El arte de corregir

PARA TENER ENEMIGOS, DI LO QUE PIENSAS, AUNQUE NO OFENDAS

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Blanca Miosi es una escritora que tiene en su haber una larga lista de éxitos en Amazon, ella es una veterana, el mundo de la autoedicón no tiene secretos para esta autora. He tenido la suerte de estar en su programa “La hora amazónica”, en el que expresarme con toda libertad, por supuesto sin ofender, nuevamente ha sido motivo de controversia.

Lo que en varias ocasiones os he contado en este blog, aquí resumido en respuestas.

ENTREVISTA EN LA HORA AMAZÓNICA CON BLANCA MIOSI

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NO HAY ATAJOS PARA LLEGAR A LOS LECTORES

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Hace más de diez años que me decidí a editar mis obras y puedo decir que tengo alguna experiencia. El tiempo me ha enseñado que no hay atajos, que la única forma de tener quien escuche tus historias es contándolas bien y, muy importante, a tu manera. El lector rechaza las malas imitaciones, incluso las buenas, quiere saborear la historia a golpes de emociones y descubrir secretos y sentimientos nuevos de sí mismo y del mundo, que no estén en ningún otro libro. Quiere ser sorprendido mientras se evade y descubrir el universo sin esfuerzo, como los niños.

Esta mágica pericia no se consigue con atajos, sino con perseverancia, esfuerzo y vocación. Compruebo día a día cómo los nuevos escritores, llevados por la ilusión de encontrar oídos atentos para sus cuentos, se precipitan y publican obras menores, por decirlo de algún modo, que no están pulidas o que no las ha madurado la experiencia (también yo presté atención a estos cantos de sirenas). Es cierto que hoy proliferan los escritores “juanpalomo” (también yo lo fui, y no descarto volver a serlo), incluso muchos de ellos llegan a posicionarse en las listas y vender un buen número de ejemplares, no sin un esfuerzo ciclópeo de promoción. Como también es cierto que otros muchos son tocados por la suerte y se abren un amplio horizonte con una sola obra; luego habrán de llegar otras que justifiquen su éxito.

Se puede llegar a una masa crítica de lectores con una obra mediocre y mal acabada, bien lo sé. Vivimos una época en la que todo aquel que quiera “vender” algo puede utilizar el increíble escaparate que la red ha puesto a nuestro servicio: “el mundo”. Los blogs, Facebook, Twitter… bien utilizados son herramientas increíbles. Pero esto es un arma de doble filo que se puede volver contra nosotros. Si lo que ofreces es bueno, poco a poco las posibilidades se irán multiplicando, pero si no… Entonces verás que de repente comienzan a cerrarse puertas.

Al final lo único que ha cambiado son los instrumentos, cada vez más sofisticados y rentables. Pero no nos engañemos, no hay atajos. Las grandes obras son siempre fruto del silencio y de la obsesión de un hombre o una mujer, que encerrados en sí mismos olvidaron cómo pasa el tiempo.

Normas básicas del novelista. 6º Las reiteraciones

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Los escritores, a causa de la concentración que requieren la trama y los personajes, solemos incurrir en errores sintácticos de todo tipo, que subsanamos a poco que echemos la vista atrás en el texto. Pero hay algunos muy persistentes, que obviamos una y otra vez, y que para ser encontrados requieren una lectura fría y distante; que nos separemos de la historia. Estos son, más que errores, defectos de forma causados por falta de vocabulario y maestría principalmente, como en el caso de la reiteración. Bueno, no quiero meterme con nadie, pero sé de algún “académico”, al que se le supone el oficio, cuyos textos son una cadena de reiteraciones sin fin, más propios de un alumno de primaria.

Considero las reiteraciones muy molestas y disonantes; me impiden la lectura fluida, además de sufrir la sensación de estar leyendo a un amateur, con lo que a medida que avanzo en el texto voy perdiendo confianza en su contenido y autor.

Estos errores de sintaxis se eliminan corrigiendo, corrigiendo y corrigiendo de nuevo, siempre con un diccionario de sinónimos a mano. Con lo que conseguimos dos objetivos: un texto impecable y aumentar nuestro vocabulario y habilidad para encontrar palabras similares a las sustituidas.

Pero para muestra “algunos botones” (siento mucho haber echado mano de estos ejemplos que igual reconocéis, pero es que el autor siempre me lo pone muy fácil):

—“…supe más tarde que sucedería, sucedió cuando…”

—“…sin atreverme a pensar, volví a pensar”.

—“…y terminarán de caerse y caer al agua”.

—Esta es muy buena, atentos: “Como si fuese yo quien las recordara… pero no es posible que las recuerde… me resulta imposible recordar. Sin embargo, recuerdo…”

—“Pensar en mi pensamiento…”

En definitiva, un texto puede quedar deslucido por muchos motivos, pero si queremos que nos tachen de auténticos principiantes, las reiteraciones son una opción segura.

Un abrazo para cada uno y hasta dentro de dos semanas, espero.