reconocer un libro escrito por un escritor fantasma o negro literario

Cómo reconocer un libro escrito por un escritor fantasma

¿Serías capaz de reconocer el libro de un escritor fantasma? Hoy comparto con vosotros cómo se puede distinguir el texto de un escritor fantasma (también conocido como negro literario). Al menos os cuento cómo lo hago yo.

 

Sobre la literatura actual hay un tema que me sorprende y a la vez me inquieta. Aunque parece que no es nada nuevo. He podido comprobarlo recientemente por mera observación. Me refiero a la doble personalidad de algunos escritores, o Trastorno de Identidad Disociativo, que resulta más académico. Y digo algunos, muy pocos; la mayoría no tiene nada que ver con este asunto.

Últimamente me ha pasado que después de leer las obras de tres escritores y quedar satisfecha con la experiencia, he visitado sus páginas (blog, Facebook, Twitter…) y he tenido que asegurarme de estar leyendo a los mismos autores. ¡Es inaudito! Alguien que escribe una novela en la que apenas encuentras las erratas propias de los típicos despistes (no solo de los autores, sino también de correctores), no puede de ninguna de las maneras, escribir en las redes como un niño de diez años. Es cierto que a veces las prisas o no contar con un corrector que te repase el texto dan lugar a deslices gramaticales como olvidar un artículo, comerse una letra, omitir una tilde… incluso cometer graves faltas de ortografía. No me refiero a esto, no son errores accidentales, es su manera natural de escribir, no saben hacerlo mejor.

Por ejemplo, sabemos que los manuscritos originales de la elegante e impecable Jane Austen carecían de una buena ortografía. Bajo mi punto de vista, esto es lo de menos, es algo que se aprende con el estudio y la práctica y se subsana con ayuda profesional. Ella poseía lo importante: imaginación y capacidad narrativa, además de un estilo propio.

Insisto, no estoy hablando de los traspiés propios que se cometen por mucho que se conozca el camino, no, es mucho más interesante. Me refiero a no acertar ni por estadística con el género y número del sujeto y el predicado, o directamente saltarse el sujeto (no porque sea sujeto omitido, sino porque no existe y punto), poner frases a medias y mal hilvanadas (como lo hubiese hecho mi abuela, que la pobre fue al colegio un par de años), escribir subordinadas y pasivas enrevesadas que no se entienden ni echándole imaginación, confundir reiteradamente el imperativo con el infinitivo, no poner jamás la coma después del vocativo, calzar adverbios que no entran en la frase ni a martillazos, escoger las preposiciones al azar, ¡inventar palabras! solo porque a ellos les suenan lógicas en su pobre lenguaje… Es que son muchas cosas. Y no, no cuela, alguien que escribe así en sus páginas no puede ser el autor de un libro medianamente aceptable.

Antes de continuar quiero aclarar algo: yo misma, desde hace doce años, tengo dos libros publicados sin la debida corrección, porque la editorial no se preocupó de hacer su trabajo y yo no tuve la precaución de corregir debidamente antes de enviar el manuscrito. ¡Ay, las prisas del novato! No obstante, creo que no era falta de estilo literario, como son los casos que os apunto, sino de experiencia y práctica. Y también encontraréis alguna que otra errata en el resto de mis obras, nos pasa a todos; en casa tengo libros de grandes autores y conocidas editoriales con erratas que quiebran pupilas. Pero no hay trampa ni cartón, así escribía yo, no hace doce años, sino al menos quince, cuando nacieron estas novelas, y mis errores eran los mismos que podía cometer en mis páginas en aquellos momentos.

reconocer un libro escrito por un escritor fantasma

Pero sigamos con nuestro tema y, para entendernos, pongamos algunos ejemplos vistos últimamente en páginas de escritores con buenas novelas en el mercado. Voy a cambiar algunas palabras para no enfadar a los autores en cuestión, no sea que pasen por aquí, se reconozcan y se líe la de San Quintín; aunque de todas formas al final siempre se da por aludido el que menos tiene que ver. Vamos allá. Os aseguro que para nada exagero.

Frases con género y número distintos a los del sujeto:

Aunque estoy lejos, me ayudáis a seguir luchando por estos mares, muchas veces duro, desagradecido y complicado.

Esto, como comprenderéis, no es un simple descuido, sino una manera genuina de expresarse. Supongo que el escritor quiso decir algo así: «Aunque estoy lejos, siento que me ayudáis a seguir luchando en este difícil mundo, muchas veces duro, desagradecido y complicado». Con todo, cualquier mortal se hubiese expresado con más sencillez y claridad: «Desde la distancia siento que estáis conmigo en esta lucha, a veces dura, ingrata y complicada».

Frases sin sujeto:

De escoger un paisaje u otro.

No es que sea una oración impersonal (algo obvio) o con sujeto omitido porque se sobreentiende, os aseguro que en el texto (de tres líneas) no se intuía ni por asomo el sujeto. Supongo que el autor quiso comunicar algo parecido a esto: «A veces todo depende de qué paisaje elijas», pero son meras conjeturas mías.

Textos escritos como si hablara un indio de las películas del Oeste:

He llegado a casa. Esta tarde no saldré. Me haré café. Para ponerme a estudiar…

Si las lees en voz alta no te librarás del hipo.

Frases con adverbios o conjunciones sin sentido:

Nos saludamos también unos días.

Pues… yo qué sé a qué viene ese «también», en el escueto párrafo no se adivina el motivo del adverbio.

A veces hay que dejar lo que nos hace felices, pero las responsabilidades mandan.

Más de lo mismo, ¿«pero»?, ¿por qué?, si al incluir la conjunción terminamos negando lo que queremos afirmar.

No solo lo digo yo, sino que cada vez se dice más.

Otra frase más de alguien que no sabe escribir. ¿A qué viene el «sino»?, cuando es una conjunción adversativa que contrapone un concepto afirmativo a otro negativo anterior. Tal vez quiso decir: «No solo lo digo yo, cada vez se dice más». O «No lo digo yo, sino gran número de personas». O quitamos el adverbio «solo» o eliminamos la conjunción adversativa «sino». Algo sobra.

Cómo os diría… da la sensación de que el preparado e imaginativo autor quiere demostrar su dominio del lenguaje haciendo filigranas que solo demuestran su pasmosa ignorancia.

 

Palabras inventadas:

Paguato, por pazguato.

Torciente, que tiene la capacidad de torcerse. Supongo.

Mindungui, por mindundi.

Aférrimo, por acérrimo.

Saludos sin sentido o con mensajes cifrados:

Buenos días, en general, y feliz día a todos.

¿A qué viene lo de «en general»? ¿Será que el atento autor desea un buen día a la mayoría, salvando a una minoría, y ya eso de ser feliz que sea para todos? Algo se me escapa.

Frases imperativas con un infinitivo:

Por favor, escuchar esto.

De estas las hay para sembrar la Groenlandia.

Otra que no sé cómo clasificar:

Invito a los que quieran reunirse conmigo a que haga un bizcocho.

Supongo que quiso decir algo así: «Invito a los que quieran reunirse conmigo a hacer un bizcocho». Aunque lo que alguien de a pie diría con toda sencillez sería: «Si os apetece, estáis invitados a hacer un bizcocho conmigo». No, no, sin el «si os apetece» ni el «conmigo», ¿para qué? «Os invito a hacer un bizcocho», la invitación en sí misma brinda la opción de hacer o no el bizcocho con este autor cocinero e indica que no es una obligación.

La frase es digna de analizar: «a que haga»… ¿quién?, ¿él?, ¿tú?, ¿contigo o «sintigo»? Que ya no sé ni lo que me digo. ¡Madre de las letras! No tengo palabras. Esto lo escribo yo en la EGB y mi profesor de lengua se tira por la ventana, máxime cuando este autor ha publicado un libro en el que enseña a escribir una novela.

Vaciedades y bobadas por falta de imaginación y la necesidad incontrolable de asomarse a las redes:

Qué decir cuando te llega una notificación que te avisa de que el autor de uno de tus libros favoritos ha publicado y tú lo dejas todo para saber de primera mano de qué trata, para luego encontrarte esto:

He bajado las persianas porque había mucha luz, porque con tanta luz me cuesta echarme una siesta.

Te quedas mirando tus persianas y te dan ganas de liarte a mamporros con ellas.

Me acaba de pedir amistad una tía buenísima.

¡Anda!, igual es el comienzo de su próxima novela. No, es que no se le ocurre nada mejor y tiene el muro del Facebook muy parado. «¡Horror! Mis lectores se van a olvidar de mí, nooo…».

Hay algunos que han convertido sus páginas en diarios médicos:

Buenos días, estoy feliz, el análisis salió perfecto.

Por fin me quitaron la muela del juicio.

La rodilla bien, pero ahora me duele la cadera. Perdonad que no asome mucho por aquí.

Pero a la media hora se asoma, vaya si se asoma, para dar un importante comunicado:

Gracias por interesaros por mí (tenía tres «me gusta»), me tomé un ibuprofeno y estoy mucho mejor.

Esto es una mínima muestra, os aseguro que me quedo corta. Los autores de estas perlas son reincidentes, incurren a diario en los mismos errores y naderías, ejemplos hay para aburrir. Y lo más importante; son los mismos que tienen novelas publicadas cuyos estilos, si no impecables, son bastante aceptables y hasta dan lecciones sobre cómo escribir correctamente. ¿Es raro o no?

Este insólito fenómeno solo puede tener una de estas tres explicaciones:

Padecen un Trastorno de Identidad Disociativo.

En otra vida fueron grandes autores y aprovechan cada regresión, inducida o espontánea, para novelar.

Tienen un escritor fantasmanegro que escribe por ellos. No vale un corrector por bueno que sea, son textos de difícil arreglo, hay que reescribirlos.

 

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28 comments

  1. Mira, aunque todo lo que cuentas sea tristemente serio, me he reído un montón con los ejemplos.
    A mí me “gusta” mucho la expresión “Sin en cambio” y de cuando en cuando la meto en uno de mis escritos, en plan irónico, claro, aunque no sé si se entenderá así. Ej. (Galileo: Y sin en cambio… se mueve)
    No es difícil escribir, lo difícil es cuidar tus palabras y expresiones para evitar fallos como los que enumeras. Eso no está al alcance de todo el mundo.
    Gracias por tus fantásticas entradas.

  2. Me has dejado de piedra. ¿Estamos hablando de autores reconocidos con novelas publicadas por editoriales importantes? Si es así, animo a esos “negros literarios” a que reclamen su autoría, porque aunque les hayan pagado, deben saber que los derechos morales de una obra son irrenunciables. Un saludo.

      1. Gracias, María. Lo que me sorprende es que sea tan frecuente. Me resulta inquietante pensar que alguno de mis escritores favoritos puede ser un farsante. En cuanto a los “negros”, hace poco hice un curso sobre la Ley de Propiedad Intelectual. Cuando el profesor hablaba de los derechos morales, que a diferencia de los derechos de explotación, no pueden cederse, le pregunté precisamente por los ” negros literarios”. Me dijo que nadie puede renunciar a la autoría de una obra, ni siquiera de forma voluntaria firmándolo ante notario. Así que, si tienen correos electrónicos o alguna prueba, la ley les daría la razón. Un abrazo

  3. Hay negros que deberían ser blancos ( me refiero en literatura ) pero veo que lo que las editoriales buscan es un Nombre y blancos que tienen la suerte de tener ese Nombre; desde luego a la vista esta que hoy cualquiera puede lanzarse a escribir un…… ¿libro ? . Cuido mis compras literarias y con todo y con eso me llevo sorpresas.

  4. ¡Vaya! La verdad es que no he visto ningún ejemplo en redes sociales. Estaré atenta.
    Creo que ahora que es tan fácil publicar una novela, cualquiera puede hacerlo y de cualquier manera. Es más difícil que nunca filtrar la calidad de lo que existe en Amazon, por ejemplo. Eso es una losa a cargar para los autores independientes que cumplen con una rigurosa calidad en sus escritos…

    Un saludo Mercedes.

  5. Mercedes, tenía una admiración enorme hacía un escritor, me quedé encantada cuando vi que me siguió en twitter, me entró por Dm y me dijo que le gustaba lo que escribía.
    Pero conforme íbamos hablando, yo observaba que escribía fatal, y se lo dije, ¿por qué aquí escribes así y en tus libros usas un vocabulario distinto? Contestación: es que aquí escribo muy deprisa y no corrijo nada, y sinceramente no era cuestión de corrección, es que no era el mismo estilo de habla, todos tenemos un registro que mantenemos incluso cuando escribimos, no era él, lo supe y me bloqueó.
    Me ha encantado leerte, siempre aprendo leyéndote.
    Un abrazo de luz.

  6. Interensantisimo artículo.
    Los escritores fantasmas son más dados en “autores” mediáticos que no en autores noveles que quieren intentar entrar en este apasionante-desalentador mundo de conseguir Editar un libro, no? Porque no me imagino a un escritor de vocación usando a un tercero para que le escriba el libro…

    1. Tú lo has dicho, entreaquiyahorablog, el que se siente escritor no se pierde la fase creativa ni amenazado, esto es lo que nos gusta, imaginar y escribir. Por eso me cuesta tanto entender que paguen a otro para hacer lo que se supone que tanto nos apasiona. Pues los hay, no solo de autores mediáticos.
      Gracias por el comentario y la visita.

  7. Podría hacer un comentario sobre Dostoyevsky —lo he copiado, soy incapaz de escribirlo de memoria—, su necesidad de escribir más rápido y su esposa y taquígrafa Anna. O sobre los «negros» de Salgari o de Verne. O un chiste de muy mal gusto sobre la tez de Dumas y sus «negros».
    Pero lo cierto es que yo soy muy ingenuo y no, no soy capaz de distinguir cuando un libro es de un «fantasma» y cuando de un autor «real». También es cierto que no suelo estar mucho por las redes sociales, al menos no tanto como para encontrarme de cara con esas «joyas».
    En fin, que me parece muy triste que esto ocurra.
    Y enhorabuena por la entrada, que me ha parecido muy esclarecedora.

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