VIVIR Y MORIR POR Y PARA LA LITERATURA

20131010_125956Hoy es día de reflexionar; hoy mi mente ha amanecido despejada después de años de tormentos, de repente se han disipado las nubes y el gris ha dado paso a cristalinos colores. Todo porque decides cambiar el precio de uno de tus libros. Ya sé, esto último no casa con lo poético del oficio; pero a veces la acción más pueril es pulsar un interruptor para que se haga la luz.

Pero vayamos a los hechos incontestables y a los datos, siempre mucho más reveladores que las aportaciones subjetivas con las que escribimos nuestras benditas historias cuatro locos.

―De 1967 a 2002: escribiendo mi diario, mis historias, cuentos y poesías; feliz. Lo hacía siempre que podía, mis libretas eran mi refugio, la manera más grata de ordenar mis ideas y escapar de esta locura que llamamos vivir, a veces la única.

―2004: por primera vez decido escribir con la intención de publicar y comienzo con una novela para niños sin demasiadas pretensiones, incluso la ilustro con mis propios dibujos.

―2005: harta de escribir a editoriales, decido coeditarla con una editorial que publica a granel por poco dinero: 300 euros 200 ejemplares. El talento de Nano sale a la luz. Por entonces no conocía la promoción en redes y demás, así que me limité a hacer una presentación en mi ayuntamiento, en la cual el concejal se dedicó a regalar mis libros como los banqueros los caramelos en sus despachos. Total, que no vendí ni uno. Con todo, llegó a una segunda edición y me consta que también se agotó, entre otras cosas porque el editor me pagaba las regalías con mis propios libros, que yo terminaba vendiendo o regalando.

―2006: me doy cuenta de que la literatura no es para mí solo una afición, es mi vocación, de manera que me lo tomo como un trabajo y me pongo a escribir mi primera supernovela: La última vuelta del scaife, una obra histórica que me llevó dos años de trabajo, uno solo para la documentación, y de la que estoy especialmente orgullosa.

―2008: empieza el calvario de buscar editoriales y nada, los manuscritos y cartas se perdían como por arte de magia. Por entonces ya me manejaba decentemente por internet y navegando encontré una editorial que había publicado a Mario Benedetti, Ana María Matute, Francisco Umbral y Fernando Savater, entre otros muchos, y que hacía mucho ruido en los medios de comunicación. ¡Sorpresa!, aceptan mi manuscrito, quieren publicarlo. ¿Dónde está el truco? ¡Todo lo pagas tú, y más! Mi familia hace un gran esfuerzo económico pensando en que puede ser una inversión, me voy para Madrid y firmo. ¡Ole! Justo a la vuelta me encuentro un correo de la editorial «Roca» diciéndome que quiere mi historia, esta vez, claro está, con anticipo y sin gastos para mí y tal. El destino es muy caprichoso.

―2009: dedicado a recorrer España cargada de libros para poder vender los puñeteros quinientos ejemplares. Todos los gastos de viajes corrían a mi cuenta, claro está. La última vuelta del scaife se convirtió en una ruina para mí y un auténtico negocio para la editorial. Hablamos de una novela que no tiene nada que envidiar a muchas de las que compráis con verdadera ansiedad.

―2010: aprendida la lección, decido dejar de dar bandazos por el país y ponerme a escribir. De ahora en adelante, a disfrutar escribiendo y punto. Sigo aprendiendo y dándolo todo en mi oficio. Termino Maldita y, dado que obtener beneficios de mi trabajo me parecía un imposible, decido publicarla por capítulos en mi blog, gratis, y obviar el tema de mandar cartas a editoriales. Durante cinco meses, noche tras noche, mi blog se llena de visitantes deseosos de la siguiente entrega. Maldita es un éxito sin precedentes en la blogosfera.

―2011: Escribo Pretérito imperfecto y consigo agente literario. Ea, pues ya está, ya tengo quien luche por mis obras. Error, es mi propio agente quien rechaza mis manuscritos, alegando argumentos que harían llorar al mismísimo Putin. Oye, pero mi agencia literaria está muy contenta de tenerme entre sus autores.

―2012: desesperada, subo a Amazon Maldita, que se convierte en un éxito de ventas en tres meses. Más tarde publico Pretérito imperfecto en esta misma plataforma y más de lo mismo; llegué a tener estas dos obras durante más de un año en el Top 100, sola, con la única ayuda de los lectores. Como he dicho en otras ocasiones, por primera vez consigo que mis libros, lejos de producirme gastos, me aporten un pequeño sueldo mensual. Mientras tanto, me escribe «Planeta de Libros» solicitando una de mis obras. Como tengo agente y va con frecuencia a Madrid, le pido que me represente y luche por un contrato más favorable al que me habían ofrecido. El resultado es el mismo que yo ya tenía en mi poder, pero ahora la agencia se llevará su tanto por ciento, por una obra que ella misma había rechazado. Firmo con «Click» de «Planeta de Libros» cediendo por siete años todos los derechos, digital y papel, de El fotógrafo de paisajes. Por supuesto, solo sale en digital, la versión en papel es una quimera.

―2013: me escribe «Ediciones B» con la intención de sacar Maldita en papel. No me lo podía creer… Estoy tan contenta y tengo tantas ganas de ceder la tarea de promoción y dedicarme a escribir que, ilusa de mí, firmo un contrato por las cuatro obras que tengo en Amazon hasta el momento.

―2014: mis novelas en Amazon se han hundido, de estar en la cumbre han pasado al infierno, eso sí, con su gran sello editorial. Maldita sale en papel, comienza la tourné de presentaciones. Gastos, y más gastos, todos pagados de mi bolsillo. En septiembre autoedito mi última obra. Comienzo a escribir mi próxima historia: la primera parte de una trilogía.

―2015: La caja mágica y Pretérito imperfecto se publica en papel con «Libros Mablaz», una editorial modesta, pero que me deja la versión digital. Termino la primera parte de la trilogía.

No es que tenga un pasado editorial muy extenso, pero sí lo suficiente como para valorar en qué momentos me he sentido más libre, más recompensada y he tenido más tiempo para escribir. Es muy claro, cuando estaba autoeditaba. En breve la primera parte de la trilogía Cartas desde Washington estará lista para salir a la luz. De nuevo he sido tentada para firmar con un par de editoriales, pero, como decía al principio, hoy lo veo todo con más claridad que nunca: una de ellas es un gran sello, pero solo quiere el digital, o sea, quedarse con la obra por una inversión cero y secuestrar el papel; y la otra quiere las dos versiones, pero tendría que esperar más de un año para su publicación. No, no me parece justo que después de tantas horas trabajando, por mucho que me apasione escribir, yo sea la única de las partes que tenga que darlo todo a cambio de unas migajas.

Me pregunto qué pasaría si todos los escritores dejáramos de firmar contratos. Eso es, se irían al paro muchos trabajadores, de imprentas, de transportes, libreros, maquetistas, ilustradores… Pero los lectores seguirían ahí, de manera que tal vez los autores empezaríamos a ganarnos la vida con nuestro oficio. ¿Y al contrario?, ¿qué pasaría si las editoriales se pusieran en huelga? Pues que seguiríamos publicando. Son ellas las que nos necesitan a nosotros, no nosotros a ellas. En mi caso y en el de muchos escritores, tener editorial no ha compensado. Tal vez me lo merezca. Por otro lado, hace dos días decidí subir el precio de Hijos de Atenea en Amazon, de 1€ a 2.85€. Comprobado, ha sido un suicidio escritoril, debo ser una autora de saldo cuyas obras no merecen el desorbitado precio de algo menos de tres euros. No me gusta la falsa humildad y menos la soberbia, y creo ser capaz de ser mi más severo juez: me falta mucho por aprender, no viviré para abordar tanta sapiencia, pero no es menos cierto que mis obras están a la altura de muchas que han llegado a millones de lectores con precios prohibitivos.

Hay compañeros que esto lo verán como una más de mis quejas, según parece, contar mis experiencias tal y como son no es de buen gusto.

De manera que no le voy a dar más vueltas al asunto, si no aparece nadie que respete mi trabajo y arriesgue por él al menos un mínimo de lo que arriesgo yo, la primera parte de la trilogía Cartas desde Washington la autopublicaré en digital, aunque sé que en estos momentos la autoedición es un maremágnum en el que es difícil despuntar y que seguiré viviendo para la literatura y no de la literatura. Quiero dar pasos seguros, perdiendo el mínimo de dinero, que ya está bien. Que llegue o no a la meta imaginada, ya no me importa tanto. Y, sobre todo, quiero seguir disfrutando y aprendiendo del arte de novelar.

Eso es, escribir historias como cuando era niña y experimentar una y otra vez la felicidad de hacer realidad mis sueños sobre el papel. Creo que lo demás no es cosa mía.

A GOLPE DE TECLA: LA FERIA DEL LIBRO

Diez escritores

Mucho se ha hablado y se habla sobre las ferias literarias, y más en esta época primaveral, donde parece que florecen las obras y los autores como miríadas de amapolas sobre los campos.

En A golpe de tecla diez autores (José Vicente Alfaro, Julio G. Castillo, Cita Franco, Mercedes Gallego, Miguel Ángel Moreno, Manuel Navarro, Rafael R. Costa, Mónica Rouanet, Carmen Villamarín y una servidora) os contamos nuestra visión personal y experiencias vividas sobre este acontecimiento que reúne a escritores y lectores una vez al año en todas las ciudades de España y en espacios internacionales.

Os adelanto que A golpe de tecla es una revista clara y directa, y que los artículos están bien resumidos para no cansar al lector. Creo que todos los escritores hemos sido muy sinceros y os sorprenderemos. Espero que disfrutéis con nuestras letras.

NOSOTROS ESCRIBIMOS, NOSOTROS DECIDIMOS

ESCRIBIENDO

A veces me pregunto si los lectores saben las horas que hay detrás de cualquier obra bien escrita y nacida de las tripas del autor. Mi caso es como el de miles de autores independientes, híbridos, o dependientes: te levantas y corres a las redes, esperando alguna grata noticia que te aliente para continuar, un comentario entusiasta, una reseña, una venta en Amazon… Cuando alguien te escribe conmovido porque acaba de leer tu historia… ¡Ay!, entonces recoges ánimo para escribir diez más. Después toca trabajar, horas y horas, imaginando, escribiendo, dándole forma a la idea principal, redondeando textos, luchando contra los momentos en los que te bloqueas, contra las puñeteras erratas o esa sensación de que nada de lo escrito durante el día ha valido la pena, a menudo porque simplemente estás agotado.

Detrás de un escritor que lleva años inventando historias hay un héroe de esta sociedad, alguien que, aunque sabe que difícilmente podrá vivir de su trabajo, sigue ahí: catorce horas diarias, todos los días del año, sacrificando incluso a los que más ama. Una novela autopublicada por quien ha demostrado con los años que se siente y es escritor, tiene igual o más valor que la que luce el sello de una gran editorial. Es más, para muchos de nosotros la autoedición ha sido una opción entre otras elegida consciente y voluntariamente, bien por la sensación de libertad que brinda o a causa de decepciones anteriores. Me duele en el alma que haya lectores que consideren los indies escritores de segunda, aunque sé que cada vez son menos. En realidad, el autopublicado tiene un valor añadido: lucha solo con los fieles lectores que va encontrando por el camino, frente a una constante amenaza de fagocitación. Es muy triste que las grandes editoriales que ha dado este país ya no sean una expectativa para nosotros, sino una amenaza, porque, salvo raras excepciones, firmar con ellas es vender a saldo tus hijos y luchar más que nunca por ellos para que no acaben muriendo, pero ahora desde la distancia.

Hoy me complace deciros que estamos asistiendo a un cambio, todos los escritores que hemos quedado atrapados en esta férrea horquilla que abrió la era digital hemos luchado lo bastante como para dejar claro al mundo que nuestros currículums no son los grandes sellos acumulados, sino nuestras obras, mimadas y amadas hasta morir. Hoy me complace deciros que los caminos que abrimos hace unos años ya tienen salida. Ahora podemos elegir, porque hemos demostrado un aguante a prueba de hambre y marginación. Ahora, nosotros escribimos, nosotros decidimos. Hay pequeñas editoriales que lo han entendido y que nos apoyan, dejándonos la libertad y los derechos que nos pertenecen. En este momento podemos firmar una digna edición en papel por un tiempo corto ―aunque la distribución sea más complicada― y controlar la digital si es nuestro deseo, o quedarnos con las dos, o ceder las dos. Lo que nos dé la real gana, de todas formas, en esta carrera no hay atajos que valgan.

En verdad es muy triste que donde antes había una puerta que conducía a un mundo de posibilidades y esperanza, ahora se halle un muro tras el que solo se encuentran viejas glorias, políticos corruptos, famosillos casposos, presentadores de tercera, biógrafos manipuladores y algún que otro compañero tocado por la suerte. Si os digo la verdad, cada vez estoy más orgullosa de haber escrito tantos años, y los que vendrán, por amor al arte y estar en este lado del muro.

Desde aquí animo a las pequeñas y medianas editoriales que luchan por sus obras, a los escritores invencibles y a los lectores valientes a seguir en esta lucha, la victoria será finalmente de todo aquel que apueste por la literatura. El Renacimiento Literario está a la vuelta de la esquina, no desfallezcáis.

PRETÉRITO IMPERFECTO EN PAPEL, UN MILAGRO

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Pretérito imperfecto es una novela que escribí hace más de cinco años. Es una historia que surgió porque tenía la necesidad imperiosa de homenajear a todos los abuelos y a los que siendo niños les robaron la inocencia y la posibilidad de tener un futuro pleno. En ella pongo de manifiesto mi más absoluto aborrecimiento a los que acosan y llenan de miedos las vidas de nuestros pequeños.

Estela, la protagonista, a sus cuarenta y cuatro años, no consigue entender por qué no es capaz de alcanzar la felicidad, o al menos la tranquilidad. Tiene dos hijos que apenas consigue sacar adelante y un negocio que no le aporta nada más que deudas. Ella no sabe que todo lo que le ocurre tiene su base en el pasado. Pero un día recibe una llamada telefónica que le dará la oportunidad de completar ese siniestro puzle que fue su infancia. Ya no creía posible volver a enamorarse, era una mujer rota, pero el pretérito imperfecto vuelve para sacarla del caos.

En su andadura en digital este libro ha dejado huella en miles de lectores, no sé las veces que me han escrito diciéndome que les cambió la vida; que les dio la oportunidad de poner orden en su pasado. Hoy es un día muy importante para mí, porque Pretérito imperfecto, gracias al apoyo de sus lectores incondicionales, ha comenzado su andadura en papel.

Queridos lectores, gracias por vuestra ayuda y lealtad.

Con la Editorial Libros Mablaz:

http://http://librosmablaz.com/index.php?page=prod_desc&pid=98854

LEER CON LOS NIÑOS EL DÍA DEL LIBRO

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Con motivo de el Día del Libro ayer tuve el privilegio de compartir la lectura de una de mis historias, La caja mágica, con cincuenta lectores muy especiales: los alumnos de 5º curso del colegio Tartessos de Málaga. La noche anterior apenas pude dormir, consciente de que la jefa de estudios del centro, María Jesús, me había concedido dos horas para convencer a medio centenar de niños de diez años de que leer es tan divertido como cualquier videojuego.

Me había preparado un esquema para organizar bien las dos horas (que terminaron siendo casi tres), un vídeo, unas preguntas tipo test para comprobar su nivel de comprensión de lectura y unos regalitos para agradecerles el encuentro.

Cuando llegaron al aula yo ya estaba allí preparando el equipo de imagen y sonido. Entraron en fila, todos mirándome con curiosidad; según me dijeron, esperaban a una persona diferente al resto de los mortales, con un extraño sombrero, un viejo fular, bastón, el cabello estilo mendigo… vestimenta estrafalaria en general. Primera decepción, mal empezamos. ¡Ufff…!

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Enseguida les di las gracias por la gran oportunidad que me estaban ofreciendo y les hablé del cuento, de lo que significó para mí escribir una historia para niños y por los niños. Les conté que todos los beneficios eran destinados a un lugar llamado La Ciudad de los Niños, donde vivían todos los niños perdidos y sin hogar… Esto les fascinó y comenzaron a hacer preguntas sobre esa ciudad: que si yo la conocía, que cómo vivían, qué hacían… Nunca pensaron que el País de Nunca Jamás pudiera existir tan cerca de ellos. También mostraron mucha curiosidad sobre mi trabajo y cómo lo que escribo finalmente se convierte en un libro.

Comenzamos la lectura… ¡Impresionante el interés que mostraron!, cada uno de ellos leyó un párrafo de La caja mágica con perfecto orden, muy atentos, solo hablaban entre ellos para preguntar al compañero cuando ser perdían en la lectura. Hicimos un descanso para proyectar el vídeo; tan atentos estuvieron que hasta se quedaron con los nombres de los créditos.

Cuando terminamos de leer las preguntas se sucedieron en cascada, tenían curiosidad por mil detalles, hasta tal punto me sorprendieron, que comprendí que el test no tenía sentido, estaba convencida de que todos contestarían sin titubear las preguntas que les había preparado.

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Al final me emocionó un detalle: les había preparado unos marcapáginas plastificados como regalo, de dos tipos: uno del libro que habíamos leído y otro de todas mis obras. Tenían que elegir entre llevarse un recuerdo de la historia que ya se sabían al dedillo o el que contenía toda mi vida literaria. ¡Cómo dudaban! Cincuenta niños eligiendo: «Yo de ‘La caja mágica’. A mí deme el de todos los libros… No, no, cámbiemelo por el otro… Jo, es que no sé, el de sus libros le gustará más a mi madre… ¿No me puede regalar los dos?… » Eran simples papeles plastificados, siempre los reparto en mis presentaciones y jamás han sido tan importantes para los lectores como ayer. ¿Por qué? Porque a los diez años todavía se valoran los objetos por lo que significan, no por lo que cuestan, y la mañana de ayer tuvo significado para ellos.

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Hoy me he levantado con una resaca maravillosa, propia de comprobar que un día escribí un cuento pensando en los niños, del que se benefician solo los niños y que disfrutan los niños; hoy me he levantado más esperanzada: si todos los niños son como los alumnos del 5º curso del colegio Tartessos de Málaga, nos espera un futuro prometedor.

Os recuerdo que los beneficios de este cuento son para la Ciudad De Los Niños y que podéis adquirirlo aquí:
Editorial Libros Mablaz:
http://www.librosmablaz.com/index.php…
Amazon:
http://www.amazon.es/La-caja-m%C3%A1gica-Libro…/…/8494327607