AUTOPUBLICARSE Y AUTOPUBLICITARSE. El futuro, el escritor «JUAN PALOMO»

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Los tiempos han cambiado en el mundo editorial, esto es un hecho, el escritor ya no necesita al editor, ni al agente, ni al distribuidor… Muy bien, pero me imagino la cara que pondrá ante esto el autor inexperto, que tiene al menos una obra acabada y chiquicientas cartas a los editores sin respuestas. Dirá: «¡Genial! Me viene de escándalo no necesitar a todos los que me ignoran. Y ¿cómo lo hago yo solo?» Pues, aparentemente, muy fácil: con muchas ganas e ilusión por trabajar, un ordenador y una conexión a internet.

Vale, ¿y ahora qué? Pues a publicar la obra. Hay cientos de plataformas donde los lectores adquieren sus libros a solo un clic: Amazon, Casa del Libro, Grammata, Nubico, Fnac… Subir la obra a una de estas páginas es relativamente fácil, siguiendo las indicaciones que nos dan, pero no debemos olvidar que antes hemos de tener nuestro libro bien corregido y maquetado, además de haber diseñado una buena portada y escrito una sinopsis atrayente.

Ahora viene los más duro, conseguir que mi obra, que yo estoy convencido de que es ¡la leche!, como no podía ser de otra manera, despierte interés entre los reseñadores, agentes, editores… pero sobre todo, los lectores. Pues vamos a por ellos. Será imprescindible abrir al menos un blog, una página de Facebook y una de Twitter para atraer a todos los seguidores del mundo literario.

Alguien me dijo hace poco que el BLOG es nuestra casa, la única página que realmente nos pertenece, de manera que hemos de cuidarla con mucho mimo, pensando siempre que aquel que entre debe encontrar los contenidos ordenados, cuyo acceso sea fácil. En nuestro blog, que será estrictamente literario, publicaremos textos de interés para el visitante (no olvidemos que busca en tu casa lo que tú buscabas en otras). Podremos compartir nuestras experiencias en el mundo de la publicidad, cómo elaboramos nuestras historias, el proceso de creación de los personajes… Y, ¡muy importante!, somos o queremos ser escritores, escribamos bien, sin erratas, sin faltas de ortografía, sin párrafos confusos y economizando en palabras todo lo posible, el visitante tiene millones de opciones en la red, no ha entrado para que le expliquemos con pelos y señales la historia de la literatura universal, para eso hay lugares en el ciberespacio mucho mejores.

Nuestra página de FACEBOOK yo diría que debe estar a caballo entre el blog y nuestra cuenta Twitter, sobre todo en lo referido a la extensión de las publicaciones. Quiero decir que nos permite publicar con más asiduidad que el blog. Los textos, si quieres que los lean, deberán ser más ligeros y atrayentes: noticias sobre nuestra trayectoria literaria, enlaces de reseñas de nuestros libros, extractos de nuestras obras con, reflexiones bien resumidas… Importante encabezar las publicaciones con una imagen atrayente, deben aparecer en nuestro muro como anuncio publicitario de cualquier medio visual, concentrado e impactante, con una diferencia: nunca repetitivo. No debemos olvidar que para tener seguidores hemos de seguir también nosotros a aquellos cuyo perfil nos resulte interesante; solicitar o aceptar amistades solo para rellenar es un grave error que al final se paga, nuestro muro se llenará de chistes, divulgaciones de todo tipo, saludos personales, exabruptos políticos… Si respetamos el muro de los demás respetarán el nuestro (el mío está cerrado a publicaciones y etiquetados ajenos, me ahorra mucho tiempo, pero en general los etiquetados que me solicitan son siempre en relación a mis obras).

El TWITTER lo entiendo como la manera más rápida y corta de comunicarse, nos permite enviar telegramas al mundo constantemente de una forma vertiginosa, y a la vez, con un solo clic, telegrafiar noticias de otros del tema que nos interesa. Para manejarlo con inteligencia tendremos que ser habilidosos y aprender a mandar mensajes sustanciosos en ciento cuarenta caracteres, teniendo en cuenta que en esos caracteres debe siempre ir el enlace donde está la información que queremos comunicar, por ejemplo el lugar donde pueden comprar nuestros libros. Como en Facebook, también tendremos que poner cuidado en «a quién seguimos y a quién aceptamos».

Con estas herramientas y conocimientos básicos de redes sociales comencé a publicar y publicitar mis obras, nada más, y así fue cómo “Maldita” y “Pretérito imperfecto” se posicionaron en el Top 100 de Amazon durante año y medio (os aseguro que es toda una proeza, esta plataforma está en continuo movimiento y alberga millones de títulos de todo el mundo) y se vendieron más de 15.000 ejemplares digitales, convirtiéndose en best-sellers en España, Alemania y Francia. No solo eso, esta fue la única forma válida que encontré de llegar a las editoriales (anteriormente dedicaba gran parte de mis días a enviar cartas de presentación y propuestas editoriales y de nada me sirvió). Después de dos años de duro trabajo de promoción fueron ellas, «Planeta de los libros» y «Ediciones B», las que se pusieron en contacto conmigo para ofrecerme ambos contratos. Y fue gracias a este método que os he contado que firmé la publicación en papel de “Maldita” con «Ediciones B» que saldrá a la venta el 12 de marzo del año próximo.

Y vosotros os preguntaréis, ¿en qué ha cambiado mi vida como escritora ahora que tengo el apoyo editorial de dos de las grandes y una buena agencia me respalda? En casi nada, así de simple. Os hago un pequeño resumen del antes y el después:

—Económicamente: Antes percibía puntualmente una media de 600€ mensuales en royalties, ahora tengo que esperar meses, incluso un año, a que las editoriales hagan cuentas de las ventas de mis libros. Como una de las editoriales me dio un adelanto a cuenta, sospecho que mis ganancias serán muy pocas.

Antes vendía veinte veces más que ahora a juzgar por las posiciones de mis libros en las listas de ventas.

Antes controlaba los beneficios personalmente, ahora no tengo ni idea cómo van las ventas y solo me queda confiar.

—Con respecto a la promoción: No ha habido cambios, antes dedicaba una media de tres horas diarias a la publicidad y unas cuatro a escribir, ahora exactamente igual, nadie me hace el trabajo.

—Visibilidad en la red: Antes tenía cuatro de mis libros en una sola plataforma y ahora están en sesenta. Aunque el último que publiqué lleva meses «secuestrado» en la «Casa del Libro», pero creo que pronto le darán la libertad.

—Calidad de la obra: Cuatro de ellos esperando aún la corrección de un profesional, aunque “Maldita” pasará por un corrector antes de salir en papel. El último que he publicado, “El fotógrafo de paisajes”, sí ha sido supervisado por un corrector de «Planeta de los Libros», totalmente gratis, al igual que el diseño de la portada. Esto es una gran ventaja, tengo que reconocerlo, el servicio es muy caro.

—Expectativas: Buenas, creo yo, “Maldita” saldrá en papel, sin coste alguno por mi parte y habiendo recibido un adelanto, con el sello «Ediciones B». El día 12 de marzo saldrán al mercado 2.500 ejemplares; aunque ya está disponible para cualquier tipo de libro electrónio en todas las tiendas digitales. ¡Sí, esta es la gran noticia y el gran paso después de tantas horas de promoción! Pero me temo que los tendré que vender yo, en mi blog, en mi Facebook y en mi Twitter, y os aseguro que son muchos libros. Espero que estos años de trabajo me ayuden.

Esta es con toda honestidad mi experiencia, y creo que la de muchos autores del panorama actual. Analizando el proceso con objetividad es fácil observar que, con editorial o sin ella, en nuestros días el escritor es un «Juan Palomo» sí o sí, y que ante un contrato editorial ahora hay dos caminos que pueden ser igual de válidos: firmar o no firmar, ninguno de los dos garantiza su carrera literaria.

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