La promesa de la bella Isa

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Cansado, después de toda una noche faenando en la mar para arrancarle al fin un par de kilos de morralla, se adentró con el mismo miedo de cada amanecer en su dormitorio. Isabelita dormía en su cuna como un ángel entre nubes, y ella… ella también. Un solo beso en la frente le reveló que lo había vuelto a hacer. No era presa de un dulce sueño, sino de la pesadilla contra la que ambos luchaban desde que se conocieran. “Isa -susurró su nombre-, ¿qué has hecho? Me lo prometiste la última…”. Fue interrumpido por la voz agónica y rota de su joven esposa: “No, Darío, te prometí que lo intentaría, pero… Lo siento, lo siento tanto… Estoy tan cansada…”. Y volvió a entregarse en los brazos de un siniestro Morfeo.

Con las manos apoyadas en el alicatado y los brazos extendidos, desnudo bajo la ducha, sintió unas ganas irrefrenables de buscar la maldita jeringuilla y acabar de una vez con la vida de los dos. Pero Isabelita…Todavía húmedo, sin más vestido que su piel, se metió en la cama y la apretó con ternura contra su pecho. Apenas juntaban cincuenta años entre los dos y la pujante libido, reprimida durante días, le dolía tanto como su decepción. Ella, aunque no podía responder a su llamada como quisiera, se estremeció de amor. “Te lo prometo —dijo tras el agua de sus arrepentidas lágrimas—, no volverá a ocurrir”.

Y lo cumplió. Aquel atardecer, después de prepararle su cena favorita y despedirlo en la orilla, y de dar el último biberón del día a Isabelita y cantarle la más bonita de las nanas para dormirla, se dispuso a dar fin al monstruo que llevaba torturando durante tres años al hombre más bueno y honrado que había conocido. Llamó por teléfono a su hermana y le dijo que si podía pasar por la farmacia después del trabajo y comprar una lata de leche para la pequeña. “No llames al timbre —le habló, apenas conteniendo el peso de su garganta—, abre con tu llave, ya sabes el sueño tan ligero que tiene Isabelita”. Estaba segura de que no tardaría más de media hora en llegar a casa.

Después se puso aquel camisón de raso blanco que tanto le gustaba, se soltó el pelo y se fue a buscarlo. Treinta metros de arena eran el espacio que mediaba entre volver a decepcionarlo o devolverle por fin la libertad y la paz que le pertenecían.

Han pasado veinte años y aún se comenta a diario en la taberna de los pescadores cómo la bella Isa recorrió la playa descalza, envuelta en una nube blanca que junto a su melena ondeaba la brisa del atardecer de septiembre, y cómo se perdió en el mar en busca de su amado marinero.

“Para hacer una cosa así, seguro que se había metido de todo”, decían las malas lenguas. No, ese día no. Ella era todo lo que se rumoreaba y más, pero cumplía sus promesas.

Hasta el próximo domingo, espero.

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45 comments

  1. Enternecedor, sin duda… Pero no estoy del todo de acuerdo con Isolda. Yo sigo pensando que el Suicidio es una actitud cobarde. Aunque comprendo que hay Vidas a las que es muy difícil plantar cara.

    Me da mucha pena que Ella haya antepuesto el Amor a su pareja y su debilidad ante las Drogas al Amor de su Hija… ¿No merecía la niña el esfuerzo de seguir viviendo?

    Una historia muy triste, pero magníficamente contada, como sabes hacerlo tú.

    Un Beso Tristón, Mercedes.

  2. Una historia tristísima, pero muy bella en su fondo de amor y muy bien narrada. La atmósfera es casi poética. Esa imagen final de la bella Isa en camisón de raso blanco introduciéndose en el mar, es preciosa.
    Qué desgracia es caer en una adicción y cuántos jóvenes se van con ella, Mercedes. Que no tengamos nunca la desgracia de ver a uno de los que amamos asomarse a ese infierno del que es difícil retornar.
    Un abrazo.

  3. Fíjate que está magistralmente escrita y capta la atención desde el principio pero …. no se…… casi decimonónica, salvo por la cuestión de la adicción que le otorga todo su significado y de golpe y porrazo nos acerca a la tremenda realidad de los jóvenes de nuestro tiempo.

  4. Es difícil salir del submundo de la droga, pero se sale; a algunas personas conocidas les bastó el formar una familia; otras no necesariamente; pero, todos, siempre con ayuda… tu dominio de las palabras ha puesto dulzura en el momento más lúcido de un adicto.

    Muy triste historia, demasiado veraz para quedarme sólo en estilo literario.

    dos abrazos de finde

  5. Triste cierre, el suicidio nunca es una salida, pero es una realidad. No me imagino que piensa una persona que se quita la vida. Debe ser una decisión difícil o quizás muy fácil en determinado momento.

    un relato que dibuja una realidad.

    Me gustó.

    Saludos cordiales.

  6. Incapaz de vencer por si misma al poder adictivo de la droga, optó por lo más dificil, quitarse del medio.
    Una historia triste, muy triste, ni una hija, ni su amor, ni su juventud, pudieron remediar su lamentable destino.
    La rehabilitación en estos casos en centros especializados, les pueden alejar de esta penosa adicción que destroza familias.
    Me ha gustado.
    Mis saludos, Mercedes.

  7. Nos presentas dos grandes temas: el suicidio y la dependencia a las drogas. Cada comentarista ha optado por alguno de ellos. Yo intento descifrar si es valentía o cobardía desprenderse de la vida en forma anticipada, dejando inconclusa tantos nudos sueltos que sólo el protagonista podía atar…Y las drogas,¡ vaya manera de escapar de la realidad!, ocultando por escaso tiempo la tristeza, el dolor y la soledad. ¿Por qué la protagonista que tenía un hombre bueno que la amaba, una bella hija nacida de su cariño, escapaba por medio de las drogas. ¿Qué dolor secreto reservaba en una esquina de su corazón?. Nunca se sabrá, solo las olas que la recibieron entendieron su decisión.
    Un beso Mercedes.

  8. Hola Mercedes. Es una historia desgarradora y que no nos deja indiferentes. Me trae el recuerdo de la poetisa argentina Alfonsina Storni que después de diagnosticarle un cáncer de pecho, tomó la decisión de adentrarse en las aguas del mar como única salida a su desesperación. Como lo hizo tu personaje que no quería seguir son su sufrimiento.Si me lo permites, copio aquí su poema escrito poco antes de irse.

    VOY A DORMIR ( Alfonsina Storni)

    Dientes de flores, cofia de rocío,
    manos de hierbas, tú, nodriza fina,
    tenme prestas las sábanas terrosas
    y el edredón de musgos escardados.

    Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
    Ponme una lámpara a la cabecera;
    una constelación; la que te guste;
    todas son buenas; bájala un poquito.

    Déjame sola: oyes romper los brotes…
    te acuna un pie celeste desde arriba
    y un pájaro te traza unos compases

    para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
    si él llama nuevamente por teléfono
    le dices que no insista, que he salido…

    Este poema ha sido versionado y cantado por multitud de cantantes sobre todo en el mundo hispanoparlante; Mercedes Sosa. Ainoha Arteta, Alfredo Krauss, Los Chalchaleros, Chabuca Granda…etc. Ha sido como un homenaje a esta gran poetisa.
    Tu entrada de hoy tiene ese desgarro y esa tristeza capaz de dejarte el alma arrugada. Muy arrugada.Gracias por tus palabras. Un abrazo

  9. Nunca juzgaré a quien decide acabar con su vida, creo que no tenemos derecho y es difícil saber que es lo que lleva a una persona a caer en esos paraísos ficticios que dan las drogas.
    Me gusta esta Promesa, solo has escrito la historia, sin juzgar, no hace falta, lo has hecho de una manera tan hermosa que queda en el recuerdo con las palabras justas para nombrar el dolor de esa decisión.

    Es un gran relato, Mercedes.

    Besitos

  10. Mercedes lo que más me gusta de tu estilo y forma de escribir es que expresas muchas ideas para sin palabras explícitas. Supongo que será eso lo más cautivador de tu escritura: mostrar los sentimientos de tus personajes con sutileza, delicadeza y casi de un modo vaporoso.

    Luego está el tema sobre el que escribes, tan duro y frágil a la vez. Cualquier dependencia te esclaviza hasta el punto de que gozar por unos instantes te priva de toda la libertad. Un asunto muy complicado.

    me encantó.

    un abrazo

  11. Una histori muy bien contada, pero de bella nada ni de amor ni nada de nada, Pura cobardía para no afrontar los echso y no tener los reales de salir de esa situación, porque si se quiere de todo se sale en esta vida y lo mismo que se entra se puede salir. Un abrazo.

  12. Se me han mezclado varias historias en esta sola, todas relacionadas con canciones que suceden junto al mar entre amantes y que acaban en un final dramático. Qué dolor acumular tanto sufrimiento, qué generoso apartarse para dar libertad, qué tremendas las drogas que hacen desparecer a las personas.

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