POR QUÉ ENGANCHA UNA NOVELA

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Hace tiempo que me pregunto qué es en esencia lo que hace que una historia enganche al lector desde el principio y qué lo lleva como poseído hasta el final. Todos los escritores perseguimos esta «piedra filosofal», al fin y al cabo publicamos porque queremos comunicar y empatizar con el lector; cuántos más nos lean más sentido tendrá nuestro oficio, independientemente de las ganancias.

Interactuar con los lectores diariamente me ha permitido comprenderlos en cierta medida. Es verdad que cada leyendo es uno e irrepetible, que no todos buscamos lo mismo en una novela, dependerá de la edad, sexo, personalidad y vivencias, de la educación en definitiva. Por ejemplo, una chica de quince años, en general, espera que una historia le descubra el amor de juventud y todas sus aristas, o un señor de edad y con una vasta cultura tendrá preferencia por la novela histórica. Pero lo que sí es común a todo lector de novela es la necesidad de evadirse. Para ello necesita meterse en una historia bien montada, que lo abstraiga hasta el punto de olvidarse de su propia realidad. Es más, si el libro consigue esta premisa, perdonará al escritor errores como faltas ortográficas, descripciones enrevesadas, problemas de sintaxis… Siempre hasta cierto punto, claro, y no todos los fallos a la vez, no me malinterpretéis. Me estoy acordando de cuando leí “La sombra del viento”, aunque me encontré con cincuenta páginas que no digerí, que me sacaron de la historia porque se me antojaron un toque surrealista en una novela realista que no encajaba bien, el gancho de la trama era tal que perdoné sin dudar este, a mi juicio, «desvarío» del autor.

Para resumir, diría que para escribir una novela con gancho el autor debe poseer:

*Unas herramientas básicas: un lenguaje aceptable y una destreza óptima para manejarlo. Es importante que tenga un estilo y capacidad de expresión precisos y adecuados al tema. Dependiendo de la riqueza de su léxico, utilizará más o menos vocablos, pero nunca para el mero lucimiento personal, esto el lector lo percibe como un despliegue de ego del escritor muy molesto. Como también distingue cuando un proyecto está por encima de sus capacidades. Hablar de seres con una inteligencia extraordinaria teniendo una mente mediocre no convencerá a nadie.

*Una historia de base bien estructurada, diáfana de principio a fin. Considero que los pilares del futuro proyecto deben estar bien afianzados antes de escribir la primera palabra, aunque me consta que hay autores que los levantan sobre la marcha y lo consiguen, unos privilegiados.

*Sea cual fuere la temática, la historia debe tener siempre un toque de intriga, que administrará al lector con talento y que debe mantenerse hasta la última página. La historia ya es suya, ya la ha «vivido» y se ha conmovido con ella, se la ha creído sin dudar, esto le da una gran ventaja sobre el lector que debe saber gestionar.

*Unos personajes bien perfilados, que no le obliguen a poner sus nombres constantemente en los diálogos, el lector debe conocerlos y empatizar con ellos desde el principio. Y deben tener un cometido claro en la trama, los «actores» de relleno desdibujan y entorpecen la lectura, pueden llegar a ser un verdadero estorbo.

*Debe saber administrar la economía de la narración con mucho tino. Este punto me parece de suma importancia. Ocurre que muchas veces los autores nos ponemos a escribir una escena que teníamos anteriormente planteada y nos parece demasiado escueta en el papel para la relevancia que debería tener, además del vértigo que nos produce la idea de que la historia termine demasiado pronto, la extensión nos obsesiona, así que la adornamos con florituras banales que no hacen más que deslucir el texto global. Lo han dicho muchos maestros, en novela, lo que puedas contar con tres palabras no lo cuentes con cinco. No debemos tener miedo al número de páginas que resulten después del punto y final, cien o mil, es igual, pero todas con una misión concreta. A veces una repetición de escena o una larga descripción están más que justificadas y otras son un sinsentido. Esto tiene mucho de intuición, que se puede adquirir con el oficio.

Si el escritor cuenta con estos requisitos, según mi teoría, debería de estar a punto de ser lanzado al estrellato por los lectores. Ya nos gustaría a muchos, lo cierto es que novelar es un arte, que en el arte hay mucho de magia y que finalmente la obra la tendrá o no por una razón inexplicable. Pero creo que este post puede ser de gran ayuda.

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