El niño que fuiste

Cuando te veo desarrapado, sucio, sentado en cualquier acera
con la mano extendida, pidiendo caridad… se me desborda el corazón.

Pienso cuándo fue que te dejaron de querer, si acaso te
amaron alguna vez. Escucho tu primer llanto vencedor entre las piernas de tu
madre. ¡Bravo!, hace nueve meses que te esperaban, y aquí estás, dispuesto a
salvar el mundo, por qué no. Te veo dando tus primeros pasos buscando unos
brazos; te imagino balbuceando tus primeras palabras: papá, mamá, agua…, o
corriendo tras una pelota por las calles de tu barrio, o riendo y saltando
tapias con tus amigos; me mojo con la humedad de esas lágrimas tiernas y claras
de tu inocencia, cuando el gris todavía no tenía cabida en el arcoíris. Tú
también fuiste niño, y en tu interior había un Mozart, un Einstein, un Picasso,
un Alejandro Magno… todos, todos los hombres podían crecer en tu alma libre y
diáfana, sin puertas. Porque también tú naciste para triunfar, con un millón de
caminos por recorrer.  Y querrías ser de
mayor bombero, o médico, o policía, porque los sueños eran tu reino.

Y te pregunto, ¡Dios Santo!, ¿en qué lugar del camino quedó
tu candidez?, ¿cuántos fuimos detrás y la pisoteamos sin escrúpulos? ¿Quién te
hizo tanto daño como para decidir esperar la muerte en una esquina con la
simple compañía de un poco de vino? Perdóname, sé que yo también soy parte
del “quién”.

No sé quién eres, pero sé quién fuiste, porque lo veo en tu
seca mirada, y él también ve en mí la niña que fui.

Perdóname por apartarme un
metro cuando me sales al paso, no recordaba que los niños se olvidan de
ducharse.

Hasta el próximo día 30, viernes, espero, con la 5ª entrega para el concurso de María Jesús Paradela.

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36 comments

  1. Mercedes… me has emocionado… Tienes razón: todos somos responsables de cómo evoluciona un niño que de entrada es nuestro o nosotros somos él.

    “¿en qué lugar del camino quedó tu candidez?”… en nuestra primera mirada de indiferencia… seguro.

    Un abrazo… de negada-megatorpe con el cacharro-maravilloso-maldito…. sigo en mi empeño. ;)

  2. ¡Qué bien escrito, Mercedes! Me hace reflexionar en qué tipo de familia y entorno se desenvolvió este hombre que un vez fue niño. Pareceré dura, pero no me siento culpable de su existencia. Si acaso por no ayudar a todos ellos en lo que les ha tocado vivir.
    Un beso fuerte.

  3. Mercedes no esperaba menos de tí, hermoso, humano, enternecedor…
    Cuantas veces pensamos algo parecido mientras nos apartamos ante el andar vacilante de quién hace tiempo que desterró su vida.
    Supongo que todos somos algo culpables de que alguien que quizás quiso ser Mozart, Einstein o Nadal, se esté escondiendo por calles sucias huyendo de un mundo que nunca quiso saber nada de él.
    Es triste, muy triste.

    Un fuerte abrazo

  4. La Igualdad es una de las Grandes Utopías… Desgraciadamente, para que haya Triunfadores, tiene que haber Perdedores… Lo que es difícil de adivinar es quiénes de ellos han buscado lo que encuentran y quienes se han encontrado lo que tienen.

    Me ha encantado tu perspectiva sobre la desgracia Humana… En teoría, todos venimos al Mundo con los mismos derechos, pero no a todos se nos dan las mismas oportunidades.

    Un Beso de Niño Soñador, Mercedes.

  5. Después de leerte y recordar algún que otro programa de televisión que narra la vida de los incomprendidos y postergados, me he hecho la misma pregunta: en qué momento de su existencia deciden salirse de la norma y de las costumbres que la sociedad y los demás marcan y establecen?
    no lo sé, pero debe ser muy complicado entender su punto de vista y aún más, salir del camino establecido desde ese giro…

    un placer leerte.

    otro abrazo
    :)

  6. Una reflexión preciosa, mercedes, porque con frecuencia dejamos de “ver” a la persona para ver únicamente al borracho o al vagabundo. Menos todavía se piensa en esas oportunidades que quizá no tuvo, o que tuvo y no pudo aprovechar. Olvidamos que también nostros vinimos al mundo desnudos y nos atrevemos osadamente a despreciarlos… Un relato precioso y muy oportuno. Un abrazo.

  7. Una entrada enternecedora de veras. Y tienes razón que todos nos apartamos de un indigente, viejo, joven, niño. y porque no nos interesamos por su vida, sus frustraciones, sus desdichas? Ah claro es que huele mal…. Apesta. solo por eso? yo también como tu le pido perdón, por ser parte de esta sociedad que no tiene en cuenta a sus mas desvalidos votantes. Un abrazo.

  8. Lo has contado también, Mercedes. Recientemente escribí un poema donde el tema era la indiferencia hacia estas personas. Por esos días, aquí en Italia, habían maltratado a algunos vagabundos y no hubo una sola persona que defendiera esa persona que gritaba de dolor. A veces me pregunto desde que alto poder nos permitimos de juzgar y de ignorar a otros seres humanos.
    Hoy me has estremecido.
    Un abrazo.
    Leo

  9. ¿Qué o quién decide si en esta vida tendremos más o menos oportunidades, si nos costará más o menos luchar para sobrevivir?, ¿Dios, nosotros mismos, la sociedad?, tengo mis dudas para responder. Porque a la calle podemos llegar todos si no nos hemos ocupado de ahorrar para una vivienda ,o si una fuerte depresión nos consume en alcohol y droga. He conocido varios seres que mendigan en la calles y fueron profesionales, con familia de apoyo, con un supuesto brillante futuro; pero algo sucedió en su vida: grandes depresiones, perdidas financieras, gigantescas grietas que no pudieron superar y que los hizo caer en un abismo tan profundo, que llegaron a perderlo todo, absolutamente todo -incluyendo su dignidad-.
    Un beso Mercedes.

  10. Me impacta la forma de contarlo. De acercamiento a su interior desde el exterior. De comprensión y empatía ¿Y si también nos hubiera tocado a nosotros? ¿Y si las circunstancias no hubieran sido tan favorecedoras para nosotros? El reflejo de ellos en nuestro espejo. Pero me duele ese rompimiento desde la niñez. Me duele que las oportunidades se hubieran cebado con la candidez, con la inocencia hasta moldear y desbaratar sus sueños. Sueños depositados en cartón y el cartón sobre las piedras. Muy duro Mercedes. La realidad que nos refleja y nos destiñe. Me has dejado muy pensativa. Un abrazo de ternura para ti.

  11. Mercedes,
    es el enfoque perfecto para que nos demos cuenta de lo que estamos haciendo. Un niño es un niño, igual que el resto, con sus esperanzas de encontrar la magia en una lámpara. Yo también me aparto un metro cuando me salen al paso, no por la ducha, sino por la desconfianza. Me has hecho pensar, y no creo que me lo quite de la cabeza cuando me cruce con el próximo en la esquina de mi casa.
    Abrazos reflexivos y admirados

  12. Hace tiempo tuve una discusión con unos familiares por ese desprecio hacia estas personas que ahora no tienen futuro ni dignidad. Le puse el ejemplo de una mañana que me encontré con un hombre tirado en la acera y pedía por favor que llamarán a una ambulancia porque le dolía el pecho. Todo el mundo pasaba sin preguntarle si quiera cómo estaba. El hombre decía por favor, por favor. Yo me acerqué y me dijo que le dolía el pecho y el brazo, se abrío la camisa y vi una cicatriz en su pecho. Me dijo que padecía de infartos. Al hombre le olía el aliento a alcohol, pero aún así yo llamé a la ambulancia y me quedé allí hasta que se lo llevaron. Hacer una cosa así no cuesta mucho, otras supongo que sí. Siempre digo que cada una de esas personas ha tenido una vida; un antes y un después. Pero siempre será una persona, o un niño escondido, que tiene la capacidad de verlos como tú los ves.
    Un abrazo.

    Una reflexión muy acorde con los tiempos que corren.

  13. “J’y pense et puis j’oublie” decía la letra de una canción francesa de hace muchos años. Nos remueve un instante la conciencia, la solidaridad… pero en general damos un rodeo y seguimos nuestro camino que no se sabe muy bien dónde nos conduce. Nos vemos en Paradela, Mercedes.

  14. La emotividad lleva tus letras, o tu sabor, o el color de tus palabras. Es un placer recorrer tus caminos… Me he quedado triste, “releyente” y he tenido que volver a ti, otra vez, antes de atreverme con este comentario.
    Porque es lo malo, o mejor, de un buen texto, que te roba las palabras, que te silencia las intenciones. Pero sólo es momentáneo; respiro, releo, tomo un sorbo de este café y entre canción y canción mis dedos escriben esto a modo de agradecimiento.

    Un abrazo.

    Mario

  15. Últimamente miro con esa misma mirada con la que tú has mirado -a mí así me ha parecido-, a las personas que en la calle, sentadas en el suelo, abandonadas de todos, extienden su mano para pedir una limosna. También fueron niños, también tuvieron padres, también fueron amados… ¿Qué caminos, que circunstancias los han traido hasta esta situación? ¿Qué sentiría yo si viera así a un hijo mío?

  16. Todos fuimos niños y tuvimos sueños, algunos desde la miseria otros desde altas cunas.
    Pero los tuvimos. Luego la vida nos envuelve en sus avatares, y nos hace girar como peonzas, y todos estamos a un paso de caer siempre, no somos mejores unos que otros, y tender la mano no cuesta tanto.
    He visto a tanta gente caer de tan alto, que aprendí a no juzgar a nadie.
    Besos, Merce.
    Quería agradecerte todos y cada uno de tus comentarios que siempre me aportan luz y sabiduría.

  17. Y sin embargo ese pobre hombre que fue niño no podrá leer tu magnífico comentario, Mercedes, porque la botella de vino no tiene conexión a internet. Y cuando pasas por su lado nunca sabrá que te conmueve y que te destroza imaginarlo en su cuna, sonriente y con toda la vida por delante.
    Un hermoso y terrible enfoque del asunto, con el que me identifico.

  18. Mercedes, que belleza! Se me han aguado los ojos, cuanta sensibilidad. Que pena ver un mendigo, lo que fue, lo que es y lo que pudo haber sido, como para preguntarse:

    ¿cuántos fuimos detrás y la pisoteamos sin escrúpulos? ¿Quién te
    hizo tanto daño como para decidir esperar la muerte en una esquina con la
    simple compañía de un poco de vino.

    un fuerte abrazo

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