Cicatrices (Para el concurso de María Jesús Paradela.2º Entrega)

Casi no recordaba aquel día,  tendría los siete años ya cumplidos. No podría decir si hacía sol o estaba nublado, si era ya primavera o bien entrado el otoño, si era sábado o un martes cualquiera y acababa de venir del colegio. “¡Qué tontería!, si cuando vivía allí pocos eran los días que encontraba quién la llevara al colegio. Aquel lugar estaba tan lejos de todo…”, se dijo a sí misma. Tampoco sabía dónde estaba su abuela en aquel momento; probablemente dando de comer a las gallinas, o limpiando las cuadras, o recogiendo unos tomates para la cena. ¡Qué ricos estaban aquellos tomates! Ella siempre, siempre estaba trabajando. “¡Qué absurdo!, ¿cómo iba a estar su abuela en sus tareas como si nada?, tenía que saber a qué hora vendrían esas personas a por su muñeca”. Quizás se perdió en el labrantío para no asistir a tan dolorosa escena. La pobre, a la caída de la tarde, estaba tan cansada que apenas encontraba fuerzas para prepararle el baño a su niña. Lo que nunca olvidará es la respuesta que le dio aquella mujer cuando le preguntó si podía llevarse al Chispas y al Cuco: “Lo siento pequeña, en tu nueva casa no hay sitio para los caballos”. Era cierto, en el lugar donde continuó su camino apenas había sitio para un poco de cariño.

Habían pasado más de treinta años. Tal vez fuera un espejismo, pero a través de la alambrada, pastando y espantándose las moscas el uno al otro, juraría estar viéndolos. Se miró las manos y allí estaban, una en cada palma, inalterables al tiempo, las cicatrices que dejaron las espinas de la alambrada cuando la arrancaron del hogar donde conoció el amor.

Hasta el domingo próximo, espero.

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34 comments

  1. Que duras son algunas entradas en el concurso de julio de Paradela, estoy recorriendo los blogs y todas son muy buenas, pero duras.

    Esto depende de nuestro estado de ánimo y lo que nos inspira las fotos de María Jesús, un placer leerte, un saludo.

  2. Jo nenita… me has llenado de nostalgia… Cuántas veces nos miramos las palmas de las manos y en ellas vemos las heridas de aquello que algún día nos fue arrancado. A veces, duele mucho mas ese recuerdo que lo que dolió en su día la pérdida…
    Eres genial…
    Besos
    Cita

  3. Precioso trabajo le hiciste a la fotografía para adentrarnos -de lleno- en nuestros recuerdos. Y el relato sobrecogedor… felicidades

    dos abrazos ¡suerte! (aunque no creo que la necesites) :)

  4. Me queda poco que añadir querida Mercedes; emotivo, tierno, nostálgico. Así son tantas veces los recuerdos de infancia…Pero la pátina de gris los dulcifica, afortunadamente.
    Que tengas mucha suerte.
    Mil besos.

  5. Cuantas cicatrices va dejando en el alma el paso del tiempo, y como, en ocasiones, un objeto o un pequeñlo detalle nos los trae a la memoria y va abriendo un poquito más la cicatriz, que nunca se acaba de cerrar.
    Que relato más bonito, me ha gustado mucho. Mucha suerte en el concurso.

    Un abrazo

  6. No sé porqué, mientras te leía, me vi protagonista, serà la historia que recuerda tantos momentos de mi pasado en la isla…
    Me gustò mucho, Mercedes.
    Un abrazo.
    Leo.
    PD. te envié un correo anoche, lo recibiste?

  7. EStupendo el relato, me ha llenado de nostalgia, de niñez y de cicatrices que nunca cierran del todo. Me ha parecido que tenía esa dulzura de la que están hechos los recuerdos de la infancia.

    Es bonito ver como sacámos historias de unas fotos, tan singulares y variopintas, las fotos y los relatos.

    Un abrazo. Y suerte.

  8. Me encanta leerte. Me reportas tranquilidad. Si sufro porque no escribo, vengo aquí y todo vuelve a fluir, como la felicidad, el placer por las buenas historias, los cuentos a flor de piel, y en la piel de cada flor literaria.

    Me encanta leerte, y hacerme letra aquí, junto a las tuyas, a ver si te aprendo.

    Un beso, escrito

    Mario

  9. Estoy de acuerdo con Larisa, tus palabras son muy tiernas. No solo porque describen un hecho triste, separarse de aquel ambiente original, junto a su abuela, en la casa de campo que todas/os llevamos en nuestra memoria, sino porque se separó de los animales que tanto le acompañaban y entretenían.

    Es un relato muy bonito, sin duda, es un placer leerlo.

    un abrazo.
    espero que estes entre las afortunadas :)
    no de veras, me ha gustado mucho y resulta muy entrañable.
    enhorabuena.

  10. Una imagen arropada por una escelente narración. Me ha gustado, pasaré despacito a leer y perderme en tu blog. Suerte, todo un placer leerte.
    Un abrazo.

  11. Me alegro de haber pasado por tu blog, entrañable, y bonita, entrada, los recuerdos de nuestra infancia, siempre nos acompaña. te deseo mucha suerte…Un saludo….TONY

  12. Querida amiga: ayer noche estuve repasando todos los relatos, uno por uno, y no se que es lo ha podido pasar. Hoy no veo mi comentrario en tu bloc. De un cosa sí que me acuerdo. Tu escrito fué el primero que leí.y tl el primero que me gustó.
    Quizá esperaria a leer mas cosas para poder opinar. No lo sé. Te ruego que disculpes, este error que no ha sido intencionado, y del todo involuntario.
    Recibe mi admiración y resteto

  13. Querida Mercedes:
    Fui una pequeña de siete años que apartaron de su mundo de rosas, parrones, árboles frutales, espacio para correr y soñar. Comparto con esa pequeña protagonista, el dolor de la separación de un mundo que amaba y que compartía con mi perro. De un día para otro, llegué a un departamento pequeño donde no se podía llevar a mi gigante boxer, Todavía lo recuerdo, todavía recuerdo sus ojitos tras la reja que nos separó de por vida. No conservo en las manos cicatrices, las mías están en mi alma, allí las tengo y cada vez que veo un boxer parecido, esa heridas sangran. El dolor no cicatriza nunca querida escritora, creo que lo único que logramos con el tiempo, es anestesiarlo, adormecerlo; porque basta una señal, un recuerdo, y todo aparece de nuevo ante nuestros ojos con la misma intensidad que fue vivido…Un beso Mercedes, escribes maravilloso. Suerte en el Concurso.

  14. Por supuesto que no hay de que, Mercedes, tu texto es muy bueno, lleno de sensibilidad y ternura y con mucha profundidad, aparte de que escribes muy bien. Me gustó mucho.
    Gracias por el agradecimiento, jejeje.
    En mi tienes un amigo.

    Un abrazo y nos seguimos leyendo

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