entrevista a mercedes pinto maldonado de mis amigas

La entrevista a Mercedes Pinto Maldonado más cabroncilla (con perdón) que vas a leer

Empezamos este 2018 con fuerza.

Los amigos son los que más saben de nosotros, ellos han visitado los recovecos de nuestra alma. Es por esto que le he pedido a mi amiga Eva M. Ruiz que me haga una entrevista, porque sabía que dispararía a matar y resultaría distinta a las muchas que he contestado durante años. Son doce preguntas, diez de su autoría y dos de otras grandes amigas, Ágata y Cita.

Ja, ja, ja… qué cabroncillas han sido las puñeteras.

 

Eva: En el Talento de Nano nos encontramos con un niño al que ridiculizan. ¿Has tenido en tu niñez algún tipo de acoso? ¿Cómo surge el personaje de Nano?

Yo: Sí, yo también fui una niña llena de miedos a causa de compañeras insensibles y sectarias que decidían qué alumnos pasarían el curso aislados, al margen de los más populares. Yo me moría por formar parte de estas famosas pandillas, no porque admirara a sus miembros, sino para que dejaran de ridiculizarme. Para un niño que está empezando a conocer el mundo es muy duro enfrentarse a este tipo de pruebas, te sientes tremendamente solo y vulnerable. Debieron pasar unos años hasta comprender que, en realidad, el acosador sufre más miedos que el acosado. De cualquier manera, esa etapa de mi vida me dejó tal experiencia que soy capaz de advertir este tipo de personalidad con mucha facilidad y enseguida me distancio de esas personas tan dañinas. Me gustaría tener la sabiduría suficiente como para estar cerca pero, aunque comprendo que ellas también sufren su tribulación, no puedo, me afecta demasiado. Necesito tener personas educadas y amables a mi alrededor, y sobre todo fieles. La traición me hunde.

 

Eva: Kuaima es un personaje que sufre desde su niñez; ¿por qué tiene esa bondad y no guarda ningún rencor a pesar de todo lo que le aconteció?

Yo: Kuaima es un ser especialmente espiritual a causa de las intensas emociones vividas desde su tierna infancia: fue tan amado como odiado, y pronto comprendió que elegir el amor es el camino hacia la felicidad. Este africano bantú es un ejemplo de que a veces la naturaleza da seres excepcionales tanto física como espiritualmente.

 

Eva: ¿Con cuál de tus personajes tendrías un affaire?

Yo: Siento decepcionarte, querida Eva, pero jamás engañaría a mi marido; nunca lo he hecho, ni en los momentos más duros y tentadores, así que con ninguno. Aunque tengo que reconocer que a todos me los he llevado a la cama, incluso a varios a la vez.

 

Eva: ¿Con cuál podrías tener una relación seria?

Yo: ¿Seria? Ja, ja, ja, … Yo tengo una relación seria e intensa desde los quince años. Bueno, pongámonos en el supuesto de que tengo treinta años y estoy soltera y sin compromiso, voy a hacer un esfuerzo mental. A ver,… ufff…, solo se me ocurre Eliot, el batería de la orquesta de Amy Ros; es un personaje secundario que seguramente los lectores olvidarán con facilidad, pero a mí me parece muy atractivo y sensible.

 

Eva: ¿Con qué personaje no podrías ni tomar un café?

Yo: Pero ¿qué te hace pensar que no he tomado café con mis personajes? Lo he hecho con todos, absolutamente todos, incluso con los más indeseables. La mayoría de mis cafés ––y son muchos––, los tomo con los personajes de la novela que estoy escribiendo en ese momento. Oye, no hay nada como compartir café con ellos para conocerlos como es debido, esto hace que después el lector los sienta como si fueran reales.

 

Eva: ¿Has tenido algún sueño erótico con alguno de ellos?

Yo: A eso no puedo contestarte, ten en cuenta que mis hijos y mi marido siguen mi blog. Menudo cachondeo íbamos a tener en la próxima comida familiar. Por favor, soy madre y abuela, yo no tengo vida sexual ––le estoy guiñando un ojo––.

 

Eva: ¿Y pesadillas?

Yo: Sí, en especial recuerdo que mientras escribía Una de las tres la madre de Berta, la protagonista de Cartas a una extraña, se empeñó en emparedarme varias noches. Me despertaba sin aliento, la maldecía y volvía a dormirme.

 

Eva: Sobre Saúl, algunos lectores han dicho que no tiene sangre, que es un personaje que le falta coraje, algo ñoño… ¿Por qué?

Yo: Estoy de acuerdo, es todo eso y más, pero lo más importante de su personalidad no es su lado débil y vulnerable, sino su capacidad de amar y de empatizar con el mundo. Saúl es un hombre de una sensibilidad extrema, un artista extraordinario que no puede evitar amplificar hasta el infinito todas las emociones que el mundo le ofrece. Es lógico que prefiera pecar de cobarde y aislarse, sabe que hay batallas en las que moriría de tristeza con solo imaginarlas. Lo que él no sabe es que en realidad es muy fuerte, porque con su capacidad de amar fue capaz de sobrevivir en el ambiente más hostil. Los artistas, en realidad, somos más fuertes de lo que la gente piensa, tenemos que serlo para soportar la intensidad con la que nos duele todo.

 

Eva: ¿Crees que una niña de cinco años de edad podría ser autosuficiente para vivir sola?

Yo: Si te refieres a Lucía, la protagonista de Maldita, para empezar, tengo que decir que no estaba totalmente sola, tenía personas a su alrededor que la visitaban, estaba bajo techo, no le faltaba la comida… Lucía no estaba completamente sola, aunque vivía sola, eso es cierto. Y sí, lo creo posible, y más en sus circunstancias. Cuando escribí esta historia, hace más de diez años, me documenté e informé. Recuerdo que entre los muchos documentales que vi me impactó especialmente uno sobre niños rusos que vivían en la calle incluso con tres años. Ellos sí que sobrevivían solos, sin afecto, sin comida, sin techo… Definitivamente, Lucía pudo sobrevivir sola, otra cosa es que tuviera un mínimo de calidad de vida.

 

Eva: Ray, el personaje principal de la novela que has publicado recientemente, es adicto a las anfetaminas. ¿Te ha creado problemas para realizar el papel que tenías en mente para él?

Yo: Muchos; Ray Fox es tal vez el personaje más díscolo de todas mis obras. Desde el primer capítulo manifestó su carácter haciendo caso omiso de mis apuntes. Me permitió conservar su aspecto físico, su profesión, su currículum y poco más, pero se hizo a sí mismo página a página. Suerte que no cambió el andamiaje básico del argumento. Podría decir que estoy orgullosa de haber creado a este protagonista, pero no sería verdad. De lo que sí me siento orgullosa es de haber sabido darle la libertad que necesitaba para desarrollar una personalidad tan marcada.

 

Ágata: Cuando describes una escena amorosa en tus novelas, ¿te inspiras en tu vida sexual?

Yo: A esta pregunta puedo responder planteando otra cuestión: cuando describo un asesinato, ¿debo matar antes para que resulte real? No, claro que no me inspiro en mí misma, sino en toda la información recibida durante mi vida; información que luego combino de mil maneras y someto a mi imaginación hasta encontrar el resultado deseado. Hay algo que tengo bastante claro: los personajes de aquellos escritores que solo se inspiran en sí mismos son idénticos entre sí, planos y aburridos. Al final es como si el autor escribiera una y otra vez su propia biografía. Para novelar hay que tener la capacidad de meterse en cualesquiera pares de zapatos, tanto en los de una bailarina como en los de un futbolista, incluso andar descalzo si es preciso.

 

Cita: ¿Para cuándo una escena escatológica? Es decir, si los personajes tratan de ser lo más reales posibles con sus virtudes, defectos, amores, desamores, miedos, manías, costumbres… ¿No cagan? ¿Nunca tienen gases? Igual que ya es algo natural incluir escenas románticas, incluso sexuales… ¿Por qué no un diálogo o un momento de inspiración en la taza del váter? ¿Un apretón? ¿Un personaje estreñido? Eso sí sería real y no siempre personajes perfectos que huelen bien, son guapísimos y comen poco y sano.

Yo: En verdad este tipo de escenas no las he necesitado hasta el momento, no han sido fundamentales en la trama, de lo contrario las hubiese escrito sin dudarlo. Creo que los lectores dan por hecho que mis personajes tienen necesidades biológicas. No obstante, ventosear, orinar o defecar son acciones que realizamos en soledad y tal vez por eso no aporten nada a la historia. Por ejemplo, un personaje está conversando con otro, en este diálogo están proporcionando ––o deberían proporcionar–– información interesante al lector; a uno de ellos le da uno de esos apretones y deja al otro con la palabra en la boca. Bien, ¿ahora qué?, ¿llevamos al pobre lector al baño y le explicamos el gesto que pone el personaje mientras empuja o lo dejamos en la puerta del aseo esperando a que termine de soltar la información? ¿Para qué? ¿Qué aporta tan grosera perogrullada a la trama, a no ser que se trate de una novela de humor o que el autor intente decirle al lector que el personaje ha sido envenenado y sufre diarrea? Particularmente, huyo de estos efectos especiales con los que se intenta impactar al lector de una manera facilona y pedestre. A ver, si un personaje en un momento álgido de la trama se va a comprar el pan y el escritor nos cuenta cómo se mete en el ascensor, llega a la panadería, saluda al tahonero, busca en su escueto bolsillo la moneda que tal vez perdió en el ascensor, se siente avergonzado porque la cola del establecimiento sale por la puerta mientras él hurga insistentemente en su pantalón buscando el euro… ¿Esto para qué? Lógicamente, mientras tanto la paciencia del lector se va agotando, y se dice: «Joder, ya sé que si come pan en el almuerzo es porque alguien lo compra», y teme que las muchas páginas que le quedan estén rellenadas del mismo modo. Igual pasa con los temas escatológicos que se plantean en la pregunta, pero estos todavía resultan más innecesarios, además de demostrar la falta de recursos y la inmadurez del autor; como el niño que en mitad de una reunión de adultos dice «caca, pedo, culo» para llamar la atención. Ahora bien, si alguno de mis lectores tiene curiosidad por el funcionamiento de los esfínteres de mis personajes que me escriba en privado y le informaré sin problema.

 

Feliz y productivo 2018 seguidores, amigos y lectores.

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la noche buena con mi abulina

La Noche Buena con mi Abulina: Cuento de Navidad de Mercedes Pinto Maldonado

“Queridos seguidores:
Me gustaría poseer la magia del universo para felicitaros como os merecéis y llevar a cada uno de vuestros hogares todos los sueños cumplidos, o al menos paz y prosperidad para siempre. ¿Qué más se puede pedir? Pero no puedo, solo me está permitido deseároslo con todo el corazón y regalaros un cuento. Lo escribí para vosotros y especialmente para todos los abuelos y nietos del mundo.

¡Os deseo una Navidad maravillosa y lo mejor para el 2018! “

 

Melodia para un forense Mercedes Pinto Maldonado

Melodía para un forense: la nueva obra de Mercedes Pinto Maldonado

Queridos seguidores:

Hoy llego a este rincón ilusionada e inquieta porque mi última novela, Melodía para un forense, ya está a vuestra disposición. Ha dejado de ser totalmente mía, ahora le toca recorrer el duro camino de la crítica. Y la crítica sois vosotros, esos primeros lectores que decidís con vuestra sabia y natural intuición cómo de largo será su recorrido.

Mucho se ha hablado y se habla de cuál es el mejor márquetin para una novela, y es verdad que un buen primer impulso ayuda en el comienzo. Un trabajo del que debemos ocuparnos con tesón e inteligencia y que de ninguna manera podemos desdeñar. Porque, desde luego, es imposible que un lector busque lo que ni siquiera conoce y, entre otras cosas, por eso escribo este post, para que sepáis que Melodía para un forense existe.

Pero la realidad llega después de esos primeros pasos; llega cuando los valientes primeros lectores alcanzan el punto final ––si es que deciden leer hasta la última página–– y hablan de la historia con sus conocidos: sus seguidores en redes, los amigos con los que se toman una caña, los compañeros de trabajo, la cuñada lectora empedernida… Es ahí donde, en verdad, se decide si el libro seguirá abriéndose paso o caminará hacia el ostracismo. Su continuidad depende del boca-oreja, no nos engañemos. Si esto no funciona, nuestra frustración será inminente.

No pocos autores se quejan continuamente de que promocionan hasta el agotamiento y que nada les funciona. Es entonces cuando culpan a editoriales, plataformas de ventas, blogueros o lectores, a los que a veces acusan de malas intenciones, trampas o cualquier treta que justifique que su obra no despega. Es posible que tengan algo de razón y que a su libro le falte una buena promoción, suele pasar; pero no podemos descartar que simplemente el boca-oreja no ha funcionado.

Sí, una novela puede tener todas las estrellas del firmamento en Amazon colocadas por conocidos, amigos, blogueros amables y familiares, y terminar cayendo en el submundo amazónico. Me consta que muchos de los que públicamente dejan sus cinco estrellas y un excelente comentario solo quieren quedar bien con el escritor y después, mientras se toman un café con el amigo, en grupos literarios o en los corrillos de presentaciones de libros cuentan todo lo contrario, lo que de verdad piensan y sienten.

A mí me ha pasado con un par de libros. Sí, sí, los mismos que se llamaban súperamigos y me calzaban cinco estrellas en las plataformas de ventas, cuando daban la vuelta ponían el libro a caer de un burro en grupos de lectores. No podría decir cuándo eran sinceros, los hay que ni siquiera se leían la obra; pero lo cierto es que es esta actitud, la de hablar mal de la obra por detrás, la que hace verdadero daño, al igual que cuando hablan positivamente levantan la novela. Eso sí, el beneficio o el perjuicio solo funciona si es continuado en el tiempo y sostenido por una mayoría sincera, no por cuatro resentidos que nos odien o por cuatro que nos amen con locura. Este es el verdadero márquetin.

 

portada Melodia para un forense

 

Es un hecho que, aunque un pequeño grupo se empecine en hundir tu obra, si en realidad está gustando no tiene nada que hacer; es como una pequeña hormiga intentando aplastar a un elefante; cinco contra cien que, además, no tienen ninguna credibilidad, de manera que, dependiendo de cuántos y quiénes, tampoco debemos inquietarnos. Allá ellos.

Pensad, entre amigos y enemigos ¿cuántos podemos contar?, ¿cien, como mucho? Pues os digo que una novela despega con muchos miles de lectores desconocidos, que están en sus trabajos, en los restaurantes, en su casa un día de lluvia, en las playas, en el metro… Nunca tendremos la dicha de conocerlos para darles las gracias por hablar bien de nuestro libro.

A mí me pasó con Cartas a una extraña que hubo algunos lectores de cierta influencia que hablaban pestes por los rincones, pero el verdadero boca-oreja ya había empezado a funcionar y el tiempo demostró que solo eran opiniones malintencionadas. Hablamos de una novela que lleva la friolera de dos años y medio en el Top 100 y que se ha convertido en un longseller.

Ojo, que hablen mal de una obra no tiene por qué significar que es mala o está mal escrita; en ocasiones, simplemente no está dirigida a esa masa crítica de lectores necesaria para empujarla al éxito, bien por el género, porque es demasiado intimista o porque el tema es de mínimo interés en ese momento. También me ha pasado. Y naturalmente, hay que contar con esos lectores que comentan con toda honestidad que no han disfrutado la historia por el motivo que sea; gustar a todo el mundo es imposible, además de mentira. Claro, tampoco podemos descartar que simplemente sea un tocho infumable.

En fin, que como es lógico estoy muy nerviosa porque hoy comienza la segunda parte de esta apasionante aventura de novelar, esa en la que ya poco puedo hacer porque os pertenece a vosotros; ahora sois los lectores los protagonistas y los que decidiréis si la función debe continuar o si hay que echar el telón.

Espero y deseo que Ray Fox os tambalee, os conmueva, os emocione y os transporte a momentos y lugares de los que no queráis regresar. Es una novela fuerte, con momentos que pueden doler, pero hay que llegar al final para comprender… Bueno, ya me contaréis.

Lectores, Melodía para un forense ya es vuestra.

Abrazos a todos y gracias por seguir a mi lado.

Si has llegado hasta aquí y quieres conocer a Ray Fox y sus melodías, te dejo el enlace de Melodía para un forense: myBook.to/MelodiaForense

Lectores, series y nuevas tecnologías

Queridos, amigos, seguidores y lectores, hoy mi artículo os lo cuento en un breve vídeo porque creo que la ocasión lo requiere, por el tema que trato. No sabéis lo que me cuesta ponerme delante de una cámara, me da un pudor espantoso, pero hay que modernizarse y no huir de las nuevas tecnologías, así que ahí me tenéis, tal como soy.

Aprovecho para deciros que el día quince de este mes publicaré mi última novela Melodía para un forense. Pero ya os contaré algo en los próximos días.

Gracias por seguir a mi lado y un afectuoso saludo a todos.

Mi truco para crear personajes literarios

Mi truco para crear personajes literarios

Que muchos de mis lectores sean otros escritores que me preguntan, me piden consejo, opinión… Es un honor y una responsabilidad. Hoy quiero ayudar a todos los escritores que se preguntan cómo crear personajes literarios. Para ello tengo mi propio “truco” que es el que ahora os voy a contar. ¿Preparados para saber cómo crear personajes literarios para vuestras obras?

 

Estoy buscando material para empezar a montar los andamiajes de mi próxima novela. Naturalmente, la idea original ya es un hecho desde hace semanas y no ha parado de dar vueltas en mi mente hasta ahora, y lo que queda.

Me ocurre mucho que un simple pensamiento de repente se me antoja una buena historia; pero no siempre se asienta lo suficiente, la mayoría de las veces revolotea y se va. Esta vez llegó para quedarse.

El caso es que en un par de días he encontrado los escenarios principales y ya estoy enfrascada en darle personalidad a la protagonista y a todos los personajes secundarios. Os aseguro que es emocionante, algo parecido a insuflar vida soplando cálida y suavemente una y otra vez sobre el papel hasta que ves sus ojos, su pelo, su caminar, su acento, su tono de voz, su pasado, sus fracasos, sus conquistas, sus miedos, sus ilusiones y fantasías… y sobre todo el porqué de su tragedia.

¡Es maravilloso!, para mí el mejor momento del proceso creativo. Si ellos tienen vida, la historia será creíble.

Dicen que lo mejor de mis novelas es el realismo de los personajes, igual es porque me valgo de un truco interesante y divertido: hacer diez preguntas básicas a cada uno de ellos. Si contestan a todas sin titubear quiere decir que se conocen a sí mismos lo suficiente como para formar parte del reparto de mi novela con veracidad y que irán tomando relieve sobre el papel hasta entrar en la mente del lector y apoderarse de ella.

De eso se trata, ¿no?, de que quien lea la historia sea transportado a una realidad paralela que lo haga vibrar hasta el punto de olvidar por completo su propia vida.

Estas diez preguntas de las que os hablo para crear personajes literarios son en realidad muy básicas y serán las respuestas las que mostrarán, además de los rasgos físicos, la profundidad del personaje.

Las 10 preguntas que deberías responder para crear personajes literarios

1ª ¿Cuáles son tus datos fiscales? Edad, lugar de nacimiento, nombre y profesión de tus padres…

2ª ¿Podrías ponerte frente al espejo y describir lo que ves exactamente? Solo los rasgos físicos: color de pelo y ojos, altura, peso, figura…

3ª ¿Cómo dicen los demás que eres tanto física como psíquicamente?

4ª ¿Cuál es el peor momento que recuerdas?

5ª ¿Cuál es el mejor momento que recuerdas?

6ª ¿Cuál es tu mayor deseo?

7ª ¿Cuáles son tus aficiones?

8ª ¿Qué es lo que más miedo te da y lo que más feliz te hace?

9ª ¿Cómo es tu pareja ideal?

10ª ¿Hay algo más que quieras añadir que sea de interés para los lectores?

Como veis son preguntas de lo más simples, pero fundamentales para que los personajes que tomarán las riendas de nuestra historia la vivan con la veracidad que el lector se merece y que exigirá. Pero las respuestas de este test de vida no solo nos servirán para conocerlos, también son fundamentales para consultar datos durante el proceso creativo como la edad que tienen en cada momento, nombre del padre o la madre, día en que nacieron… Especialmente las fechas suelen jugarnos malas pasadas y son motivo de errores de fondo en nuestros textos.

Os he traído ejemplos de dos de mis personajes en los que se aprecian claras diferencias entre ambos. Como veis las respuestas son lo mismo de escuetas en estos dos casos, pero sensiblemente diferentes en su contenido: mientras que Angela Ross se nos presenta como una joven frívola y ambiciosa a la que nada parece importarle más que ella misma y sus caprichos, Ray Fox muestra una personalidad esquiva, solitaria, resentida y algo enfermiza a causa del pasado, además de los rasgos físicos y fiscales propios de cualquier ser humano.

Cómo crear personajes literarios: Ficha técnica de Angela Ross, una de las tres protagonistas de Una de las tres:

Cómo crear personajes literarios: Ficha técnica de Angela Ross

 

Cómo crear personajes literarios: Ficha técnica de Ray Fox, el personaje principal de mi próxima novela Melodía para un forense, que se publicará el 15 de diciembre.

Cómo crear personajes literarios: Ficha técnica de Ray Fox

 

Queda decir que este pequeño informe solo nos sirve como arranque y que durante el desarrollo de la trama irá tomando cada vez más forma, pero es resistente y podremos agarrarnos a él seguros de no divagar en ningún momento. Descubriremos poco a poco cómo caminan, su tono de voz, sus gestos, sus debilidades y las mil aristas propias de la personalidad de cualquier ser humano. Por ejemplo, es fácil imaginar en estos ejemplos tanto el caminar altivo y seguro de Angela como la mirada inquieta, esquiva y a la vez melancólica de Ray.

Pues eso, que lo primero que debe tener un personaje es carácter y personalidad. Así que, si tenemos la idea, los lugares, escenarios, la época y unos personajes de carne y hueso, ya podemos comenzar a escribir nuestra historia.

 

Si quieres conocer a Anegela Ross y el resto de personajes de Una de las tres pica en la siguiente imagen: