CONTRATOS DE LAS GRANDES EDITORIALES, OBSOLETOS Y EXTRAÑOS

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Aunque hace tiempo ya publiqué un artículo sobre los contratos editoriales, pienso que en estos momentos no está de más recordar a los futuros escritores la importancia de examinarlos y reflexionar con calma antes de firmar. Además, pasados unos años estoy todavía más convencida de que firmar porque estar con este o aquel gran sello editorial es ya un aval puede ser un grave error en nuestra carrera literaria. El verdadero aval son los lectores, son los que deciden el camino que recorrerá nuestro libro, y para llegar a ellos necesitamos que nos abran puertas, no que nos las cierren, y estar dispuestos a trabajar con perseverancia, claro.

Se escapan a mi entendimiento la mayoría de las cláusulas de las viejas editoriales, a poco que leamos con una mínima atención los contratos que ofrecen nos daremos cuenta de que están plagados de sinsentidos, al menos para el autor, entre ellos me gustaría reparar en cuatro muy esenciales:

El tiempo de cesión de derechos de la obra. La mayoría de las editoriales exigen al autor que ceda todos los derechos de la obra contratada un mínimo de siete años. ¿Por qué? ¿Qué objeto tiene este empeño por la parte contratante? Veamos, si la obra va bien y es un éxito de ventas, lógicamente el escritor estará encantado de renovar el contrato las veces que sea necesario, y si es un fracaso y no deja beneficios para ninguna de las partes, ¿a qué ese empeño en seguir conservando año tras año unos derechos que no aportan nada más que pérdidas? Por supuesto, para el autor esto es una esclavitud innecesaria e inexplicable, que además le impide rescatar su obra del ostracismo y luchar para encontrar otras oportunidades. En definitiva, teniendo en cuenta que un libro tiene en las librerías una visibilidad física de dos o tres semanas y que es del todo imposible que aporte unos beneficios dignos en este tiempo, a no ser que el escritor sea una vieja gloria, ¿no os parece un verdadero enigma esta exigencia? ¿Será que la pasión por la literatura de estas macroempresas del papel es tal que no les importa almacenar palés y palés de libros como si tuvieran un peculiar síndrome de Diógenes literario?

Número de ejemplares para el lanzamiento. Vivimos en el siglo XXI, hoy día no es necesario imprimir 5.000 ejemplares en vez de 500 para abaratar el precio de la unidad. Lanzar miles de libros que no tienen ninguna posibilidad de llegar a las librerías, o de estar en ellas el tiempo suficiente que necesita una masa crítica de consumidores para conocer el producto, es algo que también perjudica al autor. Como es lógico, las devoluciones de gran parte de la tirada están garantizadas, con una consecuencia nefasta en los royalties del escritor que, aunque pudiera parecer que ha vendido un número determinado durante el primer año, suele encontrarse con que los años siguientes deberá restar de sus ganancias las devoluciones que hacen las librerías. En definitiva, a las editoriales le saldrá a más bajo costo el ejemplar cuando la tirada es mayor, pero para el autor el coste es mucho más alto a la postre. Ellas rara vez pierden, os lo aseguro.

Cesión de la posibilidad de traducciones, películas o cualquier versión de la obra. Este punto es del todo descabellado, la mayoría de las editoriales exigen los derechos de cualquier versión de la obra, aunque solo tengan la intención de publicarla en papel y digital, y en muchos casos solo en digital. ¿Qué sentido tiene secuestrar cualquier otra salida de tu libro si solo quieren el digital, por ejemplo? ¿Qué pasa con esta cláusula? Muy sencillo: que en el caso de que solo quieran el digital ―para ellos esta versión tiene coste prácticamente cero y todo ganancias―, el autor estará durante siete años imposibilitado para buscar otras vías para papel, audible o cualquier otra modalidad.

Pago de los royalties una vez al año y sin mostrar con claridad las cuentas. Puedo entender que sea necesario que las librerías pasen datos de ventas y devoluciones a las editoriales para que estas puedan comunicar al autor sus beneficios; pero, por ejemplo, ¿por qué un año? No lo entiendo, ¿no reciben los editores los números de las ventas en papel cada tres meses? Por otro lado, esto tal vez se pueda justificar de algún modo para el libro en papel, que tampoco, pero ¿y el digital? ¿Por qué el autor no puede ver y cobrar los beneficios de las ventas mensualmente igual que las empresas editoras? ¿Qué problema habría a este respecto? Es completamente absurdo, de hecho, yo tengo dos de mis libros con Amazon Publishing ―no confundir con KDP de Amazon, que es autopublicación― y puedo saber a diario cuántos ejemplares se venden, en qué versión y en qué país. Y lo mejor, cobro cada mes, como todo hijo de vecino. O sea, pagar a tiempo y con total claridad no es un imposible. Qué extraño todo, ¿no os parece?

 

Hay más puntos oscuros en los contratos tradicionales, pero bajo mi punto de vista estos son los más importantes, por los que debemos pelear, porque no olvidemos nunca que los libros son nuestros, que somos nosotros los que proporcionamos la materia prima y que hoy día con las plataformas de autopublicación tenemos otras opciones. Las editoriales necesitan a los autores infinitamente más que los autores a las editoriales.

 

 

LOS LIBROS QUE CAMBIARON MI VIDA

Por supuesto hay muchos libros que me dejaron huella y que se quedaron para compartir conmigo mi existencia. Recuerdo que cuando era pequeña mi abuelo, que era un lector empedernido de novelas del oeste, me mandaba casi a diario a un quiosco del barrio para cambiar sus novelas, leía tanto que no podía permitirse comprar todas las que demandaba su ansia lectora. Fue entonces cuando comencé a aficionarme a la lectura y a cambiar también yo mis cuentos en el quiosco de la Marga. Claro, eran historias sencillas, cortas, como las versiones breves de los cuentos de Hans Christian Andersen. Yo tendría seis o siete años, y creo que ahí comenzó mi pasión por la lectura. Mi abuelo leía sus novelas del viejo Oeste y yo mis cuentos, y así pasábamos las tardes de invierno después de hacer los deberes. Lástima que no conserve una instantánea de esos momentos. De manera que fueron La princesa del guisante, La sirenita o El patito feo las primeras historias que me marcaron, entre otros muchos cuentos con grandes dibujos y poco texto. Después me aficioné a los libros de Los cinco, de Enid Blyton, es posible que me los leyera todos, aunque creo que sus protagonistas no consiguieron contagiarme su espíritu aventurero, o sí, según se mire, porque lo cierto es que ahora vivo de aventura en aventura, sobre el papel he sido princesa, guerrera, viajera, jefe de tribus africanas, judío errante… Recuerdo con especial nostalgia un libro de Mary Poppins, de Pamela Lyndon, que me regaló mi padre a los nueve años para consolarme porque tendría que pasar unos días en cama. No sé cuántas veces lo saboreé, me pareció la historia más mágica que había leído hasta el momento y tuve la seguridad de que quería dedicar mi vida a escribir novelas así. Más tarde me aficioné a la poesía de Bécquer y a sus leyendas, gané todas sus obras en un concurso literario a los 11 años. Luego llegaron muchos más, pero creo que de todos los libros que he leído podría destacar:

El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. Yo diría que este libro fue con el primero que tomé conciencia de que además de contar una buena historia para invitar a disfrutar, se podía hacer reflexionar en profundidad a los lectores, ese debate implícito que encierra sobre la belleza y la ética me parece llevado con mucha maestría. Y también aprendí con él la importancia del estilo y la personalidad del autor.

Las ratas y El camino de Miguel Delibes, me enseñaron hasta qué punto los personajes pueden plantarse en carne y hueso ante el lector, pienso que el Nini es uno de los mejores protagonistas de novelas creados por un escritor, por destacar alguno de este gran autor. Y también comprendí hasta qué punto la ambientación llega a levantarse sobre el papel y hacer que la historia se convierta en una realidad paralela.

Orgullo y prejuicio de Janes Austen, destaca entre mis preferidos también por esa manera tan sutil, exacta y viva de crear la ambientación y los escenarios de una historia y la capacidad de Austen de reflejar con palabras cómo era la sociedad inglesa del siglo XVIII.

Siddhartha de Hermann Hesse, un libro lleno de diálogos maravillosos entre el protagonista con Govinda y Vasudeva, cargados de sabiduría y valores que nos recuerdan las sencillez de la vida. De alto nivel espiritual, que invita a la meditación sobre el sentido de nuestra existencia.

Y La montaña mágica de Thomas Mann, el que yo llamo mi libro de cabecera, porque encuentro en él todo lo que debe tener una novela: elegancia, maestría, buen argumento, cargada de filosofía y mensajes, magníficos personajes, genial estilo… Los diálogos que sus protagonistas mantienen mientras residen en el Sanatorio de Davos sobre la enfermedad, la muerte y especialmente el paso del tiempo son una maravilla, no sé cuántas veces he abierto este libro para leer algunas de las charlas que mantenían Castorp, Settembrini o Naphta, a veces como mero estudio para abordar las de mis propias novelas. Es una novela excelente, considerada filosófica, pero yo diría que además encierra toda una lección de literatura. Bajo mi punto de vista debería leerla todo aspirante a escritor.

Ahora estoy en un momento en el que solo busco disfrutar cuando leo, que la historia y los personajes me lleguen y me trasladen a otra dimensión, sin más aspiraciones, leo a mis contemporáneos, algunos de ellos conocidos, simplemente disfruto, y me he dado cuenta que esto que parece tan sencillo, hacer disfrutar al lector, no es más que el resultado de años de trabajo por parte del autor y del equipo editor. No hay nada más difícil que hacer sencillo lo complicado.

Creo que justamente en este orden me han ido formando como escritora a lo largo de mi vida lectora. Hay muchos, muchos más, pero estos tal vez sean los que más me enseñaron.

Estoy convencida de que aquellos primeros libros que tanto me hicieron disfrutar en mi infancia fueron los culpables de mi adicción a la lectura y a la escritura, pero los que llegaron después formaron mi carrera y me ayudaron a crear mi propio estilo. Aunque ya quisiera tener la maestría de esos grandes autores.

 

¡Feliz Navidad y próspero 2017, queridos lectores y seguidores!

OS ESPERO EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA

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Queridos lectores, tengo el placer de comunicaros que el sábado 26 y el domingo 27 de este mes de noviembre estaré en México, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, de la mano de Amazon Publishing, para presentarme como autora y mis dos últimas novelas Cartas a una extraña y Mensajes desde el lago. La idea principal es tener un encuentro con los lectores latinoamericanos, charlaré con ellos, tendremos mesas, debates, presentaciones… en fin, estaré a la disposición de ese público lector al que adoro y que tantas alegrías me ha dado en mi carrera.

151202234127_mexico_fil_afp_624feria-internacional-del-libro-fil-de-guadalajara-2010Os confieso que estoy muy nerviosa a la vez que emocionada, solo espero estar a la altura de un evento literario tan importante. Os contaré a la vuelta.

Os dejo un vídeo de presentación de esta magnífica feria del libro y mis deseos de conocer a todos los que podáis asistir.

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VIDEOCLIP ‘CARTAS Y MENSAJES’

 

Estimados seguidores, este domingo quiero presentaros algo realmente novedoso en el mundo de la literatura: la bilogía Cartas a una extraña y Mensajes desde el lago tiene su propio videoclip. Han sido meses de trabajo en los que varios profesionales han estado luchando para intentar reflejar en dos minutos, con música, letra e imágenes originales, qué encierra esta historia de amor y misterio. Espero que os guste, que los que ya habéis leído la obra reconozcáis cada nota, cada palabra y cada fotograma. A los que aún no os habéis atrevido, ojalá os animéis.

Inspirado en: Cartas a una extraña y Mensajes desde el lago

Música: Miguel Aggresives

Letra e interpretación: Rocío de la Paz

Montaje: Pedro Araque

Producción: Libretería

Espero que os guste y lo compartáis.

Una vez más, gracias por seguir visitando esta casa.

Mercedes Pinto

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SORPRESAS PARA TI EN LIBRETERÍA

Queridos lectores:

Hoy vengo a hablaros de Libretería, web administrada por el periodista Pedro Araque dedicada a los autores del momento. No es una página más sobre escritores y literatura, lo que encontraréis es original, fresco, cercano y muy profesional. En ella tienen cabida tanto autores emergentes como los que arrasan en listas de ventas. Hay anécdotas, relatos, vídeolecturas, fotografías, propuestas, folletines de los primeros capítulos de sus novelas de éxito o que están por publicar… y muchas cosas más que vendrán.

Por suerte, yo también tengo mi página de autora en Libretería, en la que accederéis a mi biografía, todas mis obras, una vídeolectura y un folletín en el que podréis seguir  por entregas las primeras páginas de mi duología Cartas a una extraña y Mensajes desde el lago, y en el que capítulo a capítulo se incluirán fotografías de los escenarios donde se gestó la historia, hechas por mí  durante mis visitas a los lugares en los que se desarrolla la vida de los personajes. Pero esto no es todo, lo mejor está por llegar: en los próximos días tendréis muchas sorpresas. Entre ellas dos que estoy convencida que os encantarán, en una de ellas podréis participar activamente. Pero ahí lo dejo, que no quiero romper la magia de lo venidero.

Espero que os guste todo lo que hemos preparado para vosotros Pedro Araque y yo y os dejo el comienzo de Cartas a una extraña y una fotografía donde aparezco yo frente al impresionante lago Crescent, a ocho mil kilómetros de mi lugar de residencia, en la misma mesa donde Saúl escribió sus cartas.

Una vez más, gracias por estar.

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