Normas básicas del novelista. 5ª Antes de escribir

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El escritor, en este caso el novelista, siente constantemente una necesidad incontrolable de plasmar sobre la página en blanco todo lo que le inquieta, tanto si lo percibe de su entorno como si lo siente o lo cocina en su imaginación, con la esperanza de compartirlo algún día, de comunicarse con alguien y ser entendido. Sentirse sobrecogido por la hoja inmaculada es humano, consecuencia de la responsabilidad que supone llenar un vacío; antes de comenzar todas las maravillas son posibles, pero una vez escrita la primera palabra ya solo queda continuar o quedarse mudo para siempre. Es como el miedo escénico del actor, no es que le inquiete no saber qué va a decir, se sabe su papel, o debería, sino que siente un gran respeto ante el espectador, el cual ha pagado su entrada con la esperanza de disfrutar, de aprender, de salir conmovido por una experiencia diferente.

Otra cosa muy distinta es mimetizar con la “nada” del papel, ponerse delante esperando que surja un “cuento” por ciencia infusa. No, las musas no visitan a los que miran embobados al vacío. Como mucho, al final resultará un enchorizamiento de naderías que no interesará a nadie. Al buen novelista la idea a comunicar le bulle en la mente mucho antes de plantarse ante el papel. Previamente ya conoce a los personajes principales: sus pasados, sus miedos, sus presentes y futuros. Como, naturalmente, sabe qué mensaje subyace en la trama y cómo lo va a argumentar. Lo que no quiere decir que durante el desarrollo de la historia no asomen nuevos personajes, o que alguno de ellos se rebele e interaccione con el resto sorpresivamente hasta el punto de cambiar algunos aspectos de la idea original; estas cosas pasan a nuestro pesar, son parte de la magia del proceso creativo de un cuento.

En varias ocasiones he escuchado a autores conocidos decir que sus historias surgen sobre la marcha, que comienzan a contar sin la más remota idea de “el qué”. Os digo que se les nota, y mucho, nada que ver con aquellos que han puesto en marcha su imaginación antes de abrir el Word, y no al revés. Y qué decir de los que comienzan cogiendo apuntes y haciendo un esquema general de la obra (planteamiento, nudo y desenlace)…, estos ya tienen asegurado un cuento coherente y el respeto de sus lectores. Tienen, además del don, el oficio.

El consejo de esta humilde escritora: “Si tienes algo que contar pero no sabes cómo, ten paciencia, espera el tiempo suficiente hasta que tus ideas echen raíces y cojan forma, infórmate, lee sobre el tema, verás que cuando menos te lo esperes aquella primera idea estará madura y lista para escribir. Y si no tienes nada que contar, ¿para qué escribir? , si este es un oficio de pobres y locos”.

Hasta dentro de dos semanas, espero.

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42 comments

  1. tienes razón, Mercedes, aunque personalmente las novelas excesivamente construidas no me gustan tanto, aunque reconozco que ha de hacerse un plan, me gusta, pero es mi perversión particular, los escupitajos líricos sin venir a cuento y los libros abiertos. Pero que lo has explicado, como siempre, con tu maestría habitual
    saludos blogueros

  2. Pobre y loco, cumplo los requisitos para ser eso, un juntaletras. Y partidario siempre del guión previo detallado y muy trabajado, lo que no impide en absoluto que luego, conforme la historia cobra vida y los personajes adquieren fuerza, ellos tengan mucho que decir en cuanto al rumbo de las cosas. La gracia está en partir de un esquema muy pensado, pero que no lo parezca.
    Buen artículo, Mercedes, como siempre.

  3. “Volved a emprender veinte veces vuestra obra,
    Pulidla sin cesar y volvedla a pulir.
    Añadid a veces y a menudo borrad”
    “decía Nicolas Boileau, en su “Art poétique”

    … en teoría fácil.

    Pero para la chispa del resultado armonioso… hay que tener don.

    ¡Qué bien lo has explicado y cuánto disfruto leyéndote, Mercedes! por lo que dices y comó lo dices y por la prolongación que nacen de tus clases!

    Un abrazo.y hasta pronto. Te esperamos

  4. Mira que se me hacen cortos o largos, según se mire, “estas dos semanas” de espera, jejeje.
    Me gusta leer lo que escribes y cuando es una entrada didáctica como esta más aun, Es un agradable maná para relatores noveles como yo.

    Habitualmente cuando me enfrento con un cuento,suelo tener bastante claro lo que quiero contar, aunque es verdad que en alguna ocasión he cambiado totalmente la historia al ver que no había manera de hacer avanzar lo que inicialmente tenía pensado. Eso si, lo primero que me gusta tener atado y que casi nunca he cambiado es el final. Habitualmente éste es el que me da el resto de la historia. Claro que hablo de relatos cortos.

    Un fuerte abrazo

  5. Es cierto que la inquietud, el bulle-bulle, surge mucho antes de empezar a escribir. Se ven personajes, escenas, fogonazos de trama…
    Personalmente, no me impongo escribir si una fuerza irresistible no me impulsa a ello, lo que ocurre cuando he rumiado bien lo anterior. A veces, se concreta y, a veces, no va a ningún lado.
    Para los relatos parto de una idea caprichosa y obsesiva, no sé muy bien donde voy a llegar y me entero cuando la concluyo. ¡Es apasionante! Y para novelas, funciono lo mismo; pero, dada su extensión, aunque nunca haya hecho esquemas ni diseños previos, sí que me los confecciono al compás de la escritura para no perderme ni perder de vista a personajes.
    En cualquiera de los dos casos, la falta previa de esquemas se suple con la reescritura, una vez consciente de todos los secretos vertidos. Ahí entra el oficio, qué duda cabe.

    Me ha gustado tu entrada, amiga Mercedes. Siempre es agradable que alguien te haga reflexionar sobre el hecho de escribir.
    Reconozco que no soy muy ortodoxa en mis costumbres, pero sí disciplinada y amante de pulir.

    Un abrazo con todo mi cariño.

  6. A mí particularmente me da exactamente igual el proceso que haya seguido el escritor hasta cerrar su obra. Si la leo y me gusta, la doy por buena.
    A una novela le pido:
    1º.- Que me cuente una buena historia.
    2º.- Que me guste cómo se cuenta.
    El cómo es para mí más importante que el qué.

    Besos.

  7. ¿Cuanto se aprende contigo!.
    Mis esquemas suelen ser mentales. Personalmente, lo más que me cuesta cuando escribo es trasmitir la misma emotividad que me produce a mí. Es demasiado esfuerzo hacer un esquema escrito y luego desarrollarlo. Auque sí me informo, estudio, leo sobre la ambientación de la trama (cuando es posible), y luego “a ver que sale”.
    Si al releerlo, una vez terminado, rememoro las mismas emociones que cuando lo imaginé, lo doy por bueno.
    Un abrazo
    Ibso

  8. El proceso de la creación casi siempre suele ser el mismo, aunque en cada uno el proceso puede tener muy diferentes formulas. Quizás lo importante es que la pulsión primera halle su plasmación más correcta, aunque hay que estar abierto al hallazgo durante el proceso.
    Estas reflexiones que nos ofreces son sumamente interesantes, y ello, es de agradecer.

    Saludos.

  9. Gracias por los consejos MErcedes, era tener en cuenta y llevarlos a la práctica. En el taller nos dieron esta nociones y la verdad facilita la labor. Gracias por tus cariñosas palabras.
    ¿Sabes? el libro va de mano en mano y todos coincidimos, puro placer.
    Un gran abrazo.

  10. Te imagino en esos momentos que nos narras y me enterneces tanto…
    Será un oficio de pobres y locos, pero también de genios. No escribe quien quiere sino quien puede. Los hay que por mucho que quieran son unos creadores de paja del carajo.
    Tu puedes, amiga, y por eso lo haces. A eso se le llama arte y a tí, artista.
    Besos
    Cita

  11. Escribir es luchar, yo escribiendo sufro y disfruto en grandes dosis, no sé hacia dónde se inclina la balanza, pero lo cierto es que la experiencia de atravesar el papel con mis palabras me llena como persona. Sí, Mercedes, para escribir hay que trabajar mucho antes, en el proceso quizás más difícil al tener que elaborar sobre el espacio blanco y personalísimo de tu pensamiento un trazado coherente al que luego, como bien dices, irán dando vida las circunstancias inesperadas con las que la historia se encuentra al tomar forma. Mi consejo es el tuyo, por respeto al lector: construir primero para transmitirlo después, sobre el papel.

  12. Que bien me viene tus consejos, ya que estoy en ese proceso, a mi me pasa que tengo a los personajes, a veces inquietos por hablar y a veces se callan por días…estoy aprendiendo con ellos, y respetarles su silencio, aunque a veces ellos no me respeten el sueño y me despierten.
    Gracias por el consejo.

    Un abrazo.

  13. Me encanta tu claridad expositiva, querida Mercedes, el final de tu entrada encierra el mayor consejo que se le puede dar a un escritor: Paciencia. Esto es incuestionable, hay que tener las raíces bien ancladas antes de acometer el reto de una novela. Y también el de un cuento. Te mando un abrazo muy fuerte, mi sabia y querida amiga.

  14. Reconozco que en alguna ocasión me he dejado tentar por el desconocimiento de donde me llevarán las letras sobre el papel, aunque es cierto, que todo es más fluido partiendo de una idea.
    Desde que descubrí que el smarthphone te permite crear notitas como si estuvieras colgadas en un corcho estoy encantada con la posibilidad de que me asalten las ideas en cualquier momento.

  15. Querida mercedes. Siempre estas pautas que nos regalas nos van dando las bases, bien afianzadas, para intentar hacer las cosas bien. Y se hace camino al andar. Uno también tiene que experimentar, que errar, que saber que uno no es perfecto y que en esa búsqueda de la perfección uno va construyendo, pasito a pasito, el camino que uno ha elegido. Sin grandes pretensiones tal vez, pero sí al menos afianzándose en estye noble arte y oficio que es el de escribir para contar. Me valen y mucho tus entregas. Todas. Un fuerte abrazo.

  16. Me gustan los pobres y los locos. Mucho más que los ricos y los cuerdos. Yo soy de los malos, de los que improvisan; espero a tener una historia e intento contarla, pero luego los personajes descubren inmediatamente mi debilidad de caracter y actúan por su cuenta y campan por sus respetos y acabo contando siempre otra cosa :D

    Un beso, Mercedes, guapa

  17. Hola,
    Me ha gustado mucho tu entrada Mercedes, aunque llego un poquito tarde. Yo, como no escribo novela y ni mis cuentos son largos, no utilizo guiones ni esquemas… para lo que yo escribo (tan, tan breve) suele bastar una imagen o la selección previa de un tema, pero es cierto que cuando he intentado escribir porque sí, a lo que salga, casi nunca ha salido nada :-).
    Así que, teniendo en cuenta las diferencias gigantes del género, creo que más o menos coincidimos. Un abrazo y gracias por compartirlo con nosotros,
    y besos

  18. Hola! voy a ver si logro fijar este comentario que es el tercero que empiezo.
    me gusta todo lo que dices en tus lecciones de profesional. Menudo lujo!!!
    Yo sé de sobras que no voy a ser escritora, ni lo pretendo, pero me sigue gustando
    aprender. y por eso valoro tanto tus lecciones. En cuanto a lo qeu dices que las musas
    te han de coger con la pluma en la mano o con el word delante, una persona me dijo un dia que a uno que triunfaba con su trabajo, le contestó a otro que el decia la suerte que habia tenido: pues sí, mira cuanto más trabajo mas suerte tengo!

    Supongo que una escritora de éxito como tú, debe de saber las horas de Wod que llevará cada pagina, y cada capítulo. Con admiración, te mando un abrazo

  19. Mercedes, tus clases me vienen muy bien. Aprendo muchas cosas, todo un lujo tenerte de profe.
    Aunque ni soy escritora ni lo pretendo, me apasiona este mundo lleno de una mágia muy especial.
    Tus clases son prácticas, se entienden muy bien, y no sabes como te lo agradezco.
    Espero impacientemente tu próxima intrevención.

  20. Permitidme que deje un comentario que Elvira Daudet me ha enviado por correo ante la imposibilidad de escribirlo aquí. Comentario que, bien lo sabe ella, aprecio muy especialmente. Cuando lo leáis entenderéis por qué.

    De Elvira Daudet:
    Eres amena, entrañable y divertida hasta cuando escribes “normas básicas” que no leería a ningún otro escritor; probablemente eso debe ser el talento para comunicar. Talento que tú tienes a espuertas, escribas sobre el terreno pantanoso donde anidan las más oscuras emociones o de anécdotas triviales. Lo más interesante en ti como escritora no son los temas que eliges, sino como los relatas. Quizá la “norma” número uno del buen narrador sea su capacidad de roer un hueso rancio y hacer vibrar a los lectores con el jugo que le sabe sacar; el día que descubre Macondo se convierte en García Márquez. Como Sherezade, tú salvarías siempre la vida contanto historias de todo tipo al más caprichoso sultán. Sí, eso debe ser el talento.

    Aprovecho para agradecerte tu visita doble y tu cariñoso comentario.
    Un fuerte abrazo.
    Elvira

  21. Bueno Mercedillas, otra vez por aquí. Lo que daría yo si supiera escribir como tu, porque ideas e historias tengo un monton, pero esta muy bien estos consejos que das, tento es asi que una recopilación de ellos me los tienes que mandar en algun archivo, ya que ahora me he quitado trabajo y pienso hacer otras cosas para entretenerme. Un abrazo.

  22. Creo que para escribir antes hay que encontrar un motivo, algo que te impulse a buscar información sobre ese hecho o acontecimiento o sensación que se desea transmitir. Y yo soy la menos indicada para escribir sobre ésto, pero estoy de acuerdo contigo, la inspiración se alcanza cuando posees ciertos conocimientos o información sobre algo en concreto. Ahora bien, encontrar la manera más atractiva de expresarlo es lo que diferencia a unos escritores de otros.

    un abrazo Mercedes

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