Ingratitud

FOTO 3Antes de tomar la decisión de publicar mis libros en la red mi vida se reducía a la familia, leer y escribir, y hablar de vez en cuando con dos viejas amigas con las que nunca perdí el contacto. Publicar mis textos me ha dado la oportunidad de conocer a muchas personas, que después de leerme se pusieron en contacto conmigo para conocerme. Con estos lectores comencé una nueva etapa llena de satisfacciones. Fueron ellos los que pusieron en marcha la magia del “boca-oreja”; jamás imaginé que mis historias tuvieran más valor que la propia satisfacción de parirlas. Soy consciente de que nadie recorre el camino solo, de que todos necesitamos ayuda. Soy muy consciente, y por ello paso gran parte de mi tiempo dando las gracias. Aun así, hay quien piensa que soy una ingrata. Esto me ha hecho reflexionar, escudriñar en mi interior y analizar cuánto de culpa sobre esta grave acusación me pertenece. Es tal el dolor que me produce saber que no he sabido corresponder a tanta generosidad, que por momentos siento la tentación de volver atrás, a esos días que se reducían a la familia, leer, escribir y conversar con mis viejas amigas. Pero vivir es siempre un camino hacia adelante, para bien o para mal, nadie puede volver sobre sus pasos.

Sí, claro que soy culpable, siempre hay algo de verdad tras la censura de quien te aprecia. Y descubres que te aprecia porque, a pesar de todo, sigue ahí. El resto, probablemente, solo buscaban que les devolvieras el “regalo”. Me cuesta entender esto, yo misma, casi a diario, hago un esfuerzo para responder a personas que me escriben pidiéndome apoyo: que lea sus libros y los comente, que les conceda una entrevista, que les ayude a promocionar sus novelas… Nunca les he pedido nada a cambio; entiendo que en las leyes del universo nada es personal, todo fluye en beneficio de todos y no necesariamente recibirás la ayuda de aquel a quien tú ayudaste. Tengo que decir en mi defensa, si es que la ingratitud tiene defensa alguna, que en mi vida resta poco tiempo para el esparcimiento, y así lo entienden los que se han preocupado de conocerme. Y tal vez por ello caigo en falta en tantas cosas; tal vez por ello solo conservo estas dos viejas y grandes amigas, Ana y Elisa. Además de algunos amigos de oficio a los que aprecio y admiro muy especialmente, y ellos lo saben.

De cualquier manera, asumo mi culpa y pido perdón desde lo más profundo de mi corazón, porque de ninguna manera quisiera que nadie sufriera por mi causa, bien sé cuánto se padece cuando te sientes incomprendido, infravalorado, ignorado o despreciado. Y por su supuesto, hago saber a todos los que me acompañaron a tramos en el camino, que nunca olvidaré su generosidad, aunque no les diera las gracias lo suficiente. Me siento afortunada por haberos encontrado y haber disfrutado de vuestra compañía y generosidad el tiempo que duró.

Un fuerte abrazo todos y cada uno de los que os pasáis por aquí, aunque no comentéis, siento vuestra mirada en mis letras. Os deseo a todos lo mejor, sobre todo que, como yo, nunca os falte compañía y apoyo en el camino.

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34 comments

  1. ¡Hola!, me permito, por haber leído uno de tus libros, comentar, esto que dices de la ingratitud. Entiendo…. que a todo no se puede llegar, si tienes una familia, un trabajo, aunque pienses que puedes hacerlo, te vas dando cuenta que el día tiene 24 horas, a pesar de que algunas personas, tienen la suerte de organizarse mejor y parecen que les da más horas. A mí me pasa…. si quieres estar en tu familia (que tienes que hacerlo), estar en el mundo, enterarte de lo que pasa, leer, hacer deporte….. llega un momento de que todo no se puede hacer.
    Gracias, un saludo

  2. Me llamò la atencion el tutulo, y a fuer de no ser egoista, y saltarme uno que otro parrafo, cosa que suelo hacer en los blogs cuando el texto es muy largo, lo lei completo. ¡Que dificil es complacer a todos! En este mundo en el que nos encerramos y que para muchos es aislante y para otros es perfectamente compatible con el “real,” y de hecho, indispensable, creamos lazos de amistad que terminan siendo fuertes y sòlidos especialmente a traves de los años,llegando a conocer perfectamente a los amigos virtuales, sus inquitudes, problemas familiares o sentimentales, en fin, casi como si los tuviesemos sentados frente a frente. No se quien pudo haberte dicho eso, si del real o del virtual, pero una cosa es segura y es que, por mucho que tratemos, jamas vamos a complacer a todos, a menos que lleguemos a despersonalizarnos… y ni aun asi… porque cuando como amigos o familia exigimos, tambien estamos siendo egoistas al pretender mas de lo que se nos da, sin tomar en cuenta que aquèlla persona dejarà de hacer algo que tal vez le es vital en determinado momento, plor atender nuestra peticiòn… ¡Dificil el equilibrio!, tanto de quien pide como de quien da…

    Me ha parecido interesante y sumamente cercano tu escrito-refexion…

    Mis cordiales saludos

  3. Creo Mercedes que es un poco complicado satisfacer ciertar parcelas y a ciertar personas, Hay quien necesita una atención un poquito más continua y uno no puede llegar a esa demanda. Lo importante, creo yo, es hacerle saber,, que aún en la distancia se está cerca, de una forma u otra, eso me parece que es lo que acabas de hacer. Escribir necesita de alejamiento, y luego están las demás obligaciones. Solo somos una e indivisible, Ojala el dia se pudiese estirar, pero lo que hay es lo que hay.
    Ánimo y gracias a ti. (No olvido tu regalo)
    Un abrazo.

  4. Hola Mercedes, buenas tardes, me ha gustado mucho tu texto.
    Me tomo el permiso de entrar en este bello espacio de letras para saludarte, y felicitarte por tu bella pagina y tus libros. Volveré pues merece la pena entrar y disfrutar de tu escritura, gracias por compartirla (Yo también suelo dar mucho las gracias a esas personas que nos regalan su arte). Un abrazo.
    Lola Barea.

  5. Sólo espero que no sea cierto del todo, que no haya muchos que te hayan expresado esa ingratitud que citas.
    No lo mereces, bajo ningún concepto.
    Siempre te he considerado -y te considero- de los nuestros, de los de abajo, de los que jugamos (perdona el símil futbolístico) en tercera o primera regional.
    ¡Y has ascendido, Mercedes! Has subido un peldaño o dos. y eso requiere tiempo, esfuerzo, dedicación. Lo que implica cansancio, o saturación mental…
    ¿No sería mucho peor que entraras en los blogs por puro compromiso?

    Lo que tengo es que pedirte yo disculpas pues no he podido aún hacer lo que tendría que haber hecho ya, pero ya sabes como andan las cosas por esta parte del mundo.
    En fin, no creo que debas atormentarte. Si hay personas tan exigentes contigo, a mi modo de ver, y sin pretender ofender, son injustas.

  6. No te conozco personalmente, pero no me pareces en absoluto una persona ingrata. La parcela que he visto de ti es la de una autora generosa, y muy agradecida, así que me ha sorprendido mucho esta entrada. Eso sin contar con que pienso que si de verdad fuese así no te sentirías mal y con la necesidad de pedir perdón. Llegamos hasta donde podemos, y personalmente, no veo con buenos ojos las exigencias o reclamos de gratitud.
    Un beso

  7. Siempre llevamos culpas que pesan en nuestros hombros, infundadas o reales, pero ellas forman parte de nuestras vidas y tenemos que seguir con ellas; lo que no podemos permitir es que ellas nos agobien y, menos, que nos limiten nuestro mejor hacer. En tu caso, escribir es algo que requiere de todos tus esfuerzos, de todas tus energías porque quieres dar lo mejor de ti, ser honesta con lo que ofreces y, ante todo, ser honesta con los demás; pero, el mayor compromiso está contigo y eso no lo puede uno perder de vista y cuando digo esto no quiero decir que tienes que ser egoísta, no. Jamás podrá uno corresponder a todos los que nos leen, es imposible, pero hay que seguir y la gente de alguna manera siempre te agradecerá todo lo que, a través de las letras, les has dado.
    No te sientas en deuda con nadie, sientete en paz contigo misma y sigue adelante.
    Un abrazo.

  8. Desde mi humilde opìnión tratarte de ingrata es totalmente injusto. Tu lo das todo desde tus historias, que son magníficas y llenas de sensibilidad. Doy fe de que cuando alguien te ha necesitado has estado ahí para echar una mano cuando hacía falta, sin pedir nada a cambio. T por supuesto siempre has agradecido los comentarios y parabienes.¿Que más se puede pedir?.
    Este mundo es egoista Mercedes, ya lo sabemos, y en muchas ocasiones es fácil cebarse con los que, a costa de mucho trabajo y esfuerzo, al final consiguen un pequeño (o gran) éxito.
    No te preocupes amiga, sigue adelante y regálanos tus historias que son al final la mejor recompensa para nosotros los lectores que te apreciamos enormemente, a tí y a tu trabajo.
    Y disfruta del momento.

    Un abrazo grande.

  9. Hola Mercedes, acabo de leer tu artículo y me ha dado por pedirte disculpas por no pasarme más a menudo por tu blog, aunque es cierto que te sigo, y me alegro mucho de tus éxitos. Siempre has estado ahí cuando se te ha pedido ayuda, o se te ha preguntado, o lo que sea, yo puedo decirlo. Este es un mundo complicado y nunca llueve a gusto de todos/as pero este gesto que acabas de hacer te honra como persona, no lo olvides. Un beso.

  10. Me consta que esta entrada está publicada hace días, pero su contenido me parece intemporal, así que me permito, no pasar de largo y dejarte un comentario. Hubo un tramo en nuestras vidas virtuales en que nuestros caminos se encontraron. Decirte que detrás de estas pantallas,de este trato virtual, hay los mismos reflejos que componen la vida real, con aciertos y equivocaciones, con envidias, recelos y a veces traiciones. Si de todo el elenco de personas que hemos tratado, puedes conservar alguna, la satisfacción está servida y aquel que no se lo merece que quede en el olvido, que como diría no se quién “Nadie más muerto que el olvidado”.
    Mercedes, en tus palabras has puesto el corazón y me inspiran agradecimiento por compartirlas con tanta sinceridad.Te recuerdo.

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