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clausulas de un contrato editorial

CLÁUSULAS DE UN CONTRATO EDITORIAL QUE DEBE PELEAR EL AUTOR

Repasando los artículos que he publicado sobre lo que implica para el autor publicar con editorial, me he dado cuenta de que hay un aspecto que nunca he dejado claro: Las cláusulas de un contrato editorial que debe pelear el autor.

 

Cláusulas de un contrato editorial: ¿Una trampa?

Leyéndome pudiera parecer que hay algún tipo de engaño o trampa en los contratos que están ofreciendo las editoriales a muchos de los nuevos autores. Bien, tengo que decir que no, rotundamente no.

Cuando un autor firma la cesión de su obra por el tiempo que se estipule, no está cayendo en la trampa de nadie, sino en la suya propia.

Llevados por la ilusión, el ansia de firmar por fin con un sello que nos dé prestigio, y sobre todo por la inexperiencia, firmamos apenas sin leer, y, aunque nos paremos en cada cláusula del contrato, ya lo hemos aceptado de antemano, es puro formalismo.

La diferencia de ventajas entre las partes firmantes no tiene nada que ver con trucos ni engaños, es más bien que unos tienen más conocimientos del mundo de la publicación que otros.

Mientras las editoriales saben muy bien las posibilidades que encierran sus firmas, los autores no tienen ni idea, solo quieren dar un paso más, aumentar su número de lectores y, con suerte, poder vivir de alguna manera de lo que escriben.

No, no se trata de no firmar, ni de que lo que firmamos encierre ninguna trampa por la otra parte, se trata de tomar conciencia de lo que significa cada punto del contrato y, sobre todo, no olvidar que la obra es absolutamente nuestra hasta que estampamos la rúbrica, hasta ese momento, nosotros también podemos exigir.

Las editoriales, como empresas, intentarán que el trato les sea lo más favorable posible. ¿Hay acaso algo ilícito en esto? Naturalmente que no. Pero nosotros estamos en nuestro derecho de cambiar cláusulas, de decidir qué puntos del contrato son aceptables y cuáles son descabellados.

 

Cláusulas de un contrato editorial que debe pelear el autor

Bajo mi punto de vista, en un contrato editorial:

―No se debe firmar por más de dos años la cesión de la explotación de la obra

Tiempo más que suficiente para que ambas partes valoren si merece la pena o no la renovación. Sé que esto es harto complicado, que rara vez aceptan un contrato de menos de cinco años, pero debemos intentarlo, luchar para cambiar las cosas.

―No se deben incluir los  derechos digitales, en papel, cinematográficos y de traducción en bloque

Cada uno de estos puntos debe ser analizado por separado. En general, en la actualidad, lo único que verdaderamente interesa al autor es la versión en papel, la digital solo debería cederse en casos que manifiestamente sean muy favorables.

Este formato no necesita en un principio de apoyo editorial, ya que no acarrea ningún gasto y le da la oportunidad al autor de controlar en parte las ventas de su obra. Los derechos cinematográficos y de traducción no hay que cederlos, deben ser cuestiones a discutir si se diera el caso. No me parece justo que de haber una propuesta de cine o traducción sea el editor el que se entere y decida antes que el autor. Y, desde luego, ceder los derechos digitales sin firmar conjuntamente la publicación en papel, sin garantía de promoción y sin un buen adelanto es sencillamente suicida además de un sinsentido, es como si el autor publicara su obra en plataformas digitales y decidiera ceder la mayor parte de los beneficios a una editorial a cambio de nada.

―Es importante no comprometer en el mismo contrato más de una obra, ni ya escrita ni, menos aún, por escribir

Si todo va bien con una, y tanto editorial como autor están satisfechos, pues a seguir firmando.

―Nunca aceptar un adelanto menor de 1.000€ por obra y formato para cada año

Es decir, un contrato de una obra, solo en papel, por dos años, 2.000€ de adelanto; si firmamos por cinco digital y papel, el mínimo debería ser 10.000€. Si firmamos en digital habrá que aumentar el adelanto, así como por cualquier derecho añadido. Por supuesto, esta cantidad es muy subjetiva, cada cual pone el precio a su trabajo, otra cosa es que sea competitivo. La cuestión es que si verdaderamente creen y apuestan por la obra, arriesgarán una cantidad digna.

―El contrato debe especificar que los gastos de promoción corren a cuenta de la editorial

Como pudieran ser los desplazamientos a ferias os presentaciones. No sea que al final los gastos superen los posibles beneficios.

―Debe incluir con claridad una cláusula que especifique la promoción que hará la editorial

Número de entrevistas y anuncios en prensa, radio y webs. Las editoriales supuestamente tienen muchos contactos en el mundo de la publicidad, hemos de exigir que nos los faciliten.

―Los royalties no deben ser menores del 10% en papel y el 20% en digitalal, si es que esta última versión valiera la pena firmarla

 

Considero estos los puntos más importantes por los que el autor debería pelear y, en cualquier caso, valorar nuevas propuestas; es posible que en unos puntos cedan y en otros no, pero hay que lucharlos todos.

Naturalmente la otra parte también exigirá compromisos al autor que deben ser estudiados, se trata de repartir ganancias y riesgos.

Los autores no debemos olvidar que en realidad buscamos con nuestra firma aumentar nuestro número de lectores, hacernos un hueco en el mundo literario, que nuestro nombre suene. Por ello debemos procurar que el contrato garantice de alguna manera este propósito. Si cedemos nuestras obras por siete años, prácticamente gratis y sin compromiso de promoción… A ver, que para este melón no necesitamos alforjas, hoy día tenemos medios a nuestro alcance como para, con trabajo y tesón, conseguir que nuestras historias lleguen a los lectores, aunque implique menos tiempo para escribir.

 

Web Mercedes Pinto Maldonado

(Si quieres saber más sobre mis obras y sobre mí te invito a pasarte por mi web oficial picando en la imagen. ¡Gracias!)

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razones para publicar tu libro en amazon

CAPTADOS EN AMAZON, ESCLAVOS DE LA PLUMA

En esta reflexión os cuento las razones para publicar tu libro en Amazon antes que en una editorial. Basadas en mi experiencia, la experiencia de Mercedes Pinto Maldonado.

 

He estado dándole vueltas a cómo podría explicar, sin que resulte demasiado farragoso, mi experiencia económico-literaria comparando el tiempo que estuve autopublicada con el que he estado, y sigo estando, con dos grandes editoriales. Mi intención es despejar las dudas de todos aquellos que me escriben pidiendo consejo. Sin poner demasiados datos, que los tengo, intentaré ser clara, valiente y totalmente sincera. Aunque sé que esto traerá cola.

El post es extenso, pero os aseguro que merece la pena.

Voy a redondear cifras para más comodidad, pero de ninguna manera es mi intención disfrazar la realidad.

 

Razones para publicar tu libro en Amazon: Experiencia con Amazon

La desesperación al no encontrar editorial me llevó a subir cuatro de mis novelas a Amazon:

En un año en AMAZON…

Conseguí:

―Tener dos títulos entre los 10 más vendidos de España, Alemania, Francia e Inglaterra (hablamos de meses y meses, una de ellas año y medio en el Top 100, justo hasta que firmé).

―Cientos de reseñas y comentarios positivos en la red que fomentaban el boca-oreja y abrían camino para mi próxima obra.

―10.000 lectores que pagaron por mis libros (las descargas piratas son otro tema digno de discutir ampliamente).

― Una media de 500€ mensuales, que Amazon me ingresaba puntualmente.

― Control absoluto sobre mis obras: la posibilidad de corregir erratas, rebajar precios, poner gratis alguna de mis novelas en determinadas fechas… Y, sobre todo, tener conocimiento absoluto de todos los datos de ventas y posición en las listas, al instante.

 

Realmente, después de mil peripecias, y de gastar en publicar mis obras y promocionarlas por todas España un dinero que no tenía, esto de Amazon me parecía un milagro.

 

Razones para publicar tu libro en Amazon: Experiencia con editoriales

Fue entonces cuando se pusieron en contacto conmigo dos grandes editoriales. La una se quedó por 7 años con los derechos de los cuatro libros que ya tenía en Amazon. Y la otra con los derechos de una novela inédita.

Podéis imaginaros mi alegría, ¡dos de las grandes!, mis libros con los mejores sellos editoriales y, además, hacía tiempo que había conseguido agente literario. ¡Lo más! La envidia de miles de escritores.

 

Bien, después de firmar con las dos, casi al mismo tiempo, y que una de ellas me diera un pequeño adelanto, pasado casi un año, con DOS GRANDES EDITORIALES…

Conseguí:

―Tener todos mis libros fuera, no del Top 100, no, del Top 1.000.

―No más de treinta reseñas y comentarios positivos, ni el 5% de lo que conseguía sola (cosa lógica, habían desaparecido de las listas y escaparates, todo mi esfuerzo se había perdido).

―A la editorial que me dio el adelanto de 2.000€, de los cuales hacienda solo me dejó “disfrutar” 1.400, como mis royalties EN UN AÑO han sido de 150€, le debo 1.850. Atentos a la jugada, que esto tiene su aquel: recibo 1.400 y después de un año debo 1.850, quiero decir, no recibiré ni un euro de las ganancias hasta que no supere esta cifra. Y, lo mejor de todo, dudo mucho que a este paso pueda saldar la deuda en los seis años de contrato que restan.

Y la que contrató mi novela inédita, sin adelanto, como firmé con agencia de por medio, le ha pasado a ella, a mi agencia, 250€ de royalties, de los cuales tiene que coger su parte.

―Cero control de mis obras y beneficios, no me queda más que tener fe ciega en lo que me dicen o me hago el haraquiri.

―Han publicado una de mis novelas en papel y está muy bien distribuida, pero de esto solo ha pasado un mes y no podré contar qué pasa con las ventas y royalties hasta el año que viene por estas fechas.

 

Lo mejor de todo es que lo que verdaderamente me empujó a firmar fue el convencimiento de que al estar apoyada por editoriales de renombre podría dejar la promoción y dedicarme a escribir. ¡Error! No me promocionan en absoluto y no me apoyan en ninguna de mis iniciativas. Jamás he invertido tanto tiempo en publicidad como ahora. Hasta tal punto me ignoran que en la presentación en Madrid de “Maldita”, estando a un paso de las oficinas, ni siquiera hicieron acto de presencia, además de cero apoyo económico, ni el triste cartel que me prometieron; el evento me costó 650€.

 

Resumen de razones para publicar tu libro en Amazon

Resumiendo, mi situación actual es la siguiente:

―No podré recuperar mis obras hasta que no se cumplan los 7 años de los dos contratos.

―Si quiero que los lectores no terminen por olvidarse de mí y mis novelas tendré que promocionar como jamás en mi vida.

―Debo 1.850€, que tendré que pagar con los beneficios de las ventas, además de haber invertido al menos 1.000€ entre pitos y flautas.

―Tengo una agencia literaria por la que no me siento apoyada.

―Tengo por contrato un “derecho de tanteo” (que no tengo muy claro lo que es) que me obliga a ofrecer a una de las editoriales en primicia mi próxima novela. Estoy investigando a ver si me puedo librar de esta cadena, tengo muy claro que sería un nuevo secuestro.

 

Además de todo lo anterior, de repente me encuentro con 160 ejemplares en papel de “La última vuelta del scaife”, porque por medio de un abogado tuve que rescindir el contrato con mi antigua editorial, ya que no me pagaba, y ahora, lógicamente, estos libros no se pueden vender. Naturalmente, si quiero que lleguen a lectores y que no terminan apolillándose, tendré que emplear un tiempo que no tengo y gastarme otro dinero que no tengo.

 

Yo creo que más claro imposible. Las editoriales nos captan de Amazon para quitarse un estorbo (esto ya no son datos, es sentido común). Es un negocio redondo: nos dan un caramelo que tenemos que devolver matándonos a promocionar una obra que ya no nos pertenece; despejan las listas, o sea, eliminan los libros de autopublicados que son un escollo para los que de verdad les interesa promocionar y les dejan el dinero (valores seguros, como viejas glorias o títulos extranjeros que ya vienen promocionados, o “escritores” que trabajan en sus propios medios de comunicación, presentadores, periodistas, colaboradores…); promocionamos su sello, ahora estamos con una grande y lo vamos gritando por todas partes; y, lo mejor de todo, si suena la flauta y alguno de nosotros por arte de birlibirloque consigue despegar y vender a mogollón, pues guay, el 90% de las ventas para ellas y los intermediarios.

He de decir que no soy un caso aislado, aunque muchos callen, mi experiencia es muy parecida a la de la mayoría de los “captados”.

 

Lo tengo clarísimo, desde que tengo editoriales que me “respalden”, he trabajado en promoción como nunca, escribo menos que nunca, debo más dinero que nunca, gasto más que nunca y cobro menos que nunca. Como también tengo claro que de ser todavía mías las cuatro que ya estaban en Amazon y no haber cedido la inédita, que estuvo secuestrada en una plataforma con un sistema de descarga complicadísimo y absurdo y a un precio desproporcionado, ahora mismo tendría mucho más dinero, muchos más lectores, mucho más tiempo y mucha más libertad. Y de no ser porque realmente hay más de 10.000 lectores en potencia que avalan la calidad de mis obras, también habría perdido la moral para seguir adelante. Hablando claro, he pasado de ser señora de mi choza a ser la esclava del rey de palacio, rey que, dicho sea de paso, es un ente abstracto que nadie sabe dónde está ni quién es y que por lo tanto es inaccesible e intocable; a los esclavos de la pluma nos adjudican un contacto, esclavo también, que tiene que atender a chorrocientos autores y contarles el mismo rollo una y otra vez: no hay dinero para nada. Igual es verdad, y están al borde de la quiebra, vale, pues que lo digan antes de firmar.

Estoy escribiendo otra novela, ¿qué pensáis vosotros que debo hacer? Haciendo cuentas, lo inteligente, para un contrato de 7 años, sería exigir mínimo 20.000€ de adelanto, para asegurarme al menos 250€ mensuales, cosa que con una buena obra, trabajando la promoción y en Amazon podría conseguir sin editorial.

 

Web Mercedes Pinto Maldonado

(Pica en la imagen para acceder a mi web oficial y conocer más detalles sobre mis obras y sobre mí. ¡Gracias!)