OTRO CAFÉ CONTIGO

Café

Algunos lectores me han comentado que llegaron a mi obra después de leer este pequeño relato. He pensado que no es mala idea volver a publicarlo, la verdad es que nunca sobran los lectores.

OTRO CAFÉ CONTIGO

Estábamos en aquella cafetería del centro que tanto te gustaba. ¿Te acuerdas? Aquel joven tan amable bajó el volumen del hilo musical; intuyó que preferíamos el sonido de la lluvia, que sus claras notas enlazaran nuestras palabras. ¡Qué bonito llovía aquella tarde!, ¿verdad? Hablábamos de nuestro primer encuentro, de nuestros hijos, de nuestros nietos… de todos nuestros amores. Recordamos nuestros difíciles y largos primeros años juntos. “Nadie daba un duro por nosotros”, dijiste. Y ya ves, la vida se nos quedó corta: a menos futuro, más cariño pendiente por dar. Me preguntaste: “Si supieras que ibas a morir mañana, ¿qué harías?”. La primera palabra de mi respuesta pisó la interrogación de tu pregunta: “Tomarme otro café contigo”.

—Señora, estamos a punto de cerrar, pero puedo ofrecerle otro café mientras recogemos.

—Sí, por favor, otro café.

—¿No va a venir su hija a por usted? ¿Quiere que la lleve a casa?, parece que la noche se va a cerrar en aguas.

—No, gracias, hoy me voy con él, nos gusta caminar bajo la lluvia.

—Buena elección. Aunque… —Sonó la campanilla del local— creo que alguien ha venido a recogerla.

—Te dije que hoy me iría con papá.

—Ya lo sé, pero llueve demasiado. Otro día. Recoge tu diario, tengo el coche en doble fila.

—¿Estás llorando, hija?

—No mamá, son gotas de lluvia.

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7 comments

  1. Recuerdo este relato… Creo que aún no me había atrevido a hablarte, no lo recuerdo muy bien. Lo que sí sé es que al terminar de leerlo me di cuenta que estaba cayendo una lágrima… Me emocionó tanto… Y hoy al volverlo a leer casi me arrancas otra… Me encantas cómo escribes y el sentimiento que que le pones a tus palabras… Gracias, amiga…

  2. Mercedes… ¡Ay! ¡Tus palabras hacen magia, tienen algún tipo de poder!
    Eres capaz de remover los sentimientos del que te lee con delicadeza, con la sabiduría del psicólogo que conoce al paciente. Tus palabras no dejan indiferente, después de leerte hace falta un tiempo de “pausa” en la vida para saborearlas, como aquel que prueba un manjar escaso y retiene el sabor en su boca con la esperanza de que se prolongue, hace falta un tiempo extra al finalizar la lectura para poder volver a la realidad.
    No habia leído este relato. Llegaste a mi gracias a “Pretérito Imperfecto” y me cautivaste… para siempre.
    La magia de tus palabras me ha embrujado, y escribas lo que escribas… me tienes atrapada en en ese hechizo que es tu sublime arte a la hora de escribir.
    Y no son sólo las palabras… o quizá éstas sean el reflejo de la persona íntegra, amable, cariñosa, honesta… que voy conociendo.
    ¡Gracias por todo Mercedes! Y, por favor, no dejes de hacer esa magia que tan bien sabes hacer…
    Un fuerte abrazo
    Mónica

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