Reseñas al aire. Libros para olvidar. 1º

Hace tiempo que me prometí a mí misma ser sincera (mira tú
qué cosas se me ocurren, así, de pronto), incluso pensé en poner una entrada
para “firmar” mi compromiso. Pero luego lo fui dejando pasar, acaso porque no
estaba completamente segura de cumplir mi promesa; aunque la intención sigue en
pie. Y hoy os dejo una muestra de ello.

Acabo de leer un libro que no me ha producido ni frío ni
calor, más bien una ligera mala leche de cuando en vez. Conocí a su autor hace
tiempo, me cayó bien, me pareció un tío serio, trabajador y enamorado de su
oficio. Desde que le conociera sentí curiosidad por una de sus novelas; pero ya
sabéis cómo es esto de leer a los colegas, son tantos libros los que te
esperan… El caso es que un día, sufriendo la tortura del retraso de un vuelo,
encontré su libro en una de esas artificiales y frías librerías de los
aeropuertos. Lo cogí, leí la contraportada, calculé las páginas, el peso extra
que llevaría hasta Munich… Lo que leí en el anverso me decidió: ¡había sido
ganador de uno de los premios más prestigiosos de nuestro país! Pues, ale,
arreando con un kilo más de equipaje de mano. No fue hasta un año después que
le tocó el turno (para aquel viaje ya tenía la lectura escogida).

Durante su lectura mi estupor iba en aumento: la sintaxis es
un desastre, el tema manido y sin refrescar, el vocabulario escaso, la trama
insípida, los personajes… pichí-pichá y las erratas “brillantes”. Por no hablar
de que se repite más que el tic-tac de un reloj, como si estuviese escrito para
un niño de primaria a quien hubiera que recordarle a cada instante en qué punto
de la lectura está. Reconozco que hay unas cincuenta páginas que valen la pena,
el resto deberían ser revisadas o directamente arrancadas.

Bien, no pasa nada, ¿qué problema hay? No creo que yo lo
haga mucho mejor, no lo sé, es una novela que puede entretener al lector
inexperto; que puede emocionar en alguna de sus páginas y de la que algo se puede
aprender. Pero ¡dotarla con semejante premio! Me gustaría conocer a los
miembros del jurado y decirles que, por favor, no lean las obras de un concurso
bebidos o convalecientes de una gripe o en el metro en hora punta, porque
luego pasan estas cosas, que una aprendiz de escritora se encuentra el libro
archipremiado en la librería de un aeropuerto, se lo compra, se lo lee y deja
su “humilde” opinión en su blog. Aunque he sido buena, eh, y he omitido
cualquier dato que lo identifique. También me gustaría conocer a los
correctores literarios, para aprenderme sus nombres y ocuparme de que ninguna
de mis obras caiga en sus manos, que bastante llevo ya pasado.

Lo peor de todo es que, probablemente, su autor, a tenor del
éxito obtenido, pensará que sus defectos de forma al escribir son producto de
un gran estilo literario personal. ¡Pero esto qué es, señores y señoras! ¡No!,
de eso nada, su manera de escribir no es una cuestión de estilo, es un problema
de oficio. Me recuerda a esos pintores vanguardistas, que jamás han sido
capaces de hacer una línea derecha, que por ser aspirantes a pijos o sobrinos
“de” les cuelgan sus “obras” en los mejores museos, les hacen un par de críticas
surrealistas en los medios y, ale, marcando tendencia el nuevo descubrimiento
artístico. Para tortura del sufrido turista, que no se inmola ante sus obras
mientras intenta interpretarlas por respeto al resto de visitantes, no sea que
se produzca un suicidio colectivo.

¡Ojo!, no es que yo, como escritora, me considere por encima
del susodicho autor. Pero reconozco que estoy en periodo de aprendizaje, lo
sé, no voy de “he recibido el premio tal y tenéis que leerme”. Hete aquí la
diferencia y el porqué de mi feroz crítica.

Si revelara el título, seguro que se me echarían encima críticos
y lectores alegando mi inconsciencia y falta de sensibilidad hacia la literatura.
¡Que no, hombre, que no!, que he decidido ser sincera y esta es mi humilde
opinión.

Lo he puesto en la zona más estética de mi librería, la más
visible del salón, donde están los mejor encuadernados, porque, eso sí, tiene
una pinta estupenda. Aquí lo tenéis, es el que tiene el lomo camuflado.

Hasta el próximo domingo, espero.

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39 comments

  1. Pues me alegro muchímo de tu valentía y sinceridad ¡¡¡¡¡ …… ya está biennnnn, hay premiado infumables y todos sabemos de los salones del éxito, yo en honor a tu veraz escrito te diré que me cuesta bastante comprender la calidad de algunos de ellos ¡¡¡¡
    Encantada por tus palabras ¡¡¡¡

  2. Por desgracia a todos nos ha ocurrido en alguna ocasión. Cada vez con más frecuencia. Me sorprende, incluso, que muchos ‘profesionales’ de la crítica literaria hayan tumbado con sus líneas libros de autores con prestigio galardonados con premios más prestigiosos aún. Da lo mismo. Da todo igual… El mundo editorial tiene diversas especies pululando en su ecosistema. Hay una, la predominante, que se llama Industria editorial, donde el adjetivo es un detalle que viene a señalar a qué se dedica la industria ésa en concreto. Ellos son quienes deciden que el libro es una parte más del negocio del bricolaje o la decoración del hogar. Poco más. El problema es que seguimos cayendo una y otra vez. Ellos -por algo son industria- controlan todo: a los autores, a los impreseres, financian los suplementos literarios de TODOS los periódicos, tienen sus propas distribuidoras y son los únicos que pueden negociar de igual a igual con las grandes superficies -lugar del mundo donde más libros se venden-.
    Respecto del asunto de los correctores de esitlo, asesores literarios y meros correctores de pruebas, mejor ni hablemos.
    Un abrazo.

  3. Merchandising, puro merchandising. Lo se, he tenido ocasión de que ello me fuera confirmado por “especialistas” del ramo. Una pestaña más en mi falta de fe en el medio. De todos modos siempre habrán sus excepciones, como en todo. Por lo que veo, este no fue el caso Beso.

  4. Esta es una de las cosas que he dejado de hacer (dejarme influenciar por la critica de los expertos y por los premios que ha ganado uno u otro autor), al fin y al cabo, hay libros que a mí me han emocionado hasta la medula y en otros han causado un absoluto vacio.
    Ahora mismo tengo entre mis manos el libro de un premio nobel y de una premio Planeta y ninguno de los dos me está cautivando. En algunos casos se trata más de un compromiso de ventas que de calidad literaria.
    Por no hablar de aquellos autores a quien nadie les dio la oportunidad, como John Kennedy, cuya Conjura de los necios fue rechazada una y otra vez. Así que bueno, creo que en cosas del arte, todo es relativo en esta vida.

  5. No se, a lo mejor es sólo una impresión o que yo soy muy mal pensado, pero me parece, por tu comentario, que el susodicho libro no te ha gustado mucho, pero ya digo que puede ser sólo una impresión y que a lo mejor estoy equivocado. jejeje.
    Haces bien, cuando algo no es bueno hay que decirlo, sea de quien sea. Ya sabemos todos que las críticas y los premios suelen estar muy influenciados.
    Eso si, me has picado la curiosidad que no veas y me muero de ganas de saber de quien se trata.

    Un abrazo

  6. Hace mucho tiempo deje de creer en críticos y en concursos, son dos de los males del mundo literario de hoy; y cuando digo los críticos, no hablo de quien ejerce su profesión honradamente, que los hay, sino de lo que ya se han hecho un nombre, y tienen una columna fija en un periódico de punta y esperan la oferta más alta para hacer la reseña mejor del mundo a un oprobio literario.
    Y qué decir de los concursos? El 95% está patrocinados por casas editoriales que ya han decidido el libro vencedor, será al 100% alguien que ya tiene fichado un contrato y el libro está listo, esperando sólo el premio que garantice ventas y dinero.
    Desgraciadamente es así. Tu, haces bien en ser sincera, eso es lo que nos queda a los lectores.
    Un abrazo fuerte, Mercedes.
    Leo

  7. Totalmente de acuerdo, Mercedes. Incluso podría adivinar título y autor; aunque son muchas -demasiadas- las obras que circulan en esas condiciones, tus comentarios me llevan a pensar en una en concreto. Por situaciones como ésta, a algunos cada vez nos cuesta más encontrar ánimos para empezar a escribir algo nuevo.
    En cuanto al asunto de los correctores, y dejando claro que los hay de todos los pelajes, creo que lo que muchas veces ocurre es que las obras no llegan a pasar por las manos de ninguno de ellos. Es un ahorro para la editorial ya que, finalmente, no parece importar demasiado ni la calidad literaria ni siquiera una mínima atención a la sintaxis.
    Desconocía tu blog, que me parece de lo mejorcito. Lo seguiré. Enhorabuena y un abrazo.
    José A. Carbonell

  8. Muy buena crítica Mercedes, y valiente. Hay grandes escritores en el anonimato muy valiosos que nunca llegan a ver la luz, cuando uno descubre casualmente sus obras, descubre la belleza de la literatura en toda su pureza. No hacen falta premios, ni concursos, donde la critica es muy relativa y está llena de intereses.
    Besos

  9. Me dejaste con la curiosidad a flor de piel, es que ese es, uno de mi males o virtudes, -según sea el caso-… Es una realidad que dentro de la industria que está detrás de las Editoriales, se elige siempre lo que se ha probado, como consumo a modo de bebida o jugo. Todo se vende según proyecte el consumismo light, el resto que espere, por eso a la hora de elegir un libro, me dejo llevar por la intuición.
    Besitos Mercedes.

  10. Me quedo con la curiosidad, aunque es igual, hace mucho tiempo que decidí no dejarme guiar por el tema de si había recibido un premio o no, eso ya lo he comprobado, no es garantía de calidad. Ahora funciono un poco por intuición y opiniones que voy leyendo aquí y allá, la mayoría de las veces funciona. Por cierto… ¿lo vas a dejar así, con el lomo camuflado?

    Besitos

  11. Juraría que sé de qué libro hablas… ;-) Me lo regaló mi hermana y nunca pude pasar de la primera página. Yo también lo tengo en un lugar destacado de mi librería porque luce imponente; tiene una portada muy bonita y la reseña promete una joya. Pero, como bien dices, parece escrito por un niño de primaria y no entiendo que haya podido ganar ningún premio. Con los buenos escritores que hay por ahí dejándose la piel en cada página. En fin… No sé qué le pasó al jurado…

  12. ¡Cobarde!
    Valiente sería decir, como digo yo (por ejemplo): el señor Zafón será un grandísimo escritor según la crítica, pero a mi no me gusta nada, nada, nada…
    Tu, cobarde, metes el libro entre otros , de autores tan diferentes que no tenemos referencia ni siquiera de si es español (sabemos que lo es porque dices que has estado hablando con él y no mencionas en qué idioma…).
    Anda, anda, dinos quien es para que nos ahorremos un suplicio…

  13. Supongo, no tengo ningún conocimiento exacto, que en el mundo literario ocurrirá algo parecido que en otros gremios o corporación, los cargos en la empresas así como entidades recaen en amigos, conocidos, recomendados, al igual que los premios y reconocimientos literarios y, en otras ocasiones, los que verdaderamente se lo merecen por méritos, esfuerzo, dedicación, trabajo, creatividad… quedan sin esa satisfacción.
    Leer tu crítica me parece muy justa, imparcial y ecuánime.

    un abrazo

    un abrazo

  14. Paradela tiene razón, eres un poco cobarde. jajaja.

    A mi me pasó eso con Jon Juaristi, uno de los intocables. Empecé a leer el bucle melancólico y es un rollo impresionante. malo de de verdad. Pero supongo que a estas alturas al petardo de Juaristi, que encima se cree el no va más, mi opinión le importa un bledo.

    Ahora bien. lo que temo es escribir en el blog y hacer el ridículo. Eso si me produce miedo.

    Besos. Mercedes

  15. Interesante, Mercedes:
    Como dices: a veces sólo un para de páginas valen la pena de muchas obras. Y podríamos mencionar muchas. Por ejemplo cuando leí Los Miserables de Victor Hugo me preguntaba ¿Y esto que pitos suena aquí? o El Quijote aquella serie de “casualidades” e historias dentro de la historia… Y me preguntaba lo mismo que tú: ¿Y esto es literatura universal? Pero si es mejor Harry Potter…
    La verdad que la literatura depende más de los contactos, o mejor dicho conectes, como en la política. Si a un libro se le tacha de Prohibido, todos quieren leerlo y hasta le inventan metáforas y lo que quieras.
    AUn no he leído nada tuyo pero me imagino que será bueno.
    saludos.
    J. D.

  16. Ay Mercedes, cuántas veces hemos discutido esto. Pero digo como algún otro comentarista. Deberías dejar claro de quién hablas. Al menos, podríamos opinar. El día de Zafón, muchos estábamos a favor absolutamente, hablo sólo de La sombra del viento. La segunda o primera parte (según se mire) no me gustó. Tampoco estoy de acuerdo con comités de lectura, jurados y otras hierbas ni, en general con los best-sellers. Me pica la curiosidad, aunque me temo que sé a quién te refieres. Anda, suéltalo ya.
    Besos intrigados.

    (Muy buen la foto, jaja)

  17. Esto, querida Mercedes, es una democracia. Y, aunque sea por dos votos, quedas nombrada cobarde.
    Y, muy querida hija mía, reflexiona, porque ahora mismo estamos pensando mal de muchos autores y tu solamente estás hablando de uno…¿te parece justo?
    Y, puedes tener por seguro que yo no me callaría, querida maldita mía ¿has perdido la memoria?

  18. Querida Mercedes. Me ha encantado esta entrada tuya por la reflexión que dejas y por decir en tu escrito lo que muchos hemos pensados infinidad de veces y que nunca nos hemos atrevido a mentarlo. O por lo menos yo. Muchas veces uno no sabe porqué un libro es tan vitoreado por tantas personas y, sin embargo, uno en su interior se sonroja pensando que uno difiere notablemente de la popularidad dada a ese libro, de ese éxito. Y uno no sabe por qué… Y uno termina callando muchas veces porque en su interior piensa que uno no está preparado, tal vez, para saber apreciar semejante obra con sus premios incluídos. Tú, además, lo extrapolas a la pintura en dónde las percepciones podrían ser múltiples. Pero el asunto parece que funciona de la misma manera. Hay que tener padrinos o que te hayan hecho un buen nombre o un hueco con la suficiente popularidad como para que luego todo ruede.No sé de qué obra hablas (intenté hacerle un Scanner para ver si podía traspasar el papel que le añadiste pero no funcionó… ;-) , sin embargo hay muchas, muchísimas, en esas condiciones. Ya no digamos todo lo que pasa en el mundo del arte que manifiestas en la misma línea. Por eso, este mundo virtual funciona a la maravilla cuando deseas exponer, colgar obras y verte en un museo cualquiera.No hay mejor juego que “crear” tu propio juego y sentirte satisfecha. Te remito a un cuadro que “me colgaron” y que tan contenta me dejaron http://yotanci.blogspot.com/2011/03/el-juego-del-impresionismo.html.Gracias por tu entrada. Te envío un abrazo.

  19. Querida Mercedes. Me ha encantado esta entrada tuya por la reflexión que dejas y por decir en tu escrito lo que muchos hemos pensados infinidad de veces y que nunca nos hemos atrevido a mentarlo. O por lo menos yo. Muchas veces uno no sabe porqué un libro es tan vitoreado por tantas personas y, sin embargo, uno en su interior se sonroja pensando que uno difiere notablemente de la popularidad dada a ese libro, de ese éxito. Y uno no sabe por qué… Y uno termina callando muchas veces porque en su interior piensa que uno no está preparado, tal vez, para saber apreciar semejante obra con sus premios incluídos. Tú, además, lo extrapolas a la pintura en dónde las percepciones podrían ser múltiples. Pero el asunto parece que funciona de la misma manera. Hay que tener padrinos o que te hayan hecho un buen nombre o un hueco con la suficiente popularidad como para que luego todo ruede.No sé de qué obra hablas (intenté hacerle un Scanner para ver si podía traspasar el papel que le añadiste pero no funcionó… ;-) , sin embargo hay muchas, muchísimas, en esas condiciones. Ya no digamos todo lo que pasa en el mundo del arte que manifiestas en la misma línea. Por eso, este mundo virtual funciona a la maravilla cuando deseas exponer, colgar obras y verte en un museo cualquiera.No hay mejor juego que “crear” tu propio juego y sentirte satisfecha. Te remito, sólo si tienes tiempo, a un cuadro que “me colgaron” y que tan contenta me dejaron ;-)http://yotanci.blogspot.com/2011/03/el-juego-del-impresionismo.html.Gracias por tu entrada. Te envío un abrazo.

  20. Como soy consciente de que comenzar una entrada diciendo que voy a ser sincera y terminar sin tener la valentía de nombrar al protagonista de ésta es cuanto menos incoherente, he decidido, saltándome mis propias normas (a veces hay excepciones que te obligan a sobreponerte a ellas), explicar brevemente el porqué de tal omisión. Os aseguro que si el autor me fuese ajeno no tendría ningún problema en revelar su nombre públicamente, pero en este caso, tal revelación, no me convierte en una persona sincera, sino traidora; o al menos así lo veo. De manera que, en esta ocasión, me vais a perdonar. Eso sí, el interesado está al tanto de mi crítica, ya le hice llegar las palabras que le prometí terminada la lectura. Lo que no sé es si nuestra “amistad” seguirá en pie.
    Aprovecho para daros las gracias por vuestros interesantes y gratificantes comentarios, que leo con verdadero interés.

  21. Me he quedado con las ganas de saber qué libro era. Más que nada para evitar la tentación de comprarlo. Resulta bastante deprimente ver publicada y premiada una obra en las condiciones que has descrito y que otras buenas obras (tantas) pasen por las librerías sin pena ni gloria o jamás vean la luz. Nuestra industria editorial se las trae… Saludos cordiales.

  22. Mercedes, fijate que yo te comprendo, desconozco a fondo este mundo (literario) pero puede ser muy sibilino, conozco poetas que crítican a otros poetas, escritores que crítican a otros escritores, conozco el proceso de un concurso a niveles comarcales y en ellos han hablado por ejemplo de los premios planeta u otros premios, pero no puedo ser muy objetiva porque mis conocimientos son superficiales, pueden faltarle profundidad en la crítica.

    Ahora bien, yo sí te voy a hablar de una novela que le haría la misma crítica que tu acabas de hacer a ese escritor. Este escritor no es español, se llama Yann Martel, se llevó cuatro años escribiendo ‘La vida de Pi’ y ganó el premio Booker 2002. Esta novela me la regaló mi hermana, pero, cuando acabé de leerla, dije que le sobraban páginas, muchas págiinas, hubiera contado lo mismo en 50, y me hubiera ahorrado las otras 300.
    Mi hermana quedó encantada con el libro, pero yo te puedo asegurar que para mí fue una tortura.

    Un abrazo.

  23. Hola: Pienso exactamente igual que Encarni. Mi madre hubiera dicho: Se puede decir el pecado pero nó el pecador. Delatar a un colega en publico y abiertamente, es para mí una cosa fea. aunque a lo mejor el interesado ni se entera. Pero pienso qua la conciencia de cada cual, es lo que es y punto.
    Te mando contra reembolso, abrazos generosos.

  24. Querida Mercedes, como yo no he tenido, no tengo ni tendré algún contacto con Arturo Pérez-Reverte no tengo el más mínimo problema para decir el nombre de unos de los libros “para olvidar”…”Cabo Trafalgar”. Un acontecimiento histórico de la magnitud de esta batalla naval merecía a mi juicio otro tratamiento…además de un vocabulario demasiado soez. Además prometí no leer más nada de este escritor después de los comentarios que hizo en Twitter contra el exministro Moratinos, llamándolo entre otras cosas “perfecto mierda”…Perdón por salirme del tema.

    Abrazos.

  25. Siempre nos sorprendemos sorprendiéndonos ante una trama mal calculada. Otras veces, nos damos cuenta que la cosa que tan bien pinta para otros, para nosotros no pasaría el corte en un concurso de narrativa básico.a. Pero bueno, siempre que leo un libro lo hago sabiendo que puede ser malo, bueno, peor o mejorablemente algo. Y lo digo porque a veces una sola frase resucita el texto y a sus dueños. Pero los casos son contados, contados.

    Me ha gustado como reflexionas. Como te atreves, como indagas, como recorres y como recrudeces para decir lo que sientes sin que el malo de la película se dé por aludido y su obra por olvidada.

    Una de las cosas por las que llego hasta aquí, lo sabes, es por tu forma de escribir, de hablar, de decir lo que nuestros ojos quieren escuchar.

    Eso sí, me quedo con las ganas terribles de saber quién es el escribidor… ay…

    Un abrazo, Mercedes. Y gracias, otra vez, todas las veces, gracias.

    Mario

  26. Si te preferiero sincera que traidora.

    Haya el pobre que subiendose en un hermoso globo algun día se lo pincharan y caera estrepitosamente.

    No es culpa de el sino de los “seudos conocedores” que le otorgan las palmas.

    Cariños

  27. Querida Mercedes:

    Me ha divertido mucho tu entrada. Puedo prometer y prometo sinceridad, dices en tu fogoso arranque, pero te falta valor para cumplir, lo que sinceramente no me ha sorprendo conociendo tu delicadeza espirítual. Tú eres escritora, gracias a Dios, no crítica, que es una especie que en los tiempos actuales ha perdido todo prestigio y credibilidad. Me divierte también que, a estas alturas de la película, te asombres de lo que da de sí el MERCADO editorial y los premios literarios. Eres buena, Mercedes, y probablemente irás al cielo, pero no prometas lo que no puedes cumplir o dejaremos de creerte cuando haces críticas maravillosas como la que me has hecho a mí. Te quiero.
    Besos Elvira

  28. Lo primero es lo primero… Perdón por mi ausencia, pero he estado sin ordenador y acosado por un ejército de Pitufos que no me deja ni a sol ni a sombra. Tienes razón en eso de que mi Casa huele a cerrada… Pero sólo huele. Voy a buscar un hueco para abrir las ventanas un ratito y de paso te mando un correo explicativo ;)

    En cuanto a la entrada, espero no dar con ese libro nunca. Confío en tu criterio y, en vista de lo mediocre que soy yo y lo mucho que tú me elogias, el tío debe ser pésimo.

    Lo mismo me ha pasado a mí con “Los Hombres que no Amaban a las Mujeres”, pero sería un poco largo de explicar.

    Un Beso Literario… Pero no lo vayas a poner con los Besos para olvidar de tu Besoteca.

  29. mañana domingo publicas tu post nuevo… por tanto, mañana volveré a entrar :)

    al escribir mis últimas palabras traté de exponer como se puede sentir cierta alegría y bienestar en esta estación que acaba de comenzar, rompiendo el tópico de la idea de otoño como nostalgia, decadencia, madures y vejez… pero (jaja) no debí hacerlo muy bien…

    gracias por tu visita y comentario; con eso me conformo (y lo de escribir mejor… ya se verá más adelante o no tiene porqué jaja).

    un abrazo
    :)

  30. La sinceridad también puede ir envuelta en diplomacia… (o se pueden dar pistas que dejen en la ambigüedad el nombre del interfecto). Pero lo que dices es muy cierto: la maquinaria editorial busca el nombre asociado a premio y a ventas. En muchas ocasiones, la calidad es secundaria. Y los críticos deberían ayudar a los lectores a separar el trigo de la paja. Aunque se rompa alguna amistad. Un saludo.

  31. Hola Mercedes, por fin te encuentro y me decido a comentarte, es que para ello me piden mi correo y no soy muy dada a poner mis datos por ahí. Veo que tenemos muchos amigos comunes que han dado sus datos y no pasa nada.

    Bueno, a lo que vamos, El otro día leí tu post y me parece un acto de sinceridad, no porque esté publicado nos tiene que gustar un texto, yo he leído muchos libros de gran éxito que me han dejado peor que indiferente.

    Un besote, guapa.

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