Novelar

¿NOVELA HISTÓRICA O AMBIENTADA EN UN CONTEXTO HISTÓRICO?

esclavitud

Cuando escribes una historia ambientada en un contexto histórico que no viviste ni de lejos, no necesariamente resulta una novela histórica; es más, a menudo los momentos y lugares en los que se mueven los personajes no son más que una exigencia del guion. Esto no quiere decir que no debas preocuparte de que cada detalle sea veraz. Es el caso de mi novela Hijos de Atenea, que, aún desarrollándose en dos puntos tan distantes como el África Austral y Cuba y a caballo entre el siglo XIX y el XX, no hay en ella intención de escudriñar en los hechos históricos de dichos lugares y momentos. No obstante, me preocupé de documentarme todo lo necesario para poder representar con verosimilitud cada escena.

0 Hijos De Atenea Portada

Suele ocurrir que después de acumular tanta información te tiente la idea de demostrar a los lectores cuánto sabes sobre el tema, pero entonces corres el riesgo de sacrificar la idea principal, la que te movió a contar la historia, que nada tenía que ver con aportar información a los verdaderos hechos históricos. En el caso de Hijos de Atenea me asaltaban dudas constantemente: «¿Pongo este dato o no?», «¿hablo un poco de la Guerra de los Diez Años o lo dejo pasar?», «¿explico cómo vivían los cimarrones en La Habana o los nombro sin más?», «¿describo la organización social y económica de los ingenios cubanos o la voy contando con pinceladas a medida que se desarrolla la trama?»… Me había informado lo suficiente como para transmitir miles de datos sobre la época en la que viven los protagonistas; pero finalmente reflexioné y comprendí que abordé esta obra con una intención clara: contarle al mundo que el conocimiento y la sabiduría no tienen color, y que la libertad es un estado mental; quería recordar al lector a través de los dos personajes principales que, más allá del sufrimiento y la injusticia que pueda padecer un ser humano, hay algo que jamás te podrán arrebatar: la sed de aprender y amar, y que el verdadero amor sobrevive a razas, culturas y clases sociales, es más, sobrevive a la muerte, porque solo perdurará en este mundo el amor que dejamos.

Es por eso que Hijos de Atenea resultó lo que yo deseaba: la historia de amor de un hombre con el mundo enclavada en un contexto histórico, no una novela histórica. Finalmente resistí la tentación de presumir ante el lector de todo lo que sabía y contar lo que sentía.

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mil razones para escribir

MIL RAZONES PARA ESCRIBIR

Partiendo de la base de que todos escribimos para comunicarnos, aunque sea con nosotros mismos, o, mejor dicho, incluso con nosotros mismos, creo que hay mil razones por las que decidimos plasmar en el «papel» nuestros pensamientos y hacer de ellos historias. Pero se me ocurren unas cuantas con las que tal vez estén de acuerdo muchos de mis compañeros:

· Para ordenar esas ideas inconclusas que nos rondan y darles formas.

· Para contestar nuestras preguntas.

· Para expresar nuestras dudas.

· Para probar nuestra imaginación.

· Para reencarnarnos.

· Para desahogarnos.

· Para viajar a donde nunca podremos.

· Para amar a quien nunca estará a nuestro alcance.

· Para vivir otras épocas, pasadas o futuras.

· Para soñar despiertos.

· Para desentrañar la belleza oculta en las cosas sencillas.

· Para recordar.

· Para reconciliarnos con el mundo.

· Para dejar constancia de cuánto amamos.

· Para vivir el peligro desde nuestro escritorio.

· Para descubrir, una y otra vez, que podemos ser lobos o corderos.

· Para decir lo que no supimos o no nos atrevimos en público.

· Para que nos recuerden.

· Para… ¡vivir más!

Sí, tenemos miles de razones para escribir, pero ninguna de ellas explica esta pasión. Lo único cierto es que lo hacemos para comunicarnos, primero con nosotros mismos y después, si nos dejan, con el mundo. ¿Y tú, por qué escribes?

 

Web Mercedes Pinto Maldonado

(Si quieres saber más sobre mis obras y sobre mí te invito a pasarte por mi web oficial picando en la imagen. ¡Gracias!)