UN ARTÍCULO VIRAL

15 abr

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A raíz del gran revuelo que se ha montado en la red causado por mi anterior post “Captados en Amazon, esclavos de la pluma”, mi correo, mi Twitter y mis páginas en Faceebok se han “colapsado” con todo tipo de mensajes, la inmensa mayoría de apoyo, de asombro o para confirmar mi opinión aportándome otras incluso más interesantes; hay casos espeluznantes que deberían ser contados. Pero también me han llegado comentarios no tan agradables, incluso varias llamadas, hay compañeros en los que confiaba que me han puesto de vuelta y media por detrás, alguno en una situación mucho más patética que la mía pero que prefiere ir de escritor “contratado” y otros por miedo a no conseguir la editorial soñada, en la red hay muchos patios y rincones de cotillas. Pero, repito, la inmensa mayoría me ha apoyado y felicitado. Por cierto, ya no tengo agencia, era de esperar. Es curioso, nunca pensé que Internet tuviera tanto poder y repercusión. Por eso creo que debo aclarar algunos puntos y dar por zanjado este escabroso tema.

Escribí dicho artículo por una cuestión de honor conmigo misma, llevada por la decepción y por el sentido común, una y otra vez me preguntaba: ¿Hay alguna empresa donde a primeros de mes cobre todo el mundo menos el que aporta la “materia prima”? Sí, que yo sepa hay una, en la que mes a mes cobran un sueldo por su trabajo oficinistas, correctores, diseñadores, maquetistas, empleados de la imprenta, transportistas, publicistas, distribuidores… Sí, todos son retribuidos por un trabajo de ocho horas según la legislación vigente, y lo hacen, trabajan, gracias a las obras del autor, el único que no está en “nómina”, el único que no puede vivir de su trabajo ni cobra el día uno; el único verdaderamente insustituible. ¿No es esto razón suficiente para pensar y pronunciarse? Seguidamente me hago una pregunta que deberían hacerse todos los trabajadores que cobran gracias a los autores: ¿Qué pasaría si finalmente el autor, como ya está empezando a ocurrir, decidiera ofrecer sus obras a los lectores por cuenta propia?

Quiero dejar muy claro que de ninguna manera mi artículo es un ataque personal a nadie, es una confesión, una experiencia real y propia (cada cual tendrá la suya y es libre de contarla o no, de disfrazarla o no), como también los hay satisfechos, pocos, muy pocos. Quise, con lo aprendido hasta ahora, por así decirlo, denunciar el panorama editorial actual, en el que hay culpables, inocentes y muchos que están atrapados entre los unos y los otros. Mi blog es como mi casa, me siento cómoda, a él regreso para compartir con la gente que me sigue y aprecia todas mis vivencias literarias, las ha habido muy buenas, que he contado con entusiasmo, y también regulares y malas, todas enseñanzas al fin y al cabo. La misma vida.

Cuando comencé a contactar con expertos en estos temas, confiaba en que, igual que yo intento formarme, esforzarme por hacer cada vez mejor mi trabajo, igual que tengo la humildad de aceptar mis errores y aprender de ellos, de encajar las críticas, como decía, confiaba en que los demás también pusieran el mismo empeño en su trabajo. La decepción viene cuando pasa el tiempo, compruebas que a ti te exigen cada vez más como autor y el resto de las partes implicadas en este noble oficio de hacer llevar historias a los lectores no lo hace; no se arriesgan, no apuestan, no luchan, no cumplen su misión. Lo cual te obliga, si no quieres que tus libros mueran en las trastiendas, a cargar con el trabajo de todos: te conviertes en corrector, publicista, maquetista… Llega un momento en el que parece que lo de menos es escribir, y encima tienes que restar parte de lo poco que recibes para pagar el trabajo que se supone de otros y que haces tú. Tampoco es de extrañar, no hay más que ver la cantidad de jóvenes con talento que salen a diario de nuestro país porque no encuentran el mínimo apoyo, esto es una crisis generalizada económica y de valores. Los escritores no somos un gremio sagrado, todo lo contrario, nuestra condición tiene algo de maldita y algo de bohemia, el problema es que escribimos en español y para españoles (en nuestro caso), ¿adónde vamos a ir?

Pienso que tal y cómo están las cosas, lo acertado es dar lo mejor de uno mismo y exigir otro tanto a los que están al otro lado. Debemos revindicar nuestro lugar, que está ante nuestro ordenador, imaginando, contando historias, corrigiendo textos una y otra vez. Para todo lo demás, se supone que hay otros que se ganan la vida con ello, pues que lo hagan. Si no lo hacen, no me parece siquiera ético callar y conformarse. Nosotros, los autores, somos la base de esta inmensa pirámide, la base, los pilares, no lo olvidemos. Una pirámide que se desmorona porque los golpes más fuertes los está recibiendo dicha base. A mi modo de entender, el que no lo ve así, está ciego.

También os digo, sigo esperanzada y creo que finalmente todas las partes entenderán que hay que actuar y se arreglarán las cosas, pero esto solo ocurrirá si tomamos conciencia de la realidad y dejamos de maquillarla. No olvidemos nunca que hablamos de literatura, que lo importante es dejar un legado lo más bello y honesto posible. Por mi parte, estoy más que dispuesta a seguir trabajando por amor al arte, tengo la suerte de no ser demasiado ambiciosa y cuento con lo suficiente para vivir, pero eso, por amor al arte, a la literatura, que tanto ha aportado a mi vida y a la de tantos seres humanos a través de la historia.

Desde aquí quiero dar las gracias a todos los que me habéis apoyado, todo es mucho más fácil cuando te acompañan, y dar por zanjado este tema para poder continuar contando cuentos.

CAPTADOS EN AMAZON, ESCLAVOS DE LA PLUMA

12 abr

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He estado dándole vueltas a cómo podría explicar, sin que resulte demasiado farragoso, mi experiencia económico-literaria comparando el tiempo que estuve autopublicada con el que he estado, y sigo estando, con dos grandes editoriales. Mi intención es despejar las dudas de todos aquellos que me escriben pidiendo consejo. Sin poner demasiados datos, que los tengo, intentaré ser clara, valiente y totalmente sincera. Aunque sé que esto traerá cola.

El post es extenso, pero os aseguro que merece la pena.

Voy a redondear cifras para más comodidad, pero de ninguna manera es mi intención disfrazar la realidad.

La desesperación al no encontrar editorial me llevó a subir cuatro de mis novelas a Amazon:

En un año en AMAZON…

Conseguí:

―Tener dos títulos entre los 10 más vendidos de España, Alemania, Francia e Inglaterra (hablamos de meses y meses, una de ellas año y medio en el Top 100, justo hasta que firmé).

―Cientos de reseñas y comentarios positivos en la red que fomentaban el boca-oreja y abrían camino para mi próxima obra.

―10.000 lectores que pagaron por mis libros (las descargas piratas son otro tema digno de discutir ampliamente).

― Una media de 500€ mensuales, que Amazon me ingresaba puntualmente.

― Control absoluto sobre mis obras: la posibilidad de corregir erratas, rebajar precios, poner gratis alguna de mis novelas en determinadas fechas… Y, sobre todo, tener conocimiento absoluto de todos los datos de ventas y posición en las listas, al instante.

 

Realmente, después de mil peripecias, y de gastar en publicar mis obras y promocionarlas por todas España un dinero que no tenía, esto de Amazon me parecía un milagro.

Fue entonces cuando se pusieron en contacto conmigo dos grandes editoriales. La una se quedó por 7 años con los derechos de los cuatro libros que ya tenía en Amazon. Y la otra con los derechos de una novela inédita.

Podéis imaginaros mi alegría, ¡dos de las grandes!, mis libros con los mejores sellos editoriales y, además, hacía tiempo que había conseguido agente literario. ¡Lo más! La envidia de miles de escritores.

 

Bien, después de firmar con las dos, casi al mismo tiempo, y que una de ellas me diera un pequeño adelanto, pasado casi un año, con DOS GRANDES EDITORIALES…

Conseguí:

―Tener todos mis libros fuera, no del Top 100, no, del Top 1.000.

―No más de treinta reseñas y comentarios positivos, ni el 5% de lo que conseguía sola (cosa lógica, habían desaparecido de las listas y escaparates, todo mi esfuerzo se había perdido).

―A la editorial que me dio el adelanto de 2.000€, de los cuales hacienda solo me dejó “disfrutar” 1.400, como mis royalties EN UN AÑO han sido de 150€, le debo 1.850. Atentos a la jugada, que esto tiene su aquel: recibo 1.400 y después de un año debo 1.850, quiero decir, no recibiré ni un euro de las ganancias hasta que no supere esta cifra. Y, lo mejor de todo, dudo mucho que a este paso pueda saldar la deuda en los seis años de contrato que restan.

Y la que contrató mi novela inédita, sin adelanto, como firmé con agencia de por medio, le ha pasado a ella, a mi agencia, 250€ de royalties, de los cuales tiene que coger su parte.

―Cero control de mis obras y beneficios, no me queda más que tener fe ciega en lo que me dicen o me hago el haraquiri.

―Han publicado una de mis novelas en papel y está muy bien distribuida, pero de esto solo ha pasado un mes y no podré contar qué pasa con las ventas y royalties hasta el año que viene por estas fechas.

 

Lo mejor de todo es que lo que verdaderamente me empujó a firmar fue el convencimiento de que al estar apoyada por editoriales de renombre podría dejar la promoción y dedicarme a escribir. ¡Error! No me promocionan en absoluto y no me apoyan en ninguna de mis iniciativas. Jamás he invertido tanto tiempo en publicidad como ahora. Hasta tal punto me ignoran que en la presentación en Madrid de “Maldita”, estando a un paso de las oficinas, ni siquiera hicieron acto de presencia, además de cero apoyo económico, ni el triste cartel que me prometieron; el evento me costó 650€.

 

Resumiendo, mi situación actual es la siguiente:

―No podré recuperar mis obras hasta que no se cumplan los 7 años de los dos contratos.

―Si quiero que los lectores no terminen por olvidarse de mí y mis novelas tendré que promocionar como jamás en mi vida.

―Debo 1.850€, que tendré que pagar con los beneficios de las ventas, además de haber invertido al menos 1.000€ entre pitos y flautas.

―Tengo una agencia literaria por la que no me siento apoyada.

―Tengo por contrato un “derecho de tanteo” (que no tengo muy claro lo que es) que me obliga a ofrecer a una de las editoriales en primicia mi próxima novela. Estoy investigando a ver si me puedo librar de esta cadena, tengo muy claro que sería un nuevo secuestro.

 

Además de todo lo anterior, de repente me encuentro con 160 ejemplares en papel de “La última vuelta del scaife”, porque por medio de un abogado tuve que rescindir el contrato con mi antigua editorial, ya que no me pagaba, y ahora, lógicamente, estos libros no se pueden vender. Naturalmente, si quiero que lleguen a lectores y que no terminan apolillándose, tendré que emplear un tiempo que no tengo y gastarme otro dinero que no tengo.

 

Yo creo que más claro imposible. Las editoriales nos captan de Amazon para quitarse un estorbo (esto ya no son datos, es sentido común). Es un negocio redondo: nos dan un caramelo que tenemos que devolver matándonos a promocionar una obra que ya no nos pertenece; despejan las listas, o sea, eliminan los libros de autopublicados que son un escollo para los que de verdad les interesa promocionar y les dejan el dinero (valores seguros, como viejas glorias o títulos extranjeros que ya vienen promocionados, o “escritores” que trabajan en sus propios medios de comunicación, presentadores, periodistas, colaboradores…); promocionamos su sello, ahora estamos con una grande y lo vamos gritando por todas partes; y, lo mejor de todo, si suena la flauta y alguno de nosotros por arte de birlibirloque consigue despegar y vender a mogollón, pues guay, el 90% de las ventas para ellas y los intermediarios.

He de decir que no soy un caso aislado, aunque muchos callen, mi experiencia es muy parecida a la de la mayoría de los “captados”.

 

Lo tengo clarísimo, desde que tengo editoriales que me “respalden”, he trabajado en promoción como nunca, escribo menos que nunca, debo más dinero que nunca, gasto más que nunca y cobro menos que nunca. Como también tengo claro que de ser todavía mías las cuatro que ya estaban en Amazon y no haber cedido la inédita, que estuvo secuestrada en una plataforma con un sistema de descarga complicadísimo y absurdo y a un precio desproporcionado, ahora mismo tendría mucho más dinero, muchos más lectores, mucho más tiempo y mucha más libertad. Y de no ser porque realmente hay más de 10.000 lectores en potencia que avalan la calidad de mis obras, también habría perdido la moral para seguir adelante. Hablando claro, he pasado de ser señora de mi choza a ser la esclava del rey de palacio, rey que, dicho sea de paso, es un ente abstracto que nadie sabe dónde está ni quién es y que por lo tanto es inaccesible e intocable; a los esclavos de la pluma nos adjudican un contacto, esclavo también, que tiene que atender a chorrocientos autores y contarles el mismo rollo una y otra vez: no hay dinero para nada. Igual es verdad, y están al borde de la quiebra, vale, pues que lo digan antes de firmar.

Estoy escribiendo otra novela, ¿qué pensáis vosotros que debo hacer? Haciendo cuentas, lo inteligente, para un contrato de 7 años, sería exigir mínimo 20.000€ de adelanto, para asegurarme al menos 250€ mensuales, cosa que con una buena obra, trabajando la promoción y en Amazon podría conseguir sin editorial.

 

ENTRE LOS MÁS VENDIDOS… ¡HALA!

10 abr

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No nos engañemos, por lo general, detrás de cualquier obra con éxito solo hay muchas, muchas horas de trabajo, y los best Sellers o Top 100 no son una excepción. Cosa muy distinta es cómo ha sido enfocado ese trabajo y si finalmente la obra en sí misma merece tal éxito.

Por mi experiencia en este sector de la literatura, he podido elaborar mi propia teoría (pudiera pareceros presuntuosa, pero creo que es bastante acertada).

Intentaré ser lo más clara y breve posible. Como decía, la conquista de un buen puesto en las listas de mercado del libro no deja de ser el resultado de largo tiempo de lucha, un número de horas más o menos concreto. He hecho un cálculo aproximado para una novela contemporánea de unas 250 páginas. Redondeando, yo diría que el libro necesitaría al menos 3.000 horas de trabajo (con mucha suerte, que también influye, podemos rebajar la cifra a 2.000 o al contrario, la mala fortuna puede subir la cifra a 4.000) para alcanzar el “Top” de cualquier plataforma de ventas.

Este tiempo, las 3.000 horas, debe repartirse en tres periodos básicamente:

PERIODO CREATIVO

Es la fase en la que el autor gesta y pare la obra. Suponiendo que el autor tiene el don y la mínima formación (no siempre es así), lo normal es que para una historia que no necesita documentación y de una extensión moderada, necesite unos cuatro meses trabajando ocho horas al día, sí eliminamos los días de fiesta, nos saldrían 800 horas aproximadamente.

PUESTA A PUNTO DE LA OBRA

Siguiendo con el ejemplo anterior, hablamos de una obra sencilla, si muchas pretensiones, el tiempo que se necesita para la corrección, maquetación, elaboración de portada, sinopsis y similares puede rondar los dos meses, a 8 horas diarias, son más o menos 450 horas.

PROMOCIÓN

Es fácil, 800h p. creativo + 450h p. a punto = 1.250h  y 3.000h necesarias – 1.250 p. creativo y p. a punto = restan 1.750h para la publicidad. Pues sí, según mis cálculos, el 60% del trabajo total necesario para que una obra llegue a ser visible en las listas de ventas es mera promoción, yo diría que incluso más.

Redondeando: 30% para el periodo creativo, 10% para la puesta a punto y 60% para la promoción. Por supuesto, estas labores no necesariamente tienen que ser llevadas a cabo exclusivamente por el autor. Si tienes dinero puedes pagar gran parte del trabajo y dejarlo en manos de terceros, incluso casi todo el trabajo, empezando por un “negro” que te escriba la idea original. Y tampoco es imprescindible seguir este orden, por ejemplo, hay autores que antes de sacar su novela, incluso de escribirla, ya han reseñado los libros de otros compañeros, han visitado sus páginas y las han comentado con entusiasmo, ha compartido sus publicaciones, han alabado sus obras por pasiva y por activa con razón o sin ella… Esto, naturalmente, son deudas que se “cobrarán” en su momento, y al fin y al cabo no dejan de ser horas de promoción que se suman a las de su propia obra, aunque se hayan empleado en las de otros y anteriormente. Como digo, de ese 60% de promoción solo te libra un milagro o una editorial que haya apostado por la historia, o sea, un milagro.

Qué decir tiene que las cifras 800, 450 y 1750 son lo que yo diría proporciones equilibradas, repito, para una novela sin grandes pretensiones escrita por un autor de una inteligencia media. Pero esas 3.000h podemos sumarlas con tres cifras muy distintas, las combinaciones son infinitas, dependiendo del concepto que tenga el escritor sobre lo que es una “obra literaria” y de su pundonor.

Esta teoría respondería a la eterna pregunta: ¿Cómo es posible que una obra de baja calidad, bien por su forma o por su fondo, o por las dos cosas, esté entre las más vendidas? Y al contrario, ¿por qué hay novelas rayando la excelencia que están morando en las profundidades de las librerías? Si lo pensamos es sencillo, una novela mediocre, en la que el autor no haya empleado ni el 5% en la creatividad y puesta a punto, con un alto porcentaje de horas de promoción, en este caso el 95%, lo conseguirá antes que otra de gran calidad que haya necesitado 2.000h para el periodo creativo y la corrección y haya desdeñado la promoción.

Ahora bien, hay que dejar pasar el tiempo, que afortunadamente no entiende de horas ni proporciones. Estoy convencida de que aquellos que han sacrificado la calidad por el ansia de figurar y ser escritores a toda costa sin sentirlo en realidad, no tardarán mucho en ser personas que en un pasado tuvieron una o dos novelas en los primeros puestos de ventas, y los otros, pasado el mismo tiempo, seguirán siendo escritores, y lo serán hasta su último día y más allá de la muerte, para bien o para mal.

Hay algo que está muy claro, las grandes obras son fruto de la obsesión y el silencio de un hombre, y que todo hombre obsesionado es ignorado por su entorno. ¿Quieres ser escritor?

CRÍTICOS Y LECTORES, TODOS OPINAN

25 mar

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A mi entender, cualquier tipo de texto literario puede ser analizado, básicamente, bajo dos puntos de vista: el del lector de a pie, más o menos experimentado, y el del crítico o corrector literario, que normalmente tiene en su haber una licenciatura de letras como pudiera ser filología.

El LECTOR “consumidor” de novelas, en general, dependiendo de que su bagaje sea más o menos amplio, no analiza en profundidad, su opinión está basada en la impresión emotiva e intuitiva que haya podido dejarle la obra, que siempre estará relacionada con sus gustos, formación y situación ante el mundo. Es decir, sabe que tropezaba constantemente mientras leía, o que se aburrió soberanamente en algunos tramos, o que no conseguía distinguir unos personajes de otros, qué sé yo; pero difícilmente podrá desgranar los motivos que le originaron tanto tropezón o aburrimiento. Creo que se necesita un conocimiento muy profundo para analizar con detalle y objetividad una obra literaria. Finalmente, por el motivo que fuere, lo que recordará es si fue zarandeado por las letras que asimiló, si se implicó en la trama, si suspiró mientras leía, si aprendió…

El CRÍTICO O CORRECTOR LITERARIO sigue, o debería seguir, un protocolo establecido. Analiza estructura, sintaxis, ortografía, erratas, construcción del argumento, personajes, envoltura general de la obra… Detecta con rigor párrafos farragosos, exceso de anacolutos, falta de ritmo, incoherencias, muletillas… Como también evalúa la madurez lingüística del escritor y el interés que pudiera tener la historia frente a un posible público.

En un principio, el análisis de unos y otros debería seguir estas pautas. La labor del crítico sería objetiva y la del lector subjetiva. Aunque siempre hay un poco de subjetividad en lo objetivo y al contrario.

También habría que hablar del lector escritor, anclado por su condición entre los dos supuestos anteriores, como en el punto intermedio de una cuerda tensada, y que daría para un artículo aparte.

Hasta aquí tal vez no haya mucho que objetar, cada cual digiere los textos desde su perspectiva y así lo expresa, generando diversidad de información más o menos válida  para lectores y escritores. Personalmente, valoro tanto una opinión humilde y espontánea como otra elaborada y profesional, lo que no acepto son aquellas cuyos autores dan por incuestionables y están mal escritas y con faltas de ortografía imperdonables para tamaños catedráticos, esto me hace sospechar.

No podemos olvidar que la falta de honestidad que a veces acusa este sector desvirtúa y amenaza esta importante labor de la que dependemos los autores. Amiguismos, deudas contraídas y favoritismos están en muchas ocasiones detrás de comentarios, reseñas y críticas “profesionales”. Suele pasar que de tanto dar como veraz una opinión sin fundamento y manipulada, de repetirla hasta la saciedad, la masa termina haciéndose eco elevando el bulo a dogma incuestionable; es más fácil ser guiado que hacer camino, es más fácil tomar ideas que idear, y a corto plazo menos ingrato, aunque el tiempo no sabe de tiempo y termina otorgando el lugar que corresponde a cada obra. No hay más que visionar algunas imágenes del antiguo Nodo para darse cuenta de lo fácil que es dirigir un rebaño y cómo visto con perspectiva resulta inexplicable.

De cualquier manera, tanto los lectores que reseñan y opinan como los críticos y correctores, cuando lo hacen desde la honestidad, son de gran valor para el autor y para el propio lector. Todos crean opinión, todos hacen literatura junto al escritor.

VÍDEOS DE LA PRESENTACIÓN DE “MALDITA”

19 mar
1948048_10203419046737260_1667199492_nQueridos seguidores, si no pudisteis asistir a la presentación de “Maldita”, si os quedasteis con las ganas, aquí la tenéis. Son tres vídeos que dividen el acto en tres partes.
1ª Parte: Presentación de la mesa, agradecimientos y pequeña charla de Rafael R. Costa sobre mi manera de novelar: https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=7NegX4_HUHQ
2ª Parte: Cita Franco cuenta su historia con “Maldita”:… https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=3Kuo8k4DpO8
3ª Parte: Texto acompañado del violín de Alexandra y preguntas de los asistentes: https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=jZwkGv-yoa8
En esta entrada de Juan Manuel Fernández, en su blog “Mis viajes y lecturas”, podéis ver la publicación al completo. Un trabajo que nunca agradeceré lo bastante a este amigo que ha estado alentándome desde que leyera uno de mis libros. ¡Gracias, Juanma! http://viajesdejuanma.wordpress.com/2014/03/19/presentacion-de-maldita-en-fnac-documento-grafico/
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