PALABRAS E IMAGINACIÓN

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Tú y yo nos parecemos mucho, sí, a mí me pasa igual, cuando miro un cuadro mis ojos esperan descubrir formas desconocidas, trazos inusitados, nuevos colores, me gusta que el rojo de una flor se me revele único y fresco, como recién nacido; cuando escucho una música, soy toda oídos, dispuestos a ser sorprendidos y que las notas de siempre se encadenen de la manera más bella hasta poner en pie cada pelo de mi cuerpo; cuando leo espero que las palabras escritas millones de veces adquieran un significado impar, que me descubran lo que el día a día sepulta.

Los colores, las notas o las palabras son las herramientas que el creador lleva siempre en su cartera, cuidadas, siempre a punto. Pero la materia prima es la imaginación, que se forja con las vivencias, el tiempo y la libertad. Me atrevería a decir que a menos necesidades vitales más imaginación, más posible es soñar y crear. Sí, mucho más. El espíritu se regocija en los espacios sencillos, libres de contaminación; luce más espléndido cuanto más despejado está el camino. Bien lo sé.

Hoy, como tantos y tantos días, me digo: “¿Tú quieres contagiar al mundo de eso que sientes, que sabes que es bueno, muy bueno? ¿Quieres que se conmuevan contigo? ¿Necesitas dejar en este mundo lo mejor de ti? Muy bien, deja atrás esa maleta llena de vanidad, soberbia y avaricia, pesa demasiado y no te deja avanzar. Escudriña en tu alma y quédate con el único testigo que vale la pena de lo que has heredado: el amor. Camina libre, hacia adelante, plena… Fluye. Ahora sí, ponte a escribir”.

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