Lo que el pasado esconde (Para el concurso de María Jesús Paradela. 3ª Entrega)

1 ago

Estaba contenta, siempre que regresaba a casa su corazón era una fiesta. Serían apenas dos semanas, y siquiera le esperaba nadie en el pueblo costero que la vio crecer. A sus sesenta y tres años, hija única, viuda y sin hijos, toda su vida iba siempre en la maleta. Nadie le daba un abrazo de despedida en la estación de partida ni la bienvenida en el andén de llegada.  Pero la expectativa de poder ver amanecer en el mar desde su dormitorio durante quince días era lo bastante ilusionante como para olvidar su soledad; solo por eso conservaba aún aquella cochambrosa vivienda que los bravos ponientes lamían con sus olas varias veces al año. Le habían ofrecido una fortuna por ella, pero sin su casita de la playa ¿qué podría esperar con ilusión durante el duro invierno? Tuvo tiempo durante el largo trayecto de pensar en aquellos años, de recordar… Aquella fotografía que encontró por azar entre mil papeles, mientras buscaba las escrituras de la casa de sus padres… Una lágrima recorrió su mejilla al recordarlos. “¿Está sonriente gordita de la izquierda soy yo, mamá? ¿Dónde estoy? ¿Quiénes son esos niños y esa mujer?”, le preguntó a su madre ya senil. “No, esa fotografía nos la mandaron unos primos lejanos de los que hace muchos años no hemos vuelto a saber”, le contestó la anciana muy nerviosa. Supo que le mentía, ¿por qué? Aquella imagen le había traído confusos recuerdos de su más tierna infancia. Sí era ella, no sabía dónde ni con quién estaba, pero era ella, y tenía la seguridad de haber vivido ese momento, de haber subido a ese coche.

A medida que el tren frenaba su espíritu se aceleraba. Desde su asiento, el andén parecía un hormiguero; todo el mundo parecía tener prisa por comenzar la época estival, llevado por la inercia de los trajinosos meses de invierno. Un señor de buen porte, algo mayor que ella, sin soltar su maleta, se afanaba en buscar algo entre los pies de los transeúntes. Debía ser importante, porque a pesar de ser literalmente arrollado por bultos y viajeros, no desistía en su empeño. Con el tren ya parado, desde la ventanilla hacía señales al caballero; a su derecha, a un par de metros, un trocito de papel era arrastrado y pisoteado una y otra vez. No sabía por qué, pero estaba segura que eso era lo que buscaba el viajero. Fue inútil, ni siquiera pudo verle el rostro, que desde arriba quedaba completamente oculto bajo su elegante sombrero. Cuando consiguió bajar del vagón, se apresuró a coger el papel para entregárselo a su dueño, pero ya se había marchado.

De no haber sido porque no había sitio suficiente en el andén, hubiese caído de bruces contra el suelo. Era la misma fotografía que llevaba años guardada en su cartera. Había fantaseado tantas veces con la posibilidad de que aquellos niños y la señora que los acompañaba fueran algo suyo… Sabía que era adoptada, pero sus padres le dijeron que nunca conocieron su procedencia.

Lo que aún no sabía era que ese verano le esperaba algo más que los amaneceres en el mar. El muchacho de la fotografía que asomaba tímidamente al volante llevaba años buscándola, y la había encontrado.

Hasta el próximo domingo, espero.

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28 comentarios hacia “Lo que el pasado esconde (Para el concurso de María Jesús Paradela. 3ª Entrega)”

  1. anna jorba ricart 1 de agosto de 2011 a 00:27 #

    Cuando se escribe bien se dice: enhorabuena.
    Me ha gustado mucho.
    Recibe mis saludos.

  2. mariluzgh 1 de agosto de 2011 a 00:28 #

    Preciosa historia llena de ternura y cierto amargor. Felicidades Mercedes :)

    ¡¡suerte!!

    dos abrazos

  3. Montserrat Sala Porta 1 de agosto de 2011 a 00:30 #

    Un relato apasionante. Muy bién escenificado, escrito, y con una puerta a la ilusión. A la esperanza. Me gusta en general como escribes, y en este relato se nota que te has querido lucir. Para mí que lo has conseguido. Te deseo mucha suerte, amiga

  4. ana 1 de agosto de 2011 a 00:32 #

    Buena narración y bien escrita con los ingredientes exactos para llegar al corazón.

    Mucha suerte. Besitos.

  5. Leonel Licea 1 de agosto de 2011 a 01:58 #

    Hermoso, tierno, y muy bien contado, Mercedes. El final me estremeció.
    Un abrazo.
    Leo

  6. Amando Carabias 1 de agosto de 2011 a 07:41 #

    Parece una historia que tiene toda la pinta de poder continuar. Esa misteriosa fotografía de la que quizá ahora sí se ha dicho la verdad (¿por qué tendemos a pensar que la primera versión -y más si es continuada- es la que cierta siempre?), ese individuo, una casa destartalada junto a una playa, en estos tiempos que corren, pudiendo hacerse de oro si es que los propietarios de una cadena de hoteles (por ejemplo) se fijan en semejante perla escondida, o… BUeno, tú nos dirás. Bravo.

  7. Jose Vte. 1 de agosto de 2011 a 10:00 #

    Encantadora historia con un pequeño fondo algo amargo. A mi también me atraen las historias que evocan momentos e indican caminos no recorridos. El final apunta a una continuación.
    Es un placer leerte.

    Mucha suerte en el concurso

    Un abrazo

  8. maria jesus fuertes 1 de agosto de 2011 a 10:41 #

    Es curioso cuántas cosas y en cuántas casas podrían haber estado esas fotos…
    tendré que ir a conocer a mis parientes andaluces…
    Me encantó.

  9. Isolda 1 de agosto de 2011 a 11:23 #

    Querida Mercedes: tu relato me hizo pensar en cuántos habrán sentido esta impotencia, a veces alegría y oras desilusión. Y en las mentiras por omisión que mucho tiempo estuvieron a la orden del día. Amargo final, ¿nos vas a dejar así?
    Muchos besos y más suerte.

  10. yraya 1 de agosto de 2011 a 16:14 #

    El pasado, ese oscuro pasado que cuando vamos madurando queremos saber todo de él.
    Precioso relato.
    Suerte y un saludo

  11. nocheinfinita 1 de agosto de 2011 a 21:26 #

    Es un relato muy tierno y emotivo. Me gustó.

    Un beso

  12. Isabel Martínez Barquero 1 de agosto de 2011 a 22:54 #

    Un relato agridulce lleno de puertas abiertas, querida Mercedes. Todo puede ocurrir aún tras su lectura y es la mente del lector la que pone el final que le apetece (si la autora no decide continuarlo, claro).
    Mi enhorabuena y que tengas suerte.
    Miles de besos.

  13. Esilleviana 1 de agosto de 2011 a 23:43 #

    Soy poco original: me encantó. Especialmente porque en ningún momento sospechas que la explicación nerviosa de su madre fuera cierta. Dí por hecho que su madre no tenía plena conciencia de lo que le sucedía y de ahí, que estuviera algo confundida.
    Pero la sorpresa de la estación es muy original. Aquel hombre era su hermano mayor. Es un final feliz para una vida oculta, no vivida.
    También te doy la enhorabuena y te deseo mucha suerte.

    un abrazo :)

  14. Dilaida 1 de agosto de 2011 a 23:52 #

    Un relato muy emocionante, me gustó mucho.
    Bicos

  15. Maripaz Brugos 2 de agosto de 2011 a 14:01 #

    Mercedes, que relato tan entrañable y lleno de misterio e intriga…estoy deseando saber el desenlace de tu historia. Has sabido captar mi curiosidad y tus palabras enlazadas entre sí poseen una belleza única.
    Muchas gracias por tus comentarios sobre mi relato…no estoy muy conforme con el…estoy perezosona…
    Suerte!

  16. maria jesus fuertes 2 de agosto de 2011 a 17:30 #

    He ahí el encanto de los finales abiertos: cada uno de nosotros podrá ir hilando una nueva historia, un final diferente, pero a mi me gustaría que tu la creaas íntegra, aunque tengas que hacer desaparecer a los dueños del coche en una terrible tragedia…sin ella, dificilmente serían separadas esas niñas (el niño, en la realidad, era solamente un pariente).
    Ánimo.

  17. Taty 3 de agosto de 2011 a 02:43 #

    Me he quedado pensando en los llamados “secretos familiares”, tarde o temprano terminan por develarse. Aquella madre -algo senil por los años-, sabía que esa foto guardaba un pasado que no deseaba que saliera a la luz,;pero el destino es veleidoso, juega con sus cartas y siempre hace de las suyas. Ese hombre no tardará en encontrarse con esa mujer, quien intuye algo en la fotografía. “La sangre tira” dice un refrán en mi país, para expresar esa curiosa magia que conecta dos almas -aparentemente desconocidas-….
    Esperemos entonces la próxima entrada, para saber el desenlace.
    Besitos Mercedes.

  18. San 3 de agosto de 2011 a 18:59 #

    Enternecedor este relato. Por fin esa soledad terminó para ella.
    Suerte en este agosto.
    Un abrazo.

  19. Larisa 3 de agosto de 2011 a 21:47 #

    Muy bien, reina. Ende luego, has conectado la foto con tus palabras a la perfección.

    Te deseo suerte en el concurso. Por lo que a mí respecta, la tendrás.

    Tengo que ponerme (como diría Pocholo) a leer todos los textos de esta convocatoria. Mis prejuicios me dicen que Ana, Reyes, Encarni, Mariluz y tú os lleváis siempre la palma en lo que a calidad se refiere.

    Mando-te un biquiño.

    Muac.

  20. Ricardo MIñana 4 de agosto de 2011 a 23:01 #

    Hola Mercedes, he visto tu comentario y tenía que decirlo para tu información:

    A las personas se les va conociendo con el tiempo,
    y a Larisa la conocí el día que delante de mi era
    graciosa y por la espalda me insultaba, y todo sin
    que yo le hubiera echo absolutamente nada,
    a eso llamo ser una persona falsa, si quería
    decirme algo se dice a la cara no por la espalda,
    como es su norma, a todo eso, yo nunca me he
    medito con ella, hasta el día que me faltó al respeto
    y le tuve que responder.

  21. Ibso Tree 5 de agosto de 2011 a 02:23 #

    Sencillamente encantador. Aunque al principio la historia parece triste, el final es muy ilusionante y te quedas con las ganas de saber que ocurrirá en esos quince días en la casita de la playa.
    Un abrazo y mi admiración.
    ibso

  22. Abuela Cyber 5 de agosto de 2011 a 05:58 #

    Precioso leerte, a estas horas de la noche, con tanto silenco lleno de susurros, aqui estoy escuchando tu relato.

    Cariños

  23. esilleviana 5 de agosto de 2011 a 14:11 #

    Gracias por tu visita y comentario…
    :))
    pero un jardín tienes que quitar hierbas, podar, regar, abonar jaja
    se nota que tengo uno o algo parecido, verdad??

    un abrazo

  24. Montserrat Sala Porta 5 de agosto de 2011 a 15:51 #

    Hola mercedes: Hasta hoy no he visto, que habias comentado en mi antiguo blog, aunque tarde te doy las gracias, i decirte que estoy siempre en el que tu ya me has encontrado.
    Seguiremos en contacto, si así lo deseas. Un abrazo, grande grande.

  25. Juanjo Almeda 5 de agosto de 2011 a 19:27 #

    Muy buenas tus últimas entradas, Mercedes.
    Confiemos en ese “don”.
    Por cierto, qué es eso de “Like” (…), dónde está?…;
    no lo encuentro para poder pinchar allí.
    Un abrazo.

  26. esilleviana 7 de agosto de 2011 a 13:40 #

    Gracias por tu visita y comentario.
    es muy agradable leerte, allí y aquí :))

    un abrazo

  27. Mateo Santamarta 7 de agosto de 2011 a 19:22 #

    Misterioso y un poco triste tu relato, aunque lo de la casa antigua en la costa me parece completamente encantador.
    Un abrazo.

  28. Tati 8 de agosto de 2011 a 00:02 #

    Que delicia leerte!!. Un relato triste, lleno de soledades y de verdades ocultadas, amores traicionados y de una niña que descubre en su vejez la verdad, toda una vida!. El final es precioso, se encuentran dos soledades en la casita de la playa para ya no separarse nunca. Me ha emocionado mucho Mercedes, gracias!!

    Un beso muy grande!

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