LOS GÉNEROS LITERARIOS

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No sé si existe el lector de género, yo creo que en todo caso es un porcentaje pequeño. En general, el lector tiene carácter, no género. Quiero decir que los que gustamos de pasar parte del poco ocio que nos queda leyendo, los que debemos en gran medida nuestra formación a los libros, buscamos en ellos historias capaces de cambiar algo dentro de nosotros al terminarlas, independientemente de su “color” literario. Creo que etiquetar los libros solo sirve para ordenarlos en las librerías y que, en general, despista al lector. Yo me pregunto, ¿en qué género encajaría, por ejemplo, «El amor en los tiempos del cólera»? ¡Exacto!, es sin discusión una novela romántica. Entonces, ¿por qué aparece siempre en el género contemporáneo o hispanoamericano? ¿No es esto un falso etiquetaje?, ¿o es que consideramos la novela romántica un género menor y desmerecería la obra de García Márquez? Por otro lado, la novela romántica es mayoritariamente del gusto de las mujeres, con lo cual, colocar esta obra compartiendo estantería con títulos de romances sería una manera de reducir de antemano el número de lectores. Podríamos poner miles de ejemplos, son pocas las novelas que tienen un género bien definido, y menos los autores que se mantienen fieles a un género durante toda su vida, para la mayoría, como es mi caso, no pasa de ser el escenario donde transcurren las historias, que no por ello ha de estar descuidado. Mi novela “La última vuelta del scaife” ha sido desde el principio catalogada como histórica, pero podría haber encajado en cualquier otro género sin problema, no porque se desarrolle a principios del siglo XX y en ella se haga alusión a hechos históricos que han marcado nuestro presente deja de ser lo que es: una historia de amor en todas sus vertientes, especialmente de amistad; una historia humanista, me atrevería a decir.

Me molestan enormemente las etiquetas, solo sirven para simplificar y clasificar, como si los lectores no tuviesen la suficiente inteligencia para elegir sin que les marquen el camino. Y digo más, si me pongo a pensar en las novelas que me han marcado y en las que forman parte de la literatura universal me doy cuenta de que no podrían encasillarse tan fácilmente.

Esta es la clasificación actual por la que se rigen editores, libreros y lectores; aunque cada plataforma se hace una lista a la carta:

Policial (o Thriller)

Romántica

Histórica

Aventura

Terror

Ficción / Realidad

Ciencia Ficción

Investigación

Biográfica

Infantil

Autoayuda

Erótica

Hogar

Enciclopedia / Manual

Política

Economía / Marketing

Sociedad

Deportes

Viajes / Cultura

Otros temas / Varios

Como se puede observar, no se diferencia lo fundamental, si es novela, ensayo, biografía, autoayuda o libro de texto. Por ejemplo, si yo escribo un libro de matemáticas para niños de siete años, la única opción posible sería etiquetarlo como libro infantil, con lo cual cualquier padre podría comprarlo pensando que es un cuento; o si escribo sobre el romance de Hitler y Eva Braun debería elegir entre ¿histórico, romance o biografía? ¿Y qué pasa si la novela es erótica, de ciencia ficción, terror, romántica y policíaca, cosa nada extraña?, ¿ponemos un par de ejemplares en cada estantería? ¡Qué lío! Esta manera de ordenar las obras es del todo caótica. Cómo será de «peligrosa» que yo nunca he leído novela policíaca, pensando que voy a encontrarme tiros y el típico detective de la gabardina, y resulta, para mi sorpresa, ¡que yo he escrito una! Sí, sí, “El fotógrafo de paisajes” está en la lista de novela negra y/o policíaca en la «Casa del Libro».

Hay una librería en mi ciudad (me consta que no es la única) en la que los libros están clasificados alfabéticamente por el primer apellido de los autores, nada más. Bien por ellos, mientras no encuentren una manera mejor, esta es la que menos despista.

Un consejo, querido lector, no te orientes por el género, pide información a tu librero o búscala en la red, o te perderás muchos títulos que seguramente te habrían encantado.

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