la montaña magica thomas mann,

“La montaña mágica”, de Thomas Mann

 

Los que me conocéis desde hace tiempo sabéis de mi admiración por Thomas Man, a quien, después de don Rafael, mi jovencísimo profesor de literatura de 7º y 8º de EGB, considero mi maestro.

Ni siquiera sé gran cosa de él, de Man, digo, no me he preocupado de conocer su biografía como es debido; aunque tampoco me interesa demasiado. Sé que nació en 1875 y murió en 1955; que fue premio Nobel en 1929; que fue aprendiz en una compañía de seguros; que más tarde colaboró en varias revistas, que se exilió a Suiza y Estados Unidos… y, lo más importante para mí, ¡era apolítico! Aunque después…

También sé que tuvo muchos detractores en su época, que lo consideraron el hermano menor del novelista y dramaturgo  Heinrich Mann, no solo familiarmente, que lo era, sino también literariamente; como igualmente le criticaron ser un mero imitador de Goethe. No conozco la obra de su hermano ni la de Goethe, y, la verdad, tampoco lo necesito para estar absolutamente segura de que era un escritor extraordinario.

Podríamos enumerar sus muchas obras, pero eso ya está en las enciclopedias y mi intención es contaros, someramente, pero con toda la pasión que requiere, mi opinión personal sobre “La montaña mágica”. No una reseña, las hay incontables y excelentes, mil veces mejores que la que yo podría escribir.

Para comenzar os confesaré que hace… no sé cuántos años que “La montaña mágica” es casi una “mascota” para mí (mis disculpas a Mann, lo digo en el mejor sentido de la palabra), allí donde yo esté solo hay que echar un vistazo alrededor para encontrarla. Me he leído cuatro veces, concienzudamente, sus mil doscientas páginas, y son incontables las ocasiones que he consultado entre sus hojas este o aquel texto.

Conozco Davos y el Sanatorio Internacional Berghof como si yo misma hubiera estado allí ingresada por años. He sentido ese hiriente frío de sus dependencias, a 1600 metrosde altitud en los Alpes suizos; podría envolverme en las mantas, a la intemperie, para la hora del reposo con los ojos cerrados. Conozco a Hans Castorp, Joachim Ziemssen, a Settembrini y a Naphta como si fuesen viejos amigos, incluso podría aportar mi humilde opinión, si tuviese oportunidad de participar, en sus profundas e inteligentes conversaciones.

Creo que el argumento de esta obra ya no encierra para mí secreto alguno. Y, sin embargo, sorprendente y maravillosamente, cada vez que me adentro en uno de sus textos vuelvo a recibir una lección magistral.

Reconozco que aún me quedan por leer muchas de las obras maestras de la literatura universal (decir muchas es presuntuoso por mi parte, en realidad debería decir la inmensa mayoría) y seguramente pudiera encontrar alguna que me subyugara más, si cabe; pero hasta el momento no se ha abierto ante mis pupilas una novela con la que haya disfrutado y aprendido tanto a la vez.

Esa sutileza, esa agudeza y la exquisitez con la que trata temas como la vida y la muerte, la salud y la enfermedad o el espíritu y la naturaleza me dejaron perpleja desde el primer momento. No conozco otro autor que haya argumentado con tanta inteligencia y elegancia los problemas existenciales del ser humano, ni que haya perfilado mejor sus personajes, en este caso todos huéspedes del sanatorio de Davos.

Siendo su lectura de extraordinaria calidad, no por ello es menos ligera. A medida que avanzas por sus páginas te dices una y otra vez: “¡¿Cómo es posible que Mann siempre consiga decir con tanta claridad justamente eso que tú nunca logras ni balbucear?!”.

Por eso, para no olvidarme de CÓMO se escribe y, como me dijo hace poco una sabia amiga, COMPARARME, seguiré teniendo muy cerca esta excelente novela, “LA MONTAÑA MÁGICA”.

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13 comments

  1. Te voy a confesar que no pude con ella. Y estoy convencido de algo. No pude con ella por culpa de la traducción. Recuerdo que compré la novela en dos tomitos en una colección no sé si de un periódico o algo así. Y cuando me puse a leerla comenzó a hacérseme pesada, monótona…
    Desde entonces he escuchado y/o leído múltiples escritos como éste tuyo, tan laudatorios, que un pellizco me tira por dentro. Digo que he leído u oído muchos comentarios alabando esta novela; pero ninguno como éste. Aportas tal cantidad de razones para leerla, que no hacerlo sería un despropósito por mi parte. Incluso con una pobre traducción…
    Gracias.

  2. Será, quizá, porque la leí en italiano, pero debo decir que me pasó como a Amando, no logró engancharme, pero después de leer tus valoraciones, no me queda que intentarlo nuevamente.
    Un abrazo, Mercedes.
    Leo

  3. Querida Mercedes. Es curioso, pero “La montaña mágica” de Thomas Mann me resultó al principio de leerla un tema diferente a mi mentalidad, lejano de mi pensamiento, pero poco a poco me fue ganando y acabé leyéndola varias veces. Incluso, al cabo de los años llegué a penar en un personaje, Luis,para mi relato “La escapada” de “Gabriel y el Guadarrama”, que debería haber profundizado, y que se parecía mucho al joven Hans Castorp. Tu relato me ha llevado a otros maravillosos tiempos de lectura sin fin, que no me dejaba dedicarme al estudio ni a las relaciones personales, pero que llenaban mi vida. Gracias, Mercedes y un abrazo ab imo pectore. Fernando Jiménez-Ontiveros.
    Date: Mon, 2 May 2011 21:06:08 +0000

  4. Pues, querida amiga, con esa pasión que lees a Mann, otros te leemos a tí. No estás tan lejos, créeme. Quizá un poquíto mas de caminar sobre letras y sobre grandes, unas gotitas de suerte y un puñadito de buenas críticas y… chás!!! Entonces te acordarás de mi.
    Por cierto, lo leeré, si lo reseñas de esa manera, confío a pies juntillas que me gustará.
    Besos amigaaaaa

  5. Querida Mercedes: Lo leí hace tantos años que sólo al ver tu comentario, resuena algún nombre vagamente. El recuerdo es bueno y sé que me atrapó. Claro que la inconsciencia y las ganas de aprehender de cuando se es muy joven, pueden con todo. Tal vez algún día repita con tu edición, (te preguntaré) pues como dice Amando las traducciones son fundamentales y más del alemán o el ruso. Es tan fácil destrozar un libro al traducirlo!
    Siempre he admirado a las personas humildes como tú, que quieren emular a alguien, pero no necesito compararte: eres Mercedes Pinto, con tu estilo y alguien está a punto de descubrirlo nuevamente.
    Mil besos.

  6. Supongo que es otro de esos Clásicos Contemporáneos que debo anotar en mi lista de espera… Y espero que no me pase como con el Ulises de Joyce… Perdón, si alguien se ofende, pero es intragable.

    Un Beso Mágico, Mercedes.

  7. Pues aunque parezca raro, a mi tambien me ha llamado
    siempre la atención esa obra y su autor, aunque no la he leido, pero si la quiero leer.
    Encantada de seguirte Mercedes, estoyu contenta de que
    vuelvas.Gracias.
    Besos.

  8. “La montaña mágica” es un claro ejemplo de como un libro puede dejar sensaciones diferentes dependiendo de quien lo lea…Hace años lo leí y no lo recuerdo ahora mismo como un libro redondo. Si no tuviera una cola tan extensa pendiente de leer le echaría una relectura. No lo descarto para un futuro.

    Un abrazo.

  9. Gracias Mercedes por tu información de post ,sobre este libro.”La montaña mágica”Un libro nuevo para buscarlo en las librerías y leerlo.

    Feliz fin de semana besos de MA para ti amiga y paisana.

  10. Es curioso como a cada uno nos impactan cosas diferentes, en momentos diferentes. Quizá con la misma magia, pero con distinta percepción. Hay dos comentaristas que hablan desde otro espacio y me he sonreído.
    Hace muchos años (en el 68) empecé “cien años de soledad” y tuve que dejarla, aun siendo yo una lectora ávida. Más tarde volví a intentarlo y despertó en mi sensaciones maravillosas ( desde entonces me acompaña).
    Creo sinceramente que no es por quién ni como escribe, sino por quien y como lee. Da igual “Ulises” que “Caín”. Cada uno de nosotros tiene su momento para llegar a la profundidad de un autor.
    Al menos, eso creo yo.
    Seguramente todos estaríamos (o casi todos) de acuerdo en que es maravilloso “El Principito”, pero lo que cada uno encuentra en él, a pesar de su facilísima lectura, es más o menos profundo según la propia madurez mantal.
    Un placer leerte.

    1. Pos no me gusta, que quieres que te diga, me gusta mas el Principe de Maquiavelo. Por cierto por los blog de los pobres, se ve que no te gusta pasar. Un abrazo.

  11. no quiero insultarte, ni mucho menos querida amiga, pero tu humildad en plan “no tengo ni puta idea de nada pero escribo un tochaco (que leere mil veces, para regocijarme) para vuestro deleite” me parece mucho mas que lamentable. voy por la pagina 290 y estoy flipando con este libro pero tu escrito no luce en una persona que se ha leido tantas veces esto, no hace sino ensombrecer y con ello conseguir deprimirme. quizas no sepas de lo que este hablando. ya lo sabras algun dia. saludos.

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