¡CAMARERO! A MÍ PÓNGAME CINCO ESTRELLAS EN AMAZON

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Mucho se ha hablado y se hablará del dichoso ego del escritor, incluso creo que yo dejé por aquí una publicación sobre el tema, me parece que negando esta afirmación, siempre tema de debate entre autores y lectores. Pues el tiempo ha pasado desde entonces y ya no pienso lo mismo. He tenido oportunidad en los últimos años de conocer a muchos compañeros, y también un poco más a mí misma. Sí, por desgracia es cierto: narcisismo, egolatría, egocentrismo, egoísmo, individualismo, vanidad… ¡SOY LO MÁS Y LEVITO POR ENCIMA DEL RESTO DE LOS MORTALES!, son adjetivos atribuibles especialmente a los artistas.

Últimamente he leído y escuchado frases como estas o casi idénticas, os aseguro que no expongo nada que no sea verídico:

«Acabo de escribir una novela buenísima, va a ser un éxito». Ea, porque tú lo dices, después llegarán los lectores y para qué van a expresarse, tu novela es buenísima de la muerte digan lo que digan.

«Los lectores son tontos». ¿Por qué?, muy sencillo, porque tú escribes mucho mejor que el resto de tus compañeros y vendes mucho menos. Oye, tontos de capirote, pero todos, eh. Que no salvas ni a los pocos que te leen.

«Yo no escribo para los lectores, escribo para mí». ¡Toma castaña! Vamos, que estás en las redes todo el puñetero día dando la tabarra con tus portadas porque te aburres mucho, pero que no se le ocurra a nadie comprar tus obras, que no hace falta.

«He terminado de corregir mi novela y es buena, muy buena. Os va a gustar, estoy seguro/a». Pues ya está, ¡me la compro ya!, quién mejor que tú, el autor, va a saber que la obra es ‘muy buena’.

«Lo escritores (que se posicionan en las listas de Amazon) son unos chupaculos y malos compañeros». Claro, claro, cuando mis novelas suben en las listas es mérito propio, por la excelencia de mi prosa, pero si suben otros… eso no puede ser por otro motivo que porque están todo el día tomando café con la cúpula de Amazon.

«(Mensaje recibido por privado) Saludos, Mercedes. Te invito a conocer mi primera novela, es realmente buena, pero necesito que me ayudes a darla a conocer. Me vendría genial que la leyeras y la reseñaras en tus páginas. No te arrepentirás. Te envío el link de compra». Desde luego este autor/a tiene muchas posibilidades de entrar en el Top, pero no de los autores más leídos, acaba de publicar y ya encabeza las listas de los escritores más ególatras de la historia.

«Escribo por necesidad (refiriéndose a la necesidad de dar rienda a su pasión por la escritura, claro), sin esperar nada». Bien, eso te honra, el problema es que tus obras no están gratis por la red, sino en plataformas de ventas y con precios no siempre asequibles al lector medio.

«No vendo porque hay más escritores que lectores, no porque mi obra no sea merecedora». Ya… entonces… a ver si lo he entendido, por esta regla de tres, por poner un ejemplo, ¿de los 65.000 millones de lectores de El alquimista al menos 33 son escritores? No, no. Es verdad que personas que han escrito un libro o dos hay muchas, pero escritores que dedican su vida a la literatura no son ni el cinco por ciento de los que alguna vez publican. No hay tanta competencia, ojalá, eso sería maravilloso para la cultura, y si la hubiera, no es excusa.

«Yo no escribo para lectores de medio pelo». Esto está muy bien, ya te has quitado de un plumazo a todos los lectores que no tienen el pelo largo ¿no? Pues es un marketing muy original: ‘Atención a todos los que tengan el cabello por la cintura, acabo de escribir una novela exclusivamente para vosotros’.

«Este lector me ha puesto 4 estrellas porque no tiene ni puñetera idea de lo que es la literatura». Inmediatamente, el humilde lector le pide perdón por no haberse leído todas las obras de la literatura universal antes que la suya y por haberse guardado una estrella porque no le ha parecido el libro de su vida. ¡Olé! El lector que no me pone 5 estrellas es un inculto profundo, porque yo soy el/la divo/a de las letras.

«Si quieres ser una buena persona lee mis novelas, mis personajes son todo un ejemplo». Vaya, vaya, vaya… sin comentarios, para qué.

Podría seguir hasta aburriros, pero creo que estas muestras ya dicen mucho de la falta de humildad que, sin pudor, publicamos los escritores en los medios.

He vivido y vivo en carne propia los ataques de compañeros por el hecho de tener obras largo tiempo entre las más vendidas, no podéis imaginaros hasta qué punto los colegas (algunos considerados amigos) sacan los cuchillos en cuanto una de tus obras destaca, es de una desvergüenza pasmosa. Por no hablar de la cantidad de falacias y ofensas que llegan a volcar en las redes ante la desesperación de no poder vivir de su trabajo. Sí, el número de profesionales de las letras que es incapaz de hacer autocrítica creo que supera al de otros colectivos (con todo, sigue siendo una minoría, quede claro). Tanto es así, que cuando uno de estos autores recibe una crítica, ni siquiera negativa, sino que no encaja con el concepto que tiene de sí mismo, monta unos ciscos en sus páginas que tiembla la red, y es capaz de escribir al mismo Trump para que elimine el falaz comentario. Lo cual tiene un efecto colateral: difícilmente un lector va a hacer público lo que realmente piensa de su obra, si no le gusta, se calla, y se le gusta pero… pone cinco estrellas como soles y se guarda el pero. Así el magnífico autor podrá decir sin que se le mueva un pelo que sus novelas son las más valoradas, lo que demuestra su excelsitud, y que no vende porque la mayoría de los lectores tiene un paladar tan pedestre que prefiere un bocadillo de mortadela con aceitunas al jamón ibérico.

¡No, no, no y no! El escritor que no empatiza con los lectores no es porque su sensibilidad y creatividad sean más elevadas que las del resto de los mortales, es sencillamente que le falta el número de neuronas espejo mínimo y necesario para respetar al prójimo y meterse en sus zapatos, y la sabiduría e inteligencia para traspasar su piel. ¿No es tan listo, maravilloso, culto, sabio…? Pues también sus letras deben tener la habilidad de saber dejar ese legado en los lectores, ¡que es su principal misión como artista!, porque no conozco un alma más dispuesta a ser sorprendida y educada que la de un lector. Por supuesto que cada cual puede tener su propio concepto del mundo y el arte y escribir para sí mismo, para su madre, para su gato o para un campo de lechugas, ahora bien, de ahí a arremeter constantemente contra los que no le bailan el agua…

Comprendí mucho antes de empezar a publicar que no escribía para mí, lo hacía para comunicarme, para buscar complicidad, para dar salida a mi imaginación y mi manera de percibir el mundo con la esperanza de ser entendida, para dejar un legado, para crear, ganarme la vida con lo que me apasiona, para… Eso sí, si nada de esto se hubiese cumplido, seguiría escribiendo, porque la razón principal de tantas horas frente a mis libretas es que nada me hace disfrutar más. Escribir es como estar enamorado, podrás dar mil razones, pero ninguna de ellas lo explicaría.

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24 comments

  1. Sra. Pinto:
    por haber leído en FB sobretodo esos comentarios he de decirle que al 4º los he saltado para continuar con la lectura de su exposición, porque es cierto que aburren muchísimo. Como lectora cuando he leído esos comentarios sinceramente en mi producen el efecto contrario y además negativo o dicho de otra forma ” no leo a autores que escriben esos comentarios “, soy yo la que compro un libro, no quiero libros regalados que me condicionen y soy yo la que tengo (si me apetece) que valorarlo, así de sencillo es.
    No se como es este oficio de escritor pero estoy segura que si el tiempo que utilizan para tirar indirectas a los que sobresalen lo usaran como hacen otros en: escribir, pensar, postic aquí, nota halla, este mapa, localización, personajes……., al menos aunque no pudieran vivir de su trabajo conmigo tendrían una posibilidad y me caerían mejor.
    También he de decirle que casi siempre los provocadores tienen un problema, les cuesta mirar hacia arriba, arriba están los que los lectores hemos querido que estén y mientras que los lectores queramos que “tal” o “cual” autor este arriba estos pobres provocadores van como los topillos bajo tierra y sin quererse ver a ellos mismos.
    Espero con muchísima ilusión su próximo trabajo.

    1. Cierto, lo peor es que nos meten a todos en el saco y al final parece que todo el mundo es del mismo pelaje. Pero tú y yo sabemos que no es así. Tú desde luego eres una compañera sin parangón.
      Gracias, Tocaya.

  2. Me estoy pensando que contestar, no soy escritor y si lo fuese quizá entendiese mucho mejor lo que has escrito. No obstante, te aseguro que lo entiendo lo suficiente.

    Creo que todo el mundo busca algo cuando escribe, el problema es el de siempre, el respeto de los demás a lo que se ha escrito, sin condiciones, difícil de conseguir.

    Muchas veces me han pedido que califique novelas en Amazon después de leerlas y bajo mi criterio personal lo hago. ¿sería justo conmigo mismo y con los demás, si leo dos obras de un mismo autor y las califico igual a las dos, es decir con 5*?, me temo que ese autor no entendería si le quiero mandar algún mensaje en esas calificaciones, seguro que la que menos me gustase no le pondría esa calificación.

    Por otra parte, publico en mi blog con total independencia lo que opino de cada novela, sin calificaciones numéricas, son realmente poco aclaratorias. Solo si una obra obra no me ha gustado nada o ha faltado a mis creencias personales de cualquier tipo, dejo de calificarla.

    Amiga, siempre cristalina, felicidades

  3. Contundentemente realista. Es admirable que alguien diga estas verdades como puños, Pienso como tú:. Escritores sí. Divos no. Bueno, que tú ya sabes que te admiro y aquí llega mi duda,: no sé si más como persona o más como escritora. O quizás como una escritora que se comporta como una verdadera persona, o una persona que es, de verdad, escritora. Besos.

  4. ¡Buenísimo Mercedes! Una vez más, sensatez y humanidad a raudales. Y con mucho arte. Triste realidad, sin duda. Yo, para no variar… me quedo con una frase: ” porque no conozco un alma más dispuesta a ser sorprendida y educada que la de un lector”. ¡Me encanta! Siempre dispuestos a que los libros nos dejen un poquito (o un muchito) de huella… Como lectora seguro que lo sabes bien. ¡Un abrazo!,

  5. Excelente post. Has dicho todo. Yo por lo general NO LEO libros que su mismo autor me haya dicho: “Mi libro es buenísimo, deberías leerlo”. Tampoco me nace apoyar a ciertos escritores que se la pasan criticando el trabajo de otros. Con respecto a los comentarios, es una locura. Todos los días veo a un escritor que publica en sus redes sociales que un lector le dejó una mala reseña y manda a todo su séquito de lectores a denunciar. ¿Que tiene de malo una critica? Yo aprendo mucho de ellas. Me fascina que me digan que me he equivocado, porque así puedo enmendar mi error. Me gustan los lectores sinceros y no lo que comentan solo por adular.

    1. Grande y triste realidad la que planteas en tu entrada. El ego es el peor amigo de un autor pero los lectores lameculos son el veneno más fuerte del universo literario.
      Gracias por compartir tus palabras.

    2. Cierto, Claudia, yo también lo veo a diario, pienso que en realidad no tenemos conciencia de que estas prácticas nos perjudican especialmente a nosotros. Yo también he aprendido y aprendo mucho de las críticas, de las malas, buenas y regulares.
      Gracias por comentar.

  6. Hola Mercedes, cuánta razón tienes en todo lo que dices. Hay muchos escritores que me envían sus novelas diciéndome que son muy buenas, y que les ayude a promocionarlas. Yo no me atrevería a pedir a nadie tal cosa, mucho menos decirle que mis novelas son buenas, así como tampoco acostumbro a pedir comentarios. Creo que estos deben nacer de la voluntad del lector, así como me nace a mí cuando leo un buen libro. Yo acostumbro de vez en cuando a publicar en Facebook los comentarios a mis novelas, algunos son muy buenos y otros no tanto, y los negativos no los publico con la intención de que vayan en masa a defender mi buen hacer, sino simplemente porque, si publico los buenos, ¿por qué no publicar los malos?
    Pero veo que hay gente que piensa que lo hago para que me “defiendan”. Así que dejaré de publicar los malos. Y que conste que cuando lo hago nunca me he quejado, solo los posteo tal cual.
    Los escritores que se creen los mejores del mundo pero que no venden tienden a pensar que hay una confabulación en su contra, y se protegen tratando de convencer a los demás de que escriben para ellos, y que los lectores les importan un rábano. Craso error.
    Por último, el ego, ese exceso de autoestima, lo tenemos todos en mayor o menor grado, pero cuando a algunos se les dispara, el asunto puede resultar fatal.

    1. Tu comentario es para enmarcarlo, Blanca. Así es, al final, hagas lo que hagas, los ‘enemigos’ le encontrarán la parte negativa. Yo antes ponía muy entusiasmada esos comentarios que tanto alientan al principio, ahora me lo pienso, y mucho. Como tú bien dices, si pones los malos parece que vas de víctima, y si solo pones los buenos es como que quieres esconder la basura. Es todo tan… absurdo. Y para qué hablar de aquellos que piensan que el universo conspira contra ellos y que los que vendemos algo más estamos todo el día enviando jamones a los directivos de las editoriales…
      En fin. Gracias por pasarte y comentar, sabes que valoro mucho tu visita.

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