

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Autores en el Paseo de la Fama

No quiero despedirme sin contaros otra de las sorpresas que me esperaban en Barcelona. Después de dejar mis huellas en el ‘Paseo de la Fama’ se acercó a mí una lectora, realmente emocionada de poder saludarme al fin. Branka Bicanin, una mujer serbia que llegó a España hace muchos años casi por casualidad, como por azar fue que encontró mis libros y se los leyó todos en unas semanas.

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Con Branka

Ella me escribía un correo cada vez que terminaba una de mis novelas. Todas sus cartas desbordaban cariño y emoción. Tanto le gustaron mis historias que ha comenzado a traducirlas al serbio por iniciativa propia, convencida de que en su país adorarán mis libros, y porque quiere que su madre pueda disfrutarlos. ¿No es emocionante?

Me regaló una libreta y una llave que ya cuelga de mi cuello. Qué curioso, justamente dos objetos que tienen para mí un gran significado. Todavía cuando recuerdo el momento mi corazón se desborda.

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Libreta y llave, Branka

Una vez más, gracias a todos por venir a leerme, alegraros conmigo y seguir mi carrera.

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Músicos

Vicenç Villatoro y Lluís Bassat (El regreso de los Bassat); Sergio Vila-Sanjuán (El informe Casabona); Jordi Sierra i Fabra (Filo de sable) Fernando Gamboa (Tinieblas); Mercedes Pinto (Cartas a una extraña) y Gonzalo Giner (Las ventanas del cielo).

Podéis encontrar más información sobre el evento en:

https://www.msn.com/es-ar/noticias/mundo/amazon-organiza-el-primer-paseo-de-la-fama-de-la-literatura/vp-BBA9wMl

http://www.europapress.es/catalunya/noticia-escritores-dejan-huella-primer-paseo-fama-literatura-barcelona-20170422133133.html

http://www.abc.es/sociedad/abci-amazon-organiza-primer-paseo-5407546779001-20170422021310_video_amp.html

http://www.lavanguardia.com/cultura/sant-jordi/20170422/421940307303/amazon-organiza-primer-paseo-fama-escritores-barcelona.html

AMAZON Y EL DÍA MUNDIAL DEL LIBRO

AMAZON EN SANT JORDI

Se acerca el Día Mundial del Libro y Amazon quiere celebrarlo junto a lectores y autores con un evento diferente en el que se ha puesto mucho trabajo y cariño:

AUTHORS WALK OF FAME / PASEO DE LA FAMA PARA ESCRITORES

He tenido la suerte de ser invitada junto a otros escritores.

A los que estéis por Barcelona y alrededores os animo a asistir, me encantaría saludaros el SÁBADO 22 DE ABRIL DE 10:30H A 12:00H EN LOS JARDINES DEL PALAU ROBERT.

No es una firma de libros, es… una sorpresa. Bueno, más de una.

A los que podáis estar y a los que no, ¡FELIZ DÍA MUNDIAL DEL LIBRO!

Os contaré a la vuelta.

Os dejo dos artículos sobre el evento.

EUROPA PRESS

http://www.europapress.es/catalunya/noticia-amazon-organizara-paseo-fama-escritores-barcelona-20170419162257.html

EL PERIÓDICO

http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/amazon-organizara-paseo-fama-con-escritores-barcelona-5982504

cuanto gana un escritor

¿CUÁNTO GANA UN ESCRITOR? EJEMPLO DE ROYALTIES

¿Cuánto gana un escritor? ¿Me puedo ganar la vida como escritor? Preguntas que todos los que nos dedicamos a juntar letras nos hicimos al principio (y nos seguimos haciendo) de esta maravillosa aventura que es el oficio de la escritura y los libros…

Otra vez marzo, el esperado y temido mes de los escritores. Puedo imaginar cuántos aguardan poder cuadrar las cuentas de tantos meses atrás con los royalties, regalías, liquidaciones o beneficios del 2016. A cada instante mirando la bandeja de entrada, deseando y temiendo encontrar ese correo de tus editoriales.

¡Ay! Ha pasado más de un año sin recibir un céntimo por tantas y tantas horas de trabajo, por tantos días sacrificando a tu familia, de insomnio, perseguido por tus personajes o por esa escena que no acaba de tener el sentido que habrías deseado, obsesionado, abrigado hasta los dientes en invierno y frente al ventilador en verano; el aire acondicionado es para los que cobran religiosa y justamente.

Tantos domingos frente a tu ordenador, viendo por tu ventana cómo el resto del mundo pasea y toma cervecitas al sol; pero tú no puedes, porque tienes que escribir para sacar adelante a tu familia, que hay que ser iluso, y porque de todas formas no tienes un euro para tomarte una caña, ni siquiera sabes cómo vas a pagar el recibo de la luz este mes. Pero tranquilo, ¡llegó marzo! ¡Mis royalties!

Piensas que esta vez deben pagarte más que en el 2015, algo en realidad fácil, ningún año has cobrado ni para invitar a tu pareja a ese restaurante que tanto le gusta. Pero esta vez sí, está claro que has vendido, no paras de recibir en tus redes mensajes de los lectores encantados con tus historias y fotografías de tus libros recién comprados en las mejores librerías y tiendas online.

En las plataformas de ventas tus obras han estado bien posicionadas, bien lo sabes, que no has dejado un solo día de mirar las listas. Has hecho presentaciones, gastándote en viajes el dinero que no tienes para pasar un rato con el librero y los amigos de turno que ya tenían tu libro pero estaban encantados de que se lo firmaras, eso sí, oye, al día siguiente tenías el Facebook petado de fotografías del evento y la promoción era brutal. Has sido entrevistado en medios de comunicación: webs, blogs, revistas, radios… ¡Hasta en una televisión local! Sí, sí, esta vez tienes que cobrar un buen pellizco y podrás pagarle a tu cuñado y a tu suegra todo lo que les debes. Qué ganas tienes ya de librarte de sus miradas inquisidoras.

¡Un año, Dios mío! Un año esperando recibir una limosna a cambio de tu trabajo, mientras el resto de los que forman la cadena editorial cobra mensualmente, se va de vacaciones, de cenas con los amigos, a conciertos, teatros… compra a sus hijos el esperado regalo de cumpleaños… ¡Qué ganas tienes ya! de poder decirle a tu mujer: «Mira, aquí está el fruto de tanto esfuerzo, mis esperadas regalías, te lo dije, este año sí. Sabía que terminaría triunfando».

Qué maravilloso sería que por una vez pudieras escribir sin presión, sin la eterna losa de las deudas sobre tu espalda, maltrecha de tantas horas sentado. Madre mía… con un poco de suerte igual hasta podrás alquilar este verano una casita en la costa, o cambiar de coche de una puñetera vez. Buah… eso sería ya la bomba.

Estamos a día 1 de marzo, el e-mail está al caer. En casa no paran de preguntarte. Entonces te acuerdas de los años anteriores y de repente te pones a sudar, te da como fatiguita, taquicardia, bochornos… y la desazón de siempre se filtra hasta el último recoveco de tu cuerpo. ¡Miedo, lo que tienes es pavor a que ocurra lo de siempre!

El año pasado fue de traca, vendiste más de quinientos de tal título, superaste los setecientos de aquel, de los otros un puñado de cientos más… pero, ¡ah, pero!, resultó que de uno de ellos se devolvieron en papel (después de dos años) tantos, que al final tú debías a la editorial 72€ como setenta y dos condenas. Por más que preguntaste y consultaste, esas eran las cuentas, ¡-72€!, que por suerte no tendrías que pedírselos a tu suegra, porque ya te los descontarían después. Oye, ¡qué descanso! ¿O no? Mira que tienen paciencia los editores…

Todavía no sabes ni cómo fuiste capaz de ponerte de nuevo al teclado horas después. Y es que las vidas suspendidas de los personajes de tu nueva novela clamaban tu presencia, no podías dejarlos en un eterno limbo. Tu situación ya no se sostiene más, si los resultados son los mismos, tendrás que buscarte un trabajo decente, de editor, dependiente en una librería, corrector, maquetador, transportista… Eso sí que cobran mes a mes, hay que contemplar todas las posibilidades y ser realistas: si quieres vivir de la literatura, trabaja para una gran editorial, pero no se te ocurra escribir para ella. So tontaina, que no se puede ser más infeliz.

Querido y sufrido escritor, compañero, si este año vuelven las decepciones, las deudas sin pagar, las llamadas del banco y el «te lo dije» de los tuyos, las reiteradas justificaciones a tus conocidos sobre por qué escribes (como si esta rara enfermedad tuviese una explicación lógica), los domingos en pijama, las noches en vela, las miradas al vacío buscando la palabra correcta, las quejas de tu familia y las cenas con sopa y mandarina de postre… a lo mejor es que tienes que empezar a aceptar que nadie, absolutamente nadie va a velar y luchar por tus obras si no eres tú, y que la autoedición está ahí esperando.

Ahora, si eres de esos afortunados que no necesitas vivir de tus letras porque tienes quien te subvencione o de los que ha vendido miles y más miles de ejemplares como para sobrevivir un año más, perdona este rollo, no era para ti.

Por cierto, un momento, voy a mirar mi bandeja de entrada… Nada, son las 19.27h del 1 de marzo de 2017 y no hay noticias sobre las liquidaciones de las editoriales. Claro, si es que hasta el que escribe los correos ya habrá cobrado su paga mensual, pues estará en casita descansando, mañana será otro día, qué prisa hay, si los escritores aguantan lo que les echen.

Web Mercedes Pinto Maldonado

(Si quieres saber más sobre mis obras y sobre mí te invito a pasarte por mi web oficial picando en la imagen. ¡Gracias!)

RAZONES PARA PUBLICAR EN AMAZON Y NO AVERGONZARTE COMO ESCRITOR

RAZONES PARA PUBLICAR EN AMAZON Y NO AVERGONZARTE COMO ESCRITOR

¿Existen razones para publicar en Amazon y no sentirte avergonzado como escritor?

Que un autor pase años y años detrás de las editoriales para que finalmente le den un «sí, ya lo leeremos y le avisaremos»; que tenga la santa paciencia de esperar otro año más para leer en su correo «aceptamos su obra»; que después de otro año la vea publicada y le paguen, también otro año después, menos que a cualquiera de los que se lucran con ella, si es que las ventas han dejado algo para el último eslabón de la cadena (el que produce la materia prima), teniendo en cuenta que el producto es mostrado un par de semanas y retirado, con lo cual puede suceder que, si hay adelanto, el escritor no llegue a saldar jamás cuentas con la empresa, además de estar impedido para luchar por su libro porque ni siquiera le pertenecen los derechos; como decía, que un autor padezca este despótico proceso como si fuera un mindundi que no mereciera ni las sobras, solo es culpa suya. Aceptar esta tiranía es del todo descabellado y más en nuestros días.

Antes de seguir, quiero dejar claro que hay honrosas excepciones, de manera que no se sienta aludido todo el mundo y empiecen a lanzar cuchillos los no llamados a esta guerra. Me consta que a veces los tratos son justos, pocos y cada vez menos, la verdad.

Como sabéis los que me conocéis, he padecido en carne propia los ninguneos editoriales y reflexionado mucho sobre este tema desde hace años, y solo se me ocurre que en el fondo aceptar estas totalitarias condiciones de trabajo, más propias del medievo que del siglo XXI, solo puede responder a que hay autores que padecen dos síndromes: el de El primo de zumosol y el de la Pijotería (con perdón por la palabreja). Entono el mea culpa, quede claro que yo padecí el síndrome de El primo de zumosol durante mis primeros años.

El síndrome de El primo de zumosol lo padecen aquellos que sufren falta de confianza, que se sienten incapaces, frágiles ante cualquier adversidad, como esos pequeños que por ser más débiles que sus compañeros tienen que buscar a otros más fuertes para defenderse en el recreo de los mayores que los acosan. Claro, pasa que al primo de zumosol hay que pagarle por protegerte, normalmente con el bocadillo diario, con lo cual el pequeño estará cada vez más delgado y el de zumosol cada vez más fuerte. Esto nos condena a ser los débiles eternamente, o a terminar con la opresión plantándole cara al acosador de una vez por todas.

El síndrome de la Pijoretía es bajo mi punto de vista menos noble que el anterior, me parece más zafio, grotesco y banal, y lo padecen, como su propio nombre indica, los pijos o aspirantes a pijos, especialmente los aspirantes. Me explico, este autor siente la misma sensación de cuando le falta el cocodrilo de Lacoste en sus camisas, se avergüenza como si fuera desnudo por la Gran Vía a las doce del día, pues eso, que si una gran editorial no estampa su sello en sus libros, no son escritores ni son nada, ¡Un libro sin la marca de la editorial! ¡Oh, no, qué bochorno!, qué van a pensar de mí mis coleguis de la pandi. Vamos, que da igual que una camisa sea de más calidad, se arrugue menos, caiga mejor y haya costado diez veces menos, sin cocodrilo es una mierda, bueno, el pijo diría «caquita».

No me cansaré de repetir una y otra vez, si crees que vales para contar historias, si te apasiona la escritura, si quieres vivir de tu trabajo (porque esto es un trabajo tan duro como maravilloso), no escuches cantos de sirenas y no esperes que nadie te dé el pistoletazo de salida cuando quizá ya estés muerto de inanición, lucha y confía, el sello de tus libros eres tú.

Web Mercedes Pinto Maldonado

(Si quieres saber más sobre mis obras y sobre mí te invito a pasarte por mi web oficial picando en la imagen. ¡Gracias!)