Los lectores

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Hasta que un lector no toma la valiente decisión de posar sus ojos sobre nuestro texto y dejarse llevar por él hasta el final, con mayor o menor entusiasmo, no hemos escrito un libro. Hasta ese momento, nuestra historia solo es un montón de pensamientos plasmados sobre el blanco, más o menos ordenados. Cuando ponemos la última palabra, nuestra vanidad nos lleva a contar a los cuatro vientos: “he escrito un libro”; pero lo cierto es que habrá de llegar ese lector que lo certifique.

Para mí los lectores sois como pequeños dioses, los verdaderos amos y señores de las palabras. De hecho, los autores apenas tenemos autoridad sobre nuestras obras, si acaso mientras se están gestando, luego ya solo nos queda esperar.

Y yo os espero, estimados lectores, espero que hagáis libros de mis pensamientos escritos, en los que confío.

 

Desde lo más profundo, gracias.

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8 comentarios

  1. Lo cierto es que cuando la obra se hace pública es como si ya no fuera tan nuestra. Escuchas los comentarios, las impresiones, las críticas… Todo nos hace crecer, qué duda cabe. Los lectores son siempre los que tienen la última palabra, y el tiempo, no nos olvidemos del tiempo, tan importante en literatura.
    Un abrazo, querida Mercedes.

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