Lo que el pasado esconde (Para el concurso de María Jesús Paradela. 3ª Entrega)

Estaba contenta, siempre que regresaba a casa su corazón era una fiesta. Serían apenas dos semanas, y siquiera le esperaba nadie en el pueblo costero que la vio crecer. A sus sesenta y tres años, hija única, viuda y sin hijos, toda su vida iba siempre en la maleta. Nadie le daba un abrazo de despedida en la estación de partida ni la bienvenida en el andén de llegada.  Pero la expectativa de poder ver amanecer en el mar desde su dormitorio durante quince días era lo bastante ilusionante como para olvidar su soledad; solo por eso conservaba aún aquella cochambrosa vivienda que los bravos ponientes lamían con sus olas varias veces al año. Le habían ofrecido una fortuna por ella, pero sin su casita de la playa ¿qué podría esperar con ilusión durante el duro invierno? Tuvo tiempo durante el largo trayecto de pensar en aquellos años, de recordar… Aquella fotografía que encontró por azar entre mil papeles, mientras buscaba las escrituras de la casa de sus padres… Una lágrima recorrió su mejilla al recordarlos. “¿Está sonriente gordita de la izquierda soy yo, mamá? ¿Dónde estoy? ¿Quiénes son esos niños y esa mujer?”, le preguntó a su madre ya senil. “No, esa fotografía nos la mandaron unos primos lejanos de los que hace muchos años no hemos vuelto a saber”, le contestó la anciana muy nerviosa. Supo que le mentía, ¿por qué? Aquella imagen le había traído confusos recuerdos de su más tierna infancia. Sí era ella, no sabía dónde ni con quién estaba, pero era ella, y tenía la seguridad de haber vivido ese momento, de haber subido a ese coche.

A medida que el tren frenaba su espíritu se aceleraba. Desde su asiento, el andén parecía un hormiguero; todo el mundo parecía tener prisa por comenzar la época estival, llevado por la inercia de los trajinosos meses de invierno. Un señor de buen porte, algo mayor que ella, sin soltar su maleta, se afanaba en buscar algo entre los pies de los transeúntes. Debía ser importante, porque a pesar de ser literalmente arrollado por bultos y viajeros, no desistía en su empeño. Con el tren ya parado, desde la ventanilla hacía señales al caballero; a su derecha, a un par de metros, un trocito de papel era arrastrado y pisoteado una y otra vez. No sabía por qué, pero estaba segura que eso era lo que buscaba el viajero. Fue inútil, ni siquiera pudo verle el rostro, que desde arriba quedaba completamente oculto bajo su elegante sombrero. Cuando consiguió bajar del vagón, se apresuró a coger el papel para entregárselo a su dueño, pero ya se había marchado.

De no haber sido porque no había sitio suficiente en el andén, hubiese caído de bruces contra el suelo. Era la misma fotografía que llevaba años guardada en su cartera. Había fantaseado tantas veces con la posibilidad de que aquellos niños y la señora que los acompañaba fueran algo suyo… Sabía que era adoptada, pero sus padres le dijeron que nunca conocieron su procedencia.

Lo que aún no sabía era que ese verano le esperaba algo más que los amaneceres en el mar. El muchacho de la fotografía que asomaba tímidamente al volante llevaba años buscándola, y la había encontrado.

Hasta el próximo domingo, espero.

Anuncios

28 comments

  1. Un relato apasionante. Muy bién escenificado, escrito, y con una puerta a la ilusión. A la esperanza. Me gusta en general como escribes, y en este relato se nota que te has querido lucir. Para mí que lo has conseguido. Te deseo mucha suerte, amiga

  2. Parece una historia que tiene toda la pinta de poder continuar. Esa misteriosa fotografía de la que quizá ahora sí se ha dicho la verdad (¿por qué tendemos a pensar que la primera versión -y más si es continuada- es la que cierta siempre?), ese individuo, una casa destartalada junto a una playa, en estos tiempos que corren, pudiendo hacerse de oro si es que los propietarios de una cadena de hoteles (por ejemplo) se fijan en semejante perla escondida, o… BUeno, tú nos dirás. Bravo.

  3. Encantadora historia con un pequeño fondo algo amargo. A mi también me atraen las historias que evocan momentos e indican caminos no recorridos. El final apunta a una continuación.
    Es un placer leerte.

    Mucha suerte en el concurso

    Un abrazo

  4. Es curioso cuántas cosas y en cuántas casas podrían haber estado esas fotos…
    tendré que ir a conocer a mis parientes andaluces…
    Me encantó.

  5. Querida Mercedes: tu relato me hizo pensar en cuántos habrán sentido esta impotencia, a veces alegría y oras desilusión. Y en las mentiras por omisión que mucho tiempo estuvieron a la orden del día. Amargo final, ¿nos vas a dejar así?
    Muchos besos y más suerte.

  6. Un relato agridulce lleno de puertas abiertas, querida Mercedes. Todo puede ocurrir aún tras su lectura y es la mente del lector la que pone el final que le apetece (si la autora no decide continuarlo, claro).
    Mi enhorabuena y que tengas suerte.
    Miles de besos.

  7. Soy poco original: me encantó. Especialmente porque en ningún momento sospechas que la explicación nerviosa de su madre fuera cierta. Dí por hecho que su madre no tenía plena conciencia de lo que le sucedía y de ahí, que estuviera algo confundida.
    Pero la sorpresa de la estación es muy original. Aquel hombre era su hermano mayor. Es un final feliz para una vida oculta, no vivida.
    También te doy la enhorabuena y te deseo mucha suerte.

    un abrazo :)

  8. Mercedes, que relato tan entrañable y lleno de misterio e intriga…estoy deseando saber el desenlace de tu historia. Has sabido captar mi curiosidad y tus palabras enlazadas entre sí poseen una belleza única.
    Muchas gracias por tus comentarios sobre mi relato…no estoy muy conforme con el…estoy perezosona…
    Suerte!

  9. He ahí el encanto de los finales abiertos: cada uno de nosotros podrá ir hilando una nueva historia, un final diferente, pero a mi me gustaría que tu la creaas íntegra, aunque tengas que hacer desaparecer a los dueños del coche en una terrible tragedia…sin ella, dificilmente serían separadas esas niñas (el niño, en la realidad, era solamente un pariente).
    Ánimo.

  10. Me he quedado pensando en los llamados “secretos familiares”, tarde o temprano terminan por develarse. Aquella madre -algo senil por los años-, sabía que esa foto guardaba un pasado que no deseaba que saliera a la luz,;pero el destino es veleidoso, juega con sus cartas y siempre hace de las suyas. Ese hombre no tardará en encontrarse con esa mujer, quien intuye algo en la fotografía. “La sangre tira” dice un refrán en mi país, para expresar esa curiosa magia que conecta dos almas -aparentemente desconocidas-….
    Esperemos entonces la próxima entrada, para saber el desenlace.
    Besitos Mercedes.

  11. Muy bien, reina. Ende luego, has conectado la foto con tus palabras a la perfección.

    Te deseo suerte en el concurso. Por lo que a mí respecta, la tendrás.

    Tengo que ponerme (como diría Pocholo) a leer todos los textos de esta convocatoria. Mis prejuicios me dicen que Ana, Reyes, Encarni, Mariluz y tú os lleváis siempre la palma en lo que a calidad se refiere.

    Mando-te un biquiño.

    Muac.

  12. Hola Mercedes, he visto tu comentario y tenía que decirlo para tu información:

    A las personas se les va conociendo con el tiempo,
    y a Larisa la conocí el día que delante de mi era
    graciosa y por la espalda me insultaba, y todo sin
    que yo le hubiera echo absolutamente nada,
    a eso llamo ser una persona falsa, si quería
    decirme algo se dice a la cara no por la espalda,
    como es su norma, a todo eso, yo nunca me he
    medito con ella, hasta el día que me faltó al respeto
    y le tuve que responder.

  13. Sencillamente encantador. Aunque al principio la historia parece triste, el final es muy ilusionante y te quedas con las ganas de saber que ocurrirá en esos quince días en la casita de la playa.
    Un abrazo y mi admiración.
    ibso

  14. Gracias por tu visita y comentario…
    :))
    pero un jardín tienes que quitar hierbas, podar, regar, abonar jaja
    se nota que tengo uno o algo parecido, verdad??

    un abrazo

  15. Hola mercedes: Hasta hoy no he visto, que habias comentado en mi antiguo blog, aunque tarde te doy las gracias, i decirte que estoy siempre en el que tu ya me has encontrado.
    Seguiremos en contacto, si así lo deseas. Un abrazo, grande grande.

  16. Muy buenas tus últimas entradas, Mercedes.
    Confiemos en ese “don”.
    Por cierto, qué es eso de “Like” (…), dónde está?…;
    no lo encuentro para poder pinchar allí.
    Un abrazo.

  17. Que delicia leerte!!. Un relato triste, lleno de soledades y de verdades ocultadas, amores traicionados y de una niña que descubre en su vejez la verdad, toda una vida!. El final es precioso, se encuentran dos soledades en la casita de la playa para ya no separarse nunca. Me ha emocionado mucho Mercedes, gracias!!

    Un beso muy grande!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s