Normas básicas del novelista. 2ª Los personajes

Todos los que disfrutamos de la lectura guardamos en la memoria títulos que nos han dejado una profunda huella. Y no necesariamente porque fueran historias brillantes, los motivos pueden ser tan diversos como las personalidades de los lectores. En no pocas ocasiones, recordamos ésta o aquella novela gracias a sus personajes, incluso por uno solo. Cómo olvidar al Nini, de “Las ratas”, o a Penélope Stern, de “Los buscadores de conchas”, o a Florentino Ariza, de “El amor en los tiempos del cólera”, o a Emma, de “Madame Bovary”, o al genial Settembrini, de “La montaña mágica”, o al bonachón y fiel Sancho, de… A menudo son personajes secundarios. Se me viene a las mientes una novela archiconocida y reconocida cuyo argumento apenas recuerdo, entre otras cosas porque en buena parte no conseguí desentrañarlo, no sé si por mi causa o por la del autor, del que me reservo opinar. Y la recuerdo gracias a Fermín, un personaje que probablemente ni siquiera rondaba el pensamiento del escritor cuando la historia estaba en bambalinas y que, poco a poco, con su gracia, desparpajo y naturalidad, se convierte en el tomate del gazpacho, en la almendra del turrón. No sé si ya os habéis percatado de qué obra os hablo. Una pista: ¿alguien sabe qué tiene que ver el viento, o su sombra, con los libros?

Un personaje perfilado, estructurado, ¡vivo!, es el alma de cualquier trama. Debe poseer un particular caminar, una mirada única, un lenguaje personal, un pasado bien hilvanado, expectativas de futuro… En definitiva, una personalidad marcada, que lo diferencie claramente del resto de los protagonistas de la novela sin que el autor tenga que nombrarlo constantemente por temor a que el lector se confunda con éste o aquel otro. Se me ocurren grandes historias que han quedado ensombrecidas a causa de sus planos personajes, tan parecidos entre sí que resulta imposible diferenciarlos por mucho que el escritor se haya empecinado, una y otra vez, en describirlos para que la obra no se le vaya de las manos.  Si el personaje se manifiesta vivo en la mente de su creador hará lo propio en la del lector; si el autor no es capaz de imaginarlo, el leyendo aún menos.

Hasta el jueves, con la 4ª entrega para el concurso de María Jesús Paradela, espero.

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27 comments

  1. Mil gracias por tus consejos. No me siento novelista pero me viene muy bien aplicar lo que nos cuentas a cualquier personaje que me de por imaginar. La de la vida misma. Beso.

  2. Mercedes, amiga mía: me están entrando ganas de escribir una novela siguiendo estos indicadores fabulosos que nos ofreces. Efectivamente, los personajes son importantísimos, porque cuando escribimos lo hacemos fundamentalmente de las personas. A veces conviven varios grandes personales con situaciones que nos vinculan para siempre con el personaje. ¿Qué decir del niño de pijama de rayas, por ejemplo? Espero con ansiedad tu próxima novela para estudiar detenidamente tus personajes. Un saludo cordial, admirada escritora.

  3. Aquí,bichito raro: Nos das una pista Zafia, o Zafiona, no sé si me explico. Pero, puestas a leer sobre libros (aparte del que sabemos) busca Firmin (creo que se llama así un maravilloso ratón de biblioteca con el que disfrutarás.
    Digo bichito raro, porque no me gusta Zafón y le pongo muchísimas pegas al “niño del pijama de rayas”. La primera de ellas que un niño de nueve años “sabe ” lo que está pasando. Si tuviera cinco, aun tenía una disculpa. No se puede, por un lado , describir minuciosamente los detalles y por otro ignorar la realidad de esa forma, con pruebas tan evidentes.
    Pues, sí, nos vemos gracias a tu generosidad.

  4. Hola Mercedes, encantado de haberte encontrado. Alguien me dijo una vez que para construir un personaje lo primero que tenía que hacer es mirar lo que llevaba en los bolsillos (algo problemático cuando se trata de un nudista, claro). Seguí su consejo y de pronto mis personajes comenzaron a moverse como si quisieren imponerme su criterio. El problema sigue siendo sacar una instantanea de su movimiento sin que parezca una simple postal. :)
    Muchos autores utilizan la ficha del personaje, donde apuntan minuciosamente cada dato y cada rasgo, una especie de biografía en la que se pueden unir causas y efectos. Yo creo que, además de esto, el personaje se personaliza por lo que dice, conseguir una voz propia de cada uno de ellos es imprescindible. Un saludo.
    pd: me gustaría que te dieras una vuelta por mi blog. En él estoy intentando hacer una especie de make-off de la novela que intento escribir: http://minombresinnombre.wordpress.com

  5. Para mi los personajes debes ser creíbles. Que yo los sienta vivos es vital para que la trama me atrape. Por ese motivo jamás olvidaré “Séis personajes en busca de autor” de Pirandello o “La Gaviota” de Chéjov.

    Cada día me convenzo más de que sería incapaz de escribir un libro :)

    un beso

  6. Construir un personaje al que el lector sea capaz de odiar o amar creo que es algo sumamente difícil.
    Voy a dar una vuelta por tus otros post sobre el tema escritura, seguro que aprendo algo.

    Besitos

  7. Mercedes, aprendo de ti. Me abres un mundo fascinante pero difícil a la vez. Y tal vez por eso me siguen fascinando los personajes con toda la carga psicológica que puedan llevar en sus hombros. Tal vez por eso me atrae la psicología.Gracias por compartir tus ideas y tus escritos. Saludos

  8. A veces me pregunto si es una gran Novela la que hace grandes a sus Personajes o viceversa. Creo que se dan los dos casos.

    Pocas veces, como bien sabes, me dedico a crear personajes. Pero cuando lo hago, intento imaginarlos con sus caras, sus voces, sus gestos, su pasado, sus manías, sus traumas, sus sueños… Les hablo y espero que me respondan. Los estimulo y espero sus reacciones. Y si no soy capaz de conectar con ellos, prefiero descrearlos y olvidarlos.

    No he creado muchos personajes, pero a algunos les tengo cierto cariño… Y lo que más me agrada es que me consta que, la poca gente que ha leído sobre ellos, los recuerda.

    Ahora, lo que debería hacer es seguir poniéndolo en práctica :(

    Por cierto, tu ejemplo es muy acertado… Lo que más me gusta de Zafón es su habilidad para crear personajes intrigantes.

    Algunos que nunca olvidaré… Jean-Baptiste Grenouille, Atreyu, Aliena, Lucía… ;)

    Un Beso de Personaje a Personaja.

  9. Muy didáctica y generosa. Gracias Mercedes. A todas las personas que nos gusta la Literatura nos viene genial una clase así.
    Yo recuerdo a John Grady (de la fabulosa trilogía de Cormac Mc Carthy), un personaje precioso. Y lo de Firmin, muy recomendable, ingenioso y hondo.
    Un abrazo

    (sí, las fotos son mías, mi agradecimiento a tus palabras)

  10. Jamás he olvidado algunos personajes de novelas, aunque haga mil años que las leí.
    Los personajes dinámicos, vivos, contradictorios, se marcan de forma indeleble en la memoria del lector. Ay, aquel Óscar de “El tambor de hojalata”, o el Raskolnikov de “Crimen y castigo”, el Melquíades o el primer José Arcadio Buendía de “Cien años de soledad”, y tantos y tantos otros cuya enumeración sería cansina.
    Un buen personaje es un tesoro en una novela. Puede paliar muchos de sus fallos.
    Besicos.

  11. Mientras leo una novela, me pregunto si el personaje, ese que me intriga, ese que lleva la voz cantante de la historia, no sea una parte del autor que está viviendo una de esas vidas paralelas que le habría gustado vivir, no sé, es una pregunta que siempre me he hecho, como te dije en otras oportunidades, no creo ser capaz de escribir una novela, me cuesta mucho escribir en prosa. Y al mismo tiempo, mientras te escribía, pensaba en la historia del libro de Khaled Hosseini “Cometas en el cielo”, y creo que, en este caso, el autor haya vivido esa experiencia en primera persona, de otro modo sería imposible transmitir el dolor que me llega, que me conmueve hasta el llanto.

    Un abrazo fuerte, Mercedes.
    Leo

  12. Sin personajes de carne y hueso es imposible construir una novela medianamente soportable. Aunque se trate de personajes triviales, de vidas anodinas y grises, el personaje tiene que ser real, es decir creíble. Y eso es muy, muy difícil. Por eso una buena novela coral es algo agotador…
    A mi humilde modo de ver -una vez que se tiene perfilado lo fundamental del personje: edad, estatus, aspecto físico…-, lo más importante es que el autor sea honrado con el personaje, con la obra y con la literatura. Es el personaje quien tiene que hablar y actuar. Es el personaje -y no el autor- quien sufre, goza o padece de la peripecia que vive. Es decir, el autor se tiene que meter absolutamente en la piel del personaje, intentar ser él a cada paso. Y si tú, en cuanto que persona, no responderías o no harías tal cosa de ese modo, tú, en cuanto que escritor, no tienes que coartar la libertad del personaje… Más de una ocasión, llevados hasta este punto las cosas, hay tramas que han podido cambiar o dilatarse porque un personaje ha sido capaz de forzar la primera idea del autor, que quizá no estuviera bien meditada.
    Si permites meter baza en uno de los comentarios, le diré a Leo que si el personaje es de verdad personaje, la mayoría de las veces tiene poco o nada que ver con el propio autor -en ningún sentido-. A lo mejor tienen más que ver algunos secundarios, o incluso alguna anécdota personal que a penas tiene relevancia en la novela. En ocasiones el verdadero pensamiento y modo de ser del autor está esparcido no en uno, sino en varios personajes.
    Creo que una de las causas de mi pasión por la escritura se la debo a tres personajes o cuatro: Fortunata de Galdós, la Carmen de Miguel Delibes en “Cinco horas con Mario” y,sobre todo, el protagonista de El Idiota de Dostoievsky y don Manuel, de Miguel de Unamuno, en “San Manuel, bueno y mártir”. Las cuatro leídas en mi adolescencia.

  13. Voy ha hablarte como lectora empedernida que soy, a lo mejor así también te ayudo. Papa mí el personaje de cada novela me ha de enamorar, para que yo viva con el, todas las emociones que el siente. De lo contrario,acabo leyendo el libro con la sensación de que he leído una narración.
    Bueno nos vemos las caras escritas dentro de nada, el jueves has dicho? Ya tiemblo!!!

  14. jajajaja
    No te gustó la Sombra del viento, de C. R. Z.?
    :)
    (acabo de leer a MªJesús… por tanto, ya lo había escrito ella… jajaja).

    Es cierto, los personajes hacen que una novela te enganche o por el contrario, que dejes el libro arrinconado (lo que no suelo hacer, me esfuerzo por terminarlo, ahora bien en un plazo más largo). Y sobre me gusta que los personajes tenga algo que -en parte- me identifique con ellos, sea su amor por el arte o su deseo de viajar o simplemente, sus aspiraciones a comprar los muebles del dormitorio o tomar un café excelente. Lo importante es que resulten, como tú concretas, reales y humanos.

    Como siempre, un placer leerte.

    un abrazo
    :)

  15. Mercedes creo que tengo que hacer deberes, sobre todo de lectura, sí o sí. En fin tengo, muy mala memora para los nombres de los personajes pero me acabo de acordar de Ignacius el personaje de ‘La conjura de los necios’ que era todo un personaje y me hizo pasar unas agradables lecturas con sus ocurrencias. Gracias por esta clase de literatura virtual.

    Y ya nos veremos las caras, jejeje.

  16. No tengo muy claro qué decir. Para empezar a mi me gustó mucho La sombra del viento, recuerdo a la familia Aldaya y a Julián Caraix. Tuve que buscar quién era Fermín. Luego lo recordé. Quiero decirte con esto, que las novelas enganchan por diferentes cosas. La historia es fundamental; los personajes tienen que ser creíbles, eso está claro. Volvamos a Delibes en Cinco horas con Mario. No podría existir la novela sin Carmen, ni Carmen sin la narración y, sin embargo, el personaje principal es Mario. ¡Qué lio! Solo sé lo que tantas veces te he dicho, que te admiro por tu constancia y tus ganas eternas de aprender y de paso aprendemos todos con tus entradas.
    Besos siempre, Mercedes.

  17. Difícil no ponerse verbos a la obra cuando me dejo caer por aquí. Ahora, tras leerte, que es disfrutarte, me pondría a derramar letras y a conjugar emociones sobre un lienzo catódico, apantallado y cuadriforme. Eres precisa, en cuanto a indicaciones. Indico, llegados a este grado de sinceridad, que cada una de tus palabras conforman paisajes por los que disfrutar viajando o soñando con hacerlo. Hacerte una visita es querer quedarse a vivir entre tus puntos y tus comas.

    Es cierto que un personaje tiene que ser creíble…Pero una historia y todo lo que la envuelve, también. Aunque sea un cuento de fantasía, de terror, erótico, biográfico. Porque, como leí en una de mis novelas preferidas (“el novio del mundo” de Felipe Benítez Reyes, “La mente humana está concebida para albergar cualquier tipo de duda: la duda ante la verdad y la duda ante la mentira”.

    Los personajes secundarios, muchas veces, destronan a los principales… a los reyes del mambo literario. Son aprendices de fugaces que acaban haciéndoles sombra a los otros, los que empiezan los capítulos y culminan las historias. Creo que se les coge más cariño a los que menos atención prestamos cuando nos ponemos a escribir una historia, o algo así.

    Madre mía, a veces me pregunto si adjuntarte un solucionario para hacerme entender…

    Hoy, como ayer y como volverá a suceder mañana, ha sido un placer caminarte.

    Un abrazo, secundario

    Mario

  18. En mi compañía de teatro a eso le llamamos el personaje “bombonet”, es ese que sin ser protagonista destaca y te llega al corazón, y que apetece mucho más que aquel que lleva el hilo. Es cierto, para cautivar el personaje debe extenderse más allá de las página, exponer su gran personalidad, despertar esa curisosidad en el lector y eso no siempre se consigue, a veces me he quedado con la sensación de haber leído 3000 páginas y que no me ha aportada nada, nada ha pasado, nadie me ha impactado.
    Difero en lo de La sombra del viento, a pesar de haberse convertido en un libro de masas, a mí me encantó, quizás un poco más Marina por haber sido creado en un estado más tierno, en un principio.
    De los otros me quedo con Ariza, nadie me conmovió más que aquel que espera toda una vida en busca del amor y es que García Marquez es mi autor favorito.

  19. Como olvidar al mariquita de una novela que no hace mucho leí. No me negara que un personaje, aunque su autor diga lo que quiera, yo lo puedo interpretar o figurar como yo quiera, faltaría más. Un beso.

  20. Estoy de acuerdo contigo: el amor que nos dan en la infancia nos configura y nos hace ser un tipo de adulto u otro.

    gracias por tu visita y comentario.

    un abrazo

  21. Leyéndote se me viene a la cabeza un personaje entrañable “Kuaima” ¿existen personas así?…y como no, el padre Marcus el que en el barco explica la teoría de las diferentes religiones.

    Un abrazo.

    Pd.- Se me olvidaba, estos personajes son del libro “La última vuelta del scaife” el cual creo que conoces algo ¿no?

  22. Supongo que el libro al que te refieres es “La sombra del viento” de Arturo Ruiz Zafón. No recuerdo el nombre del personaje, lo leí porque me lo prestaron, a mi me gusto mucho tanto la historia como el personaje que comentas.

    El aspecto de la descripción de los personajes, creo que es algo que dominas: Carlos Ladrón de Guevara, Kuaima y el propio Josué lo podrían jurar (Y aun voy por la mitad)

    Me gusta que des pequeñas descripciones sobre la forma de encarar la aventura de escribir un libro. No se a los demás, pero a mi me viene muy bien por lo que pueda pasar en el futuro…

    Un abrazo

  23. Me gusta mucho lo que opinas sobre la manera de construir personajes. Es cierto que los secundarios deben de tener tanta fuerza y credibilidad como los protagonistas… ellos son el soporte de la trama y quienes iluminan o ensombrecen las acciones de éstos. No deja de resultarme asombroso el constante ejercicio de empatía que hay que hacer para darle vida a los personajes de las novelas y el hecho frecuente de que, al escribir, se escapen del guión previsto y parezca que actúen de forma autónoma. Es la magia de la novela, es lo imprevisible dentro de lo previsto…
    Un abrazo muy fuerte..

  24. Gracias jefa, tomo nota para cuando me toque aunque con el análisis que hice de ” la vuelta de scaife” ya tengo ejemplos de todo tipo y de una pieza.

    Un abrazo. A.

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